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Spurgeon: El Mundo Trastornado

June 9, 2008

Un sermón predicado la mañana del Domingo 9 de Mayo, 1858

“Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.” Hechos 17:6

Esta es simplemente una antigua versión de una historia que se repite a menudo. Cuando surgen disturbios en un estado, y rebeliones y motines provocan el derramamiento de sangre, sigue siendo una costumbre gritar: “los cristianos han hecho esto.” En los días de Jesús, sabemos que se acusaba a nuestro bendito y divino Maestro de ser el promotor de la sedición, aunque, por el contrario, Él mismo había rehusado que lo hicieran rey cuando Sus seguidores querían llevárselo a la fuerza para coronarlo, pues dijo: “Mi reino no es de este mundo”. Sin embargo, Él fue crucificado bajo los dos falsos cargos de sedición y blasfemia.

Lo mismo ocurrió con los apóstoles. Doquiera que iban a predicar el Evangelio, los judíos que se les oponían buscaban soliviantar al vulgo de la ciudad para poner un fin a su ministerio. Allí en Tesalónica, los propios judíos provocaron un gran tumulto y tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlo al pueblo, aunque culparon del tumulto a los apóstoles diciendo: “Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.”

Este plan fue seguido a todo lo largo del imperio romano, hasta el tiempo en que la religión cristiana se convirtió en la religión del estado. Nunca sobrevino una calamidad a Roma, nunca se presentó una guerra, nunca una hambruna o una peste, sin que el vulgo clamara: “¡los cristianos a los leones! Los cristianos son los culpables.” El propio Nerón atribuyó el incendio de Roma, del cual sin duda había sido el incendiario, a los cristianos.

Los creyentes en Jesús eran calumniados como si fuesen una alcantarilla común en la que había de volcarse toda la inmundicia del pecado; por el contrario, ellos eran semejantes al grandioso mar de bronce bruñido de Salomón, que estaba lleno del agua más pura con la que incluso los sacerdotes lavaban sus vestiduras.

Y ustedes notarán que, hasta este día, el mundo todavía culpa de sus males a los cristianos. ¿Acaso no fue el insensato clamor hace unos cuantos meses, -y existen algunos individuos de débiles mentes que todavía lo creen- que la gran masacre y el motín de la India fueron provocados por los misioneros? Es cierto que los hombres que trastornaban el mundo habían ido también allí. Pero debido a que otros individuos abrían grandes brechas en todos los límites de la naturaleza y de la ley, y cometían actos por los que hasta los demonios podrían enrojecer, ¡esto también debía ser inculpado al santo Evangelio de Cristo, y los hombres de paz debían cargar sobre sus hombros con la culpa de la guerra!

¡Ah!, nosotros no tenemos que refutar esto: la calumnia es demasiado vana para que sea necesaria una refutación. ¿Acaso podría ser cierto que aquellos cuyo Evangelio es amor, fueran los promotores del disturbio? ¿Podría ser justo por un momento culpar al Evangelio por el motín y la rebelión, cuando su propio lema es: “En la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”? ¿Acaso no dijo nuestro Maestro: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”? ¿Acaso Él mismo no pagó el tributo aunque haya recurrido a un pez del mar para obtener el estatero? ¿Y acaso Sus seguidores no han sido en todo momento una generación pacífica? Esto ha sido siempre así, excepto cuando se quiso coartar la libertad de su conciencia, en cuyo caso no fueron hombres dispuestos a doblar sus rodillas ante los tiranos y los reyes, sino que conjuntamente con el valeroso y viejo Oliver encadenaron a sus reyes y a sus nobles con grilletes herrados; y volverían a hacer lo mismo si su libertad fuera coartada alguna vez y se les impidiera adorar a Dios como deben hacerlo. Read more…

Descifrando Pasajes Difíciles: Juan 1: 29

June 7, 2008

Una de las grandes diferencias entre los calvinistas y los arminianistas está en la respuesta a la pregunta, “Por quién murió Cristo?” El primero contestaría: por los elegidos de Dios; mientras que el último respondería: Cristo murió por todo el mundo.

Creo que la respuesta del arminianista es equivocada por varias razones, primero, eso no es lo que dice la Biblia, y segundo porque cuando hacemos un análisis profundo de la aseveración, “Cristo murió por todo el mundo,” nos damos cuenta de que se desmorona fácilmente, ya que el creer eso, es totalmente incongruente.

Cuando le preguntamos a un arminianista que desarrolle su respuesta, la gran mayoría cree que la salvación es algo condicional. Cuando les preguntamos, “Condicional a qué?” vemos que depende del hombre. Es decir, muchos dicen que Cristo murió por toda la humanidad, pero sólo aquellos que llegan a creer en Él obtienen el perdón de pecados. Es decir, en su razonamiento, la muerte de Cristo abrió la puerta para el perdón de pecados, pero depende del hombre si entra por la puerta y toma esa redención. De dónde toman esas ideas? Mi primera respuesta sería: de una visión incorrecta del hombre, de Dios, y del pecado. Mi segunda respuesta: un incorrecto estudio bíblico. Uno de los pasajes utilizados por los arminianistas para argumentar esto lo encontramos en el evangelio de Juan, Read more…

Más Noticias…

June 6, 2008

Reclaiming the MInd MInistries y Michael Patton crearon un sitio en internet llamado “Theologica.” Este sitio intenta provocar la discusión teológica en cuanto a diferentes temas. En este sitio podrán encontrar excelentes links a otros sitios de estudio teológico y bíblico, foros de discusión de diferentes temas, etc. Les insto a suscribirse y a iniciar el aprendizaje. Read more…

Increíble!

June 6, 2008

Los hermanos de Reformation Theology han guiado hacia la versión electrónica del libro de A. A. Hodge, “Outlines in Theology.” Para todos aquellos estudiantes de teología, o aquellos que deseen aprender de un gran hombre de Dios, pueden accesar el libro aquí. Read more…

El Apostol Juan y las Doctrinas de la Gracia – Parte II

June 5, 2008

En la entrada anterior de esta serie, vimos como el apóstol Juan expone lo que Jesús enseñó acerca de la doctrina de la depravación total del hombre. El día de hoy, veremos como responde el apóstol Juan la pregunta, por quién murió Cristo? Cómo es que llegan a ser salvos los ciegos, sordos, cojos, y muertos espirituales? Cómo es que se salvan aquellos que aman más las tinieblas que la luz? Cúal es la respuesta que nos da Juan? Dios. Veremos en esta entrada la segunda doctrina de la gracia: La Elección Incondicional, expresamente enseñada por nuestro Señor Jesucristo.

Pero antes de iniciar, quiero que recordemos que cada persona de la trinidad actúa en la salvación del hombre. Cada uno tiene un rol en esta salvación. El Padre planeó en la eternidad este evento, escogiendo a ciertos hombres, a quienes entregó en las manos de Su Hijo como una ofrenda de amor, para que estos le alabasen y glorificasen, y para que esos hombres fueran transformados a imágen de Cristo. Cristo, el Hijo, es comisionado para venir al mundo a hacer la voluntad de Su Padre, y morir y reconciliar con Dios a esos escogidos. El Espíritu Santo es enviado para “llamar” a estos escogidos por Dios. La misma palabra εκκλησια (ekklesia) significa “los llamados.” [1] La iglesia representa la esposa de Cristo. Es Dios quien ha escogido esta esposa para Cristo.

La Elección Incondicional: Definición

Es la escogencia soberana de Dios, por Él y para Él, de un pueblo que le daría a Su Hijo para ser su esposa. Esta escogencia no se debió a nada bueno que hubiera en el hombre, sino que ocurrió a pesar del hombre. Dios escogió por razones únicamente conocidas por Él a estos hombres, para mostrar Su gloria.

Dios no tenía que haber escogido a nadie; pudo haber escogido a toda la humanidad, pero por su infinita y divina sabiduría escogió a unos para ser trofeos de Su gracia. Ahora, veamos que es lo que nos enseña Jesús de esta verdad, Read more…