Qué Dice la Biblia de Nuestro Corazón?
Cuando hablamos de la doctrina del hombre debemos tener muy presente lo que dice la Biblia acerca de nuestro corazón. Para muchas personas, engañadas por filosofía huecas, el corazón es donde los hombres sentimos. De donde procede nuestro amor? De nuestro corazón. De dónde procede nuestro cariño hacia otros? De nuestro corazón.
Pero la Biblia es muy clara al afirmar que el corazón del hombre es mucho más que esto. En la Palabra de Dios vemos que el corazón es donde el hombre piensa, decide y siente. Es en el corazón donde se encuentran nuestras emociones, nuestro intelecto, nuestros valores, y nuestras decisiones. El corazón, por lo tanto, está en la cabeza y no en el pecho. Noten lo que escribió Moisés,
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” Génesis 6:5
Este pasaje es muy claro! Se nos dice que Dios miró desde el cielo a la tierra y todo lo que vio en el hombre fue maldad. Porqué? Porque su corazón estaba siempre lleno de pensamientos perversos. Pensamientos…en el corazón? Así es! En la Biblia el corazón del hombre es donde él piensa. Pero, Salomón también escribió acerca de este tema,
Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.” Proverbios 16:1
El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9
De nuevo, para Salomón el corazón del hombre es donde se encuentran sus disposiciones y sus pensamientos. Ahora, quizás esta información no sea tan impresionante. Lo que si puede ser impresionante para muchos es lo que dice la Biblia con respecto a ese corazón. Es decir, muchos creen que lo que tiene malo el hombre es su mente, pero que su corazón es bueno. Es más, muchos cristianos afirman que los hombres deben seguir sus propios corazones. Porqué? Porque no entienden ni lo que representa el corazón del hombre ni lo que es.
Los Dones Espirituales y la Promesa de Cristo
De nuevo, Timmy Brister ha escrito una segunda entrada con respecto a los dones y el uso adecuado de los mismos en la iglesia. Le estoy citando de nuevo porque las implicaciones de esto son importantes para cada uno de nosotros y para nuestras iglesias. Brister dice,
La repetición y la redundancia pueden ser algo bueno, especialmente cuando reconocemos la importancia de recordar.
Con todas las controversias y debates acerca de los dones espirituales, necesitamos la disciplina de recordar, y recordar en particular lo que Pablo repitió una y otra vez sobre su gran propósito, esto es edificar y hacer crecer la iglesia. Vea estos pasajes de 1 Corintios 14, un capítulo dedicado al uso apropiado de los dones espirituales:
Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. (v. 3)
pero el que profetiza, edifica a la iglesia.(v. 4)
Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.(v.5)
Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.(v. 12)
Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado.(v.17)
pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.(v. 19)
Hágase todo para edificación.(v. 26)
Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.(v. 31)
Dones Espirituales y la Gloria de Dios
Timmy Brister publicó recientemente una excelente entrada en su blog meditando sobre los dones espirituales y su ejercicio en la iglesia. Él escribió lo siguiente,
Anoche, enseñé acerca de la naturaleza y el propósito de los dones espirituales. Un punto en particular que traté de elaborar fue este: una iglesia apasionada por la gloria de Dios será apasionada por el ejercicio de los dones espirituales. Y esta es la razón.
- Cristo es glorificado en la iglesia (Ef 3:20)
- El Espíritu Santo se propone glorificar a Jesús (Juan 16:14)
- El Espíritu Santo logra este propósito por medio de los dones que Él suple a la iglesia
- La administración soberana (1 Cor 12:11,18) y medida (Rom 12:3) de los dones espirituales son tales que “en todo Dios pueda ser glorificado por medio de Jesucristo” (1 Pe 4:11)
Nosotros somos dependientes del Espíritu Santo para que haga en nosotros lo que por naturaleza no tenemos la capacidad de hacer. Y Dios nos da esos dones de tal manera que no podemos gloriarnos en ellos o en nosotros mismos. En lugar, “Aquel que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Cor 1: 26-31). Debemos considerar nuestros dones de la misma manera en que consideramos nuestro llamado, pues así lo diseñó Dios. Nosotros sólo podemos gloriarnos en el Dador del don, y la gloria no es hacernos lucir bien sino que por medio de nosotros el Espíritu Santo está luciendo a Jesús.
Una iglesia en donde los dones espirituales faltan, son ignorados, o menospreciados no puede ser seria sobre la gloria de Dios. La gloria de Cristo es evidente en el valor de los creyentes ejerciendo esas habilidades dadas por Dios para la edificación de la iglesia. En la bondad de Dios, Él ha equipado a cada creyente con la habilidad sobrenatural para glorificar a Jesús, no por sus fuerzas, sino “por la multiforme gracia de Dios” (1 Pe 4:10), o según Pablo “según la fuerza de Él, la cual actúa poderosamente en mí” (Col 1:29).
Cada cristiano debe tener una pasión que lo consume por vivir para la gloria de Dios. Pero, prácticamente, como luce esto? Cómo vivimos esto en la iglesia? Debemos vivir y servir de tal manera que “en todo Dios pueda ser glorificado por mediod e Jesucristo.” Y yo creo que hacemos esto siendo buenos administradores de Su gracia y en el ejercicio libre y regular de Sus dones.
Poniéndolo de una manera simple, la gloria de Cristo es vista por medio del ejercicio de los dones de Su Espíritu en el ministerio de la iglesia.”
La pregunta tan importante para todos nosotros es: estás glorificando a Cristo? O no estás ejerciendo los dones que Dios te dio para la edificación de Su iglesia?
Calvino y el Domingo
Debido a que me vuelven a acusar de “fariseo” por afirmar que los creyentes debemos observar el Día domingo como el día de reposo cristiano, vuelvo a citar a un hombre a quien Dios le dotó de inmensa sabiduría, Juan Calvino. Y uso sus palabras precisamente porque conozco que muchos de los que niegan la validez de este día se llamarían calvinistas. Qué dijo Calvino? Él afirmó lo siguiente, “Nosotros observamos el Día domingo sin judaísmo y sin superstición,” y su argumento fue el siguiente,
Sin embargo, como las dos últimas causas no se deben contar en el número de las sombras antiguas, sino que convienen igualmente a todos los tiempos y edades, aunque el sábado ha sido abrogado, no obstante no deja de tener su valor entre nosotros el que tengamos ciertos días señalados en los cuales nos reunamos para oír la Palabra de Dios; para administrar los sacramentos y para las oraciones públicas; y asimismo para que los criados y trabajadores gocen de algún descanso en su trabajo. No hay duda de que el Señor tuvo en cuenta estas dos causas cuando instituyó el sábado.
En cuanto a la primera, la misma costumbre de los judíos lo prueba suficientemente. La segunda, el mismo Moisés la advirtió en el Deuteronomio, al decir: “Para que descanse tu siervo y tu sierva como tú, acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto (Dt. 5, 14-15). Yen el Éxodo:
“Para que descanse tu buey, y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu siervo” (Éx. 23, 12). ¿Quién negará que ambas cosas tienen que ver con nosotros lo mismo que con los judíos?
Las asambleas eclesiásticas son mandadas por la Palabra de Dios; y la misma experiencia prueba cuán necesarias son. Si no hubiese días señalados, ¿cuándo podríamos servirnos? Todas las cosas se deben hacer entre nosotros “decentemente y con orden”, como manda el Apóstol (1 Cor. 14,40). Tan difícil es que se pueda guardar la conveniencia y el orden sin esta seguridad de unos días determinados, que si no existiesen, pronto veríamos grandes perturbaciones y confusiones en la Iglesia. Y si nosotros tenemos la misma necesidad que tenían los judíos, para cuyo remedio quiso el Señor instituir el sábado, nadie diga que la Ley del descanso sabático no tiene nada que ver con nosotros; pues quiso nuestro próvido y misericordioso Padre tener en cuenta y proveer a nuestra necesidad no menos que a la de los judíos.
Principios para Guardar el Día de Reposo: Parte III
Las dos últimas entradas han servido para citar dos de los tres principios articulados por el teólogo Ryan McGraw acerca del Día de Reposo en un escrito suyo publicado en el Puritan Reformed Journal. El día de hoy vamos a transcribir el tercer y último principio. El autor pregunta: Cómo se relaciona la manera en la que guardamos el Día de Reposo con otras personas?
De qué manera debe el pueblo de Dios ejercitar cuidado y preocupación por otros al guardar el Día de Reposo? Si todas las personas deben guardar este día, ellos no deben promover que sus vecinos violen el Día de Reposo. De acuerdo con Jesús, si un hermano tiene algo en contra nuestra, uno debe hacer todo lo que esté en nuestro poder para reconciliarnos con él para que ninguno de los dos seamos culpables de violar el mandamiento de no matar. De una manera similar, si tu vecino está trabajando en el Día de reposo, entonces lo menos que puedes hacer por amor a su alma es evitar darle trabajo para hacer en el Día de Reposo. Si contratas a otros para que violen los mandamientos de Dios por ti, usted los ha violado también; si contratas a alguien para asesinar a otra persona, eres culpable de asesinato; si contratas a alguien para robar algo, eres culpable de robo; si sobornas a alguien para que sirva de falso testigo en una corte de ley, eres culpable de perjurio. Este principio de guardar la ley en relación a otros no es requerido sólo por la Escritura; aún las leyes de la sociedad moderna secular reconocen que esto es una implicación moral necesaria de la ley. No debe ser extraño cuando la iglesia no aplica esto al Día de Reposo? No es extraño cuando Cristianos no dudan contratar pilotos, o meseros, o cajeros para quebrantar el Día de Reposos para su conveniencia? Podemos nosotros de buena conciencia invitar a estas personas a asistir a la iglesia para escuchar el evangelio cuando quizás hemos dejado la adoración con el fin de contratarlos para que nos ayuden a viajar ese día, o cuando nos escapamos de la adoración para evitar la fila en el bufete? Podemos llamarlos al arrepentimiento y a una fe sincera en Jesucristo mientras estamos en el acto de contratarlos para quebrantar una de las leyes del Rey? Si debemos guardar el sexto mandamiento en relación a otros, entonces debemos guardar el cuarto mandamiento en relación a otros.” páginas 325-326
Espero que estas citas nos sirvan para meditar el la manera en la que deberíamos guardar el Día del Señor. Muchos hemos violado este mandamiento muchísimas veces. Qué meditemos en estos pensamientos para que nuestra fidelidad a nuestro gran Dios sea cada día mayor.

