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Institución de la Religión Cristiana: 1.6.1 al 1.8.13

enero 24, 2009

La semana pasada vimos los primeros cinco capítulos del primer libros de la Institución de Calvino. En esa entrada nos dimos cuenta que Calvino pensaba que la verdadera sabiduría venía del conocimiento de Dios y del hombre.

El reformador demuestra la grandeza y gloria de Dios y la depravación del hombre, causa por la que no puede llegar a conocer a Dios mediante la revelación general, es decir, la creación. Esto, a pesar de que Dios da a conocer sus atributos en ella. Calvino, entonces, nos muestra que el hombre sólo puede llegar al conocimiento verdadero y salvador de Dios a través de las Escrituras. Aquí es donde continúa.

1.6.1-1.6.4 La Necesidad de las Escrituras, como guía y maestro para llegar a Dios como Creador.

Juan Calvino escribe en este capítulo que Dios, para condenar al mundo, le muestra un espejo de su deidad en Su obra, es decir, en Su creación, pero sin embargo, dado que el hombre requiere de otra ayuda, Dios ha “agregado luz en Su palabra para darse a conocer para salvación, y otorgó ese privilegio sobre aquellosa quienes le plació para traerlos a una relación más cercana y familiar con él.

Para Calvino, las Escrituras ponen en orden todas las impresiones de Dios que estaban confundidos en nuestras mentes, “disipando la oscuridad.” Dios le da este regalo a la iglesia, y pone maestros los cuales hablan las palabras de Dios, no sólo para demostrar que debemos adorar a un Dios, sino que también Él es el Dios que merece ser adorado.

La Biblia es un verdadero regalo de Dios, por medio de la cual no sólo conocemos a Dios como Creador, sino como Redentor, en la persona del Mediador, y este conocimiento es necesario para la salvación de un hombre. Muchos hombres, escribe Calvino, cometen el error de no escuchar la palabra de Dios, creyendo que pueden alcanzar este conocimiento por sí mismos, lo cual queda demostrado es imposible, y por ello son endurecidos cada vez más. El hombre debe empezar por la enseñanza celestial, abrazando el testimonio que Dios nos brinda de sí mismo.

Pero, otra de las razones por las cuales Dios nos dio la Biblia es a causa de nuestro pronto olvido, evitando así que pudiera ser corrompida por las mentes humanas. Esto porque el corazón del hombre natural no puede evitar el error, sino hasta que Dios le implante el verdadero conocimiento de Él mismo, pues de no ser así todos los hombres trabajarían en vano y error.

1.7.1-1.7.5 El Testimonio del Espíritu Necesario para Dar Total Autoridad a la Escritura. La Impiedad de Pretender que la Credibilidad de la Escritura Depende del Juicio de la Iglesia.

En este capítulo Calvino combate el error de la iglesia católico romana. Dice el reformador, “La Escritura es el único registro en el que Dios se ha complacido para consignar Su verdad para recordatorio perpetuo, la total autoridad que deben poseer con los fieles no es reconocida, a menos que sean creídas que han venido del cielo, tan directo como si Dios haya sido escuchado hablándolas.” Es decir, la autoridad de la biblia no se debe a que la iglesia las reconozca, sino en que son las palabras de Dios.

Calvino ataca el error de creer que la importancia de la biblia depende de que los hombres la vean como tal, “como si la eterna e inviolable verdad de Dios dependiera de la voluntad de hombres.” Eso, dice Calvino, es un insulto al Espíritu Santo. Calvino lo demuestra diciendo que la iglesia fue fundada sobre el cimiento de los apóstoles y los profetas, es decir, la palabra de Dios, y por lo tanto la iglesia no tiene autoridad sobre la Biblia, sino todo lo contrario. Cómo sabemos lo que es de Dios? La Biblia, dice Calvino, “contiene en su rostro tan clara evidencia de su verdad, como el blanco y negro de su color, dulce y amargo de su sabor.

Nuestra fe en la doctrina bíblica no es establecida hasta que no tengamos una perfecta convicción de que Dios es el autor de las Escrituras. Esa convicción no viene de nosotros mismos, sino del testimonio del Espíritu Santo. Aquí Calvino escribe algo interesante,

“Hombres profanos piensan que la religión descansa solamente en la opinión, y por lo tanto para no creer tontamente, o sobre una base débil, desean e insisten tener probado por el razonamiento que Moisés y los profetas fueron divinamente inspirados. Pero les respondo, que el testimonio del Espíritu es superior a la razón. Pues como Dios sólo puede propiamente dar testimonio a Sus propias palabras, por lo tanto estas palabras no obtendrían el crédito total en los corazones de los hombres, hasta que sean sellados por el testimonio interno del Espíritu. El mismo Espíritu que habló por boca de los profetas, debe penetrar nuestros corazones, para convencernos que ellos dieron el fiel mensaje que les fue divinamente otorgado.”

Estando iluminiados por el Espíritu Santo ya no creemos que las Escrituras son de Dios basádos en nuestro propio juicio, sino por medio de un juicio superior al humano. Este privilegio, Dios se lo otorga a sus elegidos, a los cuales ha separado de la humanidad.

1.8.1-1.8.13 La Credibilidad de la Escritura Suficientemente Probada, entre tanto la Razón Natural lo Admite.

La verdad,” dice Cavino, “es vindicada en oposición a cada duda, cuando, no basándose por ayuda externa, tiene toda su suficiencia en ella misma.” La Biblia contiene la verdad divina, produciéndo en el hombre algo que ninguna obra humana, por más ingeniosa que sea, pueda producir jamás.

Pues la Biblia está repleta de evidencias que demuestran que ninguna mente humana las pudo producir. ningún texto de alguna otra religión ha permanecido posterior a la era de Moisés, como la Biblia. Por ejemplo, si Moisés hubiera escrito la ley, porqué estigmatizó a su propia tribu de Levi como instrumentos de crueldad; o porqué habló en contra de Aaron y Miriam cuando murmuraron contra él, siendo ellos sus hermanos; o porqué no le dio toda potestad a sus hijos en el sacerdocio, sino que les dio lo más bajo; o porqué exaltó a la tribu de Judá, como de quien saldría el Mesías? Si la Biblia hubiera salido de la mente de Moisés, conociendo el corazón de los hombres, lo hubiera utilizado para exaltarse a sí mismo, en lugar de humillarse, como queda claro en las Escrituras.

Además, todos los milagros registrados por Moisés. Cómo pudiera haber engañadoa tantas personas haciéndoles creer que tales eventos verdaderamente ocurrieron? Porque tales milagros, en muchas ocasiones se oponían al mismo pueblo de Israel. Cómo Moisés pudo predecir que el hermano menor de una familia de pastores sería ungido tantos años después?

Dios ha preservado Su palabra milagrosamente, utlizando al rey Josías para encontrar de nuevo la Ley. A través de los escribas judíos, induciéndolos a copiar con prontitud las Escrituras, para evitar su destrucción a manos del rey Antiochus Epifanio. Utilizando la lengua griega, pues los judíos, muchos habían perdido el idioma hebreo, y así propagar Su verdad por todo el mundo.

Lo mismo con el Nuevo Testamento, cuya doctrina fue confirmada por la sangre de tanto santos. Estos hombres murieron en su defensa, no locamente, sino por causa de su divino origen. Esto hace de la Biblia algo difícil de refutar como la palabra de Dios. Sin embargo, dice Calvino, “Es tonto intentar probar a los infieles que la Escritura es la palabra de Dios. Esto no puede ser sabido, sino por fe.

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4 comentarios leave one →
  1. enero 24, 2009 6:19 pm

    “Es tonto intentar probar a los infieles que la Escritura es la palabra de Dios. Esto no puede ser sabido, sino por fe.“ (Calvino).

    Las pruebas que la Biblia es verdad no dan fe, si la predicas sí; el éxito de la apologética es la razón, el de la predicación el Espíritu Santo.

    • enero 24, 2009 8:29 pm

      Humberto,

      Lo que Calvino viene diciendo es que al final el único que da un testimonio de que la Biblia es la palabra de Dios es a través del Espíritu Santo, su regeneración y la fe dada por Dios a una persona. Ningún razonamiento podrá hacer que Richard Dawkins crea que la Biblia es la palabra de Dios.

  2. enero 24, 2009 11:28 pm

    Eduardo, lo sé, lo sé.
    Aquí le regalo unas citas de nuestro común maestro.
    ______________________________________

    “Calvino es una catarata, un bosque primaveral, un poder demoníaco, algo bajado directamente del Himalaya, absolutamente chino, extraño, mitológico; yo carezco completamente de los medios, la forma de succionar , ni siquiera sé como asimilar ese fenómeno y ni cómo hablar adecuadamente de él. Lo que puedo absorber de él es una fina corriente y más fina aún lo que puedo verter de eso. Muy contento y con gran provecho me sentaría y gastaría el resto de mi vida con Calvino” (Karl Barth a Edward Thurneysen, 8 junio 1922) Citado por THL PARKER en Calvin’s Old Testament Commentaries).

    ________________________________

    “… y después de un largo viaje llegamos a Ginebra. Había recibido la invitación de nuestro estimado y excelente hermano el Dr. d’Aubigne, el cual vino a encontrarme a la estación pero no me halló. Me encontré a un caballero en la calle y le dije que yo era el señor Spurgeon. Entonces me contestó “venga a mi casa”- la misma casa donde vivió Calvino… yo no soy un hombre supersticioso pero la primera vez que vi una medalla con la imagen de Juan Calvino la besé pensando que nadie me estaba mirando. Me sorprendí mucho cuando recibí este magnífico presente. En una de las caras está Juan Calvino con su rostro gastado por la enfermedad y profundos pensamientos, y en la otra cara unas palabras que muy bien se le aplicaban: “Permaneció como viendo el invisible”. Esta oración verdaderamente describe el carácter de aquel glorioso hombre de Dios. De todos los que han nacido de mujer no se ha levantado otro más grande que Juan Calvino; ni en siglos anteriores ni posteriores se ha producido algo igual, no ha tenido rival. En teología permanece solo brillando como una estrella mientras otros líderes y maestros solamente pueden rutilar a su alrededor y a gran distancia como cometas que se hunden alejándose en el espacio, sin su gloria ni su permanencia” (C.H.Spurgeon, Autobiography: Vol.2, pag.29).

    • enero 25, 2009 1:17 am

      Humberto,

      Disculpa si malinterpreté tu comentario previo. Gracias por las citas. Sirven como instrucción. Bendiciones.

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