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El Cristiano, el ejercicio y su santificación

marzo 21, 2015

El día de ayer tuve la oportunidad de conversar con un amado hermano sobre un tema sumamente importante y no muchas veces considerado por muchos cristianos: la relación del ejercicio físico y nuestra santificación.El año pasado había compartido una cita de John Broadus, quien hablándole a pastores, les hacía reflexionar sobre la importancia de mantener una buena salud física para el ministerio.

Albert Martin, en un excelente libro publicado el año pasado, “You Lift Me Up,” decía exactamente lo mismo que Broadus. En el capítulo 9 escribió,

En el curso ordinario de sus ministerios muchos hombres experimentan lo que les parece a ellos signos característicos de recaídas. La monotonía prolongada en la oración y la falta de deleite mental y espiritual y provecho en la lectura personal de la Biblia les perturba grandemente. En el curso de muchos años he tenido numerosos hombres sentados en mi estudio, llamarme o escribirme, expresando su preocupación sobre estos temas. En la mayoría de los casos ellos ya han concluido que su problema debe ser fundamentalmente uno espiritual. Sin embargo, después de un examen minucioso de los patrones de sus vidas, en numerosas ocasiones me ha sido evidente que la causa fundamental de lo que parece ser un declive espiritual era, en realidad, algo enteramente diferente.”

Y lo que Martin describe en este capítulo es lo que llegó a encontrar característicamente en muchos de estos varones. Él dice, “Ellos no eran culpables de aquellas cosas que precipitan ordinariamente el declive espiritual, ya sean pecados de comisión o de omisión. Por el contrario, ellos eran culpables de descuidar aquellos medios ordenados por Dios para la resistencia emocional, mental y física.” Su falla estaba, según Martin, “en no reconocer que eran hombres de carne y hueso...ellos buscaban servirle a Dios y a Su pueblo como si fueran espíritus acorpóreos como los ángeles.”

Y esto es algo que no muchos cristianos han considerado: Porqué mi vida espiritual no avanza? Porqué estoy estancado en mi fe? Porqué es que no puedo orar como quisiera, o leer la Biblia como me lo he propuesto tantas veces? Quizás, mi hermano o hermana, la razón de su estancamiento o declive espiritual no está en esto, sino en su mala salud física que ha estado afectando indirectamente estas áreas tan importantes de su vida espiritual.

Ciertamente es algo muy característico entre muchos de los pastores de nuestras iglesias, como bien lo decía Martin, pero no me parece que sea algo inusual entre el resto de los cristianos. Muchos de nosotros no hacemos ejercicio; muchos de nosotros no comemos saludablemente; muchos de nosotros no descansamos la cantidad de horas que necesitan nuestros cuerpos mortales. Y esta es, es muchas ocasiones, la razón por la cual no podemos avanzar en nuestra santificación.

Luego de haber identificado este grave problema en muchos de estos pastores, Albert Martin habla sobre el consejo que les daba a ellos una y otra vez,

Si un hombre es ignorante o indiferente a tales temas como los buenos hábitos alimenticios, patrones adecuados de sueño, un peso saludable y el lugar y los beneficios del ejercicio regular y la recreación, tal hombre está exponiéndose para un caso extremo de desgaste ministerial.”

Este es el gran peligro, mis hermanos! Nuestra salud espiritual está ligada con nuestra salud física. La segunda puede afectar positiva o negativamente a la primera.

Qué debían hacer estos hombres según Martin? De nuevo: Comer bien, ejercitarse, tener tiempos de adecuada recreación, descansar adecuadamente, y buscar mantener un peso adecuado.

En su libro, Martin comparte cinco exhortaciones para todo pastor/cristiano que desea evitar el declive espiritual y mejorar así su vida de santidad cuidando de su salud física. Mi deseo es compartir tres de ellas para nuestro propio beneficio:

  1. Recordar nuestra obligación a prestar una obediencia evangélica al sexto mandamiento. Martin recuerda primeramente la respuesta que provee el Catecismo Mayor de Westminster a la pregunta número 135, “Cuáles son los deberes exigidos en el sexto mandamiento?” Respuesta: “Los deberes exigidos en el sexto mandamiento son todos los estudios cuidadosos y los esfuerzos lícitos para preservar nuestra propia vida, y la de otros por resistir todos los pensamientos y propósitos sometiendo las pasiones, y evitando todas las ocasiones, tentaciones y prácticas que tienden a quitar injustamente la vida de alguno; por defenderse justamente contra la violencia, por la dependencia paciente de la mano de Dios, la quietud del ánimo, alegría de espíritu, sobriedad en la comida, bebida, medicina, sueño, trabajo y recreo; por pensamientos caritativos, de amor, compasión, mansedumbre, dulzura y bondad, tranquilidad, indulgencia y por palabras y maneras corteses; paciencia y prontitud para reconciliarse, sobrellevando y perdonando las injurias y volviendo bien por mal; consolando y socorriendo a los enfermos y protegiendo y defendiendo a los inocentes.” Y también recuerda la respuesta a la pregunta 136 del mismo catecismo sobre los pecados prohibidos en el sexto mandamiento, “el uso inmoderado de la comida o bebida, trabajo y recreaciones.” Cristo murió, argumenta Martin, para hacernos cumplidores evangélicos de la ley. Una de las tales leyes es no matar. El mandamiento involucra necesariamente, dice él, un entendimiento de y un compromiso práctico a los medios calculados para la preservación de nuestras propias vidas.
  2. Recordar nuestra solemne obligación y privilegio de glorificar a Dios con nuestro cuerpo. Pregunta el pastor Martin: “Es Dios glorificado en nuestros cuerpos cuando les robamos por descuido o voluntariamente de los nutrientes necesarios por diseño divino para funcionar con eficiencia óptima y útil? Podemos decir que estamos glorificando a Dios con nuestros cuerpos si nos mantenemos voluntariamente ignorantes de cuales son esos nutrientes y de como asegurar su consumo de la mejor manera? Podemos decir que estamos glorificando a Dios en nuestros cuerpos si les ponemos bajo un estrés innecesario por el excesivo uso de la cafeína, alcohol, o la abundancia de alimentos altamente procesados de los cuales muchos de los nutrientes implantados por Dios han sido removidos? Podemos realmente decir que estamos glorificando a Dios en nuestros cuerpos si estamos, a sabiendas, tapando nuestras arterias con placas indeseables debido a un patrón de comer comidas cargadas de aquellos tipos de grasa que contribuyen a niveles peligrosamente altos de colesterol, por lo tanto haciéndonos a nosotros mismos candidatos a un ataque cardíaco serio o a una cirugía cardíaca? Podemos realmente decir que estamos glorificándole en nuestros cuerpos si por la acumulación de peso excesivo y no saludable ponemos un estrés indebido a nuestras rodillas, nuestros corazones, y nos hacemos altamente vulnerables a la diabetes o a otras enfermedades debilitantes? Podemos decir que estamos glorificando a Dios en nuestros cuerpos, cuerpos que Él ha hecho para la acción, si abusamos de ellos adoptando un estilo de vida sedentario en lugar de dedicarnos a alguna forma regular de ejercicio cardiovascular? 
  3. Recordar las directrices específicas del apóstol Pablo que tratan directamente con el tema de la condición física de Timoteo. Y los pasajes que toca el pastor Martin son 1 Timoteo 4:7 y 5:23. Martin dice, “Si hay algo que nos enseña este texto, es recordarnos que Timoteo no cumplía esas solemnes tareas ministeriales como un espíritu acorpóreo. Él tiene un sistema gastrointestinal que obviamente sufre un estrés crónico así como otros padecimientos físicos crónicos. Pablo le está diciendo a Timoteo que no debe ignorar la realidad de esos problemas físicos.” La meta del pastor Martin no es, como lo dice más adelante, “promover el uso moderado del vino para los problemas gastrointestinales. Sino, convencerlos del principio que en medio de el más serio compromiso del espectro ministerial no está de acuerdo a la mente de Dios ni de Su voluntad que descuidemos el esfuerzo consciente de mejorar nuestra condición física nativa. Un poco de vino puede que no sea el mejor remedio para nuestros problemas físicos en la mayoría de los casos. Pero, podría serlo una pequeña o larga caminata.Un poco o mucho trote. Un poco de tiempo en la caminadora o un poco de tiempo levantando pesas en un gimnasio de la localidad. Un poco de esto o un poco de aquello, pero algo que claramente indicaría un compromiso a un esfuerzo responsable para llevarnos a un mayor nivel de salud física, vigor, y fortaleza.” 

Es el mismo consejo que John Piper ofrece a los pastores en el capítulo 27 de uno de sus libros, “Brothers, We are not professionals,” en el cual dice, “Así que, hermanos, presten atención a lo que comen, al ejercicio y al descanso.”

Entonces, será la razón por la cual no estamos avanzando en nuestra santificación, que no hemos estado prestando atención a nuestra salud física? Será que no nos estamos alimentando bien? Será que nos hemos convertido en seres totalmente sedentarios? Será que pasamos largas horas desperdiciando el tiempo y descuidando darle un adecuado descanso a nuestros cuerpos mortales?

Son preguntas que debemos considerar seriamente.

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3 comentarios leave one →
  1. marzo 25, 2015 11:15 am

    Muy cierto Pastor, poco a poco tendemos a descuidarnos y menospreciar la parte física, lo cual nos afectará a corto o largo plazo en nuestro desempeño espiritual, voy a comenzar a Jugar basket de nuevo porque me siento atrofiado y sin buen aire a veces. :)
    Bendiciones

  2. Raquel permalink
    marzo 25, 2015 5:42 pm

    Que gran verdad, la mayoría del tiempo pensamos que sólo nuestro espíritu es lo único que debemos cuidar y se nos olvida que el Señor nos ha dado un cuerpo y lo descuidamos por completo he sido víctima de mi ignorancia. Gracias y bendiciones

  3. marzo 26, 2015 4:31 pm

    Muy acertado, por mucho tiempo he pensado en la contradicción de predicar de que somos templo del Espíritu Santo pero hacemos poco o nada para promover una buena salud física. A mis pacientes siempre les digo que parte de ser agradecidos con Dios es administrando bien el cuerpo que nos ha dado. Gracias por la reflexión.

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