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Gánense un Libro!

febrero 17, 2009

Voy a estar regalando cinco copias del libro “When Good Things Happen to Bad People” de Steve Henning.  El pastor ha sido muy amable al donar esos ejemplares de su libro, el cual está en la fase final de publicación. Qué tienen que hacer? Es muy sencillo. Sólo tienen que escribir unas cuantas palabras enfatizando porque la envidia es un pecado tan grave. Lo pueden dejar como un comentario, o si desean pueden escribirme a mi correo, info [arroba] sujetosalaroca.org. Las cinco mejores respuestas serán elegidas y recibirán el libro a la dirección postal que ustedes indiquen. Los gastos de envío serán asumidos por sujetosalaRoca. Espero sus respuestas. Bendiciones!sujetosalaroca.org
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6 comentarios leave one →
  1. febrero 17, 2009 12:36 pm

    Hola Eduardo… gracias por la oportunidad.

    Me parece que la envidia es un pecado tan grave por con ella demostramos que no confiamos en que Dios ama a su pueblo, que realmente no creemos que lo mejor es estar con Dios, que no vivimos la vida en este mundo como peregrinos y ciudadanos de la eternidad, que preferimos juntar riquezas en este vida.

    Como todo pecado, la envidia nos demuestra que no estamos apreciando la obra de Dios por nosotros, que no somos agradecidos por lo que Él nos da. Sin embargo también nos permite darnos cuenta cada vez más de lo indignos e inmerecedores del favor de Dios que somos.

    Bendiciones

  2. Diego permalink
    febrero 17, 2009 1:14 pm

    Estimado Eduardo,

    Me preguntaba si existía un plazo para el envío del comentario sobre la envidia.

    Bendiciones,

    Diego

  3. febrero 20, 2009 2:30 pm

    Eduardo:

    Creo que la envidia nos enfoca en nosotros, nuestras necesidades, lo que nos falta. Cuando dejamos que la envidia nos consuma estamos rechazando los dones y beneficios que Dios nos está dando día a día.

    Además hace que queramos imitar a los impíos para obtener sus ganancias y dejemos de lado la piedad.

    Por último nos aleja de los propósitos de Dios para con nuestra propia vida, porque empezamos a ver la disciplina y las tribulaciones como si Dios estuviera alejándose de nosotros, cuando en realidad es todo lo contrario.

    Bendiciones.

  4. febrero 21, 2009 10:49 pm

    La Envidia siempre está dirigida al trono de Dios; y la persona envidiosa nunca puede estar feliz mientras que Dios Reina. Los efectos de esta disposición siempre esta sobre carácter y felicidad del hombre y se ilustra en la historia de Amán (Ester 3). El hijo de David lo envidio y él quería el trono. Una corona de oro es a menudo la marca para la envidia y la ambición; pero esta corona de la Justicia obtenida y dada a Cristo Jesús está libre de envidia. Cuando un Creyente en verdad tiene esta declaración implantada en su corazón que “Cristo es todo” (Colosenses 3:11), no necesita extra experiencias como la distorsión del nuevo “Don de Lenguas” para saber que es salvo por Cristo, La envidia siempre nos lleva a obrar para obtener la Salvación, por eso es un pecado tan grave.

    “ Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:1-11

  5. febrero 28, 2009 5:30 am

    Estimado Eduardo,

    Puedo pensar en dos razones:

    1. Muestra nuestra insatisfacción en Dios y su propósito en nuestras vidas.

    Si tenemos envidia es porque no estamos satisfechos con lo que Dios es para nosotros, y con lo que en su soberanía y perfecta voluntad ha permitido en nuestras vidas.

    Una de las cualidades que podemos encontrar en la vida de un cristiano maduro es su “contentamiento”, sin importar las situaciones difíciles que esté enfrentando, debido a que sabe que el control y cuidado de su vida no están en sus propias manos, sino en las de Dios (Mateo 6:25-34, Romanos 8:28).

    Un ejemplo tremendo de esto son las palabras del apóstol Pablo en su carta a los Filipenses:

    “No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

    Filipenses 4:11-13

    2. La envidia va de la mano de la codicia, la cual es idolatría.

    Como dos hermanas inseparables, así son la envidia y la codicia. Es imposible que exista una sin la otra. Ambas siempre van de la mano.

    Si tenemos envida en nuestro corazón es porque estamos codiciando algo que posee otra persona.

    La Palabra de Dios nos dice en el libro de Exodo lo siguiente:

    “No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.”

    Éxodo 20:17

    Sobre el pecado de la codicia y su relación con la idolatría, John Piper nos comenta lo siguiente:

    “La codicia es desear algo de tal manera que perdemos nuestro contentamiento en Dios…

    ¿Alguna vez has considerado que los 10 mandamientos empiezan y terminan virtualmente con el mismo mandamiento – “No tendrás otros dioses delante de mí” (Exodo 20:3) y “No codiciarás” (Exodo 20:17)? Son practicamente mandamientos similares. Codiciar es desear algo en vez de a Dios de tal manera que refleja una falta de contentamiento y de satisfacción en EL. La codicia es igual a un corazón dividido entre dos dioses”

    John Piper, Battling Unbelief: Defeating Sin with Superior Pleasure

    Es imposible controlar que los pensamientos de envidia vengan a nuestra vida, debido a la naturaleza caída que aún tenemos en nosotros, pero si podemos controlar que haremos con ellos una vez nos han visitado, y es llevarlos cautivos a la obediencia de Cristo (2 Co. 10:5) mediante el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros.

    He escrito un poco de mi propia lucha con este pecado en el post titulado “Gloria a Dios!, se me ha entregado un talento!”, el cual puedes encontrar en el siguiente link: http://blog.pasionpordios.org/2009/02/gloria-dios-se-me-ha-entregado-un.html

    Bendiciones!

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