Fortalecidos en Medio del Sufrimiento
El domingo pasado Dios me concedió la oportunidad de predicar en mi iglesia. El sermón se basó en el pasaje de 2 Corintios 1: 1-11, en donde el apóstol Pablo nos brinda una respuesta con respecto a los sufrimientos que experimentan los creyentes y el propósito de Dios en ellos. Pueden ver el video aquí.
Elifaz: Calvinista o Arminiano?
Aquellos que estamos siguiendo el plan de lectura bíblica de M’Cheyne llegamos el día de ayer a Job 15. No voy a discutir en esta entrada los errores que cometió Elifaz al juzgar a Job de pecado. Mi deseo es hacer una breve comparación de la antropología de Elifaz con la de un calvinista y un arminiano.
En el capítulo 15 del libro de Job encontramos registradas las siguientes palabras de Elifaz, amigo de Job,
14¿Qué es el hombre para que sea puro, o el nacido de mujer para que sea justo? 15He aquí, Dios no confía en sus santos, y ni los cielos son puros ante sus ojos, 16¡cuánto menos el hombre, un ser abominable y corrompido, que bebe como agua la iniquidad!”
Los calvinistas creemos que el hombre, todo su ser, está corrompido por el pecado. No hay una sola molécula de su cuerpo que esté libre de la servidumbre al pecado. Sin ser lo más perverso que pueda ser, por la gracia de Dios, el hombre vive, desea y hace todo según los deseos de esa naturaleza que posee. Al ser una naturaleza entregada a la esclavitud del pecado, lo único que puede hacer es pecar. Esta creencia reformada no es una filosofía, sino que es un pensamieto y conocimiento que sale de la Biblia (1 Reyes 8: 46; Salmo 53; Romanos 3: 9-18; Jeremías 17: 9; Génesis 6; Salmo 51; Juan 8: 34; Efesios 2: 1-3, etc).
Sin embargo los arminianos creen que el hombre, a pesar de ser concebido en pecado, puede, por el libre albedrío que Dios le concedió, escoger la vida y hacer el bien, fuera de la gracia soberana y particular de Dios.
Un Nuevo Tipo de Cristianismo?
Desde que empecé a leer los escritos de los líderes del difunto Movimiento Emergente me quedó claro que se trataba de una religión ajena al cristianismo. Su supuesta humildad ha quedado revelada como el orgullo del hombre rebelándose contra la verdad revelada por Dios en las Escrituras. Lástimosamente existen muchos que se dicen creyentes que ven en hombres como Brian McLaren, Doug Paggit, Tony Jones, etc, un excitante estilo de espiritualidad. Debido a que yo no pienso volver a leer los escritos de estos herejes, les dejo la revisión que hizo Tim Challies del nuevo libro de McLaren, “A New Kind of Christianity.” Yo no pienso regalarle un centavo a este lobo.
El Evangelio Para Salvación de los Creyentes
Una pregunta sumamente importante para nosotros es: Qué es en sí el evangelio? Es importante que nosotros como creyentes no sólo sepamos que es el evangelio, sino también que podamos definirlo.
He escuchado a muchos creyentes decir lo siguiente: “El evangelio se trata de mi nueva experiencia con Cristo,” o, “son los escritos de los apóstoles,” o, “es toda la Biblia.” La ignorancia que ha imperado en la iglesia en los últimos cien años es impresionante. Antes la gente, especialmente aquellos que se decían creyentes, podían comprender e identificar el evangelio bíblico.
El término evangelio viene de la palabra griega εὐαγγέλιον (euangelion). Etimológicamente es una palabra compuesta por eu que quiere decir “bueno” y angelion que quiere decir “mensaje o noticias.” Evangelio quiere decir, “buenas noticias.”
En los escritos de la antigüedad, inclusive pre-bíblicos, la palabra era utilizada para describir las noticias traídas por un mensajero a un reino o a un pueblo después de haber ganado una batalla.
Cómo define la Biblia estas buenas noticias? De qué tratan estas buenas nuevas? Creo que la definición de evangelio la podemos encontrar en la primera epístola a los Corintios. En el capítulo 15, Pablo escribe lo siguiente,
1 Corintios 15: 1-9 “1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce. 6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. 9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.”
Entonces el apóstol Pablo define el evangelio como las buenas noticias de Cristo encarnado, muriendo por nuestros pecados, habiendo sido sepultado y habiendo resucitado al tercer día como había sido profetizado en el Antiguo Testamento.
Para Pablo no se trataban de cuentos fantasiosos, pues el mismo Señor había aparecido a más de 500 personas, a los apóstoles y al mismo Pablo. No era un cuento de hadas, sino que era un hecho histórico. Cualquier creyente en Corinto podía ir y preguntarle a estos testigos para verificar este evangelio.
El Evangelio es un Mandamiento
En su libro, “The Doctrines of Grace: Rediscovering the Evangelical Gospel,” Boice y Ryken enfatizan que a pesar de que el evangelio es un ofrecimiento de salvación, se nos ha olvidado a muchos que sobretodo es un mandamiento de Dios para el pecador para que se arrepienta y crea. En su libro citan a J. I Packer quien argumentaba que decirle a un pecador que Cristo había muerto por él, frase tan común en muchos sermones y en el evangelismo contemporáneo, es una frase extraña al Nuevo Testamento, y no puede encontrarse en los sermones que han sido registrados en la Biblia. Los autores citan a Packer en su libro, “Evangelismo y la Soberanía de Dios,” quien escribió lo siguiente,
En el Nuevo Testamento nunca se llamó un hombre al arrepentimiento a base de que Cristo murió sólo y específicamente por él. Jesús y los apóstoles llamaron a los hombres al arrepentimiento a base de que lo necesitaban: necesitaban a Cristo y Cristo se ofreció a ellos. Él les aseguró que todos los que creyeran en Él tendrían vida eterna. La invitación a la fe y la promesa de la salvación a todos los que creen es la materia prima del mensaje del Nuevo Testamento.
Nuestro afán como evangelistas es hacer una reproducción fidedigna del énfasis del Nuevo Testamento. Añadir, quitar o alterar el mensaje del Nuevo Testamento es un error fatal…El evangelio no es “creer que Cristo murió para todo el mundo y, consecuentemente, para usted,” pero tampoco es “creer que Cristo murió por unos pocos y quizá para usted.” El evangelio es “creer en el Señor Jesucristo quien murió por los pecados del hombre y que ahora se le ofrece gratuitamente como su Salvador.” Este es el mensaje que tenemos que llevar a todo el mundo. No es nuestra responsabilidad ni nuestro empeño pedirles a nuestros oyentes que crean en alguna doctrina del alcance de la expiación; sólo debemos predicar a Cristo, al Cristo viviente quien prometió la salvación a todos los que creen en Él.” páginas 70-71

