Quién lo Dijo?
El siguiente es un extracto de un estudio bíblico de un pastor latinoaméricano. La idea es que traten de adivinar de quien se trata y que digan lo que está mal con la interpretación del texto.
En Mateo 3:11 leemos: Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyocalzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Juan el bautista compara la unción con fuego porque es uno de los elementos más poderosos y útiles de lanaturaleza. No sólo brinda calor sino también nos sirve para cocinar, fundir metales y fabricar infinidad de cosas. Túpuedes disfrutar del fuego de Dios porque nuestro Señor ya pagó el precio con su sangre. Antes de Cristo los sacerdotes debían ejecutar un complicado ritual para acercarse a la unción. Tenían que sacrificar un cordero,purificarse y luego cambiar sus vestiduras. Ahora puedes hacerlo directamente y si no lo aprovechas es como siestuvieras muriéndote del frío en un bosque tenebroso, con leña frente a ti, el encendedor en la mano y noencendieras una fogata para calentarte. Suena ridículo pero a veces sucede que estamos en medio de la prueba yaunque el Señor nos muestra la congregación y nos ofrece el fuego del Espíritu Santo, dudamos y lodesperdiciamos. Cuando esa llama entra en tu vida puedes transformar todo a tu alrededor. Recuerda que la femueve montañas y con ella somos capaces de echar demonios fuera, sanar enfermos y predicar la Palabra. Loúnico necesario es demostrar que confiamos tanto como el pequeño grano de mostaza que está convencido de sugran potencial. Yo nací en un hogar cristiano pero no tenía el fuego de Dios aunque estaba a mi alcance para encenderlo. Erasalvo aunque no disfruté mi condición de hijo del Padre hasta que tuve la pasión por el Espíritu Santo. Luego deobtenerlo, fue necesario que aprendiera a cuidarlo. Cuando haces una parrillada debes soplar y alimentar el fuegocon más carbón o leña, además hay que mover las brazas y atizarlas para desprender la ceniza. Lo mismodebemos hacer con el fuego de Dios, no puedes dejar que se extinga, atízalo para que la llama alcance a otros.Utiliza el fuego que tienes y mantén la hoguera de Dios encendida en tu corazón.”
Pronto daré mi explicación de porque la interpretación es incorrecta. Mientras tanto quiero leer sus opiniones.
Porqué Llegamos Tarde a la Iglesia?
El pastor Sugel Michelén ha venido escribiendo algunas entradas sobre la reunión de la iglesia cada domingo. El día de hoy leí esta entrada que me parece sumamente importante como exhortación y reprensión para todos aquellos que llegan tarde a congregarse con la iglesia los domingos. El pastor Michelén escribe,
Si el presidente de la República nos convoca al palacio para el miércoles a las 7:30 de la mañana, yo estoy seguro que el martes en la noche ya tendremos listo lo que nos vamos a poner, y nos vamos a despertar con suficiente tiempo, y vamos a calcular para que no nos atrape el tránsito, de modo que podamos estar en el palacio a las 7:30 am.
Pues lo que ocurre cada domingo es muchísimo más importante que eso. El Dios de los cielos, el Creador y Sustentador del universo que envió a Su Hijo a morir por tus pecados, te ha convocado para una asamblea. ¿Cómo es posible que te atrevas a llegar tarde?”
Pueden leer la entrada para ver las dos razones que provee el pastor para responder a esta pregunta. Que las palabras del pastor Michelén lleguen a nuestros corazones con el fin de que nos examinemos y le pidamos al Señor todo aquello que necesitamos para obedecerle en esto.
Porqué No Oramos?
La pregunta es la siguiente: Porqué razón no oramos como deberíamos? O podría plantearla de la siguiente manera: Porqué razón no oramos con la frecuencia e intensidad con la que deberíamos?
Esta es una pregunta sumamente importante, especialmente para aquella persona que diga ser un cristiano. Es cierto que hoy en día cualquiera se puede autodenominar un “creyente,” pero yo estoy hablando de aquellos que afirman haber nacido de nuevo. Aquellos que dicen haber experimentado el poder regenerador del Espíritu Santo que les ha dado vida espiritual. Haber experimentado ese poder vivificador que sólo Dios puede realizar para traer a una persona de las tinieblas a la luz (2 Corintios 4: 3-6). Para esas personas, poder responder esta pregunta es de suma importancia.
Y es importante precisamente porque nuestro Señor Jesucristo esperaba que la iglesia orara. El señor no sólo esperaba que la iglesia corporativamente fuera un cuerpo que se mantuviera en constante oración, sino que también esperaba que cada miembro que componía ese cuerpo orara constantemente. Leemos las palabras de Jesús en el evangelio según Mateo, “Y cuando ores…” (Mateo 6: 5) y un versículo después, “Mas tú, cuando ores…” Jesús daba por un hecho que sus seguidores eran personas de oración constante. Noten que no dice, “Si oran…” Orar no es una opción para el verdadero discípulo de Jesús. Tan importante debería ser nuestra consideración a esta pregunta especialmente por lo que decía Spurgeon, “Ningún hombre que no ora puede estar en el reino de los cielos” (Comentario Mateo 6).
Entonces, porqué no oramos? Porqué podemos levantarnos cada mañana, besar a nuestra esposa e hijos, desayunar, ir al trabajo, almorzar, volver a nuestros hogares, cenar, acostarnos y no orar? O Porqué oramos sólo cuando nos acordamos que deberíamos dar gracias a Dios por nuestro alimento, nuestro trabajo, nuestro salario, nuestra familia? Porqué fallamos tanto en esto de la oración? Mi respuesta es la siguiente: por falta de fe!
He meditado mucho en esta pregunta, especialmente cuando me veo enfrentado, en ciertas ocasiones, por el Espíritu Santo a mi propia negligencia. Y mi conclusión es que no oramos porque por causa de nuestra propia negligencia no hemos visto el mundo con los lentes correctos. Digo que es por nuestra propia negligencia precisamente porque mi argumento es la falta de conocimiento que hay en muchos creyentes con respecto al mundo en el que vivimos, y no quiero que alguien piense que debemos culpar a Dios porque no nos ha dado un mayor conocimiento de este tema. Pues la verdad es que Dios nos ha dado suficiente conocimiento del mundo y sus peligros en Su palabra y es por causa de nuestra propia negligencia que no hemos aprendido a ver el mundo como Dios lo ve.
Michael Horton Responde a Olson
En la entrada anterior hice un comentario de la respuesta de Roger Olson, un teologo arminiano, a una afirmación hecha por Michael Horton, un teologo reformado, en uno de sus libros. Mi crítica fue la siguiente: nuestras propias presuposiciones o tradiciones nos impiden ver las contradicciones de nuestra propia cosmovisión. Roger Olson utilizó en su entrada una analogía para intentar refutar la afirmación hecha or Horton que su sistema soteriológico es sinergista, es decir, que cree que la salvación es un “esfuerzo cooperativo” entre Dios y el hombre. Sin embargo su propia analogía demostró que la afirmación de Horton es verdadera, pero por las propias tradiciones de Olson, él no puede ver sus inconsistencias.
Lo interesante es que un creyente que afirma ser arminiano si pudo ver en la analogía usada por Olson el sinergismo (vean su comentario aquí). Este creyente afirma no tener problema con saber que la salvación en su sistema teológico es sinergista, eso sí, reafirmando que es Dios quien “capacita al hombre para cooperar con Él.” De todas maneras, sigue siendo sinergista, y por lo tanto es contrario a la enseñanza bíblica que dice claramente que la salvación es de Jehová (Jonás 2:9).
Michael Horton le hace notar a Olson este punto y confirma que el sistema arminiano es sinergista. Lean su comentario aquí.
El Poder de Nuestras Tradiciones
Hay algo que es sumamente real para todas las personas: todos tenemos nuestras propias tradiciones. Con el fin de no empezar esta entrada pudiendo ser malinterpretado, quizás por falta de claridad en mis palabras, quisiera decirlo de otra manera: todos tenemos nuestras propias presuposiciones que están íntimamente relacionadas con nuestra cosmovisión. Es decir, no hay ser humano que no tenga sus propias ideas de como funciona el mundo. El Dr. James White ha dicho que, “aquel que afirme no tener tradiciones es un esclavo de ellas.” Y lo que voy a comentar el día de hoy es prueba de ello.
No quiero que se entiendan mis palabras como “otro” ataque a un arminiano. Mi intención no es esa. Lo que pretendo es mostrar que ni siquiera las personas más estudiadas son libres de las tradiciones/presuposiciones que pueden afectar la interpretación de la cosmovisión bíblica. Es más, hay personas que están tan atadas a sus propias tradiciones que no pueden ver las inconsistencias de su propio sistema doctrinal.
Y esto lo quiero mostrar en la última entrada del teólogo arminiano Roger Olson. En ella escribe una pequeña crítica a la afirmación de Michael Horton en su libro, “Christless Christianity,” de que el sistema arminiano soteriológicamente es un sistema sinergístico. Es decir, Horton afirma en la página 44 de su libro que en el sistema teológico arminiano la salvación es una cooperación entre Dios y el hombre. Olson escribe,
A Mike le digo: Por favor! Cuando usted está diciendo lo que afirma el Arminianismo, diga lo que los Arminianos verdaderamente dicen y no ponga palabras en nuestras bocas. Por supuesto, usted puede decir “Esto es lo que yo creo que el Arminianismo DEBERIA decir aún si eso no es lo que dice.” Ciertamente, el Arminianismo clásico, histórico no afirma que la salvación involucra ningún “esfuerzo” de los seres humanos-ciertamente no en el mismo nivel que el de Dios.”
Para Olson es “simplemente una locura” pensar que la creencia Arminiana con respecto a la salvación es la de una cooperación entra Dios y el Hombre. Sin embargo, si estoy leyendo bien a Olson esto es justamente lo que él afirma, no sólo en la cita anterior, sino también en la ilustración que utiliza para “refutar” a Horton. Noten lo que escribe Olson al final de la cita, “el Arminianismo clásico, histórico no afirma que la salvación involucra ningún “esfuerzo” de los seres humanos-ciertamente no en el mismo nivel que el de Dios.”
Olson admite, por lo menos implícitamente, que su sistema teológico admite un esfuerzo que es propio del hombre en lo que se refiere a su salvación. Olson admite que este “esfuerzo” no es del “mismo nivel” que el de Dios, pero al fin y al cabo sigue siendo un esfuerzo del hombre a favor de su salvación. Y esto, mis estimados hermanos arminianos, no es bíblico!

