La Santificación Es La Prueba De Que Hemos Sido Elegidos
J.C. Ryle escribe un pequeño artículo acerca de la santificación. En él dice lo siguiente,
“Los nombres y el número de los elegidos son secretos que Dios en su sabiduría no ha revelado al hombre. No nos ha sido dado en este mundo el hojear el libro de la vida para ver si nuestros nombres se encuentran en él. Pero hay una cosa plenamente clara en lo que a la elección concierne: los elegidos se conocen y se distinguen por sus vidas santas. Expresamente se nos dice en las Escrituras que son “elegidos… en santificación del Espíritu…” “escogidos… para salvación, mediante la santificación por el Espíritu…” “… los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo…” “… nos escogió… antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos…”. De ahí que cuando Pablo vio “la obra de fe” y el “trabajo de amor” y “la esperanza” paciente de los creyentes de Tesalónica, podía concluir: “Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección” (1 P. 1.2; 2 Ts. 2.13; Ro. 8.29; Ef. 1.4; 1Ts.1.3-4).
Si alguien se gloría de ser uno de los elegidos de Dios y, habitualmente y a sabiendas, vive en pecado, en realidad se engaña a sí mismo, y su actitud viene a ser una perversa injuria a Dios. Naturalmente, es difícil conocer lo que una persona es en realidad, pues muchos de los que muestran apariencia de religiosidad, en el fondo no son más que empedernidos hipócritas. De todos modos podemos estar seguros de que, si no hay evidencias de santificación, no hay elección para salvación.” Read more…
Conferencia: Conociendo a Dios
Es un honor para mí el poder anunciarles que el pastor Salvador Gómez de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo de República Dominicana, estará impartiendo una conferencia en Costa Rica, llamada: “Conociendo a Dios,” a realizarse del 23 al 26 de Octubre.
Es un honor, porque el pastor de mi iglesia, Steve Henning, nos ha hablado mucho acerca de esta iglesia en el Caribe, y por supuesto nos ha motivado haciéndonos saber la bendición que va a ser tener al pastor Gómez en nuestra iglesia, pues es un gran siervo de Dios y un gran teólogo.
Para los costarricenses, les invito a asistir a esta gran conferencia. Todos necesitamos conocer más a Dios, y los mensajes de Salavador Gómez, serán una de las herramientas necesarias para hacerlo. A el resto de amigos y hermanos latinoamericanos, estaré haciendo los resúmenes de cada clase para que esto sea de bendición para toda la iglesia de Dios.
Es la Eleccion Individual o Corporativa?
Hace unos días, un comentarista de sujetosalaroca me refirió a un blog en el cual el autor se refirió a un pasaje muy conocido por nosotros, en donde aplicaba las enseñanzas estipuladas por el apóstol Pablo como algo corporativo, no individual.
Este hombre argumentaba que Calvino descontextualizó el pasaje en Romanos 9, para enseñar a partir de ahí algo que no es cierto. Su razonamiento era que la elección de la que Pablo escribió en Romanos 9 era una elección corporativa, no individual.
En otras ocasiones he escuchado este argumento, inclusive de parte de algunos de mis familiares, y siempre me ha parecido un argumento absurdo, en especial por que no sólo vemos la doctrina de la elección en Romanos 9, sino también en los evangelios, en todas las epístolas Paulinas, en las de Pedro, Judas, Juan y hasta en la de Santiago. Pero es hasta el día de hoy que he decidido responder a esta objeción, para que ustedes vean lo ridículo de tal argumento.
Desde niño he sido un fanático del futbol. Lo practico desde que tengo memoria. Hasta me metía en problemas por jugar futbol con mis amigos en las calles del barrio cuando ocasionalmente causabamos daños en las casas de algunos vecinos. No eramos muchos los que jugabamos, quizás unos 15 niños, y uno de los problemas ocurría antes del partido. Qué problema? Los equipos. Habían niños no tan buenos como otros, y como yo era uno de los mayores, siempre era el capitán de uno de los equipos, y tenía el derecho de escoger a los jugadores que yo quería. No crean que yo era un aprovechado, por el contrario, siempre luchaba porque los equipos estuvieran bien balanceados para hacer el juego más ameno y competitivo. Pero en fin, siempre yo era uno de los que escogía. Read more…
Libro: The Canon of Scripture de F. F. Bruce
Alguna vez, en alguna conversación con ateos o agnósticos, les han argumentado con lo que algunos creen son problemas con el canon de la Biblia? En una ocasión, en una conversación, un amigo argumentó erróneamente que la Biblia no es totalmente confiable, debido a que el proceso de canonización fue algo que ocurrió al azar. Esta persona argumentó que Constantino canonizó ciertos libros por su puro placer, y dejó otros que quizás eran más fiables.
Dichosamente, en ese momento, había estudiado un poco acerca del canon de la Biblia y sabía un poco acerca de como se canonizaron los libros con los que contamos hoy en día como parte de la Biblia. Hace varios meses quería leer este gran libro, de uno de los teólogos más importantes de nuestros tiempos, y que dedicó su vida a demostrar la fiabilidad de la Biblia y principalmente del Nuevo Testamento.
En este libro, “The Canon of Scripture” (El Canon de las Escrituras) Bruce inicia enseñándonos que la palabra “canon” que viene del griego kanon que era utilizado como regla o estándar, y que fue utilizado por primera vez en los escritos de Atanasio en 367 d.C, para describir a la Biblia. El autor nos lleva desde el Antiguo Testamento, probando cuales libros eran aceptados como palabra de Dios, la traducción griega del Antiguo Testamento (Septuaginta) y la historia de esta; y lo que fue considerado por los cristianos como el canon del Antiguo Testamento, tanto en las iglesias del este como en el oeste latino. Read more…
Spurgeon: La Voz del Cielo
Un sermón predicado la noche del Domingo 23 de Noviembre, 1862
“Y oyeron una gran voz del cielo que les decía: Subid acá” Apocalipsis 11: 12
Yo soy incapaz de adivinar cuál pueda ser el significado particular de la profecía relativa a los dos testigos vestidos de cilicio, su muerte, su resurrección, y su subsiguiente entrada en el cielo, y no estoy muy seguro que alguien más haya encontrado ese significado. Aunque yo no desprecio las profecías, abrigo una muy intensa repugnancia por quienes no saben nada acerca de ellas y sin embargo pretenden ser sus intérpretes. Me siento en libertad de confesar que no tengo la llave que abre el libro de Apocalipsis, y no me atrevo a constituirme en su expositor. Esto, sin embargo, no es un asunto muy serio, pues aunque yo no me aventure en esa línea de cosas, hay suficientes personas que siempre están explicando los misterios apocalípticos, y otro número considerable, que cree poder comprenderlos. Ninguna rama de la literatura tiene más devotos estudiantes, y en ninguna, los hombres han sido tan exitosos refutándose los unos a los otros, o se han sentido más seguros porque han establecido sus propias teorías demoliendo las de los demás.
Puede ser que haya algunas personas cuyo oficio es abrir libros sellados; yo sé que el mío es aplicar las enseñanzas del volumen que no están selladas. Ellos pueden tener el llamado para exponer a Daniel y Ezequiel; mi oficio es de un carácter más humilde, pero, puedo agregar, mucho más útil; no tanto predecir la caída de las dinastías y las muertes de los monarcas, como tratar con asuntos de la piedad vital, y con realidades eternas; con cosas que son reveladas con sencillez, que ciertamente nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos. Yo prefiero ser un olor grato a Dios en almas convertidas, que explicar todas las siete copas llenas de las siete plagas postreras; y yo prefiero comprender mejor las alturas y las profundidades del amor de mi Grandioso Señor, que contar el número de la bestia, o calcular la duración del cuerno pequeño.
I. Pasando por alto, entonces, todos los intentos de explicar el texto a partir de su contexto, quiero usarlo como la voz de Dios para Su pueblo. Lo consideraremos, ante todo, COMO UNA INVITACIÓN ENVIADA A CADA SANTO A LA HORA APROPIADA. Cuando llegue el tiempo fijado por decreto irreversible, se oirá “una gran voz del cielo” para cada creyente en Cristo, diciendo, “Subid acá.”
Esto debería ser para nosotros, (cada uno de nosotros, si estamos en Cristo), el tema de una muy gozosa anticipación. En lugar de temer el momento cuando abandonemos este mundo para ir al Padre, deberíamos estar sedientos y anhelantes de la hora que pondrá en libertad a nuestras almas, y que dará a nuestro espíritu la salida de la prisión de barro y de la servidumbre de “este cuerpo de muerte.” Para algunos cristianos no sólo será motivo de gozo anticipado, sino que será intensamente deleitable cuando llegue. No es cierto, como suponen algunos, que la muerte cuando aparece es necesariamente una aparición horrible y espantosa.
Se viste en la forma de un ángel hermoso;
Demuestra ser un mensajero amigable
Para toda alma que es amada por Jesús.”
No tengo ninguna duda que muchos creyentes dan la bienvenida al benéfico acercamiento de la muerte como si se tratara de la llegada de su mejor amigo, y saludan su última hora con intenso deleite. Consideren a la santa que ha tenido que guardar cama por muchos años. Es sacudida de un lado a otro como arrastrada por un mar de dolores, sin poder descansar en el anclaje de la tranquilidad. Ella exclama en la noche: “quisiera que fuera de mañana,” y, cuando la luz del día hiere sus ojos, ella anhela el regreso de la oscuridad, para poder dormitar por un rato y olvidar sus dolores. Sus huesos se exhiben a través de su piel por estar acostada en una cama tan suave como la bondad puede encontrar, pero, ¡ay!, todavía demasiado dura para un cuerpo tan débil y atormentado. Los dolores han atravesado su cuerpo como flechas que perforan al enemigo; cada vena ha sido un río que rebalsa agonías, y cada nervio ha sido un telégrafo que envía mensajes de dolor al espíritu. ¡Oh!, cuán bienvenida será la voz que grita desde el cielo: “¡Subid acá!” ¡No más debilidad ahora! El gozoso espíritu dejará atrás todo dolor corporal; la última lágrima será secada por la mano del Padre Divino; y la santa que había sido un bulto de enfermedad y miseria, se convertirá ahora en una encarnación de intenso deleite, llena hasta el borde de satisfacción y de placer infinitos. En esa tierra donde reina Jehová tu sanador, el habitante no dirá nunca más: “estoy enfermo.”
¡Con qué gozo resonará la voz del cielo en el oído del hombre cansado por el trabajo! El mundo sabrá, cuando muramos algunos de nosotros, que no hemos estado ociosos sino que hemos servido a nuestro Dios, más allá de nuestras fuerzas. Quien considera que el ministerio es una profesión fácil, descubrirá que las llamas del infierno no son un agradable lugar de descanso. Read more…

