Un Consejo a los Cristianos sobre Internet
Sam Renihan, hijo de James Renihan, y autor y administrador del blog Particular Voices (Voces Particulares) que trata con los escritos y publicaciones de los Bautistas Particulares del siglo XVII, ha escrito un excelente artículo aconsejando a los cristianos con respecto a su uso de internet.
Es claro que este consejo es necesario para todos los que usamos la internet, y especialmente las redes sociales. Debemos aprender a tener discernimiento y a entender que estos medios no sirven el propósito de debatir. Muchos son los pleitos y discusiones que se desatan allí que prueban infructuosos. Dice Renihan,
Es una creciente realidad que muchos Cristianos, especialmente los más jóvenes regularmente están involucrándose en debate teológico (y ocasionalmente en discusión) por medio de blogs, páginas de Facebook, foros, y otros contextos basados en internet. Mientras que hay muchos beneficios en internet, como la diseminación de materiales no disponibles, comunicarse con otros que están lejos, y buscando sabiduría, experiencia, y los pensamientos de otros, existe mucho peligro.
Uno de los peligros de la internet, pensando especialmente de Cristianos y teología, es que hay muy poca o casi nada rendición de cuentas puestas en el individuo en relación a su iglesia local. Cualquiera puede argumentar cualquier punto, perseguir cualquier moda teológica, hacer cualquier acusación teológica, tomar y escoger cualquier visión teológica, y todo sin la supervisión de ancianos a quienes esos individuos han profesado estar bajo sumisión (asumiendo la membresía y el liderazgo eclesiástico bíblico).
Querría usted que sus ancianos vean la manera en la que usted ha argumentado con otros hermanos y hermanas en la internet? Leería el mismo material y escribiría los mismos argumentos y hablaría con tanta confianza si no fuera por el anonimato y la hiper-separación que ofrece la internet? Trataría usted a hermanos y hermanas de la misma manera que como lo haría sentado con ellos en una mesa durante una comida de compañerismo? Es usted tan maravilloso como usted piensa?
Los Nicolaítas Modernos
Las últimas semanas he estado predicando del capítulo 10 del libro de Nehemías. Uno de los puntos esenciales de esa porción del texto es la doctrina de la santificación. Dios, en Su fidelidad a Su pacto Abrahámico, no ha abandonado a Israel, sino que ha perseverado en cuidarlos y preservarlos por causa de la promesa singular hecha al patriarca.
Habiendo estado en el cautiverio por causa de su pecado, de su rebeldía y obstinación en contra del Señor; por causa de haber echado, como dicen en Nehemías 9:26, la ley de Dios ‘tras sus espaldas‘ y haber matado a Sus profetas con el fin de hacer lo que sus perversos corazones deseaban y no lo que Dios -su Dios- les había ordenado en Su Palabra; el Señor cumple Su promesa en Levítico 26,
“44 Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios. 45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.”
Es decir, a pesar de ser ellos un pueblo rebelde y contumaz, el Señor perseveraba en su trato con ellos por causa de Su pacto. Dios los había escogido de entre las naciones, los había llamado, separado del mundo, o para decirlo en términos teológicos, los había santificado posicionalmente, con el fin de que las naciones glorificaran Su grande nombre viendo el testimonio de lo que Dios estaba haciendo en Israel. Read more…
Cómo ser un buen oidor de la Palabra predicada?
Robert Purnell fue un bautista particular del siglo XVII, quien pastoreó la que fuera la primera iglesia bautista particular de Bristol en Inglaterra. En uno de sus escritos brindó algunos consejos sobre la mejor manera de escuchar la predicación de la Palabra de Dios. Él escribio lo siguiente,
Hemos escuchado acerca del deber de los predicadores; ahora veamos cual es el deber de los que la escuchan: el mismo Dios que ordena a Sus ministros hablar como un oráculo de Dios para la edificación, exhortación y consuelo: nos ordena a los que somos oidores a escuchar Su voz en ellos, y ponerles atención son distracción: mientras el ministro habla, que nosotros estemos escudriñando las Escrituras, para ver si aquellas cosas son ciertas, si o no.
Línea de Tiempo de la Reforma Protestante
Hoy, las iglesias reformadas de Costa Rica, estaremos celebrando el 496 Aniversario de la Reforma Protestante, recordando lo que Dios hizo levantando a un monje alemán llamado Martín Lutero, para volver a Su pueblo a las Escrituras, y especialmente para sacar a la luz el precioso Evangelio de la salvación por gracia por medio de la fe en Jesucristo, que por tantos años había sido ocultado para que los hombres no vieran la gloria de Dios en la faz de Jesucristo (2 Cor 4:4-6).
Este es una breve línea de tiempo que hice y que mi esposa diseñó para esta celebración. Espero les guste!
Consejos para Recibir Correctamente la Predicación
La Biblia nos enseña de muchas maneras la centralidad que debe tener la predicación de la Palabra de Dios, no sólo en las vidas individuales de los creyentes, sino también en la vida de la iglesia. La iglesia se reúne cada domingo para adorar a Dios. Ese es el propósito de Dios al convocar a Su pueblo el primer día de la semana. Sin embargo, como creyentes debemos comprender que el centro de esa adoración a Dios no está en los himnos, ni en los testimonios, ni en las oraciones. El centro o foco de la adoración a Dios en la iglesia se encuentra durante la predicación de la Palabra.
Es en ese momento cuando Dios se dirige a Su pueblo con el fin de instruirlo, exhortarlo, corregirlo, consolarlo, etc. Y todo ese conocimiento es recibido por nuestra mente para mover nuestros corazones para adorar a Dios de una manera única. Por eso es tan importante aprender maneras para recibir adecuadamente la predicación de la Biblia.
Es por ello que deseo compartir estos simples consejos esperando que sean de bendición para sus vidas,


