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La Memorización Bíblica

diciembre 31, 2012

El día de ayer pude concluir, por la gracia de Dios, el estudio de la epístola de Pablo a los Efesios. Realmente fue una gran bendición para mi vida y espero que también lo haya sido para la congregación de la IBRL.

Uno de los retos para este año y que quise hacer a los hermanos fue mejorar nuestra memorización bíblica, especialmente de libros completos. El sermón de ayer trataba en parte con la realidad de todo cristiano. Para muchos creyentes el cristianismo es como un mundo de fantasía, “Hágase cristiano,” dicen, “y todos sus problemas desaparecerán.”

El problema es que ese no era lo que creía ni lo que había experimentado el apóstol Pablo. Para él el cristianismo era una guerra; no sólo contra nuestra carne, es decir, contra el pecado remanente que mora en nosotros y que busca su propia satisfacción más que agradar y someterse a Dios.

Y por otro lado, el cristianismo era para Pablo una guerra espiritual. Hace unos meses, conversando con Paul Washer, él nos decía que los indígenas en el Amazonas que se van por varios días y penetran la oscura selva para sacrificar animales a los demonios, tienen una mejor comprensión de la realidad espiritual que muchos creyentes en occidente.

Nuestro problema es que hemos sido afectados por el secularismo de nuestros tiempos, ese materialismo que niega todo aquello que no se puede ver ni tocar. Muchos creyentes hemos ignorado que realmente existen seres espirituales malignos que buscan propagar la maldad en el mundo, el pecado, y luchar contra Dios y Su pueblo.

Para Pablo el cristianismo no era una religión refinada, sino una guerra. Para él el cristiano no era alguien a quien Dios había puesto en una burbuja para aislarlo del mundo. Para Pablo el cristiano era un soldado en el ejército de Cristo, luchando contra todo un sistema demoníaco en el mundo y contra un gran enemigo, Satanás.

Y debido a que esa es nuestra realidad como creyentes, Pablo nos dice que hay varias cosas que debemos hacer: primero, fortalecernos en el Señor; segundo, fortalecernos en el poder de Su fuerza; y tercero, vestirnos con toda la armadura de Dios.

De ese tercer punto, podemos recalcar algunas ideas. Primero, esa armadura es la armadura de Dios (Isaías 59: 17). Es decir, no se trata de vestirse con algo creado por nosotros, sino de vestirnos con lo que Dios provee para Su pueblo. Segundo, se trata de vestirse de toda la armadura de Dios. Pablo en Efesios 6: 14-18 describe esa armadura. No se trata de que el cristiano se ponga un día el yelmo de salvación, y otro día la faja de la verdad, y otro la coraza de justicia. Se trata de que en la batalla espiritual el cristiano se vista siempre con toda la armadura de Dios.

Ahora, para hablar sobre el tema de la memorización, Pablo menciona que parte de esa armadura es la espada. Esa espada, dice el apóstol, es la palabra de Dios.

Y debemos ver algo importante: el término que utiliza Pablo en Efesios 6: 17 y que se traduce como “palabra” no es el término griego usual. Generalmente cuando el Nuevo Testamento habla de la palabra de Dios utiliza el término griego logos. De hecho, entre los filósofos griegos el logos era el término más noble para hablar de la palabra de Dios. Es por ello que el apóstol Juan habla de ese logos en Juan 1:1.

Pero, el término que emplea Pablo en Efesios 6:17 es rhema. Quizás muchos de ustedes hayan escuchado ese término antes, y quizás lo hayan escuchado en el contexto de “aquellas palabras que Dios le da a un hombre fuera de la Escritura.” Es decir, para muchos creyentes las rhemas de Dios se refieren a toda aquella palabra que Dios le da a un creyente en su corazón y co las cuales dirige su vida.

Sin embargo, ese concepto no es bíblico. Dios, dice la Biblia, le ha hablado a los hombres por última vez en Jesucristo, y ha dejado Su palabra escrita para Su pueblo en la Biblia. Aparte de la Biblia no hay más revelación de Dios. De hecho, el mismo Pablo le escribió a Timoteo y le dijo,

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17

El apóstol dice que toda la Escritura es, “inspirada” por Dios. Ese término que viene del latín inspirare realmente es el término griego theopneustos y literalmente significa “salido de la boca de Dios.” La Biblia es el aliento de Dios, por así decirlo, es decir, salió de Su boca. Esto fue lo que el mismo Señor Jesucristo afirmó en Mateo 4:4, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Cuál es toda la palabra que sale de la boca de Dios? Bueno, según Pablo es la Biblia!

Además, esa palabra que está en la Biblia es lo único que necesita el creyente para ser enseñado, redargüido, corregido, instruído en justicia y para ser perfecto y enteramente preparado para toda buena obra. Y nada más!!!

Ahora, en Efesios 6:17 Pablo se refiere a la rhema de Dios. Ese término literalmente significa “dicho.” Y en el contexto en el que lo utiliza el apóstol se refieren a porciones de la Escritura. David escribió una canción diciendo, “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11).  Juan 3:16, Romanos 8:32, Mateo 1:1, esas son rhemas de Dios.

El argumento de Pablo en Efesios 6:17 es que las rhemas de Dios, las porciones de la Escritura, son una de las dos armas ofensivas de todo creyente, con las cuales debe vestirse cada vez que está en una batalla contra estos principados, potestades, gobernadores de las tinieblas y huestes espirituales de maldad (Efesios 6:12).

Ahora, la pregunta es: cómo utilizamos esas rhemas de Dios? Bueno, debemos hacer lo que hizo David, es decir, debemos llevarlas en nuestro corazón. Cuando Satanás venaga a tentarnos y a intentar devorarnos no le vamos a decir, “Espere un momento! Déjeme llegar a mi casa para poder sacar mi Biblia.” Satanás es despiadado, perverso, y muy poderoso. Él va a aprovechar cualquier oportunidad para atacarnos, especialmente cuando andamos sin nuestra Biblia.

Entonces, cómo llevamos estas porciones de la Biblia con nosotros? En nuestro corazón habiéndolas memorizado. Pueden notar la importancia de memorizar la Biblia? Nada más vean esto: Jesús era el hombre perfecto. Jesús nunca pecó. Él es el Dios-hombre. Y aún así, debido a Su encarnación y a Su humillación al haberse hecho un siervo (Filipenses 2: 7-8), memorizaba la Escritura porque sabía que Satanás existía y que buscaba continuamente atacar al pueblo de Dios, especialmente al Hijo de Dios.

En Mateo 4 vemos este enfrentamiento entre Jesús y el diablo. En esa narración Jesús es llevado al desierto con el único propósito de ser tentado por Satanás. Después de 40 día de ayuno, estando débil y frágil, Satanás aprovecha la oportunidad y va al ataque. Cuando llega a Jesús le dice, “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.”

Estaba mal que Jesús usara sus poderes divinos para convertir las piedras en pan? Jamás! No sólo no estaría haciendo mal, pues tenía hambre, pero Él tenía el poder para hacerlo. Jesús transformaría agua en vino y alimentaría a miles y miles de personas con un manojo de pescado y pan.

Lo que sí estaba mal era que Jesús usara sus poderes para probar a Dios. Noten lo que le dijo Satanás, “Si eres el Hijo de Dios.” A Satanás se le describe en la Biblia como el engañador. El diablo es astuto, usa cualquier artimaña para engañar, y hace así con Jesús. Ahora, el Señor conoce a Satanás perfectamente; Él era su criatura. Jesús lo había creado y lo conocía muy bien. Jesús sabía que lo único que buscaba era engañarle.

Pero, qué era lo que buscaba Satanás? Bueno, que Jesús probara las palabras de Dios. Cuáles palabras? Bueno, en Mateo 3, un capítulo antes, en el bautismo de Jesús los cielos se abrieron y se escuchó la voz del Padre quien dijo, “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” No sólo era el Hijo de Dios, sino que era el Hijo Amado del Padre.

Si Jesús hubiera complacido a Satanás hubiera estado probando esas palabras de Dios. Era como si le estuviera diciendo al Padre, “No sé si dijiste la verdad en mi bautismo. Voy a convertir estas piedras en pan para ver si fuiste veraz.” Y eso hubiera sido pecado.

Pero, qué hizo Jesús? Y esto es lo importante para nosotros: En Mateo 4:4 vemos lo que hizo el Señor, “El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra [rhema] que sale de la boca de Dios.” Pueden ver lo que hizo el Señor? Él usó la espada del Espíritu, la palabra o la rhema de Dios, y cita Deuteronomio 8:3. De hecho ese es el término que usa Jesús para responderle a Satanás!

Dos veces más lo ataca Satanás con sus engaños y dos veces más contraataca el Señor con la espada del Espíritu, citando Deuteronomio 6:16 y 6:13. Es más, podemos ver que en sus ataques el mismo Satanás usa la palabra de Dios, pero por supuesto la saca fuera de contexto (como hacen muchos). Pero, Jesús la cita porque sabe que es un arma poderosa contra los ataques del diablo.

Pero, lo interesante es que Jesús no llevaba los rollos de la Escritura consigo. Desde su juventud Él crecía en sabiduría (Lucas 2:52) estudiando y memorizando la Biblia. Y si Jesús que era perfecto creyó necesario memorizar la Biblia, cuanto más nosotros que estamos infinitamente tan lejos de Él.

Entonces, para este año el reto es memorizar más d ela Biblia. Y mi deseo es recomendarles alguna literatura y ayudas tecnológicas para hacerlo:

  1. Andrew Davis escribió un panfleto que les puede ayudar.
  2. Paul Washer nos da algunas recomendaciones.
  3. Matt Slick del ministerio de apologética CARM también nos ayuda con un artículo.
  4. Memverse.com es un sitio gratuito que podemos aprovechar.
  5. iTunes tiene algunos apps para el iPhone y iPad pagados (Fighter verses y Memorize anything) y otros gratuitos (Bible Minded) y todos para memorizar la Biblia en español. El app Bible Minded también está disponible para dispositivos android aquí;  y Fighter Verses para android aquí.

Espero que estos enlaces les sirvan de ayuda y que nunca olviden lo importante de la oración para esto. Sin la oración no tendremos la ayuda que necesitamos para memorizar la palabra de Dios. Bendiciones y Feliz Año Nuevo!

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