Skip to content

Sí, Finney era un Enemigo del Evangelio!-Parte II

julio 12, 2011

Evangelio quiere decir “buenas nuevas o buenas noticias.” En la antigüedad el evangelio era el mensaje llevado a un pueblo declarando la victoria sobre sus enemigos. Cuando se escribió el Nuevo Testamento el término se utilizó para declarar lo que Dios había hecho. Ahora, la pregunta que sigue es la siguiente: Buenas nuevas de qué?

La Biblia declara que Dios, el Creador del universo, es infinitamente Santo y Justo. Él es el soberano! Pero además, y quizás con demasiada claridad, afirma que el hombre, Su criatura, se rebeló en Su contra. Dejándose engañar por Satanás en el Edén violó el mandamiento divino y se sometió voluntariamente a Satanás, trayendo la muerte espiritual a toda su descendencia. Es por ello que David pudo decir, “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51: 5). El rey de Israel sabía lo que había ocurrido en el Edén; el pecado original había llegado hasta él.

Como Dios Justo, Él merecía castigar a todos los transgresores, sin embargo, con el propósito de mostrar Su gloria, decidió, desde el principio, mostrar Su misericordia hacia los pecadores. Dios, entonces, no destruyó a Adán como lo había prometido, sino que le mostró Su gracia y le vistió con vestiduras aptas para poder cubrir su pecado. Estas vestiduras, sin embargo, eran tan sólo una sombra.

Y en lugar de destruir a todos los hombres que violan Su ley, como lo hizo su padre Adán, les muestra misericordia. Desde el inicio la Biblia nos muestra la misión de este Dios Santo y Justo de rescatar pecadores, a los cuales describe como “muertos en delitos y pecados” (Ef. 2: 1-3), “enemigos de Dios” (Rom. 5:10), muertos, que viven en su carne y que no pueden hacer nada para ganar el favor de Dios (Rom 8: 7-8; Ef. 2: 1-5). Es Dios quien sale con una misión: glorificarse a Sí mismo rescatando a sus criaturas enviando a Su Hijo, y lo puso “como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Rom 3: 25).

El evangelio son buenas nuevas precisamente por lo que la Biblia dice del hombre. Si el hombre no puede hacer nada para salvarse a sí mismo de la ira de Dios por causa de sus pecados, entonces el hecho de que Dios sea quien salve a los hombres por medio de Su Hijo, significan buenas noticias para los hombres. Pero, si el hombre no es por naturaleza un pecador, es decir, si constitucionalmente el hombre no esté atado al pecado, como decía Finney, y si el hombre es capaz de cambiar su voluntad y en lugar de decidir por el pecado decidía por la justicia, entonces no hay una necesidad de Cristo y por lo tanto no hay necesidad de un evangelio.

Finney, simplemente al haber desechado la doctrina del pecado original, desechó el evangelio predicado por los apóstoles y se confirmó a sí mismo como un enemigo de ese mensaje divino. Si el hombre es capaz de regenerarse a sí mismo, entonces Cristo no era necesario. Y de nuevo, vemos a Finney enemistado con el evangelio en su enseñanza sobre la doctrina de la expiación. Veamos algunas de sus citas.

Cuando se habla acerca de la expiación sustitutiva de Cristo, la iglesia ha mantenido a lo largo de la historia la doctrina de que Cristo sufrió, en la cruz, como nuestro sustituto, el castigo de Dios (Su ira) por causa de nuestros pecados, los cuales le fueron imputados a Él. Esta doctrina la obtenemos de algunos pasajes bíblicos, especialmente de Isaías 53. Dios, en Cristo, estaba castigando los pecados de Su pueblo (justicia retributiva).

Ahora, cuando Finney hablaba de la expiación decía que, “fue hecha para satisfacer la justicia pública, como ejemplo para los hombres y no para satisfacer la justicia retributiva de Dios.” Es decir, para Finney, Dios estaba castigando a Cristo para que sirviera como ejemplo de lo que Él haría a todos aquellos que se rehusaran a obedecerle. La providencia de Dios en la expiación es “manifiestamente disciplinaria y está diseñada para reformar a la humanidad.

Como mencioné en la entrada previa, Finney, en sus escritos, no estaba criticando las doctrinas de teólogos reformados “muertos,” sino la de hombres como Jonathan Edwards y los autores de la confesión de Westminster. Y también criticó la posición de estos con respecto a la expiación. NOten lo que escribió al respecto,

Debo mostrar que la expiación no fue una transacción comercial. Algunos han considerado la expiación como simplemente a la luz del pago de una deuda, y han representado a Cristo como quien compra al elegido del Padre, y que paga la misma cantidad de sufrimiento en su propia persona que la justicia hubiera exigido. A esto respondo:

(1.) Es naturalmente imposible puesto que requeriría que la satisfacción debe hacerse a la justicia retributiva. Estrictamente hablando, la justicia retributiva nunca puede satisfacerse, en el sentido de que el culpable debe ser castigado tanto como lo merezca, porque esto implicaría que fuera castigado hasta que dejara de ser culpable, o se volviera inocente. Cuando una vez que se viola la ley, el pecador no puede hacer ninguna satisfacción. No puede dejar de ser culpable, o merecer menos culpa o menos merecimiento de castigo; por tanto, es imposible satisfacer la justicia retributiva.

(2.) Pero, como hemos visto en la lección anterior, la justicia retributiva debió haber infligido muerte eterna en él [Cristo]. Para suponer, por tanto, que Cristo sufrió en cantidad, todo lo que merecía el elegido, es suponer que él sufrió un castigo eterno multiplicado por el número total de los elegidos.

(3.) Se intentó con la expiación de Cristo una satisfacción de la justicia pública.”

Cristo, para Finney no vino a morir por Su pueblo. No vino para expiar los pecados de los Suyos. Cristo, según Finney, vino a la tierra para servir como ejemplo para los pecadores, quienes tenían que ejercer su voluntad para regenerarse y poder justificarse delante de Dios. Recuerden que para Finney el pecado del hombre está en su egoísmo. El ejemplo de Cristo en la cruz es la mejor acción para acabar con ese egoísmo voluntario del hombre. Cómo lo expresa Finney?

La expiación presentaría a la criaturas los motivos más elevados posibles para la virtud. El ejemplo es la influencia moral más elevada que puede ejercitarse. Si Dios, o cualquier otro ser, haría benevolentes a otros, debía manifestar él mismo benevolencia. Si la benevolencia manifestada en la expiación no somete el egoísmo de los pecadores, su caso es sin esperanza.”

Entonces, si el evangelio significa buenas noticias de lo que Dios hizo, en Cristo, por lo hombres que no podían justificarse a sí mismos y que estaban condenados al infierno, entonces Finney con sus enseñanzas con respecto a la expiación de Cristo, era ciertamente un enemigo del evangelio. Si el hombre puede regenerarse a sí mismo, como dije antes, no hay necesidad de una muerte expiatoria. Por lo tanto Cristo no es necesario y lo único para lo que sirve es como un ejemplo para la humanidad. No sólo es esta afirmación una negación del evangelio, sino que es una blasfemia. Por ello puedo afirmar que Finney era un hereje.

En la próxima entrada veremos lo que enseñó Finney con respecto a la justificación.

sujetosalaroca.org
Suscribete para recibir actualizaciones de entradas como esta.
Suscribete por email. 
Suscribete al podcast por iTunes.
Únete al grupo en Facebook aquí.
Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: