El Salón de la Fé: Definición
Para poder comprender con mayor profundidad lo que la Biblia nos enseña acerca de la fé, como fue expuesta por el apóstol Pablo y en Hebreos, de donde tomaremos nuestra base para la exposición de tan importante tema.En la entrada previa expusimos un poco sobre la definición de la fé. Dijimos que la fé se define como confianza, fidelidad y obediencia en Dios. Pero mucho más importante que esto, es poder responder ciertas preguntas:
1. De dónde proviene la fé?
2. Para qué fue creada esa fé?
3. Cuál es el resultado de esa fé?
De dónde proviene la fé
Muchos de nosotros hemos crecido con la idea de que podemos hacer cualquier cosa. Es decir, si queremos mover un brazo, decimos a nuestro cerebro que mueva el brazo, y éste se encarga de enviar los impulsos nerviosos necesarios para que esto ocurra. Si nos atrae una mujer, simplemente vamos y le hablamos. Creemos que tenemos la voluntad para hacer lo que queramos. La idea del libre albedrío está tan presente en nuestras mentes, que en realidad creemos en él. En la iglesias escuchamos como nos dicen: “…si tan sólo tuvieran más fé“, como si fuera algo que algunos de nosotros pudieramos hacer por arte de magia. Digo esto, porque la doctrina bíblica, enseña que Dios es SOBERANO por sobre TODA la creación. Además, que Dios es OMNIPOTENTE Y OMNIPRESENTE, Y además OMNISCIENTE, es decir que Dios lo sabe TODO. No existe NADA en el mundo que no haya sido diseñado por Dios. Estos temas los tocaremos mucho más a fondo cuando hablemos acerca de la soberanía de Dios y la elección.
O sea, no hay nada que haya ocurrido, esté ocurriendo, ó vaya ha ocurrir en la historia de la creación que Dios no lo haya planeado. Ese plan es la VOLUNTAD de Dios. Muchos piensan que la voluntad de Dios es algo que a Dios se le ocurre en cualquier momento. Ejemplo: “Dios mío te pido que por favor me dés un trabajo”; “…te pido que me dés salud”; “te pido que me dés dinero”. Hasta las cosas más insignificantes de la vida de cada uno de nosotros ya fueron determinadas y programadas según el plan eterno y divino de Dios. Entonces cuando oremos deberíamos orar de la siguiente manera: “Dios, gracias te damos por lo que nos has dado. Te pido Dios mío ayúdame a aceptar lo que tú has planeado para mí”.
Ninguno de nosotros está libre de Dios. Todos somos sus criaturas, hechos por sus manos. Todos y cada una de sus creaciones le pertenecen y están sujetas a sus designios. Inclusive las buenas obras que nosotros hacemos fueron hechas de antemano por Dios para que nosotros las hiciéramos (Efesios 2: 10). Quizá pronto podremos hablar en alguna entrada acerca de la herejía del libre albedrío, que fue iniciada por dos jesuitas en los años 1500, pero por ahora me voy a dedicar a la verdad de la doctrina bíblica.
Entonces sabiendo y empezando a entender que ninguno de nosotros está libre de Dios, cómo respondemos a la pregunta hecha? Dónde en la Biblia se nos dice el origen de la fé? Sabemos que la fé no viene de nosotros, ya que sabemos que nosotros no podemos hacer nada bueno, y por lo tanto ni siquiera podemos buscar a Dios (Romanos 3: 9-12). Bueno veamos dos versículos antes del que mencionamos en el párrafo anterior:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fé; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” Efesios 2: 8
La gracia de Dios es el poder de Dios. La gracia es un regalo que recibimos de Dios gratuitamente, sin haberlo merecido, ya que como dice Romanos 3: 23-24 “…por cuanto pecaron y estan destituídos de la gloria de Dios, siendo justificados todosgratuitamente por su gracia…”. Pero en ese versículo no está hablando de la gracia como el don ó regalo de Dios. Veamos el versículo siguiente:
“no por obras para que nadie se gloríe” Efesios 2: 9
El versículo 8 está hablando de la fé como un regalo de Dios, y lo está comparando con las obras, es decir, con todo aquello que podamos hacer nosotros de nuestra voluntad. En otras palabras Dios nos da fé para que ninguno de nosotros pueda tenerse por mucho y decir: “Yo creí en él y por lo tanto soy mejor que los que no creyeron“. Dios nos da el regalo de la fé para que ninguno de nosotros pueda hacer tal aseveración. Y para decirlo de otro modo, y quizás un poco más bíblico: Dios nos da el regalo de la fé, ya que ninguno de nosotros tiene la capacidad por sí mismo de buscarle para creer en él“.Entonces dentro de la doctrina bíblica, con esto aceptamos que Dios es soberano sobre toda la creación y que es Él quien nos da los instrumentos (fé) para que creamos en Él.
Para qué fue creada la fé?
Una vez que comprendemos que Dios es quién nos da la fé, podemos continuar con la búsqueda de nuestras respuestas, las cuales se encuentran en la Biblia. Veamos lo que dice Pablo en Romanos:
“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” Romanos 10: 10
Qué es lo que confesamos de nuestra boca para salvación? La Biblia nos dice en 1 Corintios que debemos confiar en el poder de Dios. Cómo manifestó Dios su poder? Cristo es la manifestación del poder de Dios. En Isaías 40: 5 vemos que Dios manifestará su poder con lo que haría Cristo en la cruz. Porqué? Sencillamente porque haría manifiesta su gracia (poder), sacrificando a su Hijo, perfecto y sin pecado, en lugar de millones de pecadores que no merecían más que la muerte.Esa fé entonces, Dios la puso por una razón. Esa razón es que se cumpla su voluntad: “Nadie viene al Padre sino por mí” Juan 14: 6. Todos los que tienen fé en Cristo podrán gozar de la eternidad bajo el manto eterno de Dios, que es el regalo que todos deberíamos desear. Cómo comprobamos que la fé nos fue dada para amar a Cristo? Busquemos el libro de Hebreos:
“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fé, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” Hebreos 12: 2
La fé fue puesta entonces en nosotros por Dios, para que creamos en Cristo, a quién Él designó desde antes de la fundación del mundo, para que muriera por nuestros pecados:
“sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” 1 Pedro 1: 19-20
Cuál es el resultado de esa fé? Para ir haciendo las cosas más sencillas veamos la idea más compacta: Dios nos da fé, para cumplir con el plan que ha establecido para la salvación de nosotros los pecadores, debido a que no tenemos el poder de buscarle, con el fin de que creamos en su Hijo Jesús, a quién puso como sacrificio desde antes de la fundación del mundo, en lugar nuestro. Teniendo esto claro, podemos entrar a responder la última pregunta.Qué ocurre cuando tenemos fé en Cristo? La Biblia nos dice que todos aquellos que tienen fé y por ello, confiesan que Cristo es el Señor, tendrán vida eterna. Porqué? Debido a que sus pecados han sido lavados. Para decirlo en palabras más elegantes: Han sido justificados. Ahora vamos a comentar rápidamente la doctrina de la justificación. Se puede resumir con lo que dice en Colosenses:
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” Colosenses 2: 13-15
Quiero hacer mención primero al versículo 15, que cumple la profecía hecha en Génesis 3: 15, al cual en teología le llaman el protoevangelio ó el “primer evangelio” ya que expone la forma en que Cristo iba a derrotar al diablo, es decir, en la cruz. Pero no quiero ahondar en este tema ahora. Qué significa entonces haber sido justificados? Quiere decir que Cristo vino al mundo para morir por aquellos que iban a tener fé, y borrar todos los pecados que tenían, haciéndolos una nuevas criaturas. Esto debido a que Dios es JUSTO y debe castigar el pecado. Por ello Cristo absorbió la ira de Dios, que estaba puesta sobre nosotros, y murió en nuestro lugar, para que fueramos hecho hijos de Dios.
“a quien Dios puso como propiciación por medio de la fé en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a in de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fé de Jesús.” Romanos 3: 25-26“pues todos sois hijos de Dios por la fé en Cristo Jesús” Gálatas 3: 26
Con esta entrada quise tocar un poco el tema de la fé, para poder comprender las próximas entradas, ya que veremos cómo se dio la salvación de los patriarcas y de muchas personas en el Antiguo Testamento.
“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fé sin las obras de la ley” Romanos 3: 28
El Salón de la Fé: Introducción
Qué es la fé? Muchos de nosotros decimos tener fé en algo y muchas veces no sabemos ni como definir y mucho menos explicar a otras personas lo que hay en nosotros. La definición de fé es confianza. Pero me gusta más la definición que nos da Dios a través de la mano de Pablo:
“Es, pues, la fé la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se vé.” Hebreos 11: 1
Ese es el tema que vamos a seguir or algunas semanas en esta nueva serie. Vamos a tomar como referencia el capítulo 11 de Hebreos, que entre los teólogos es denominado el Salón de la Fé, en alegoría al Salón de la Fama. Es tan importante ese capítulo, que veremos cosas interesantísimas con respecto a la manera de trabajar de Dios, su gracia y su misericordia. Analizaremos la vida de hombres como Abel, Enoc, Noé, Abraham, Moisés, Gedeón, Sansón y además mujeres como Sara y Rahab. Pero no nos detendremos ahí, sino que analizaremos la vida de personajes como Ruth y Daniel, que se encuentran en otros libros de la Biblia. Creo que esta nueva serie nos traerá muchas bendiciones para nuestra vida en Cristo, afianzandonos a la esperanza que fue puesta en nosotros por Dios mismo. Amén.
Las Parábolas de Jesús: Evangelización
Hoy comentaremos uno de los llamados más importantes a los que fuimos llamados todos llos cristianos. Quiero que dejemos de pensar en Dios como nuestro siervo, a quien pedimos lo que se nos ocurre y esperamos que nos lo dé. La única verdad es que Dios NO nos debe nada y por el contrario nosotros le debemos la vida por la salvación que nos dio, únicamente por la gracia que hemos recibido gratuitamente, sin que lo mereciéramos.
La parábola que vamos a analizar se encuentra en Mateo:
“Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” Mateo 25: 14-30
Qué nos quiere enseñar Jesús con esta parábola? Según leemos en Romanos 12: 6, Dios nos dice que todos y cada uno de nosotros recibimos diferentes dones de acuerdo con la gracia que recibimos de Dios. O sea, que los dones de un apostol son diferentes de los que recibe un profeta, ó un teólogo, ó un maestro, misionero, etc.
“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe” Romanos 12: 6
Además de que nuestros dones dependen de la gracia que nos ha dado Dios a cada uno, también se nos dice en ese mismo pasaje, que ese uso de los dones depende de la medida de fé que tengamos. Recordemos que la fé no es algo que nosotros decidamos o podamos aumentar por nosotros mismos, ya que es un regalo de Dios:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” Efesios 2: 8
Aquí es donde muchos pueden preguntárse porqué hace Dios ésto? Porqué Dios da a cada uno diferentes dones, dependiendo de la medida de la fé y de la gracia? Para entender ésto debemos pensar primero que ninguno de nosotros, según lo que dice Romanos 3: 9-12, merece ni siquiera un talento (según la parábola), y además Dios nos responde a esa pregunta en Mateo 20, donde dice:
” ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?” Mateo 20: 15
Recordemos que Dios en su perfecta e infinita sabiduría ha diseñado a cada uno de nosotros dependiendo del rol que Él ha planeado desde antes de la fundación del mundo para nosotros en Su Iglesia. Nuestro lugar en la Iglesia de Cristo ya fue determinado por la soberana voluntad de Dios.
“Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” 1 Corintios 12: 18
Volviendo a nuestro comentario, ya que a cada uno de nosotros le ha sido otorgado una medida de fé y de gracia para que desempeñe un rol que Dios determinó desde siempre, cada uno de nosotros está en la obligación de ejercitar sus dones espirituales al máximo y dar el servicio que Dios ha demandado de nosotros. No solo para hacer lo que Dios nos ha comandado específicamente a cada uno de nosotros de acuerdo a los dones, sino también porque con ello crece nuestra fé y con ella nuestros dones.
“Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás” 2 Tesalonicenses 1: 3
Y qué es lo que Dios nos pide que hagamos con nuestros dones. Vayamos a 1 Pedro para responder a ésta pregunta:
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
1 Pedro 4: 10-11
Todos y cada uno de nosotros debe utilizar los dones que Dios nos ha otorgado para servir a los demás, y para que al final, en todo lo que hagamos Dios sea glorificado. Como hemos dicho en otras entradas, ésta es la finalidad de todas las cosas que Dios ha hecho. Entonces, es Dios quien decide los dones que le otorga a una persona, para que ella se desenvuelva en el rol que Dios determinó para ella en Su Iglesia. Lo que hagamos con estos dones tiene sus consecuencias, ya sea para bien o para mal (versos 19-30). Por ejemplo, temor y la pereza pueden prevenir que una persona interactúe para la gloria de Dios con el mundo. No estoy diciendo que debe pertenecer, ni hacer las cosas del mundo, ya que la Biblia dice que nosotros no pertenecemos al mundo, sino, que debemos utilizar esos dones para atraer más personas a Cristo. Veamos que a pesar de que el siervo malvado no perdió el talento que el señor le había dado, no obtuvo frutos. Veamos las razones que da el siervo: MIEDO y PEREZA. El siervo dice que tuvo miedo del amo y además no quiso trabajar para que lo que su amo le había dado prosperara.
Ahora cómo hacemos para saber cuales son nuestros dones? Mi único consejo es que se conviertan en teólogos. Cada uno de nosotros debe estudiar la Biblia. Cada uno de nosotros debe convertirse en un teólogo. La búsqueda de Dios se basa primero en conocerle, y debido a que todos sabemos que la Biblia es la palabra de Dios que nos fue revelada; el estudiarla es igual a que Dios nos hablara a cada uno de nosotros. Sólo metiéndonos de lleno en el estudio de la Biblia podemos saber que es lo que Dios ha planeado para cada uno de nosotros. Unos estamos hechos para enseñar, otros para ser misioneros, otros para alabanza, otros para ser pastores, etc. Al fin y al cabo todo se basa en una sóla función: SERVIR A LOS DEMAS.
Muchos aún esperan que Dios les hable al oído sin que ellos se esfuercen en buscarle. Lo más fácil es saber que la palabra de Dios (La Biblia) es la revelación de Dios para todos nosotros y que leer la Biblia y estudiarla es lo mismo a escuchar la voz de Dios. Trabajemos y esforcémonos en aprender de Él y discernir los dones que nos ha dado para servir a otros. Amén.
Las Parábolas de Jesús: Falsa Justificación
Falsa justificación? Con esto quiero relacionar a aquellas personas que creen que son mejores que otras. Desde el punto de vista del “mundo”, hay personas más malvadas que otras, o sea, que algunos mienten, otros roban y aún otros asesinan a otros seres humanos. Desde el punto de vista bíblico, TODOS y cada uno de nosotros es igual de malvado.Esta diferencia nace en la base de nuestro pecado. Cúal es nuestro pecado? Para responder a ésta pregunta debemos responder primero: Cúal fue la razón por la cuál Dios creó el universo? Esta pregunta ya la hemos analizado en entradas previas, pero es importante retomarlo brevemente para poder entender la parábola que estudiaremos el día de hoy.
Muchas personas cunado son enfrentadas a ésta pregunta responden cosas como: “Dios creó el universo pues se sentía solo”; ó dan respuestas aún más herejes como: “…para exaltar al hombre, para que el hombre reinara sobre la creación”. Estas respuestas son únicamente muestras de ignorancia bíblica. Porqué digo ésto? Veamos lo que dice la Biblia:
“Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Salmos 19: 1” Bendito su nombre glorioso para siempre,
Y toda la tierra sea llena de su gloria.
Amén y Amén.” Salmos 72: 19
“Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” Isaías 43: 6-7
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11: 36
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” 1 Corintios 10: 31
“diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.” Apocalipsis 7: 12
Como encontramos y leemos en Isaías 43, todas las cosas fueron creadas para mostrar la gloria de Dios. El pensar que Dios necesitaba de nosotros, o que fuimos creados para glorificarnos, no es más que una herejía. Dios nos hizo para que todos y cada uno de nosotros alabara por siempre su gloria. Entonces, cúal es nuestro pecado? Analizando estos pasajes, entendemos que nuestra falta de glorificarle y amarle (a Dios) por sobre todas las cosas es nuestro pecado. Como dijo John Piper en la conferencia ReFocus 2007 en Vancouver, Canada: “Nuestro pecado es amar la gloria de la creación por encima de la gloria de Dios.”Debido a ese pecado que tenemos todas las personas, es que la Biblia nos dice que no hay ni un solo justo, y que ninguno de nosotros desea en su corazón buscar a Dios (Romanos 3: 9-12). Dios nos dice que todos somos igual de pecadores y que tenemos algo en común además de ese pecado:
“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3: 23
Ahora, teniendo esto muy presente vamos a leer la parábola de Lucas 18 y luego vamos a analizar algunos otros puntos importantes.
“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.” Lucas 18: 9-14
Cuántos de nosotros hemos pensado como el fariseo diciendo que no somos igual de pecadores que otras personas? Sinceramente diría que todos y cada uno de nosotros ha dicho o pensado eso en algún momento de sus vidas. Vemos en ésta parábola dos cosas importantes. Primero, el fariseo se creía mejor persona que el publicano. Y creía que era mejor porque cumplía con la Ley de Moisés. Segundo, el publicano se humillaba sabiendo que era un pecador.Muchas personas aún hoy día creen que la religiosidad les va a dar la salvación de Dios. Es decir, llendo a la iglesia, diezmando, siendo amigo del pastor, dándole a los pobres, etc. No estoy diciendo que estas cosas sean malas. Lo malo es hacer esto para quedarle bien a los hombres. Lo malo es hacer estas cosas sin antes haberse sometido a Dios de cuerpo y alma. Porqué? Porque muchas de esas personas religiosas, creyéndose justas, en sus hogares tienen una falta increíble de Dios. Son adúlteros, alcohólicos, pervertidos sexuales, etc.
Qué tenía malo el fariseo? El no ver su propio pecado. Creer que si hacía buenas obras iba a ser salvo. Este es el problema al que lleva la religiosidad. Lleva a pensar que con obras podemos ganar el cielo, cuando la Biblia enseña diferente. Inclusive, como dije antes, las buenas obras hechas por los hombres son imperfectas. Porqué? Pues porque su fin es la exaltación de la persona y no de Dios. Todo lo que hacemos debería hacerse para la gloria de Dios (1 Corintios 10: 31). Ese es nuestro pecado.
No quiero que piensen que estoy queriendo decir que no debemos diezmar, y que no debemos qyudar a los pobres. Por el contrario, ese es nuestro llamado. Pero antes debemos hacer como el publicano en esta historia. Qué hizo el publicano? Se humilló ante Dios, sabiendo que era un pecador y que no merecía el perdón de Dios. Supo que nada que él pudiera hacer podía hacer que Dios lo perdonara de sus pecados.
Porqué debemos acercarnos a Dios de ésta manera? Antes les pregunto lo siguiente: Porqué vino Cristo a la tierra? Cristo vino a la tierra a cumplir la voluntad de Dios. Cúal es la voluntad de Dios? Que debido a que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios, podamos ser justificados y salvos a través de la muerte de Cristo, quién es el Hijo de Dios, por el poder de la gracia de Dios.
Entonces, si nosotros tuvieramos la habilidad de buscar a Dios por sí mismos; de hacer cosas buenas; de dar a Dios la gloria que Él se merece en todo lo que hagamos; etc, no hubiera sido necesario crucificar a Cristo, o sí? Si hubiera algo bueno en nuestro corazón, no hubiera habido necesidad de enviar a Cristo a humillarse y morir en nuestro lugar. Lo que enseña la Biblia es que todos y cada uno de nosotros es un pecador y que debido a ese pecado, fue necesario que Cristo sufriera y muriera crucificado en la cruz, cargando todos nuestros pecados. Para qué? Para que pudieramos ser justificados por la sangre que derramó en el Calvario.
El publicano entonces, se dio cuenta de su imposibilidad como pecador de poder acercarse a Dios con la cabeza en alto. Más bien, se humilló y le suplicó a Dios por perdón. Dios nos ha perdonado a través de lo que hizo Cristo en la cruz, no por algo que nosotros hubiéramos o pudiéramos hacer.
Primero debemos aceptar que somos pecadores, que no podemos hacer anda por salvarnos, y aceptar a aquel, quien murió perfecto y sin pecado, como propiciación por nuestras transgresiones (Romanos 3: 20; Gálatas 2: 16) y luego podremos honrarle y glorificarle con todo nuestro corazón, ya que nos dio algo que ninguno de nosotros merecía. Cristo nos dio la salvación cuando merecíamos el infierno, a causa de nuestros pecados. Una vez que se ha dado en nuestra vida ese acto, entonces por el poder del espíritu Santo podemos seguir las leyes de Dios, y así siempre Dios será glorificado en todo lo que hagamos, pues TODO lo hacemos para la gloria de Dios.
Nuestra justificación se basa en lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Esa es la base del verdadero cristianismo. Recordemos siempre que sin Cristo todos somos vistos como iguales ante los ojos de Dios:
“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” Lucas 13: 1-5Amén.
Las Parábolas de Jesús: Exclusividad
En esta entrada vamos a analizar el tema de la exclusividad. Es un tema sumamente importante y que considero todos los verdaderos cristianos deben tener muy presente. A que me refiero con exclusividad. Veamos lo que dijo Jesús:
“Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.” Juan 14: 6
En estos tiempos vemos como se habla del pluralismo y del respeto a las creencias de los demás. Muchos dicen en la calle que cada uno encuentra una forma diferente de llegar a Dios. Inclusive que los dioses de las otras religiones son el mismo dios que el nuestro, solamente que con diferente nombre. La Biblia, nos dice algo totalmente diferente. Nos dice que existe un sólo Dios, que su nombre es Jehová (YO SOY-Éxodo 3: 14) y que no hay otros dioses aparte de Él (1 Reyes 18: 20-46). Su nombre no es Zeus, ni Allah, ni Ra, ni La Energía, ni Naturaleza, etc. Dios es el creador de todas las cosas.
Pero aparte de lo anterior, la Biblia nos enseña que Dios creó una manera para salvar a la raza humana, la cual se encontraba y se encuentra muerta en sus pecados; la cual no puede hacer ninguna obra que pueda disminuír la ira de Dios y que no puede hacer nada para justificarse ante Dios para que sean perdonados nuestros pecados. Esta forma de salvación es Cristo. Jesús vino a la tierra, a cumplir la voluntad de Dios, a cumplir el plan que había diseñado Dios desde antes de la fundación del mundo, eso es, ofrecer a su Hijo único como sacrificio perfecto en propiciación de los pecadores. Porqué en propiciación? Porque Cristo murió la muerte que cada uno de nosotros debió haber muerto por nuestros pecados. La Biblia enseña que Cristo es la única y exclusiva forma de llegar a Dios (Romanos 1: 18-32; Hechos 4: 8-12).
La parábola que nos enseña acerca de la exclusividad de Cristo la encontramos en Juan 10:
“De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” Juan 10: 1-11
Hay dos cosas importantes en ésta parábola. Jesús dice ser el portero y luego dice ser la puerta por la que pasan las ovejas. Primero vamos a analizar el caso del portero. Hay dos tipos diferentes de rediles para las ovejas. Uno, que se encontraba en un lugar cerrado, generalmente en época de frío y era donde se mantenían las ovejas. Sólo el portero tenía la llave y ese portero era el pastor de las ovejas. El pastor conocía muy bien cuales eran sus ovejas y por supuesto las ovejas reconocían la voz y el llamado del pastor cuando se perdían y él las iba a buscar. Jesús hace esta analogía debido a que habla con judíos los cuales conocen muy bien la forma en que funciona el pastoreo de ovejas.Cristo entonces, dice ser el portero. O sea, el único que tiene las llaves para que las ovejas pasen y lleguen a Dios. Cristo dice que el es el buen pastor (verso 11) y que da su vida por sus ovejas.
Segundo, en días calurosos, el pastor llevaba a las ovejas y las apacentaba en un lugar al aire libre rodeado por una pared, la cual tenía un agujero en una de sus paredes por el que entraban y salían las ovejas libremente. Por la noche, el pastor acostumbraba acostarse tapando el agujero para que niguna oveja pudiera escapar y ningún depredador entrara a matar las ovejas. Entonces el pastor se convertía en la puerta del redil. Jesús nos dice entonces en el verso 9 que Él es la puerta y que sólo aquel que pasare por Él será salvo.
Entonces, hago esta pregunta: Existen otras formas de llegar a Dios que no sea Cristo? La respuesta es un rotundo NO. Cualquier religión que admita que hay diferentes formas de llegar a Dios, ya sea con obras, adorando a otros dioses, etc, son falsas. La única manera de ser salvos es creyendo en Cristo como nuestro salvador. Creyendo en Jesús como nuestra propiciación. Creyendo en Cristo como Él único que nos puede justificar. Entonces, aquellos que profesan e intentan convencer al mundo de que hay diferentes formas de llegar a Dios es porque no escudriñan las Escrituras y no saben lo que hablan.
La única religión que puede traer la salvación es el verdadero cristianismo. Es decir, profesar que Cristo es Dios, nuestro salvador y el único camino a Dios, y seguir luego sus mandamientos, esa es la única forma de ser salvos. Cualquier otra religión que profese lo contrario esta equivocada. Actualmente encontramos a muchos jóvenes diciendo y jactándose de tener una mente abierta. Se burlan de aquellos que no siguen las leyes del mundo y que por el contrario viven de acuerdo a lo que el Espíritu Santo hace en sus corazones, es decir, están siendo regenerados diariamente.
Este tipo de personas no entienden lo que significa tener una mente abierta. Tener una mente abierta significa ser un ignorante y tener cobardía moral. Porqué digo ésto? Sencillamente porque las personas inteligentes y con iluminación intelectual han llegado a ese punto desechando diferentes opciones, creencias o teorías, hasta llegar a un punto cada vez meas cerrado en su conocimiento. Por ejemplo: 2+2=4. Yo no puedo tener mi mente abierta de que 2+2 es otra cosa diferente a 4. La verdad nos ha sido revelada por la gracia y misericordia de Dios a nosotros. Por lo tanto no podemos creer que exista otra manera de ser salvos que no sea a través de Cristo, tanto así como que 2+2 no es 4.
Debemos ser claros en este punto. La Biblia es la palabra infalible de Dios. Aquellas personas que dicen lo contrario, mofan y la critican, sencillamente nunca la han leído. Muchas personas hasta dicen que la Biblia está llena de contradicciones. Nunca he visto a ninguna persona que ofrezca respuestas acertadas cuando se les pregunta para que den esas contradicciones que según ellos han encontrado. Todo lo que dice la Biblia es cada día demostrado científicamente. No quiero ahondar en este tema ahora, porque no nos daría tiempo.
Pero el camino a la slvación es muy estrecho, tan estrecho que sólo a través de Cristo podemos ser salvos. Y por el contrario ancho es el camino a la perdición (Mateo 7: 13-14). La Biblia, entonces, enseña exclusividad. Si no es a través de Cristo, ninguna persona puede ser salva. Si alguien no ha aceptado a Cristo como su salvador, no será salvo. Entonces les pregunto a ustedes: Cristo es el amo y señor de sus vidas?

