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Un Comentario Interesante

junio 17, 2010

Un hermano hizo un comentario en esta entrada en la cual aporta un comentario de un hombre en respuesta al artículo publicado por el pastor Sugel Michelén aquí. Quisiera dar una breve (brevísima) respuesta. El comentario fue el siguiente,

Yo no creo que ninguna persona pueda venir a Cristo sin la regeneración del Espíritu. Por eso, si una persona se levanta la mano para recibir a Cristo, y es una decisión genuina, tengo que presumir que el Espíritu ya trabajaba en él antes de su decisión.
Su perspectiva, con todo respeto, no hace justicia a la enseñanza de Juan Calvino. No es sorprendente, por qué tanta gente opina que Calvino enseñaba que el nuevo converso es un “robot”. ¡Nada de eso! Según la Biblia, y según Calvino, en la regeneración, la persona de hecho toma su primera decisión libre, al recibir a Cristo. Es decir, Calvino no enseñó que, como usted dice, “el nuevo nacimiento no intervienen ni la ascendencia física ni la voluntad humana”. Sí, por supuesto, involucra la voluntad humana…tal voluntad liberada y atraída por el Espíritu. Para citar a Calvino: “la voluntad (humana) no es destruida, sino reparada, por la gracia” (Institutos 3.5.15). Pero, son las Escrituras, no Calvino, que son la autoridad: Jn. 6:44 – “Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae”.
Tiene razón, que el sistema de levantarse la mano para ser salvo ha sido, bueno, por lo general un fracaso, dando a los no salvos la “seguridad” de salvación, donde no existe. No obstante, mucha gente ha recibido a Cristo de esta manera – ¡este calvinista, entre otros! – y cuando se hace, es porque el Espíritu nos llamó a la fe salvífica.”

A lo que quiero responder es al comentario que he subrayado. Porqué? Porque ningún calvinista cree que la voluntad humana sea abolida durante la conversión. No quiero sonar como que estoy defendiendo al pastor Michelén, precisamente porque sé que él no cree esto tampoco y porque él mejor que yo puede proveer bases doctrinales más sólidas que las que yo podría proveer.

Sin embargo deseo mostrar algo muy común: sacar un texto fuera de contexto. Lo primero que debo decir es que la cita es equivocada. El pasaje de la Institución se encuentra en el Libro segundo, capítulo 5, párrafo 15. Qué importancia tiene esto? Bueno, porque Calvino escribe cosas muy diferentes a las que el comentarista quiere hacernos pensar.

Calvino escribió lo siguiente en ese párrafo,

Por aquí se ve que la gracia de Dios – según se toma este nombre cuando se trata de la regeneración -, es la regla del Espíritu para encaminar y dirigir la voluntad del hombre. No puede dirigirla sin corregirla, sin que la reforme y renueve; de ahí que digamos que el principio de la regeneración consiste en que lo que es nuestro sea desarraigado de nosotros. Asimismo no la puede corregir sin que la mueva, la empuje, la lleve y la mantenga. Por eso decimos con todo derecho, que todas las acciones que de allí proceden son enteramente suyas.”

Estaba Calvino afirmando alguna verdad bíblica? Por supuesto que sí. No sólo estaba de acuerdo a lo que enseñaron los profetas Jeremías y Ezequiel (Jeremías 31: 31-34; Ez 36: 22-32), sino que estaba de acuerdo con las enseñanzas del apóstol Juan quien escribió lo siguiente, “12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1: 12-13). No rechaza esta verdad bíblica lo que he subrayado de lo escrito por el comentarista? Él dice que, “Calvino no enseñó que, como usted dice, “el nuevo nacimiento no intervienen ni la ascendencia física ni la voluntad humana”. Sí, por supuesto, involucra la voluntad humana.”



Calvino nunca enseñó que el nuevo nacimiento o la regeneración dependiera de la voluntad humana. Eso no fue lo que escribió el reformador en la cita aportada ni en ningún lugar de sus escritos. Porqué? Porque eso no es lo que enseña la Biblia. Como bien lo vemos en la cita del evangelio según Juan, el nuevo nacimiento no depende de nada aparte de la voluntad de Dios. Ni siquiera la voluntad humana.

El comentarista pareciera confundir la causa del nuevo nacimiento con lo que ocurre luego de la regeneración, en donde sí pariticipa la voluntad humana, sin embargo, y como escribió Calvino en la cita aportada, una voluntad que ha sido renovada por gracia. Es por ello que Calvino continúa diciendo,

Sin embargo, no negamos que es muy gran verdad lo que enseña san Agustín: que la voluntad no es destruida por la gracia, sino más bien reparada. Pues se pueden admitir muy bien ambas cosas: que se diga que está restaurada la voluntad del hombre, cuando, corregida su malicia y perversidad, es encaminado a la verdadera justicia, y que a la vez se afirme que es una nueva voluntad pues tan pervertida y corrompida está, que tiene necesidad de ser totalmente renovada.

Ahora no hay nada que nos impida decir que nosotros hacemos lo que el Espíritu de Dios hace en nosotros, aunque nuestra voluntad no pone nada suyo, que sea distinto de la gracia.

Debemos recordar lo que ya hemos citado de san Agustín: que algunos trabajan en vano para hallar en la voluntad del hombre algún bien que sea propio de ella, porque todo cuanto quieren añadir a la gracia de Dios para ensalzar el libre albedrío, no es más que corrupción, como si uno aguase el vino con agua encenagada y amarga. Mas, aunque todo el bien que hay en la voluntad procede de la pura inspiración del Espíritu, como el querer es cosa natural en el hombre, no sin razón se dice que nosotros hacemos aquellas cosas, de las cuales Dios se ha reservado la alabanza con toda justicia. Primeramente, porque todo lo que Dios hace en nosotros, quiere que sea nuestro, con tal que entendamos que no procede de nosotros: y, además, porque nosotros naturalmente estamos dotados de entendimiento, voluntad y deseos, todo lo cual Él lo dirige al bien, para sacar de ello algo de provecho.”

Si leemos en contexto a Calvino y dejamos que él hable y nos diga cuales eran sus pensamientos con respecto a la regeneración y a la voluntad humana, nos daremos cuenta que Michelén está de acuerdo con Calvino, y el comentarista no entiende la enseñanza del reformador, y sacó fuera de contexto sus palabras para decir algo que Calvino nunca dijo.

Lo que ocurre en la regeneración es enteramente la obra irresistible de Dios en el corazón de piedra de un hombre, cuya voluntad está esclavizada al pecado. Sin embargo cuando el Espíritu Santo ha cambiado el corazón de piedra de un hombre, éste responde a la fe que le ha sido regalada por Dios y voluntariamente se entrega a Cristo en fe y arrepentimiento. Pero, como bien lo expuso Calvino, “nuestra voluntad no pone nada suyo, que sea distinto de la gracia.

Este es un claro ejemplo de eiségesis. Lo mismo que le hacen a la Biblia muchas personas, le hizo este comentarista a los escritos de Calvino. Ni Calvino ni Michelén niegan la soberanía de Dios ni la responsabilidad del hombre. Ambos son compatibilistas. Ambos se rigen por las Escrituras. Creo que ha quedado claro que la acusación hecha al pastor Michelén es inválida.

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Calvino nunca enseñó que el nuevo nacimiento o la regeneración dependiera de la voluntad humana. Eso no fue lo que escribió el reformador en la cita aportada ni en ningún lugar de sus escritos. Porqué? Porque eso no es lo que enseña la Biblia. Como bien lo vemos en la cita del evangelio según Juan, el nuevo nacimiento no depende de nada aparte de la voluntad de Dios. Ni siquiera la voluntad humana.

El comentarista pareciera confundir la causa del nuevo nacimiento con lo que ocurre luego de la regeneración, en donde sí pariticipa la voluntad humana, sin embargo, y como escribió Calvino en la cita aportada, una voluntad que ha sido renovada por gracia. Es por ello que Calvino continúa diciendo,

Sin embargo, no negamos que es muy gran verdad lo que enseña san Agustín: que la voluntad no es destruida por la gracia, sino más bien reparada. Pues se pueden admitir muy bien ambas cosas: que se diga que está restaurada la voluntad del hombre, cuando, corregida su malicia y perversidad, es encaminado a la verdadera justicia, y que a la vez se afirme que es una nueva voluntad pues tan pervertida y corrompida está, que tiene necesidad de ser totalmente renovada.

Ahora no hay nada que nos impida decir que nosotros hacemos lo que el Espíritu de Dios hace en nosotros, aunque nuestra voluntad no pone nada suyo, que sea distinto de la gracia.

Debemos recordar lo que ya hemos citado de san Agustín: que algunos trabajan en vano para hallar en la voluntad del hombre algún bien que sea propio de ella, porque todo cuanto quieren añadir a la gracia de Dios para ensalzar el libre albedrío, no es más que corrupción, como si uno aguase el vino con agua encenagada y amarga. Mas, aunque todo el bien que hay en la voluntad procede de la pura inspiración del Espíritu, como el querer es cosa natural en el hombre, no sin razón se dice que nosotros hacemos aquellas cosas, de las cuales Dios se ha reservado la alabanza con toda justicia. Primeramente, porque todo lo que Dios hace en nosotros, quiere que sea nuestro, con tal que entendamos que no procede de nosotros: y, además, porque nosotros naturalmente estamos dotados de entendimiento, voluntad y deseos, todo lo cual Él lo dirige al bien, para sacar de ello algo de provecho.”

Si leemos en contexto a Calvino y dejamos que él hable y nos diga cuales eran sus pensamientos con respecto a la regeneración y a la voluntad humana, nos daremos cuenta que Michelén está de acuerdo con Calvino, y el comentarista no entiende la enseñanza del reformador, y sacó fuera de contexto sus palabras para decir algo que Calvino nunca dijo.

Lo que ocurre en la regeneración es enteramente la obra irresistible de Dios en el corazón de piedra de un hombre, cuya voluntad está esclavizada al pecado. Sin embargo cuando el Espíritu Santo ha cambiado el corazón de piedra de un hombre, éste responde a la fe que le ha sido regalada por Dios y voluntariamente se entrega a Cristo en fe y arrepentimiento. Pero, como bien lo expuso Calvino, “nuestra voluntad no pone nada suyo, que sea distinto de la gracia.

Este es un claro ejemplo de eiségesis. Lo mismo que le hacen a la Biblia muchas personas, le hizo este comentarista a los escritos de Calvino. Ni Calvino ni Michelén niegan la soberanía de Dios ni la responsabilidad del hombre. Ambos son compatibilistas. Ambos se rigen por las Escrituras. Creo que ha quedado claro que la acusación hecha al pastor Michelén es inválida.

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9 comentarios leave one →
  1. junio 17, 2010 2:34 pm

    Estimado Eduardo:

    Muchas gracias por tus aclaraciones. Todos debemos cuidarnos de hacer un “hombre de paja” con las afirmaciones de los demás. Gracias por salir en defensa, no de mi persona, sino de las enseñanzas de las Escrituras. Un abrazo.

    • junio 17, 2010 7:30 pm

      Pastor Sugel,

      Gracias a usted por defender las verdades bíblicas e instruírnos a todos nosotros. Bendiciones.

  2. pedro vergara garcia permalink
    junio 18, 2010 12:55 am

    hno eduardo:
    tu comentario es buenisimo,aclarador,es un aporte valioso a quienes aun no entienden la sana doctrina,debes entender que el dia comienza con el amanecer y la luz vivificadora y reveladora del sol es paulatina.corregir es la tarea del maestro,sigue haciendolo.que el Señor te bendiga

    • junio 18, 2010 1:30 am

      Pedro,

      Gracias por tu comentario. Qué Dios te bendiga! Todo sea para la gloria de Dios.

  3. Juan permalink
    junio 18, 2010 2:44 am

    …….pero que libertad habrá si es que han negado la verdad, por eso hay tanta falsedad.
    Cuando llega la hora del llamado, luego de la predicación, todos debemos de horar para que el Señor toque los corazones y pasen al altar.

    Si Jesús ni sus apóstoles nunca realizaron una actividad pro-templo,¿es incorrecto que nosotros lo hagamos? ¿Hasta que punto estaríamos limitados por las cosas que Jesús y sus díscipulos no hacieron?

    • junio 18, 2010 3:47 am

      Juan,

      Pues Dios en Su palabra es quien nos dice como es que debemos hacer las cosas. El punto de esta entrada es que la motivación del llamado al altar está fundamentada en una teología incorrecta, pues quienes la practican lo hacen creyendo que el hombre es quien tiene el poder de aceptar o rechazar a Cristo, cuando la Biblia dice que el nuevo nacimiento es una obra enteramente divina. Es Dios quien hace nacer a una persona. Ningún hombre puede nacer por sí mismo físicamente, y mucho menos hacerlo espiritualmente.

      Entonces, la Biblia es quien rige la vida de los creyentes. Porqué? Porque es la palabra de Dios, es la verdad, es la guía, como bien se expresa en los Salmos (Salmo 19 y 119). Aquel que crea que puede vivir su vida fuera de lo que Dios ha revelado en Su palabra no puede considerarse un creyente.

  4. junio 19, 2010 2:33 am

    Pero aun no queda queda claro el porque de la selectividad de uso de pasajes.

    Ya te pusiste acusar de eisegesis, pero lo mismo veo en la exposicion de Michelen, usando solo los textos que le conviene para mantener su posicion.

    Como entonces se puede decir que se defiende la verdad biblica?

    Y no hemos visto que en la historia, personas con erradas intenciones han hecho que creamos o practiquemos cosas correctas??? Los concilios de los primeros 5 siglos de la iglesia por ejemplo??

    Puedo decir, que asi como este hermano, supuestamente ha mal representado a Calvino, ustedes mal representan a los que creemos en el llamado al altar.

    Y dicho sea de paso, no se porque la mania de decir que otros se equivocan, cuando no lo hacen. Calvino sigue mencionando a San Agustin, y otros, y de ahi, el contexto se ve mas claro. Dado, cito mal, pero no veo porque se quiere cambiar el contexto ahora para encajar con lo que ahora se esta diciendo aca.

    Esto me suena al viejo pleito Luterano/Calvinista al respecto.

    En fin, a ver si se animan a responder los versiculos, por lo visto, perdidos de la Biblia que no han tocado, que son centrales al tema en mano. Se van por las ramas, y no llegan al tronco del asunto.

    • junio 19, 2010 2:51 am

      Luis,

      Michelén y otros han interpretado los pasajes en su contexto. Eso es exégesis. El comentarista que usaste hizo eiségesis del pasaje de Calvino cuando Calvino apoya la doctrina enseñada por Michelén. El llamado al altar no es bíblico. No hay sustento en la Escritura para apoyarlo. Y como te he dicho antes, no se trata de el llamado al altar, sino de la doctrina detrás de esa práctica.

    • junio 19, 2010 2:51 am

      Luis,

      Michelén y otros han interpretado los pasajes en su contexto. Eso es exégesis. A cuales pasaje te refieres? El comentarista que usaste hizo eiségesis del pasaje de Calvino cuando Calvino apoya la doctrina enseñada por Michelén. El llamado al altar no es bíblico. No hay sustento en la Escritura para apoyarlo. Y como te he dicho antes, no se trata de el llamado al altar, sino de la doctrina detrás de esa práctica.

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