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Suficientes con qué fin?-Parte III

diciembre 4, 2009

He venido haciendo un breve análisis sobre lo escrito por Pablo en su segunda epístola a los Corintios con respecto a la suficiencia de aquellos que predican el evangelio. El punto principal ha sido que esta suficiencia se refiere a la habilidad o capacitación que ha recibido un hombre de parte de Dios para obedecer a la comisión que le ha sido encomendada. Esto es lo que Pablo dice de sí mismo, contrastando su labor con la de los falsos maestros judaizantes. Pablo escribe en el capítulo 3,

5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” 2 Corintios 3: 5-6

En la última entrada mencioné que las pruebas aportadas por el apóstol que confirmaban que había sido capacitado por el Señor estaban en que cuando predicaba habían verdaderas conversiones. Y Pablo deja muy claro el tipo de transformaciones, pues en los versículos iniciales del capítulo 3 él habla de la regeneración. Pablo dice que el Espíritu Santo cambió el corazón de piedra que había entre muchos hombres en Corinto, y había puesto en su lugar corazones de carne. Este es el mismo milagro del que habla el profeta Ezequiel cuando habla del nuevo pacto de Dios con Su pueblo (Ezequiel 36: 22-32). Pablo escribe,

1 ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? 2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” 2 Corintios 3: 1-3

Pero, ers cierto que habían sido regenerados? Pues, el mismo apóstol lo afirma cuando en el versículo 18 dice, “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” Cuál es la diferencia? O para expresar la pregunta de una mejor manera: cuál es el contraste que está haciendo Pablo? Bueno, el apóstol está luchando contra los judaizantes que predicando un falso evangelio; habiendo adulterado la verdadera Palabra del Señor, han hecho que los corazones de los hombres que los escuchaban permaneciesen endurecidos. Con sus malas noticias dejaban el velo puesto en los rostros de los hombres, predicando un mensaje de muerte, y velando el ministerio de justificación (2 Corintios 3: 7-14).

Entonces, la otra pregunta que llega a mi cabeza es la siguiente: con qué fin fue capacitado Pablo por Dios? Es importante notar que Pablo nunca consideró ser capaz por sus propias fuerzas de predicar el evangelio. En sus epístolas queda muy claro que siempre se vio como un hombre débil. Acá en la segunda epístola a los Corintios él mismo se describe como un “vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4: 7).

Pablo le había escrito años antes algo muy interesante a la iglesia en Roma. Él había declarado que para que un hombre pudiera creer en Cristo, alguien debía predicarle el evangelio. En el capítulo 10 de esa epístola el apóstol Pablo escribe, “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” La verdad bíblica es que los hombres naturales son convertidos cuando han escuchado el evangelio. Es aquí donde muchos arminianos erran e intentan refutar el calvinismo con argumentos increíbles. Ellos argumentan que el evangelismo es innecesario bajo la doctrina reformada, ya que si Dios tiene a sus elegidos, entonces no hay necesidad de predicarles el evangelio.

Pablo refuta tal argumento, y es por lo que dice Pablo que creemos que Dios llama a los que son suyos mediante la predicación del evangelio. Dios ha dispuesto medios para llamar a Su pueblo de las tinieblas a la luz: Ha capacitado hombres-vasos de barro-a los cuales ha comisionado predicar; luego, cuando el evangelio de Cristo es predicado, el Espíritu Santo obra en el corazón de las ovejas para que se arrepientan y crean y puedan ver la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. A esto llamamos regeneración. Para Pablo, así como para nosotros, el evangelismo se convierte en la parte esencial para la conversión de las almas. Si no hay quien predique el evangelio, las buenas nuevas no pueden ser escuchadas por los pecadores, y si no pueden ser escuchadas, no podrá haber salvación.

Para cumplir Sus propósitos, Dios ha dispuesto medios, y para salvar a pecadores, Dios ha dispuesto la predicación del mensaje divino. La evangelización era esencial para Pablo, y por lo tanto es esencial para los calvinistas.

Este es el fin para el cual Dios ha capacitado hombres, así como capacitó a Pablo. Y esto es lo que afirma el apóstol en esta epístola. Pablo argumenta que todos los hombres naturales están bajo el poder de Satanás. Todos son esclavos del pecado y están siendo cegados por el maligno para que no puedan ver la verdad. Los hombres naturales han sido cegados para que no puedan ver la gloria de Cristo y la libertad que hay en Él. Muchos, siguiendo a los judaizantes, tenían sus ojos velados, y creían en el ministerio de muerte. Y así es con los hombres naturales que creen que pueden ser justificados por Dios por sus propias obras. Siendo buenos pueden, según afirman, ganar el peso de la balanza divina para poder ser salvos.

Dios, entonces, capacitó hombres para que predicaran, no un evangelio adulterado, sino el verdadero evangelio, puro y sin mancha, no la sabiduría humana, sino la plena sabiduría de Dios. Habilitando hombres Él se encarga de dar libertad a Su pueblo. Sólo así se puede quitar el velo para que vean las glorias de Jesucristo (ver 2 Corintios 3: 14-17). Sin embargo hay muchos que no creen luego de que se les ha predicado el evangelio. Esto es justo lo que ha dicho Pablo que ocurriría cuando se predica. En 2 Corintios 2: 15-16 el apostol escribió,

15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida.”

Pablo afirma que Dios lo capacitó para que el conocimiento de Dios fuera llevado a todos los hombres, sin embargo habrían unos que no creerían, estos son los que se pierden, pero como vimos en las entradas previas, hay otros que sí creen y son los que se salvan. La comisión divina para los hombres a los que ha capacitado no es preocuparse por convertir a nadie, pues esto sólo puede ser logrado por Dios, sino que la comisión es predicar el evangelio. Qué vemos en Mateo 28: 19-20?

Cristo ordenó, “Id y haced discípulos.” A dónde debían ir con el mensaje del evangelio? Cristo prosigue, “a todas las naciones.” La comisión era ir y llevar el evangelio. Sería Dios quien haría la obra de libertar a los cautivos. Sería Dios quien quitaría el velo de delante de algunos hombres para que “les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” ( 2 Corintios 4: 4). Es Cristo quien liberta, según lo afirma el mismo Pablo en esta epístola (2 Corintios 3: 14). Dios los capacita y envía con una sola misión: predicar el evangelio que Él mismo les ha entragado. La finalidad: convertir y atraer a Sus ovejas al redil. Hacer que sus ovejas oigan Su voz, le sigan y le amen por siempre. Esa obra es de Dios.

Pero, si el evangelio es adulterado, se le quita su poder para rescatar a los hombres del pecado y la condenación. Es por ello que aquellos que lo hacen serán castigados con gran ira, pues hacen tropezar a otros hombres, condenando sus almas. Pablo claramente afirma que él renuncia a seguir los consejos de Satanás, quien desea que los hombres dejen de predicar el evangelio puro y hablen de cosas ocultas y vergonzosas. El falso evangelio es cosa vergonzosa, o para traducirlo de una mejor manera del griego, el evangelio adulterado es algo de lo que un hombre debe sentir profunda vergüenza. Pero lástimosamente muchos hombres en nuestros días lo predican sin ninguna vergüenza, sin ningún temor, y sin tardanza. Esto es lo que los hace tan peligrosos.

La causa de que muchas de las iglesias protestantes en Latinoamérica estén llenas de inconversos-falsos profesantes- es porque el evangelio no está siendo predicado en ellas, a causa de la gran cantidad de predicadores autoproclamados, y que demuestran con su mensaje que no han sido capacitados ni enviados por el Señor. Prediquemos el evangelio de Cristo que es el poder de Dios para juntar sus ovejas.

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