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Entregándonos a los Programas de Crecimiento Eclesiástico

noviembre 3, 2009

Iglesia de Joel Osteen

No dudo que muchos de ustedes también hayan escuchado a creyentes confesar que asisten a tal o a tal iglesia porque en ella se congregan gran cantidad de personas. Lastimosamente muchos creyentes siguen la supuesta popularidad de una iglesia o de un pastor y entregan ingenuamente su confianza a estos hasta que se llevan una terrible sorpresa, son decepcionados, y luego o se desaparecen o vuelven en búsqueda de otra iglesia popular.

Así es como nacieron las mega-iglesias. No hace mucho, y con la introducción de la mundanalidad en la iglesia,  los líderes empezaron a buscar formas de hacer de la iglesia algo más apetecible para los hombres. De esta búsqueda surgieron las iglesias buscador-sensibles, que intentan complacer los deseos humanos más que glorificar a Dios. Estas iglesias fueron particularmente importantes en la creación de programas para el crecimiento eclesiástico. Es decir, el fin no era que los hombres se arrepintieran, sino el de llenar, a como diera lugar, las bancas vacías en los templos.

Y es que esto es lo que enseña el mundo. Ser populares es sinónimo de tener gran cantidad de seguidores. Muchos líderes se dejaron llevar por esta mentira mundana y al permitir que ese espíritu penetrara en la iglesia, confiaron más en los supuestos programas que en el evangelio de Dios. Estos hombres se dejaron llevar por la necesidad de tener mega-iglesias y desecharon el verdadero poder de Dios para la salvación de los hombres. Quisieron atraer a más personas a sus iglesias para que conocieran a Cristo, sin embargo lo que hicieron fue atraer a más impíos, proporcionarles un falso evangelio y engañarlos haciéndoles creer que eran verdaderos cristianos.

Lo interesante es que para estos hombres aquellos que tienen mega-iglesias son los que han sido bendecidos por Dios. Aquellos que asisten o dirigen iglesias pequeñas quizás deberían revisar sus vidas espirituales, pues de tener verdadera fe, Dios les bendeciría con grandes congregaciones. Les pregunto: No es esto lo que muchos profesan creer? Lastimosamente sí!

Así como se enseña que los creyentes que son ricos materialmente lo son porque tienen una gran fe, y que los creyentes que son pobres y que están llenos de deudas, son los que tienen una fe débil, de igual manera se enseña sobre el crecimiento de las iglesias. Si yo siguiera esta falsa enseñanza, y siendo miembro de una iglesia de quizás unas 60 personas, debería preguntarle a mi pastor sobre su estado espiritual, cuando existen en mi país pastores con iglesias que rondan los miles.

Lo que quiera hacer el día de hoy es verificar si esta enseñanza con respecto a la calidad de los pastores y el tamaño de sus iglesias es bíblico. Cómo? Quiero ver dos ejemplos hombres del Nuevo Testamento y sus seguidores.

1. Cristo:

Cuando abrimos y leemos los evangelios del Nuevo Testamento y analizamos el ministerio de Jesucristo vemos algo muy claro, Cristo es Dios encarnado que vino a la tierra proclamando arrepentimiento pues el reino de Dios se había acercado a los hombres. Los evangelistas nos muestran este ministerio de Jesús, en el cual al principio era, aparentemente, muy exitoso. Leemos, por ejemplo, en Mateo 5 sobre las multitudes que iban detrás de Jesús para escucharle predicar sus sermones.

Sabiendo quien era Cristo debemos tener muy claro que sus enseñanzas debieron ser las más maravillosas. Sus sermones, de los cuales no tenemos todos registrados, debieron ser lo sermones más brillantes que un hombre haya podido escuchar jamás. Pero, sin embargo, conforme avanzamos en los evangelios notamos que sus seguidores se vuelven cada vez menos. Pronto se queda con 12 hombres, e inclusive entre estos había uno que le abandonaría. De los miles de seguidores, sólo 11 quedaron hasta el final junto a Él.

2. Pedro:

Qué es lo que nos cuenta Lucas en el libro de los Hechos? En el capítulo 2 vemos el primer discurso de Pedro luego de la ascención de Cristo. En los versículos 14 al 47 podemos leer algo sobre este sermón. Es claro que es un sermón brillante. La manera en la que aplica el Antiguo Testamento es impecable, pero no podemos comparar el sermón de Pedro, un pecador, de los sermones de nuestro Señor. Y sin embargo en el versículo 41 leemos lo siguiente,

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Después de escuchar a Pedro predicar se añadieron a la iglesia tres mil personas. Impresionante! Y Lucas nos cuenta que de ahí en adelante los miembros de la iglesia iban creciendo en número. Qué contraste con el ministerio de Jesús! El Señor entre más predicaba más gente iba perdiendo, pero Pedro, en un sólo día predicó y tres mil personas fueron agregadas a la iglesia.

Al comparar estos dos ejemplos debemos tener claro un verdad explícita en el Nuevo Testamento: No son los predicadores, ni los líderes, ni los ancianos, ni la calidad de los miembros, ni el tamaño de los templos, ni los programas, los que hacen crecer a la iglesia, sino que esto es una obra exclusiva de Dios. Es decir, es sólo Dios el que agrega miembros a una iglesia local. Pablo en su primera epístola a los corintios, hablándoles con respecto a los pleitos que habían, pues uno preferían a Pablo y otros a Apolos, les dice,

4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” 1 Corintios 3

Lo que debemos tener claro es que Dios es quien hace crecer a la iglesia, no es ni el pastor ni los programas. Y Dios hace esto mediante la proclamación del evangelio de Cristo. Porqué? Porque esto es el único poder de Dios para la salvación de los hombres (1 Corintios 1: 18). Qué conclusiones podríamos sacar de estos ejemplos de acuerdo a la enseñanza de la actualidad?

  1. Cristo era un mal predicador
  2. Pedro era más santo que Jesús
  3. Pedro tenía más fe que Jesús
  4. Pedro era mejor orador
  5. etc

Iglesia Metodista en Brasil

Y cuando llegamos a estas conclusiones lo único que podríamos decir es que esto es una blasfemia, pero aún así esto es lo que quieren afirmar los hombres que enseñan que las iglesias populares o con membresías gigantescas, son más santos que otros con pequeñas iglesias. Cristo no fue popular, ni adaptó su mensaje para agradar a los hombres, ni creó programas para que sus oyentes pudieran adaptarse mejor a lo que predicaba. Y aún así como Dios encarnado es infinitamente santo, sabio, justo. El ministerio de Cristo es ante los ojos de muchos falsos maestros un ministerio deficiente.

Pero sabiendo que es Dios quien provee, en Su soberanía, los miembros que cada iglesia local tiene, debemos estar confiados únicamente en Sus medios para hacer crecer Su iglesia. Y el principal medio es la proclamación del evangelio verdadero de Cristo. Cuál es el evangelio verdadero? El que proclama la Biblia! Los líderes de las iglesias deben ser como los apóstoles, que nunca intentaron complacer a los hombres perversos, sino que temiendo a Dios, proclamaron Su verdad sin adulterarla. No quisieron satisfacer la comezón de oír de muchos, ni se enfocaron en la necesidad de tener miles de miembros en sus iglesias. No! Sino que por el contrario, confiando en la soberanía de Dios, predicaron con poder y sin temor alguno, pues Dios es quien provee el crecimiento.

No debemos, entonces, caer en la trampa de creer que una iglesia grande es más fiel a Dios que una iglesia pequeña. Debemos ver en que iglesia se predica la verdadera Palabra de Dios. Sólo en estas últimas estará el poder de Dios requerido para la salvación de almas. Lastimosamente muchas de estas mega-iglesias demuestran poder, pero un poder que no viene de Dios sino de Satanás. Busquemos un lugar donde podamos encontrar el poder de Dios y dejemos ya las creencias de niños y maduremos espiritualmente buscando una verdadera iglesia de Cristo.

Qué el Señor saque de estos lugares a sus ovejas y las lleve a Su redil! Qué Dios tenga misericordia de nosotros!

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2 comentarios leave one →
  1. noviembre 14, 2009 10:57 pm

    La misma idea de “asistir a una iglesia” no es bíblica. No existe esta forma de pensar en el Nuevo Testamento. Los creyentes ERAN “iglesia” y se reunían y vivían como tal, sin distinguir que “yo asisto a esta iglesia y tú a aquella”.

    • noviembre 14, 2009 11:56 pm

      Novum Testamentum,

      Y donde dice el Nuevo Testamento eso? Por el contrario, el NT demuestra que los apostoles plantaron iglesias, las cuales eran conformadas por los creyentes de cada ciudad, se reunian el primer día de la semana y además nos exhorta el NT a no dejar de congregarnos (Hebreos 10: 25). Justifica tus argumentos con la Biblia.

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