John Spilsbury y la Vida Cristiana
John Spilsbury, uno de los más prominentes Bautistas Particulares del siglo XVII escribió una confesión en la cual escribe acerca de la vida cristiana y la esperanza que tenemos en Cristo de ser libertados de “este cuerpo de muerte.” En el artículo 5 escribió lo siguiente,
Yo creo que Dios en Su gracia, en Su propio tiempo, llama eficazmente a todos los que han de ser salvos al conocimiento de la verdad, de quien se dice, de Su propia voluntad nos hizo nacer por la Palabra de verdad, en los cuales la obra de gracia, la naturaleza siendo pasiva, como el nacimiento de un niño por sus padres; así Dios por medio de Su Espíritu obra fe en los corazones de todos los que creen en Cristo, y Su Justicia. sólo para justificación. Y por lo tanto son hechos justos delante de Dios en Cristo, y conformados a la voluntad de Dios el Padre por medio del Hijo; y también hechos santos por medio de la obra de la regeneración, y el Espíritu Santo de gracia morando en ellos; sin embargo todos ellos tiene aún, y mientras vivan aquí en su carne, permaneciendo en ellos, un viejo hombre, esa corrupción original, la carne que lucha contra el espíritu, que les obstaculiza en su obediencia tanto a Dios como al hombre, y muchas veces los lleva hacia el mal, y contrario a sus intenciones; sin embargo, todos ellos vencerán por medio de Cristo, y con seguridad llevados al final a la gloria.”
Esto, habiendo razonado de los que Pablo dijo de sí mismo en Romanos 7 y de Efesios 4. Que esa esperanza nos haga luchar cada día más contra el pecado que mora en nuestro corazón.
Dar Testimonio de Cristo?
Lástimosamente este blog no es lo que una vez fue, y espero que esto pueda cambiar próximamente. La razón de esto es que mi vida está carente de tiempo -y quisiera que los días fueran de 32 horas- lo cual ha impedido que pueda escribir todo lo que tengo en mi cabeza con respecto a los asuntos cristianos.
Sin embargo, hoy puedo sentarme a escribir un poco. Esta entrada es una continuación de una entrada previa, “El Grave Error Pentecostal,” y mis pensamientos surgen de la serie que estamos estudiando en la IBRL sobre el libro de los Hechos.
El punto de esa entrada previa era que el grave error pentecostal era pensar y enseñar que el don del Espíritu Santo era para atraer la atención de los hombres hacia Sí mismo. Ciertamente el Espíritu Santo es Dios. Él es la tercera persona de la Santísima Trinidad. Sin embargo, su rol en la redención de los hombres no es atraer la atención hacia Sí mismo, sino, como dijo un teólogo, es ser una linterna que lleva la luz y la atención de los hombres hacia Cristo.
Es por ello que los cultos pentecostales, en su gran mayoría, carecen de la predicación del evangelio. Todo su culto está basado en la manifestación de los “extraordinario” – a pesar de que lo extraordinario no se manifiesta como se manifestó en los tiempos de Cristo o los apóstoles. Dios, Cristo, el pecado, la necesidad de arrepentimiento, esteran ausentes totalmente de muchísimos de estos ‘espectáculos’ cristianos.
Pero, la verdad es que la Biblia es muy clara con respecto al rol del Espíritu Santo en la vida del cristiano. Y el libro de Hechos nos da la respuesta a esa pregunta: Con qué fin nos es dado el Espíritu Santo a los creyentes? Bueno, no sólo para santificarnos, pero sobre todas las cosas, para dar testimonio de Cristo. Hechos 1:8 dice, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
El Pastor y su salud física
John A. Broadus, quien fuera el segundo presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, y a quien el príncipe de los predicadores Charles Spurgeon llamaría “el más grande de los predicadores vivientes,” escribió uno de los mayores legados acerca de la predicación, “De la Preparación y Entrega de Sermones.” En este excelente tratado escribió acerca de la necesidad de que los predicares tengan una buena salud. Broadus dijo,
De nuevo, para ser un buen canal del mensaje de Dios el predicador debe prestar cuidadosa atención a su salud. La buena salud está muy relacionada a la buena disposición, a una actitud positiva, pensamiento claro, y vitalidad física.
Las largas horas de estudio deben estar balanceadas con una dieta cuidadosa y ejercicio regular. Mientras el ejercicio toma muchas formas, el caminar está disponible en toda circunstancia. Una caminata a través de la comunidad puede cumplir un rol pastoral.
Cada pastor debe tener un día libre. Debido a que trabaja intensamente el Domingo, él debe tener un día en la semana el cual será usado para descanso, recreación, meditación, o estudio sin interrupciones. Un día de recreación traerá de vuelta al pastor a su parroquia fortalecido y listo para trabajar.
Estar de pie delante de una congregación es un gran reto. Estar delgado añadirá a la agudeza mental y a la vitalidad. La buena salud promueve un discurso efectivo.”
Cuántos de nosotros hemos pensado en nuestra salud y en lo que ella le puede hacer a nuestro trabajo pastoral? Muy pocos. Deberíamos tomar el consejo de uno de los más grandes predicadores del siglo XIX.
El Grave Error Pentecostal
En mi iglesia estamos empezando una nueva serie de sermones basados en el libro de los Hechos de los Apóstoles. En él, Lucas demuestra lo que la iglesia primitiva hizo del mandamiento de Jesús en Mateo 28: 19-20. Es decir, si queremos saber cómo interpretaron los discípulos de Jesús la Gran Comisión, entonces debemos ir al libro de Hechos para averiguarlo.
Cómo interpretaron los discípulos el mandamiento de hacer discípulos? Vayamos al libro de Hechos. Cómo interpretaron la doctrina del bautismo? Vayamos al libro de Hechos. Cómo interpretaron quienes eran los verdaderos receptores de ésta ordenanza? Vayamos al libro de los Hechos. Qué debe hacer aquel que ha sido salvado por gracia -es decir, hecho un discípulo de Cristo? Vayamos al libro de los Hechos. Para decirlo de otra manera, el libro de los Hechos es la interpretación de los primeros discípulos de Jesús de la Gran Comisión.
Ahora, lo que deseo mostrar en esta entrada, es el grave error pentecostal, pues el pentecostalismo está basado en una pésima interpretación de lo que sucedió en el libro de los Hechos, específicamente en el capítulo 2: Pentecostés!
Celebridades Cristianas?
Cuando llegué en el 2008 a la que es ahora mi iglesia recuerdo haberle dicho a mi esposa, “De esta iglesia no nos vamos a ir nunca.” La razón de esta declaración no fue porque la iglesia fuera grande, ni numerosa, ni porque el edificio en donde se reunía estuviera en perfectas condiciones. De hecho, gracias a Dios se le han podido hacer muchas reparaciones con el paso de los años y que lo han hecho un lugar más cálido para reunirse. Mis palabras tenían que ver con la predicación a la que fuimos expuestos la mañana de ese domingo.
El que fuera el pastor de nuestra iglesia en ese entonces, Steve Henning, era un excelente expositor. Era un hombre piadoso, estudioso, sabio, y sumamente poderoso en el púlpito. Sin embargo, una de las cosas que recuerdo de él son sus palabras una vez que expresé mi agradecimiento por el sermón predicado. Él me dijo que agradecía mis palabras pero que no le gustaban las felicitaciones.
Y no era que yo le estaba felicitando, sino que estaba mostrando mi agradecimiento por la exposición que había hecho ese día. Quizás el error fue que yo no me hice entender, sin embargo, sus palabras me hicieron pensar mucho. Pronto escuché a una hermana en la iglesia quien comentaba acerca de este deseo del pastor. Y ella decía que las razones del pastor para esto era evitar caer al pecado del orgullo.
El pastor Steve sabía que los pastores son hombres, ciertamente redimidos por la gracia de Dios, pero hombres que moran aún en su carne, y por lo tanto capaces de caer en todo tipo de pecados, y especialmente por su posición en la iglesia en el pecado del orgullo. No sólo quería evitar caer en ese pecado, sino también quería evitar ser llevado a ese pecado por hermanos que sin intención lo adularan.


