Spurgeon: El Escándalo de la Cruz

Un sermón predicado la noche de un Domingo del año 1856
La religión de Jesús es la religión más pacífica, benigna y benevolente que haya sido promulgada jamás. Cuando la comparamos con cualquier conjunto de dogmas inventados por los hombres, no hay uno solo de ellos que pueda resistir la menor comparación con esa religión, en términos de nobleza, benevolencia y amor.
En cuanto a la religión de Mahoma, es la religión del buitre; pero la religión de Jesús es la religión de la paloma: todo es misericordia, todo es benignidad; es, como su Fundador, una encarnación de benevolencia pura, gracia y verdad.
Y sin embargo, -resulta extraño decirlo-, aunque el Evangelio sea benigno, y aunque sus profesantes hayan demostrado ser siempre inofensivos, cuando han actuado rectamente, -no resistiendo el mal, sino sometiéndose a él, independientemente de cuál sea su forma-, no ha habido nada que haya causado más trastorno en el mundo que la religión cristiana.
No es una espada, y sin embargo ha traído guerra al mundo; no es un incendio, y, sin embargo, ha consumido muchas antiguas instituciones, y ha quemado mucho de lo que los hombres consideraron que duraría por siempre; es el Evangelio de paz, y, sin embargo, ha separado a los amigos más íntimos, y ha generado las disensiones y las confusiones más horrendas por todas partes. Aunque en sí mismo es todo benignidad, parecería como si el estandarte de la paloma fuese el estandarte de la batalla, y como si alzar la pacífica cruz hubiese sido la señal dada para la guerra, como la cruz ígnea de rojo sangre, que antiguamente ondeaba a lo largo de Escocia, para convocar a los clanes a la batalla.
Es sorprendente, y, sin embargo, es sorprendentemente cierto, que la cruz de Cristo ha sido siempre una ofensa, y que ha provocado las más fieras batallas y las contiendas más encarnizadas que los hombres hayan sostenido con sus semejantes. Read more…
Descifrando Pasajes Difíciles: 1 Corintios 7: 12
Durante los últimos meses, hemos estado escribiendo entradas con respecto a la inspiración plenaria de la Biblia, y personalmente mantengo lo que enseña la Biblia, es decir, que ” toda la Escritura es exhalada de Dios” (2 Timoteo 3:16).
Este pasaje es un poco controversial debido a que cuando lo leemos pareciera que Pablo está hablando por él mismo, y que lo que dice no es inspirado. Veamos que en el verso 10 Pablo dice, “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor.” Pero, entonces, porqué escribe el verso 12? Es la Biblia totalmente inspirada? O quizás, hay partes que escribió Pablo que no son inspiradas? En el verso 12 el apóstol dice,
“Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.”
Hace un mes analizamos el pasaje de 1 Corintios 7: 10-11, en donde hablamos de la enseñanza acerca del divorcio que encontramos en la Biblia. En esta entrada, la idea es analizar la razón por la que Pablo escribe, “yo digo, no el Señor.” Read more…
John MacArthur y la Predicación del Evangelio
Para todos nosotros es obvio que la iglesia actual ha perdido a los grandes predicadores del pasado. Hombres como Spurgeon, Whitfield, Edwards, Owen, Lloyd-Jones. En la actualidad, los pastores prefieren buscar la manera de atraer a más personas comprometiendo el evangelio. Pues, MacArthur tiene algo que decir, Read more…
Pablo y la Autoridad del Nuevo Testamento-Parte V
Esta es la última entrada en la que respondo al artículo publicado en otro blog, “Kakopathein o Theopneustos?” En esa entrada, la autora intenta demostrar que la palabra ‘theopneustos’ (exhalada de Dios) se encuentra en la segunda carta de Pablo a Timoteo, debido a que Pablo está reivindicando la autoridad del Antiguo Testamento que los judíos habían rechazado. Con ello, intenta refutar una entrada en la cual expuse que esa palabra incluía la ‘inspiración’ del Antiguo y Nuevo Testamento. Ella escribe,
“Pues ya por las circunstancias que ahí mismo se nos cuentan, en la 2º a Timoteo la enemistad es notoria, a tal punto que Saulo (y su equipo) es apresado por mano judía.”
Ahora, antes de decir algo más, quiero que veamos el razonamiento que utiliza la autora para explicar el porqué de esa separación entre Pablo y los judíos. Ella escribe,
“Y así la predicamos a los judíos, pero ellos nos apresan y nos matan (kakopathein) sin reconocer siquiera a sus propias Escrituras, ni dignarse a estudiarlas como se lo ofrecemos para que comprueben que son las mismas y que no somos blasfemos.”
Lo que la autora quiere decir con esto es que Pablo estaba predicando el Antiguo Testamento a los judíos, pero ellos ni siquiera ‘se dignaron’ a estudiarlas para comprobar lo que ellas decían. Ahí es donde la autora introduce la palabra kakopathein. Esta palabra en griego quiere decir ‘sufrir males o ser afligido’ [1].
Para la autora, el sufrimiento al que estuvo dispuesto a padecer Pablo fue por enseñarles el Antiguo Testamento a los judíos, pero éstos lo rechazaron. De ahí la autora concluye lo siguiente,
“Ahí es que aparece Theopneustos. Aparece la reivindicación de la autoridad de la Escritura (toda la Escritura -pasa’ graphê- es decir los rollos que tenemos y que hablan proféticamente de la llegada y de la obra consumada del Mesías) ha sido “exhalada” por Dios.”
Lo que la autora no incluye en su entrada es que la fecha en la que fue escrita esta epístola es muy importante, como lo hicimos notar en las entradas previas. Esta epístola fue la última carta escrita por Pablo durante su segundo y final encarcelamiento en Roma. Fue ahí cuando Pablo es ejecutado. Read more…
Pablo y la Autoridad del Nuevo Testamento-Parte IV
Hemos estado hablando en esta corta serie acerca de las epístolas paulinas, específicamente las epístolas pastorales. La idea es aclarar la idea que fue dada por la administradora de un blog, en la cual expresa que lo que Pablo escribió en 2 Timoteo 3:16, se refiere exclusivamente al Antiguo Testamento. El razonamiento que emplea es el siguiente,
“No tenía ni el autor ni el editor de la 2º a Timoteo en mente que existiría un Nuevo Testamento”
Lo primero que quiero hacer notar es que las epístolas paulinas no fueron editadas por otra persona. No hay ningún ninguna evidencia histórica para concluír eso. Pablo fue el autor de sus epístolas, a pesar de que algunas de ellas fueran escritas por un secretario, quien no editó ninguna de las palabras de Pablo, quien hablaba, como él afirmaba, por el poder del Espíritu Santo, las palabras del Señor (1 Corintios 2: 12-13; 1 Corintios 14: 37).
Luego, en su comentario, la autora de esa entrada erra afirmando que Pablo no tenía en mente que existiría un “Nuevo Testamento.” Lo extraño es que Pablo demuestra en sus escritos que existía un “Nuevo Testamento,” o por lo menos más libros que debían ser considerados de igual autoridad al Antiguo Testamento. Esto lo vimos en la entrada anterior, cuando Pablo establece que el evangelio de Lucas era Escritura (1 Timoteo 5:18).
Lucas era uno de los mejores amigos de Pablo, y alguien que le acompañó en todos sus viajes misioneros. Lucas, además era un conocido de Timoteo, pues en la segunda epístola Pablo le dice que sólo Lucas se encuentra a su lado (2 Timoteo 4: 11). Timoteo, conocía a Lucas muy bien, y conocía entonces que sus escritos eran parte de las Escrituras, pues Pablo se lo enseñó en su primera carta, como vimos antes. Read more…

