Spurgeon: El Libre Albedrío
Este es uno de los poderosos cañones de los arminianos, colocado sobre sus murallas, y a menudo disparado con un terrible ruido contra los pobres cristianos llamados calvinistas Yo pretendo silenciar ese cañón el día de hoy, o, más bien, dispararlo en contra del enemigo, pues nunca les perteneció a ellos. El cañón no fue construido en la fundición de los arminianos, y más bien su objetivo era la enseñanza de una doctrina totalmente opuesta a la que los arminianos sostienen.
Usualmente, cuando se explica este texto, las divisiones son: primero, que el hombre tiene voluntad. Segundo, que es enteramente libre. Tercero, que los hombres deben decidir venir a Cristo por ellos mismos, de lo contrario no serán salvos.
Pero nosotros no lo dividiremos de esa manera, sino que nos esforzaremos por analizar de manera objetiva este texto, sin concluir apresuradamente que enseña la doctrina del libre albedrío, simplemente porque contiene palabras tales como “querer” y “no querer.”
Ya se ha demostrado más allá de toda controversia, que el libre albedrío es una insensatez. La voluntad no tiene libertad como tampoco la electricidad tiene peso. Son cosas completamente diferentes. Podemos creer en la libertad de acción del individuo, pero el libre albedrío es algo sencillamente ridículo. Todo mundo sabe que la voluntad es dirigida por el entendimiento, que es llevada a la acción por motivos, que es guiada por otras partes del alma, y que es una potencia secundaria.
Tanto la filosofía como la religión descartan de inmediato la pura idea del libre albedrío; y yo estoy de acuerdo con la rotunda afirmación de Martín Lutero que dice: “Si algún hombre atribuye una parte de la salvación, aunque sea lo más mínimo, al libre albedrío del hombre, no sabe absolutamente nada acerca de la gracia, y no tiene el debido conocimiento de Jesucristo.” Puede parecer un concepto duro, pero aquel que cree con plena convicción que el hombre se vuelve a Dios por su propio libre albedrío, no puede haber recibido esa enseñanza de Dios, pues ese es uno de los primeros principios que aprendemos cuando Él comienza a trabajar en nosotros: que no tenemos ni voluntad ni poder, sino que ambos los recibimos de Él; que Él es “el Alfa y la Omega” en la salvación de los hombres. Read more…
Descifrando Pasajes Difíciles: 1 Corintios 7: 10-11
Hace unas semanas, Jenny, una lectora de este blog, me escribió con la idea de que analizáramos el pasaje de 1 Corintios 7:11, que habla con respecto al divorcio.
Esta es una duda muy común entre los cristianos, que saben acerca de la santidad del matrimonio, y conocen las palabras de Jesús con respecto a este (Mateo 19:6).
En mi propia vida personal, viniendo de un hogar de padres divorciados, estas dudas han venido a mi mente y por supuesto que cuando empezaba a estudiar la Biblia, algunos cosas parecían difíciles de interpretar y hasta contradecirse.
El día de hoy vamos a comparar el pasaje de 1 Corintios 7:11, con los pasajes de Mateo, Marcos, y Lucas que hablan del divorcio. Estando Jesús en Galilea, mientras le seguían grandes multitudes, y entre ellos iban fariseos, que buscaban encontrar una razón para atrapar en alguna cosa a Jesús y poder acusarle de blasfemia, o de insurrección contra Roma, para matarle. Los fariseos le dicen, Read more…
En el capítulo 9, Piper busca explicar la estructura de la visión de Wright del judaísmo del primer siglo. Es claro que las NPP son un nuevo movimiento o una nueva perspectiva acerca del judaísmo. Este capítulo es un resumen de Wright. Piper dice,
- Wright ve una continuidad estructural entre el Judaísmo y el Cristianismo. La dicotomía que ve al judaísmo del primer siglo como legalista y al cristianismo como basada en gracia es falsa [1].
- Las obras de la ley se refiere, no a los méritos que se ganan para salvación, sino a las marcas externas de etnicidad. Pablo argumentaba que esas marcas separaban a los judíos de los gentiles y que ahora habían sido reemlazadas por fe en Cristo [2].
- Pablo argumentaba contra los agitadores de Galacia porque ellos trataban de limitar el pueblo de Dios a los judíos solamente [3].
Piper argumenta en el próximo capítulo otros puntos que critican la visión de Wright con respecto al Judaísmo del Primer Siglo. Read more…
Libro: The Future of Justification de John Piper–Un Punto Común
En el capítulo 8, Piper intenta darle el beneficio de la duda a Wright, al intentar comprender si es que Wright afirma con diferentes palabras lo que la tradición Reformada ha expresado como la ‘imputación de la justicia.’ Piper nota como Wright utiliza ‘justificación por medio de obras’ como si fuera ‘justificación a base de obras.’ [1]
Piper demuestra que en ocasiones, Wright hace afirmaciones tradicionales protestantes, como que las buenas obras muestran nuestra justificación, o son signos de nuestra justificación, y dan evidencia de nuestra salvación [2]. El autor hace un resumen de la visión de Wright de la imputación, Read more…
Mathew Henry y la Inspiración de la Biblia
Mathew Henry, un teólogo inglés con varios volumenes de comentarios de la Biblia, escribe,
“Cuál es la excelencia de la escritura? Es dada por la inspiración de Dios (v.16), y por lo tanto es Su palabra. Es una revelación divina, que podríamos declarar infaliblemente verdadera. El mismo Espíritu que sopló razón dentro de nosotros, sopla revelación entre nosotros: pues la profecía no vino en tiempos antiguos por la voluntad del hombre, sino que hombres santos hablaron siendo movidos o siendo llevados por el Espíritu Santo, 2 Pedro 1:21. Los profetas y apóstoles no hablaron por ellos mismos, sino lo que recibieron del Señor para entregarnos a nosotros. Que la escritura fue dada por inspiración de Dios es claro de la majestad de su estilo,–de la verdad, pureza, sublimidad, de las doctrinas contenidas en ella,–de la armonía de sus varias partes,–de su poder y eficacidad en las mentes de multitudes que hablan con ella,–del cumplimiento de muchas profecías tratando cosas más allá del ojo humano,–y de los incontrolables milagros que fueron hechos en prueba de su divino original: Dios además testifica de ellas, tanto con signos y maravillas, y con diversos milagros y dones del Espíritu Santo, de acuerdo a Su propia voluntad, Hebreos 2:4.” [1] Read more…

