Sí, Finney era un Enemigo del Evangelio!-Parte IV
Un mensaje para pecadores que diga que el hombre es esencialmente bueno, que puede justificarse a sí mismo y que no necesita de una persona que pague por sus pecados y que cumpla la ley en su lugar, no son buenas noticias. Y sin embargo, esto era, como hemos visto hasta ahora, lo que Finney enseñaba. No sólo negó la doctrina del pecado original, sino que negó la necesidad de una expiación sustitutiva de Cristo por los pecadores, y negó aún con más energía, la doctrina de la justificación por imputación. Queda claro que Finney era un verdadero enemigo del evangelio de Jesucristo!
En lo que vamos a ver a continuación, notaremos con mayor claridad lo que Finney creía acerca del estado del hombre natural y de sus capacidades espirituales. Veremos lo que enseñaba con respecto a la regeneración o el nuevo nacimiento y quedará más claro -si es que puede ser así- que este hombre era un hereje.
Entonces, qué dijo Finney acerca de la regeneración? En el capítulo 23 de su teología sistemática escribió lo siguiente,
Sí, Finney era un Enemigo del Evangelio!-Parte III
Lo que hemos visto hasta ahora es que Charles G. Finney estaba fuera de la ortodoxia cristiana con respecto a la doctrina del pecado original y a la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo. Ahora, lo que debemos afirmar es que no sólo era heterodoxo doctrinalmente, sino que con sus enseñanzas se declaró un enemigo del evangelio enseñado en las Escrituras.
Como vimos en las entradas previas Finney negó la doctrina del pecado original, afirmando que la constitución del hombre no había sido afectada por el pecado, sino sólo su voluntad o su libre albedrío. El hombre, decía Finney, era capaz por sí sólo de cambiar su “egoísmo” y regenerarse (como veremos en una entrada futura). Además, negó que Cristo haya muerto en la cruz en sustitución por Su pueblo, sino que lo hizo para servir de ejemplo a una humanidad capaz de justificarse delante de Dios.
Y a esto es lo que vamos el día de hoy; veremos la enseñanza de Finney con respecto a la doctrina de la justificación.
Qué es la doctrina de la justificación? A lo largo de su historia, la iglesia ha entendido esta doctrina como “el acto legal instantáneo de Dios por medio del cual perdona los pecados e imputa la justicia de Cristo a los creyentes y los declara justos delante Suyo (2 Cor. 5:21).” Conociendo lo que implica esta doctrina podemos ver que ésta es la base del evangelio: que pecadores, rebeldes, y merecedores de la ira del Dios Santo y Justo, puedan ser perdonados por medio de la fe en Jesucristo (Rom 1:17), y que sean declarados justos, a causa de la imputación de la justicia perfecta de Cristo, esto son verdaderamente buenas noticias!
Sí, Finney era un Enemigo del Evangelio!-Parte II
Evangelio quiere decir “buenas nuevas o buenas noticias.” En la antigüedad el evangelio era el mensaje llevado a un pueblo declarando la victoria sobre sus enemigos. Cuando se escribió el Nuevo Testamento el término se utilizó para declarar lo que Dios había hecho. Ahora, la pregunta que sigue es la siguiente: Buenas nuevas de qué?
La Biblia declara que Dios, el Creador del universo, es infinitamente Santo y Justo. Él es el soberano! Pero además, y quizás con demasiada claridad, afirma que el hombre, Su criatura, se rebeló en Su contra. Dejándose engañar por Satanás en el Edén violó el mandamiento divino y se sometió voluntariamente a Satanás, trayendo la muerte espiritual a toda su descendencia. Es por ello que David pudo decir, “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51: 5). El rey de Israel sabía lo que había ocurrido en el Edén; el pecado original había llegado hasta él.
Como Dios Justo, Él merecía castigar a todos los transgresores, sin embargo, con el propósito de mostrar Su gloria, decidió, desde el principio, mostrar Su misericordia hacia los pecadores. Dios, entonces, no destruyó a Adán como lo había prometido, sino que le mostró Su gracia y le vistió con vestiduras aptas para poder cubrir su pecado. Estas vestiduras, sin embargo, eran tan sólo una sombra.
Y en lugar de destruir a todos los hombres que violan Su ley, como lo hizo su padre Adán, les muestra misericordia. Desde el inicio la Biblia nos muestra la misión de este Dios Santo y Justo de rescatar pecadores, a los cuales describe como “muertos en delitos y pecados” (Ef. 2: 1-3), “enemigos de Dios” (Rom. 5:10), muertos, que viven en su carne y que no pueden hacer nada para ganar el favor de Dios (Rom 8: 7-8; Ef. 2: 1-5). Es Dios quien sale con una misión: glorificarse a Sí mismo rescatando a sus criaturas enviando a Su Hijo, y lo puso “como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Rom 3: 25).
El evangelio son buenas nuevas precisamente por lo que la Biblia dice del hombre. Si el hombre no puede hacer nada para salvarse a sí mismo de la ira de Dios por causa de sus pecados, entonces el hecho de que Dios sea quien salve a los hombres por medio de Su Hijo, significan buenas noticias para los hombres. Pero, si el hombre no es por naturaleza un pecador, es decir, si constitucionalmente el hombre no esté atado al pecado, como decía Finney, y si el hombre es capaz de cambiar su voluntad y en lugar de decidir por el pecado decidía por la justicia, entonces no hay una necesidad de Cristo y por lo tanto no hay necesidad de un evangelio.
G. K. Chesterton y la Humildad en Nuestros Días
Gilbert K. Chesterton fue uno de los más ardientes defensores de la ortodoxia cristiana a principios del siglo XX. En una de sus obras, “Orthodoxy” (Ortodoxia), Chesterton explicó lo que él veía estaba ocurriendo en sus tiempos con la humildad. Lo interesante es que sus palabras permanecen vivas hasta nuestros días, en los cuales hay hombres, hasta pastores, que enseñan que la verdad bíblica es muy difícil de descubrir. Quieren sonar muy himildes, sin embargo, como afirmó Chesterton, esto no es más que arrogancia.
Pero de lo que sufrimos hoy es de humildad puesta en el lugar equivocado. La modestia se ha movido del organo de la ambición. La modestia se ha asentado sobre el organo de la convicción; en donde nunca debió estar. Un hombre debía dudar de sí mismo, pero nunca dudar de la verdad; esto ha sido revertido. Ahora la parte del hombre que él afirma es la que no debería afirmar-él mismo. La parte que duda es exactamente la parte que no debería dudar-la Divina Razón. Huxley predicó una humildad contenta de aprender de la Naturaleza. Pero los nuevos escépticos son tan humildes que dudan si podrán algún día aprender. Por lo tanto nosotros deberíamos estar equivocados si hemos dicho prematuramente que no hay una humildad típica de nuestros tiempos. La verdad es que sí hay una humildad típica de nuestros tiempos; pero ocurre que es prácticamente una humildad más venenosa que las más salvajes postraciones del ascético. La vieja humildad era una espuela que prevenía a un hombre detenerse; no un clavo en su bota que le prevenía seguir adelante. Pues la vieja humildad hacía al hombre dudar de sus esfuerzos, lo que haría que trabajara más fuerte. Pero la nueva humildad hace a un hombre dudar acerca de sus metas, lo cual hará que pare de trabajar del todo. En cualquier esquina de la calle podríamos encontrarnos a un hombre que diga la frenética y blasfema declaración de que podría estar equivocado. Cada día uno ser topa con alguien que dice que por supuesto su visión podría no ser la correcta. Por supuesto que su visión debe ser la correcta, o no sería su visión. Estamos camino a producir una raza de hombres tan mentalmente modestos como para creer en la tabla de multiplicar. Estamos en peligro de ver filósofos que duden de la ley de la gravedad como una mera invención suya. Los viejos burladores eran demasiado orgullosos para ser convencidos; pero estos demasiado humildes para ser convencidos. Los mansos heredarán la tierra, pero los escépticos modernos son demasiado mansos para reclamar su herencia. Es exactamente esta impotencia intelectual nuestro segundo problema.” G. K. Chesterton. Orthodoxy.
Sí, Finney era un Enemigo del Evangelio!-Parte I
Hace unas semanas un hermano y ministro en una iglesia en Australia, llamado Luis Jovel, escribió una entrada en su blog llamada, “Finney, un enemigo o amigo del evangelio?,” que hizo que en su página de Facebook se escribieran algunos buenos y muy malos comentarios.
El propósito de esa entrada, según pude entender, era criticar a los reformados y neo-calvinistas que han criticado tan duramente a Finney y hasta le han llamado un hereje. Luis escribe,
Horton, como muchos otros neo-reformados/calvinistas, confunden la santificación con la justificación, y por lo tanto, ven en Finney, y en todo aquel que cree que debe uno de buscar la santidad, como en un semi, o total pelagista. Esto es un síntoma de los neo-reformados/calvinistas, que ven que todo aquel que no se apega a su interpretación del calvinismo, no tiene el cristianismo completo, o no es cristiano.”
Yo no sé como puede afirmar alguien que Horton y los neo-reformados confunden la santificación con la justificación. He leído mucho de Horton y lo he escuchado en muchísimas ocasiones y tanto él como aquellos que le siguen y se adhieren a las mismas confesiones de fe creen en la doctrina de la justificación ortodoxa, así como en la doctrina de la santificación que ha sido mantenida por la iglesia a lo largo de los siglos. El punto es todo lo contrario.
Luis, en los comentarios dijo que lo que Finney hizo fue criticar al “Presbiterianismo muerto” que había encontrado en los Estados Unidos. Ciertamente Finney criticó a los presbitarianos del pasado y de su tiempo, pero cualquiera que lea los escritos de Finney se puede dar cuenta que este hombre criticó a los presbiterianos que redactaron la Confesión de fe de Westminster y al mismo Jonathan Edwards, por lo que creía él, eran doctrinas falsas y heréticas.
Me pregunto: puede decir alguien que Edwards o los que redactaron la confesión de Westminster eran cristianos muertos? Jamás!
Finney criticaba la posición doctrinal reformada en todos sus aspectos. Negó la doctrina del pecado original, la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo, la doctrina de la justificación por medio de la fe, la doctrina de la regeneración como un acto monergístico, etc. Para Finney la enseñanza calvinista de una imputación de la justicia de Cristo a un pecador redimido era una herejía. Ahora, no es esta doctrina la base del evangelio? No es el evangelio las buenas nuevas de que por medio de la fe en Jesucristo un injusto puede ser declarado justo por Dios? Si esto es así, como lo afirmamos los que creemos en las doctrinas calvinistas, entonces Finney era claramente un enemigo del evangelio.

