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Descifrando Pasajes Difíciles: Apocalipsis 3: 20

June 21, 2008

Durante esta semana que ya va concluyendo, no sólo he estado pensando mucho en este verso, pero también he escuchado de católicos y protestantes igualmente, una incorrecta interpretación de lo que dice este pasaje. Del lado protestante, algunos de mis familiares, y muchísimos pastores pentecostales que he visto en la televisión, utilizan este pasaje equivocadamente.

Los arminianos utilizan este verso para basar el concepto del libre albedrío. Dicen: “Cristo respeta la decisión de cada persona de invitarlo a entrar en su corazón y entregarle su vida.” De ahí que, muchísimos protestantes, utilizan este verso para evangelizar a las almas perdidas. Pero que escribe el apóstol Juan? Veamos,

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3: 20

Por ejemplo, que dice John Wesley, uno de los grandes evangelizadores que ha tenido el mundo, pero un arminiano de este verso?

“Yo estoy a la puerta y toco-Aún en este instante; mientras Él habla esta palabra, si algún hombre abre-voluntariamente me recibe. Yo cenaré con él-Refrescándole con gracias y regalos, y me deleitaré en lo que he dado. Y él conmigo-En la eternidad.” [1]

Pero, qué de los arminianos de nuestros tiempos? Cómo interpretan ellos este pasaje? Pues veamos el comentario de Ray C. Stedman,

“El verso 20 es una de las más finas explicaciones de toda la Biblia de como convertirse en Cristiano. Yo lo he utilizado cientos de veces y lo he visto funcionar. Tiene tres simples divisiones: Primero, tiene un sentido de que Cristo está fuera de tu vida y está tocando la puerta de tu corazón, queriendo entrar. Eso ocurre cuando tu sientes que tu vida no es lo que tu quieres que sea. Tu te sientes vacío y angustiado contigo mismo. Tú escuchas las buenas noticias en canción y palabra acerca de Jesús, el tipo de Señor que es, lo que puede hacer, y algo dentro de ti responde. Tu sientes el tocar de Cristo y quieres que entre. Tu lo deseas. Tu comienzas a ser despertado a la necesidad, y lo sientes ofreciéndote entrar en tu vida. Ese es el primer paso. Luego el Segundo paso es muy importante. Tú debes abrir la puerta. Él no la abrirá. Él no se va a forzar sobre tí. Él nunca obliga a nadie a la salvación. Él te la ofrece. Por todo lado en las Escrituras Jesús se ofrece a sí mismo a hombres y mujeres, y llora por el hecho de que la gente no recibe su oferta. Él se ofrece aquí, sit ú abres la puerta. Tú debes invitarle a entrar. Tú debes decirle, “Entra Señor Jesús. Entra en mi vida. Sé mi Señor. Sé mi Salvador. Perdona mis pecados—y de mí mismo.” Luego el tercer paso es muy claro. Él entrará! Así lo dice. Tú no debes sentirlo entrar. Él no dice que Él dará la sensación de que Él está ahí, a pesar de que eso vendrá con el tiempo, pero dice, “Si abres la puerta yo entraré y permaneceré contigo. Cenaremos juntos y estaremos juntos.” Es un bello cuadro de una permanencia contigo. Él se mudará a vivir contigo.” [2]

Stedman comete graves errores en su interpretación de lo que Jesús le dice a la iglesia de Laodicea, y lo vamos a ver más adelante. Ahora sólo quiero que se pregunten algo importante. Stedman dice, “Tu sientes el tocar de Cristo y quieres que entre. Tu lo deseas. Tu comienzas a ser despertado a la necesidad, y lo sientes ofreciéndote entrar en tu vida.” Notemos que Stedman se está refiriéndo a una persona que no es cristiano. Pero es eso lo que la Biblia dice? Es que acaso la Biblia dice que el hombre natural, es decir, aquel que está perdido, desea a Cristo y desea que Él entre en su vida? Qué dice Pablo en la epístola a los Romanos? No es cierto que el apóstol escribe a esta iglesia y le hace notar que ningún hombre, tanto judío como gentil, desea a Cristo? Veamos, Read more…

El Apóstol Juan y las Doctrinas de la Gracia-Parte V

June 20, 2008

Estamos llegando al final de la serie acerca de las doctrinas de la gracia enseñadas en el evangelio de Juan, y cuando llegamos a la Perseverancia de los Santos, nos damos cuenta que esta es una doctrina bellísima. El saber que el cristiano que inicia su vida como creyente la culminará, le brinda gran alegría a su corazón. Charles H. Spurgeon escribió,

“Él vive, Él vive para interceder, pero ¿cómo puedo honrar Su intercesión, si es infructífera? ¿Acaso no ora: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”; y si no fueran llevados finalmente a estar con Él donde Él está, ¿dónde estaría el honor de Su intercesión? ¿Acaso no habría fallado el Intercesor, y el Mediador habría sido despachado sin éxito? ¿Acaso no está unido en este día con Su pueblo? Pero, ¿cuál sería el valor de la unión con Cristo, si esa unión no asegurara la salvación? ¿Acaso no está hoy a la diestra de Dios, preparando un lugar para Sus santos, y les prepararía un lugar para luego perderlos en el camino? ¡Oh!, ¿sería posible que Él consiga el arpa y la corona, y no salve almas para usarlas con ellas? Hermanos míos, si pereciera un verdadero hijo de Dios, sería tal deshonra para Jesús, que no puedo pensar en ello sin considerarlo una blasfemia. ¡Un verdadero creyente en el infierno! ¡Oh!, cuánta risa habría en el infierno: ¡qué desafío, qué júbilo tan impío! “¡Ah!, Príncipe de la vida y de la gloria”, -dice el príncipe del abismo- “te he derrotado; he arrebatado la presa de manos del fuerte, y he liberado al cautivo legal; he quitado una joya de tu corona. ¡Mira, aquí está! Tú redimiste a esta alma con sangre y sin embargo está en el infierno.” Oye lo que grita Satanás: “Cristo sufrió por esta alma, y sin embargo, la hace sufrir a ella misma. ¿Dónde está la justicia de Dios? Cristo bajó del cielo a la tierra para salvar a esta alma, y falló en el intento, y yo la tengo aquí”; y conforme sumerge a esa alma en olas más profundas de dolor, el grito del triunfo se elevaría más y más blasfemamente: “¡Hemos conquistado el cielo! Hemos rasgado el eterno pacto; hemos frustrado los propósitos de Dios; hemos derrotado Su decreto; hemos triunfado sobre el poder del Mediador, y hemos tirado Su sangre al suelo!” ¿Sucedería algo así jamás? ¡Atroz pregunta! Eso no podría suceder nunca. Aquellos que están en Cristo son salvos. Aquellos a los que Jesucristo ha tomado realmente en unión Consigo mismo, estarán con Él donde Él está. Pero, ¿cómo podrías saber si estás en unión con Cristo? Hermanos míos, sólo podrían saberlo obedeciendo las palabras del apóstol: “Tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección.” [1]

Qué tan bueno sería ser elegido por el Padre, si al final una persona puede perderse? Qué tan bueno sería ser redimido por el Hijo si al final alguien podría ser condenado? Qué tan bueno sería ser eficazmente llamado si al final una persona podría caer? Estas verdades de las doctrinas de la gracia son preciosas sólo si al final uno está eternamente seguro en Cristo. Read more…

Jesús y la Doctrina de la Elección

June 19, 2008

Cuando leemos el capítulo trece del evangelio según Mateo, vemos una verdad irrefutable. Cristo, de entrada, enseña por medio de una parabola que existen cuatro tipos de tierra en los cuales cae la semilla que representa el evangelio. Sabemos que es una parabola difícil de entender, no sólo porque la estamos leyendo, sino por la respuesta que provoca en sus discípulos. Vemos en el verso 10, que cuando Cristo expuso la enseñanza, los discípulos dicen: “Por qué les hablas por parábolas?” La respuesta de Cristo es verdaderamente impactante. El Señor dice,

“Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.” Mateo 13: 11

Si leemos todo el capítulo, y la exposición del significado de la parabola, quién sería capaz de ir en contra de la doctrina de la elección? Porqué razón les fue otorgado a los discípulos conocer la verdad revelada por Cristo, y no a otros? Juan Calvino escribe en su comentario de este verso lo siguiente, Read more…

Un Nuevo Regalo de Dios

June 18, 2008

Hace unos meses mi esposa y yo perdimos a un bebé. Ahora, Dios nos ha bendecido con otro bebé, el cual está creciendo cada día más. Espero que oren, no sólo por nosotros que vamos a ser padres por primera vez si Dios quiere, pero también por nuestro hijo(a), para que Dios lo proteja.

” He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.” Salmo 127: 3

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El Apóstol Juan y las Doctrinas de la Gracia-Parte IV

June 18, 2008

Como hemos visto, la elección incondicional es la obra del Padre; la expiación limitada, la obra del Hijo; y la gracia irresistible es la obra del Espíritu Santo. De esto vemos que la salvación es una obra trinitaria. Es por ello que nos bautizamos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Porqué? Porque la salvación es del Señor.

El día de hoy veremos la acción del Espíritu Santo sobre los elegidos del Padre, la cual es eficaz en el corazón de estos hombres. Es claro que mientras más maduro sea el cristiano, más se da cuenta de todo lo que hizo Dios, y sólo Dios, para salvarlo. Esto es justo lo que enseñan las doctrinas de la gracia.

Como dijimos, la gracia irresistible es la obra soberana del Espíritu Santo para llamar a todos los que el Padre ha elegido, y los mismos que han sido comprados por el Hijo. Es una obra de regeneración de hombres que están muertos en sus delitos y pecados y los resucita o levanta a la vida espiritual para que alaben el nombre del Señor.

Definición:

Es la acción de abrir los ojos que están ciegos; oídos que están sordos; corazones que están muertos, para que crean en Cristo. Es por el regalo de la fe y del arrepentimiento y sobrepone a toda resistencia en el corazón del pecador y activa la voluntad que estaba muerta para que el elegido clame el nombre del Señor. Veamos lo que Cristo nos dice acerca de esta dctrina según la narración del apóstol Juan. Read more…