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Imitando a Thomas Jefferson

enero 15, 2013

Una de las preguntas más importantes y necesarias para aquellos que afirmamos ser discípulos de Cristo es la siguiente: “Qué es la Biblia para nosotros?” Ser discípulo significa que somos o creemos lo que nuestro maestro, en este caso Jesús, era o creía.

Ahora, no es el propósito de esta entrada demostrar lo que el Señor creía de las Escrituras, pero sí afirmar que Él creía que ellas eran la Palabra de Dios. Es decir, si alguien le hubiera preguntado directamente a Jesús, “Qué es la Biblia para usted?,” nuestro Señor  hubiera contestado lo siguiente: “Las Escrituras son la misma Palabra de Dios. Y punto! No hay nada más que decir!”

Ahora, es importante, entonces, para nosotros que afirmamos ser discípulos de Cristo responder la misma pregunta. Porqué? Bueno, aquí es donde entra Thomas Jefferson!

Jefferson vivió entre los años 1743 y 1826 y fue el tercer presidente de los Estados Unidos. Lo interesante es que este hombre afirmaba ser un discípulo de Jesús. De hecho, él creía que era uno de los pocos verdaderos discípulos de Jesús, o por lo menos un discípulo de las doctrinas de Jesús. Jefferson se consideraba un verdadero cristiano.

Lo interesante es que Jefferson hubiera contestado la pregunta muy diferente a Jesús, su supuesto maestro. Este hombre vivió en la era temprana del modernismo y fiel a la filosofía de este movimiento rechazaba cualquier narración de lo sobrenatural. Para él estos eventos eran, “de ignorancia vulgar, cosas imposibles, o supersticiones, fanaticismos, y fabricaciones.” Pero, él decía ser un verdadero discípulo del Señor. Cierto?

Un día le escribió a Samuel Kercheval una carta en la cual mencionaba algunas cosas sobre el Nuevo Testamento. A Kercheval le escribió,

Poco tiempo pasó luego de la muerte del gran reformador de la religión Judía, antes que sus principios se alejaron de aquellos que profesaban ser sus siervos especiales, y pervirtieron en una máquina para esclavizar a la humanidad, y agrandar a sus opresores en Iglesia y Estado; que el más puro sistema de moralidad jamás predicado al hombre, ha sido adulterado y sofisticado por construcciones artificiales, para ganar poder para ellos mismos.”

En 1825 le escribió una carta al General Alexander Smyth en la cual le hablaba del libro de Apocalipsis y de éste afirmó lo siguiente,

Han sido entre 50 o 60 años desde que leí el libro de Apocalipsis, y entonces consideré que eran meramente los disparates de un maniático, no más dignas ni capaces de explicación que las incoherencias de nuestros sueños nocturnos.”

Seis año antes le dijo a William Short un colega suyo que Pablo, “fue el gran Corifeo, y primer corruptor de las doctrinas de Jesús.” Pero, de nuevo, él afirmaba ser un verdadero discípulo de Jesús!

Ahora, debemos reconocer algo sumamente importante. En Juan 14 el Señor le dijo algo a sus discípulos que es relevante para nosotros. Él les dijo,

21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? 23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” Juan 14: 21-24

Una de las características de los discípulos verdaderos de Jesús es que le aman. Pero, el amor hacia Jesús se demuestra en el amor por Su palabra. Uno es un verdadero discípulo si ama a Jesús y lo demuestra amando Su palabra y guardándola en Su corazón. Porqué? Porque el verdadero discípulo buscará agradar al Señor que ama permaneciendo en la Palabra Suya. No fue esto lo que dijo el Señor en Juan 8: 31?

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.”

Entonces, a la luz de las palabras de Jesús, a pesar de lo que afirmara Thomas Jefferson, él no era un discípulo verdadero de Jesús. De hecho, él y no Pablo, era el gran corruptor de la doctrina del que decía era su Señor.

Biblia Jefferson

Jefferson fue le autor de un libro que tituló, “La Vida y la Moralidad de Jesús de Nazareth.” Este libro es más conocido como la Biblia Jefferson. De qué se trata? Bueno, lo que Jefferson hizo fue crear lo que para él era la verdadera enseñanza de Jesús. Basándose en los textos griego, latín, inglés y francés del Nuevo Testamento, cortó y pegó aquellos relatos que según él eran las verdaderas doctrinas de Cristo.

Su ‘Nuevo Testamento’ contaba con un poco más de 80 páginas en las cuales narraba la vida y las enseñanzas ‘verdaderas’ de Cristo. Este libro concluye con la muerte y sepultura del Señor, y como sería de esperar, no hay nada de la resurrección de Jesús. Porqué? Porque para él este evento era la evidencia de la ignorancia vulgar, cosas imposibles, supersticiones, fanaticismos y fabricaciones.

Jefferson se pondría del lado de aquellos de los que Pablo dijo destruían la fe cristiana (1 Corintios 15: 14).

Ahora, quizás alguien puede estar diciendo, “Ese Jefferson era un tipo malvado. Él era un torcedor de la Escritura.” Y de hecho estaría en lo correcto. Jefferson demostró con sus actos que era un hijo del diablo, quien fiel a su padre se dedicó a decir, “Conque Jesús os ha dicho…

Pero, el punto que quiero que veamos es el siguiente: No creen que cada uno de nosotros debemos examinarnos a nosotros mismos y ver si hemos actuado como Thomas Jefferson? Y la verdad es que si hacemos un análisis profundo de nuestra vida la respuesta es afirmativa.

Es muy fácil juzgar a los demás. Cuando escuchamos algo lo primero que hacemos es pensar en alguien más y no en nosotros. Si se predica en contra del adulterio juzgamos al vecino o al familiar que cayó en ese pecado, pero no podemos ver que nosotros mismos hemos caído en ese pecado si hemos mirado a otra mujer o a otro hombre con lujuria.

Cuando se predica en contra del robo, muy rápidamente juzgamos al hombre que acaba de salir en los periódicos por asaltar un banco y robarse millones de dólares, pero no podemos ver que hemos caído en el mismo pecado cuando nos hemos llevado unas cuantas hojas blancas de nuestro trabajo para imprimir algo [que no tiene que ver con nuestro trabajo] en nuestra casa o cuando hemos descargado música cristiana de internet sin tener los permisos correspondientes.

Es muy fácil, hermanos, juzgar a Jefferson, pero es muy difícil que hagamos un examen de nuestras vidas para ver si hemos creído de la Biblia lo mismo que creyó este hombre.

Y la verdad es que en muchas ocasiones, como si fuéramos Jefferson, hemos pecado ‘cortando y pegando’ aquellas cosas que nos incomodan de la Biblia y dejando aquellas que nos hacen sentir bien o que nos sirven para justificar algún pecado, como lo hacían los fariseos (Mateo 23:23).

Afirmamos abiertamente que la Biblia es la palabra de Dios? Pues bien, actuemos de acuerdo a lo que creemos. Si decimos que la biblia es la palabra de Dios, leámosla! Si alguien nos dijera que Dios está hablando audiblemente en cierto lugar cerca de donde vivimos, no iríamos corriendo a escucharle? Por supuesto que sí! El creyente ama escuchar a Dios. Pues, si decimos que la Biblia es lo que es, entonces porque  no deseamos escuchar a Dios hablarnos en Su Palabra? Porqué no la leemos con devoción?

Yo les digo porque: Porque en muchas ocasiones no creemos lo que decimos de la Biblia!

Afirmamos que la Biblia es la Palabra de Dios? Pues bien, porque cuando la leemos y se nos muestra un pecado en nuestra vida, porque no nos arrepentimos, sino que por el contrario tratamos de olvidar aquellas palabras?

Yo les digo porqué: Porque en muchas ocasiones no creemos lo que decimos de la Biblia!

Afirmamos que la Biblia es la Palabra de Dios? Porqué, entonces, despreciamos el día domingo, nos acostamos tarde el sábado y llegamos a la iglesia a pensar en otras cosas, a dormir, o a hablar con nuestro hermano, cuando el pastor está predicando la Biblia?

Yo les digo porqué: Porque en muchas ocasiones no creemos lo que decimos de la Biblia!

Si Afirmamos y creemos que la Biblia es la palabra de Dios, entonces cuando la Biblia dice algo, Dios lo dice! Cuando la Biblia es predicada, Dios le está hablando a Su pueblo.

Despreciar la Biblia es despreciar a Dios. Despreciar la Biblia es la consecuencia de estar enfermo espiritualmente o peor aún, es la consecuencia de estar muerto espiritualmente.

Entonces, si haces un examen de tu vida espiritual en relación con la Biblia? Cuál es la evidencia de que lo que afirmas es verdadero? Eres un verdadero discípulo de Jesús? O eres otro Thomas Jefferson?

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8 comentarios leave one →
  1. CARLOS TRIANA permalink
    enero 15, 2013 7:28 pm

    Tambien es ir en contra de la Palabra, cuando dejamos de lado la senal preciosa del dia Santo que nos dejo nuestro Adon para recordar que el descanso de toda su Obra en el dia septimo; el cristianismo moderno sigue guardando el domingo por falta de conocimiento.

    • enero 16, 2013 1:24 am

      Carlos,

      Pues, entonces, tendrás que condenar a los apóstoles de ir en contra de la Biblia, pues ellos fueron quienes, habiendo entendido el plan de Dios por el Espíritu Santo, y guiados por el Señor Jesucristo, cambiaron el día de reposo del sábado al domingo. Estás dispuesto a hacer eso?

      • CARLOS TRIANA permalink
        enero 16, 2013 2:10 am

        Gracias por leer mi comentario; me gustaria saber en que parte de la Palabra, los apostoles cambiaron el dia de reposo dado a al pueblo escogido, por el dia domingo del calendario gregoriano el cual solo tiene dias para adorar deidades paganas; parece que no le interesa los pactos sempiternos que nuestro Padre hizo con su pueblo en el antiguo testamento; en la epoca de los apostoles, ni siquiera sabian de la existencia de un dia que se llamara domingo y menos que ese fuera el dia del Senor.

        Que el Espiritu Santo traiga revelacion de la Palabra a su corazon.

        Shalom.

      • enero 16, 2013 2:42 am

        Carlos Triana,

        LO que nos muestra claramente la Biblia es que la iglesia de Dios dejó de reunirse el sábado para adorar a Dios y se empezó a reunir el primer día de la semana para predicar la Palabra de Dios y para celebrar la Santa cena establecida por el Señor Jesucristo. Porqué? Porque se habían dado cuenta que el verdadero reposo de Dios estaba en Cristo y la prueba de ello era Su resurrección, la cual ocurrió el primer día de la semana (Hechos 20:7, 1 Cor16:2). Por ello ya no se reunían el sábado sino el domingo. Ahora, pareciera que ignoras que la humanidad ha vivido desde su creación en semanas de 7 días, de los cuales el día domingo correspondía al primer día de la semana. Te serviría estudiar un poco de historia. A este día los primeros cristianos le llamaron el Día del Señor (Apocalipsis 1:10).

        Ahora, cuando dije que Jesucristo fue quien guió a los apóstoles a hacer este cambio, me refería a que fue Él quien reunió a Su pueblo el día domingo para estar con ellos, como lo prometió a Su iglesia después de su ascención.

        Tercero, te caería bien leer mejor mis comentarios, pues en ningún momento dije que shabat quería decir sábado. Primero, se escribe shabbat con doble “b.” Shabat significa otra cosa en hebreo. También te caería bien leer un poco más sobre el día de reposo hebreo, que es lo que significa ese término o por lo menos como era entendido por ellos.

      • Mock chulin permalink
        enero 18, 2013 4:55 am

        Eduardo… muy buena respuesta..Dios te bendiga.. y a Carlos lo que tengo que decir quizá no sea “teológico” pero la diferencia es que tu guardas el sábado y los que creemos en Jesucristo guardamos TODOS LOS DÍAS!
        Bendiciones..

  2. daniel7idiart permalink
    enero 16, 2013 1:45 am

    Notable artículo.

  3. CARLOS TRIANA permalink
    enero 16, 2013 2:12 am

    a proposito, Jesuscristo es el Camino, quien guia es el Espiritu Santo….

    Bendiciones.

  4. CARLOS TRIANA permalink
    enero 16, 2013 2:16 am

    Tambien quiero agregarte que Shabat no quiere decir sabado, seria bueno que estudiaras un poco el calendario hebreo, a lo mejor no seria bueno despreciar las fiestas y los tiempos que nuestro Padre les dejo.

    Sabiduria y Paz.

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