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Desterrando a Charles Finney

July 3, 2010

El pastor Tom Chantry escribe un excelente artículo con respecto a este líder del evangelicalismo de principios del siglo XX. Admirado por miles de cristianos alrededor del mundo y por muchísmos años, sin embargo para Chantry y muchos otros que han analizado su teología, “un falso profeta de un moralismo sin Cristo.” Pueden leer el artículo aquí.

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Sermón: La Soberanía de Dios, la Responsabilidad Humana y la Gracia del Evangelio

July 2, 2010

Este domingo inicié una serie de sermones siguiendo las parábolas de Jesús. La serie se titula, “Frente a Frente con el Jesús de la Biblia,” y se basa en la necesidad de que cada uno de nosotros se enfrente a las doctrinas enseñadas por Jesucristo con respecto al reino de Dios. Este es el video del primer sermón de la serie. Espero sea de bendición para todos ustedes.

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John Piper en la Conferencia “De Regreso a la Cruz”

July 2, 2010

Desiring God, el ministerio de John Piper ha puesto a disposición todos los videos de Piper ofrecido en la conferencia en República Dominicana. Pueden ver los videos aquí.

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Arminianos Evangélicos-Parte III

July 1, 2010

Hemos estado transcribiendo un artículo escrito por Michael Horton en la revista Modern Reformation en 1992. En la última entrada terminamos con el siguiente párrafo,

Por lo tanto, los evangélicos que enfrentaron este reto del Arminianismo universalmente lo vieron como una partida herética de la fe Cristiana. Uno simplemente no puede negar la depravación total, la elección incondicional, la justificación por medio sólo de la gracia a través sólo de la fe por Cristo, y continuar llamándose evangélico. Hubo muchos cristianos que no eran evangélicos, pero ser un evangélico significaba que uno se adhería a esas convicciones. Mientras que los Calvinistas y Luteranos no estaban de acuerdo sobre la expiación y la irresistibilidad de la gracia y la perseverancia, eran ambos monergistas estrictos. Esto es, creían que una persona nos salvaba (Dios), mientras que los Arminianos eran sinergistas, es decir que creían que Dios y el creyente cooperaban en este asunto concerniente a la salvación. Era este monergsimo lo que diferenciaba a un evangélico de un no-evangélico desde la Reforma.”

El día de hoy vamos a concluir con el argumento de Horton con respecto al verdadero espíritu evangélico.

Son los Arminianos Evangélicos?

El corazón del debate de la Reforma fue, Quién salva a quién? Salva Dios a los pecadores? O nos salvamos nosotros mismos con la ayuda de Dios? La Iglesia Católico Romana estaba confundida en esa pregunta a lo largo de la Edad Media, dividida claramente en el tiempo de la Reforma, pero finalmente determinó en el Concilio de Trento en la mitad del siglo XVI que la segunda respuesta era la mejor. La gracia de Dios es la fuente, pero la cooperación humana con la gracia es lo que hace eficaz a la voluntad salvifica de Dios. Por lo tanto, Dios nos justifica haciéndonos mejores y eso involucra nuestra propia participación.

Los protestantes ortodoxos no estaban sobresaltados en vano, por lo tanto, cuando vieron las negaciones Arminianas no diferentes a las posiciones de Trento, que habían declarado anatema a los evangélicos. Hubiera sido intolerante para ellos, ver la posición de Trento como no ortodoxa si estaban dispuestos a decir lo mismo de una desviación similar “Protestante.”

Entonces que significa todo esto para nosotros casi cuatro siglos después de que el Arminianismo fuera condenado por las Iglesias de Inglaterra, Escocia, Irlanda, Alemania, Suiza, los Protestantes Franceses, y los evangélicos de Europa del Este?

En el avivamiento inglés del siglo dieciocho, Whitefield (un Calvinista) y Wesley (un Arminiano) estaban dispuestos a trabajar juntos como amigos cercanos y aliados en el esfuerzo evangelístico. Sin embargo, cuando Wesley empezó a enseñar que la justificación no era puramente forénsica (esto es, una declaración legal), sino que dependía de la obediencia “momento a momento,” los Calvinistas que  habían apoyado con entusiasmo el avivamiento y que lideraron la causa evangelística se preocuparon. Tarde en la vida, Wesley registró algunas desafortunadas afirmaciones en sus Minutos de la Conferencia Metodista, incluyendo la conclusión de que su propia posición era por “un pelo, “salvación por obras.”  Temiendo un antinomianismo implícito en las doctrinas Reformadas, Wesley le decía a los que le apoyaban que previnieran a los Calvinistas “en contra de hacer nulo ese solemne decreto de Dios, ‘sin santidad nadie verá al Señor,’ por la vana imaginación de ser santos en Cristo. O adviertanles que si permaneces injustos, la justicia de Cristo no les servirá de nada!” El escritor preferido de John Wesley, William Law, escribió, “Debemos considerar que Dios sólo sabe las deficiencias en la santidad que Él aceptará; por lo tanto no podemos tener la seguridad de nuestra salvación sino haciendo nuestro máximo esfuerzo para merecerla.” “Nosotros tenemos,” dijo él, “nada en que basarnos sino en la sinceridad de nuestros esfuerzos y la misericordia de Dios.” Era Law un evangélico? Si así era, alguien le debe al papa León una disculpa.

La doctrina de la justificación–“simultáneamente justificado y pecador”– es escandalosa para la razón humana y Wesley es famoso por su “Cuadrilátero” de autoridad: Escritura, tradición, experiencia, y razón. Bien para “solo la escritura”! Ambos, el principio material y formal de la Reforma fueron al menos menospreciados, si no negados. Que tanto de tradición, experiencia, y razón se oponen a esta doctrina. Un teólogo moderno escribe, “Podemos amar a Dios perfectamente y podemos ser justos en esta vida tanto como Cristo es justo…” y añade que la Biblia “no deja espacio para el pecado voluntario y conocido en la vida del creyente.” Otro añade, “Pero puede ser cierto-santo y pecador simultáneamente? Yo quisiera que así fuera…Simul iustus et peccator? Espero que así sea! Simplemente me temo que no.” Estos puntos de vista fueron presentados en un volumen ofreciendo cinco puntos de vista de escritores evangélicos.

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Arminianos Evangélicos-Parte II

June 30, 2010

En la entrada de ayer transcribimos el siguiente párrafo del artículo de Michael Horton,

Hay dos manera de tratar con esta pregunta de definir “evangélico”: Escritural e histórica, pero en este breve espacio permítanme enfocarme en el argumento que este término debería ser definido y utilizado en su sentido histórico. Mientras la Reforma pueda, teoricamente, haber errado en sus doctrinas clave (ya que sólo la Escritura es infalible), es sin embargo inevitablemente verdadero que aquellos que se llaman evangelicos han afirmado históricamente y defendido esas enseñanzas como bíblicas. Por lo tanto, históricamente hablando, aquellos que no afirman estas doctrinas no son, en virtud de la ley de la no-contradicción, evangélicos.”

El día de hoy continuaremos con el artículo.

Qué es un “Arminiano”?

Jacobo Arminius, uno de los estudiantes de Beza, levantó primeramente las cejas de la Iglesia Reformada Holandesa al enseñar que la persona de la que Pablo hablaba en Romanos capítulo siete no era regenerado, mientras que los Reformados siempre lo habían interpretado como un triste, pero apropiado, cuadro de la vida Cristiana (simultáneamente justificado y pecador). Pero había más controversia debajo de esto: Arminius negaba la elección incondicional, argumentando que Dios hizo Su decisión eterna basándose en su pre-conocimiento de fe y obediencia. Con esto el sistema Reformado entero era rechazado.

Luego de su muerte, los seguidores de Arminius empezaron a enseñar las enseñanzas del teologo mucho más allá. Los “Opositores,” como se les llamaba, presentaron sus afirmaciones en cinco puntos: la elección era condicional, la expiación era universal no sólo en suficiencia pero en intención, la depravación era sólo parcial, la gracia puede ser resistida, y el hombre regenerado podía perder su salvación. Además, los Arminianos negaban la creencia Reformada que la fe era un regalo y que la justificación era puramente una declaración forense (legal). Para ellos, incluía un cambio moral en la vida del creyente y la fe misma, una obra de los hombres, era la base de la declaración de Dios. En 1618-19, el Sínodo de Dordt, una conferencia internacional de las iglesias Reformadas, declaró a los “Opositores” herejes y las iglesias Reformadas estuvieron de acuerdo, aún los que no eran reformados (Luteranos).

El Arminianismo llegó al mundo de habla inglesa principalmente por los esfuerzos del Arzobispo de Canterbury William Laud, el obispo Jeremy Taylor, y el gran predicador, Lancelot Andrews. Los principales puritanos como John Owen, Richard Sibbes y Thomas Goodwin se opusieron al Arminianismo como la forma Protestante del “Romanismo” en la cual la fe Cristiana degeneraba en moralismo que confundía la Ley y Evangelio y le quitaba a Dios su justa alabanza por toda Su obra de salvación. Eventualmente, el elemento inglés “Arminiano” evolucionó en el ala Alta de la Iglesia inglesa, enfatizando la importancia del ritual y la jerarquía de la iglesia así como el Deísmo moralístico que caracterizó la predicación del siglo dieciocho.

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