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Cómo Nos Llegó El Nuevo Testamento?-Parte V

noviembre 30, 2010

En las últimas entradas hemos venido analizando, no sólo los materiales usados en la antigüedad para registrar la escritura y para copiarla, sino también los diferentes tipos de escritura usada y las fuentes que tenemos, ya sea en manuscritos griegos, versiones, o citas patrísticas, del Nuevo Testamento. Esto es de suma importancia para poder entender como es que llegó hasta nosotros este preciado documento.

Debo repetir, como he hecho en entradas previas, sin querer burlarme, sino con el propósito de romper con ciertas creencias, que el Nuevo Testamento, o la Biblia entera, no nos llegó ni fotocopiada, ni fueron los escritos originales colocados por los apóstoles en un arca, como la que le fue encomendada su construcción a Moisés, para preservarlos hasta nuestros días. La verdad es que los escritos originales han desaparecido. Quizás hayan perecido debido a la fragilidad del material en el que fueron escritos, o por alguna otra razón; pero lo que debe quedar claro es que ya no los tenemos y es imposible recuperarlos. Es más, si uno de estos escritos fuera encontrado en el desierto Egipcio, por ejemplo, debería ser sometido a la crítica textual para poder examinarlo.

Me ha parecido, no sólo en esta serie, sino cuando he tratado otros temas igualmente controversiales, que a muchos creyentes les gustaría quedarse en la ignorancia. Algunos ven este tipo de temas como si estuviéramos poniendo ‘tropiezos’ al pueblo de Dios, y queramos minar la fe de los hermanos. Yo digo todo lo contrario! La ignorancia, como he repetido hasta la saciedad en esta serie, es el peor enemigo de la Iglesia. Es nuestro deber, como bien escribió Metzger y les cité en la entrada anterior, estudiar la forma en que nos llegó la Biblia. Estudiando y luchando por comprender la crítica textual es como respondemos a los ataques de los incrédulos que son los que quieren minar la fe de los creyentes con sus mentiras. Son ellos los que desean debilitar al cristianismo negando la fiabilidad de lo que Dios nos reveló, mostrando, como veremos el día de hoy, las miles de variantes presentes en las copias del Nuevo Testamento.

Qué le responderíamos a una persona que nos diga que en las copias existentes del Nuevo Testamento existen aproximadamente 200 mil variantes (errores de copiado) demostradas por los descubrimientos recientes de todos los manuscritos (copias) tanto del Nuevo Testamento como de los cristianos de la antigüedad, así como las versiones traducidas en la antigüedad a otras lenguas? Esa es la importancia de estudiar la crítica textual. Esta disciplina le ha proveído al cristianismo una confianza de que lo que tiene como la palabra de Dios es exactamente igual a los originales, excepto por algunas variantes sin importancia que no alteran ninguna doctrina ortodoxa cristiana.

Esa confianza en la Biblia aumenta al tener en nuestra posesión-me refiero a la Iglesia en general-los miles y miles de manuscritos, miles de veces más abundantes que cualquier otro escrito de la antigüedad. Es decir, los incrédulos fácilmente citan a Platón, pero ignoran que los mismos escritos originales de este filósofo ya no existen y que sólo tenemos a nuestra disposición siete copias de estos escritos, de los cuales la copia más temprana es 1200 años más tardía a la original.

Con el Nuevo Testamento no pasa lo mismo, pues tenemos más de 5000 manuscritos en griego y miles de otras fuentes en otros idiomas y en citas de otros creyentes de la antigüedad, tan tempranos como principios del siglo II después de Cristo. Y a pesar de que existan variantes, como las hay en cualquier copia de un documento, la evidencia es clara con respecto a la preservación de los originales. Ningún otro documento de la antigüedad puede reclamar tal confianza como lo ha hecho nuestra Biblia.

Pero entonces, para entrar en el tema del día de hoy, cómo ocurrió la transmisión del texto del Nuevo Testamento? Si los escritos originales ya no existen; si no fueron fotocopiados ni fueron guardados con el mayor cuidado por los profetas y apóstoles para nosotros; como fue que los primeros cristianos trasmitieron la revelación de Dios a sus hermanos del futuro? También podría hacer la pregunta de la siguiente manera: cómo fue que le plació a Dios transmitir Su revelación a Su pueblo?

Lo primero que tengo para los lectores de esta serie es un reto: Si desean entender como es que se pueden introducir variantes (errores de copiado) en un texto, intenten copiar el evangelio según Mateo palabra por palabra y luego hagan una revisión de su copia contra el documento de la versión de la Biblia del que lo copiaron. Se darán cuenta de que ustedes mismos, a pesar de todo el cuidado que hayan tenido, han introducido errores a su copia.

Ahora, luego de que hayan hecho ese examen, piensen en esto: lo que ustedes hicieron no se puede comparar con lo que hicieron los copistas de la antigüedad-por lo menos en los primeros cuatro siglos después de Cristo. Porqué? Bueno, es aquí donde entramos directamente en el tema.

Lo primero que debemos reconocer es que la forma en que se transmitió el texto del Nuevo Testamento fue, de muchas maneras, muy diferente a la forma en la que se transmitieron otras obras de la literatura del pasado. Los académicos han dicho que gran parte de los libros del Nuevo Testamento eran considerados, por lo menos por la iglesia primitiva, como literatura privada, especialmente las epístolas, no tanto así las narrativas. Además, la distribución y copia del NT tuvo diferentes razones a las de los clásicos. Por ejemplo, los clásicos eran copiados por escribas profesionales. Es decir, los copistas de los clásicos eran expertos en lo que hacían. Tan desarrollado era esta disciplina, que existían editores o ‘correctores’ que se dedicaban a revisar la copia para ver si habían errores que debían ser corregidos antes de entregar la copia. Muy temprano en el desarrollo de la iglesia los escribas no eran profesionales, es decir, los que copiaban el NT no tenían ningún entrenamiento en esto, ni tenían correctores para evaluar su trabajo.

Otra diferencia importante es que para la iglesia primitiva el mensaje era lo más importante. Es por ello que en varios manuscritos tempranos se puede notar la alteración en el orden de las palabras sin que el sentido se viera afectado. En ocasiones, como veremos más adelante, introducían detalles menores en las copias basándose en tradicones alternativas o hasta en pasajes paralelos de otros libros de la Biblia.

Debemos reconocer también que el Cristianismo era perseguido durante casi los primeros cuatro siglos, por lo tanto no se tenía la oportunidad de establecer una versión oficial de los libros contra la cual se debían comparar el resto de las copias. Lo importante era obtener una copia lo más rápido posible antes de que llegaran los soldados del emperador a asesinar a los creyentes y a destruir la Biblia y copias de algunos de los libros del Nuevo Testamento que tuvieran en su posesión.

Además, debemos admitir que los primeros cristianos creían que la venida de Cristo era inminente (1 Tes 4:13-18; 2 Pedro 3:4-13). Por lo tanto era de esperar que no estaban muy preocupados de preservar sus libros para muchos siglos después.

Entonces, debemos recordar-cuando hagamos el ejercicio de copiado-que lo que estamos haciendo dista mucho de la manera en la que copiaron el NT los primeros cristianos, quienes tuvieron a su cargo copiar los escritos originales de los apóstoles y profetas. Pero, aún en esa paz en la que copiamos algún libro, introduciremos errores a nuestra copia. Porqué? Porque copiar cualquier documento de una extensión considerable significa que se introducirán errores. Porqué? Porque los copistas son humanos y por lo tanto cometen errores hasta al copiar la Biblia. Toda la literatura antigua demuestra esta realidad, y las copias del NT que nos han llegado a  nosotros también.

Pero, debemos mencionar que una vez que la religión cristiana fue establecida en el Imperio Romano por Constantino y ya no hubo más persecuciones, se tuvo la oportunidad de establecer manuscritos estandarizados del NT. Antes de este establecimiento lo que ocurría era que se iban produciendo copias ‘locales,’ es decir, copias de localidades específicas, las cuales contenían variantes ‘locales’ características. Cuando esas copias locales eran de nuevo copiadas, no sólo se copiaban los errores previos, sino que también se introducían otros más. A estos textos locales se les conoce como tradiciones textuales. La Crítica textual puede, reconociendo los errores comunes, identificar a que familia o tradición pertenece un manuscritos antiguo. Es más, ningún manuscrito es idéntico a otro, ni al que fue copiado, ni al que le sirvió de copia. No se han encontrado aún dos manuscritos idénticos, esto porque, como dije, con cada copia se introducen nuevas variantes al texto copiado, cualquiera que éste sea.

Como les escribí antes, una vez que el Cristianismo se oficializó en el imperio, entonces ya no había que mantener las copias escondidas y por lo tanto se podían hacer copias sin ningún temor de persecución o destrucción de los manuscritos. Es más, el mismo Constantino ordenó la copia de 50 Biblias para ser entregadas a las iglesias de Constantinopla. Esta oficialización de la religión cristiana produjo la posibilidad de comparar copias hechas de manuscritos y así estandarizar el texto. A este período se le llama el período de la convergencia de manuscritos. Esto dio como resultado la formación de un texto dominante. Y siendo Constantinopla la capital del imperio, era de esperarse que el texto bizantino fue el que dominó, a pesar de que este mismo fue sujeto a armonización, edición, introducción de irregularidades gramaticales, etc.

No fue hasta la invención de la imprenta que se pudieron hacer copias idénticas de un texto estandarizado para las iglesias.

El día de mañana veremos los tipos de variantes (errores de copiado) que se han encontrado en todos los manuscritos descubiertos del Nuevo Testamento.

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2 comentarios leave one →
  1. Guillermina Henriquez permalink
    noviembre 30, 2010 7:04 pm

    Hno. Eduardo: Admito mi casi total ignorancia en éste tema que Ud. expone, lo encuentro muy interesante y claramente explicado.
    Hay una cosa que me gustaría saber de pura curiosidad ¿ De dónde obtiene Ud. toda ésta información? Por lo que veo Ud. está muy bien informado y preparado para responder todas las dudas de quienes le escriben.
    Muchas gracias.

    • diciembre 1, 2010 2:45 am

      Guillermina,

      Al final de la serie iba a hacer algunas recomendaciones de libros que considero necesarios en nuestras bibliotecas, pero te voy a adelantar esas recomendaciones en orden de importancia: A General Introduction to the Bible de Norman Geisler (si puedes comprar un libro compra este); Guide to the New Testamento Volumen II de varios autores; The Handbook to Bible Study de Paul Karleen; How to choose a Bible version : An introductory guide to English translations de Robert Thomas; The Text of the New Testament: Its Transmission, Corruption, and Restoration de Bruce M. Metzger; The Canon of the New Testament: Its Origin, Development, and Significance de Bruce Metzger; Introduction to New Testament Textual Criticism de HArold Greenlee; Encountering the Manuscripts: An Introduction to New Testament Paleography & Textual Criticism de Philip Comfort; New Testament History de F. F. Bruce.

      Espero que sean de bendición.

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