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El Apóstol Juan y las Doctrinas de la Gracia-Parte III

junio 12, 2008

Desde la semana pasada hemos venido buscando en el evangelio de Juan si Jesús enseñaba las doctrinas de la gracia que fueron tan fuertemente enseñadas durante la reforma, y que son parte fundamental de las iglesias reformadas en la actualidad. Ya hemos visto, en las dos entradas previas, las doctrinas de la Depravación total del hombre, y la doctrina de la elección. El día de hoy vamos a tocar el tema central del evangelio, y por lo tanto no es una casualidad que se encuentre en el centro de las doctrinas de la gracia: La Doctrina de la Expiación Limitada o Redención Particular.

Por quién murió Cristo? John Owen, el más grande teologo puritano del siglo XVII escribió lo siguiente en su libro, “The Death of Death in the Death of Christ,”

“El Padre impuso su ira sobre, y el Hijo sufrió castigo tanto por:
1. Todos los pecados de todos los hombres
2. Todos los pecados de algunos hombres, o
3. Algunos pecados de todos los hombres.
En tal caso puede decirse:
1. Que si el último es cierto todos los hombres tienen algunos pecados por los cuales responder, y por ello, ninguno es salvo.
2. Si el segundo es cierto, entonces Cristo, en su lugar sufrió por todos los pecados de los elegidos en el mundo, y esto es la verdad.
3. Pero si la primera es el caso, porqué no son todos los hombres libres del castigo por su pecado? Usted responde, “Debido a incredulidad.”Yo pregunto, Es esta incredulidad un pecado, o no? Si lo es, entonces Cristo sufrió el castigo por ese pecado, o no lo hizo. Si lo hizo, porque debe eso entorpecerlos más que los demás pecados por los cuales Él murió? Si no , Él no murió por todos sus pecados!” [1]

El armianista cree que Dios vio en el futuro quienes iban a creer en Cristo, y entonces los eligió a estos. Con esta proposición creen resolver el problema que tienen cuando llegan a pasajes que enseñan la doctrina de la elección (Romanos 9, Efesios 1, etc, etc). Pero, cuando analizamos esta respuesta ponemos en evidencia una gran blasfemia, esto es, Dios nunca aprende nada nuevo. Es decir, lo que Dios ve en el futuro es lo que Él ha decretado. Los armianistas creen que Dios no sabe lo que van a hacer las personas, y por lo tanto, depende de ellas, al final, si deciden creer en Cristo o no, para ser salvas. A estos, dicen los armianistas, Dios los ha elegido.

Existe la soberanía de Dios en el pensamiento armianista? No es un pensamiento centrado en el hombre, que le exalta y se trae abajo la gloria de Dios? Lo que dice la Biblia es que Dios el el soberano sobre Su creación, y que Él hace según el puro afecto de Su voluntad, veamos,

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antig:uedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” Isaías 46: 9-10

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” Daniel 4: 35

Es este el Dios de los armianistas? No. Los armianistas creen en un dios complaciente, cuyas acciones dependen de lo que sus criaturas hagan. Un dios que no termina de aprender nunca, ya que no sabe lo que sus criaturas harán en el futuro. Pero este no es el Dios de la Biblia, como lo vimos en estos dos pasajes en Isaías y Daniel. Además, la proposición de los armianistas se cae, pues si Dios pudiera ver en el futuro y saber lo que sus criaturas harán, entonces quiere decir que el futuro ha sido fijado y nada puede cambiar. Ahora, la pregunta para los armianistas es la siguiente: Quién fijó ese futuro? Si dicen Dios, entonces el “libre albedrío” se cae, pero si responden, “el hombre” blasfeman contra Dios.

Este error de los armianistas debe ser bien explicado, ya que es un error que, conforme pasan los días, me doy cuenta, se convierte en un grave pecado. En el erróneo escenario que ha sido creado por los armianistas, Dios trabaja con aquellas personas que creen en Su Hijo. Pero el Hijo tiene un propósito distinto al del Padre, ya que el Hijo murió por toda la humanidad (según dicen los armianistas). Y además, el Espíritu Santo trabaja con otro grupo de personas diferentes a las del Padre, y a las del Hijo, ya que el Espíritu Santo atrae a todas las personas que escuchan el mensaje del evangelio, unos lo creen y otros lo rechazan. Qué es el grave pecado en este escenario? Si analizamos esto, vemos una ruptura en la Trinidad, un cisma que no es compatible con la Trinidad que vemos en la Biblia. Cristo dijo,

“Yo y el Padre uno somos” Juan 10: 30

Cristo no se está refiriéndo a que Él y el Padre son una misma persona, pues si creemos esto, estamos siendo modalistas o unitarios, y estamos creyendo en una herejía. Cristo se refería a que Él y el Padre eran uno en escencia, uno en propósito, uno en voluntad. Lo que el Padre eligió, el Hijo lo vino a rescatar. Todo esto para responder, el día de hoy, dos preguntas:

  1. Por quién murió Cristo?
  2. Qué logró Su muerte

Charles H. Spurgeon, en su sermón acerca de la Redención Particular el 28 de Febrero de 1858, dijo,

“¡Cuán grande entonces, amados hermanos, debe ser el rescate de Cristo, al salvarnos de todos estos pecados! Los hombres por quienes murió Jesús, cuando tienen fe, independientemente de cuán grande sea su pecado, son justificados de todas sus trasgresiones. Aunque se hayan entregado a cada vicio y a cada mal deseo que Satanás haya podido sugerirles, y que la naturaleza humana podía llevar a cabo, sin embargo, cuando creyeron, toda su culpa fue limpiada. Año tras año se han recubierto de negrura, hasta que sus pecados se han convertido en una armadura; pero en un instante de fe, un momento triunfante de confianza en Cristo, la gran redención quita la culpa de numerosos años. Más aún, si fuera posible que todos los pecados que los hombres han cometido, de pensamiento, o de palabra, o de obra, desde que los mundos fueron creados, y desde que el tiempo comenzó, fueran colocados sobre una sola pobre cabeza, la gran redención sería plenamente suficiente para quitar todos estos pecados, y lavar al pecador para que quedara más blanco que la nieve.” [2]

Jesús no sólo nos hizo salvables, y ahora depende de nosotros el creer en Él para que esa salvación sea un hecho. Jesús nos salvó en la cruz. Nos redimió, nos compró por precio, nos reconcilió con el Padre. Jesús no compró a toda la humanidad, y recibió a cambio a los elegidos, según plantean los armianistas. Jesús murió por la iglesia, y la compró con Su sangre. Cristo murió por los elegidos del Padre. Cristo recibió del PAdre todo aquello por lo que Él murió. A esta doctrina es lo que llamamos: una transacción limitada, una redenció particular, o una expiación limitada. Veamos que nos enseña Jesús en el evangelio de Juan acerca de esta doctrina.

1. Juan 1: 29

2. Juan 3: 14

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado” Juan 3: 14

En este verso vemos a Jesús llevándonos a Números 21, en donde, si recordamos bien, los hombres que miraban a la serpiente (un símbolo del pecado) de bronce (símbolo de juicio), serían salvos. Cristo representa el juicio de Dios sobre el pecado, ya que Cristo vino a morir en lugar de algunos pecadores, los cuales iban a creer en Él. Esto es lo que vemos en el verso siguiente.

Si Cristo hubiera muerto por toda la humanidad, entonces, toda la humanidad sería salva, inclusive el pecado de la incredulidad. Nadie podría ir al infierno si Cristo hubiera muerto por todos los hombres, inclusive por aquellos que no creen en Él. Esto es lo que vemos en Hebreos 6 y 10, a Cristo muriendo para redimir definitivamente a unos hombres. Spurgeon dijo, “Hay un pecado por el que Cristo nunca murió; es el pecado contra el Espíritu Santo. Hay otro pecado por el que Cristo nunca hizo expiación. Mencionen cada crimen en el libro de la maldad, y yo les mostraré personas que han encontrado perdón por ello. Pero pregúntenme si un hombre que murió en incredulidad puede ser salvo, y yo respondo que no hay expiación para tal hombre.”

Si Cristo hubiera muerto por los pecados de toda la humanidad, Dios sería injusto por enviar al infierno a aquellos que mueren en incredulidad. Pero como la única verdad es que Dios es Justo, sabemos por lo que dice la Biblia, que Cristo murió sólo por aquellos que creerían en Él.

3. Juan 6: 37

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6: 37

Qué es lo que ocurre primero? Veamos y analicemos el pasaje. Lo que Jesús está diciendo es que el Padre tiene a unos hombres, y Él se los entrega al Hijo. Estos hombres, entonces, vienen a Cristo, y tienen vida eterna (“no los echo fuera”). De qué está hablando Jesús en el contexto del capítulo 6 del evangelio de Juan? Cristo está refiriéndose a como un hombre es salvo. El tema es soteriológico.

En el pasaje Jesús no dice: el hombre que viene a mí, a ese yo no lo echo fuera.” Esos hombres que vienen a Jesús, vienen a Él como consecuencia de que le pertenecen al Padre, y Él se los entrega a Cristo. Porqué hay hombres que están, van e irán al infierno? La Biblia dice, y este pasaje lo infiere, porque no le pertenecen al Padre.

4. Juan 10: 11

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” Juan 10: 11

Cuál es la marca de un buen pastor? La respuesta es: a. hacer lo que sea para salvar la vida de sus ovejas; y b. no perder a ninguna. La vida de Cristo no fue tomada por los hombres, como si Cristo fuera una víctima. Cristo entregó su vida. Estaba en total control de lo que sucedía. Jesús murió victorioso, no como una víctima.

Cristo se entregó, según este pasaje, por sus ovejas, aquellas escogidas por Dios y entregadas a Él para no perder a ninguna. Aquellos que mueren en incredulidad son cabras, no ovejas. El nombre de esas ovejas estaba escrito en el efod de Cristo, nuestro sumo sacerdote que entró en el Lugar Santísimo para hacer redención de sus ovejas.

Algo importante, que discutimos superficialmente al inicio de esta entrada, lo encontramos en el verso 30. Cristo dice, “Yo y el Padre uno somos.” La palabra uno en el griego original se encuentra en neutro. No es una palabra masculina que daría a entender que el Hijo y el Padre son una sola persona. Uno se refiere, al estar en neutro, a un propósito, una voluntad, un intento. Cristo dice, “El Padre y yo somos uno en el propósito de salvar a las ovejas.”

5. Juan 12: 32

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Juan 12: 32

Este pasaje es increíble. Se trata de Cristo haciendo un comentario de Su propia muerte. Pero veamos el contexto del verso. En el verso previo, Cristo está haciendo alusión al protoevangelio. Veamos, “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3: 15). En el verso 32, Cristo está diciendo que Él no morirá en vano, sino que ocurrirá todo lo que Él se ha propuesto. Pero, qué significa “a todos”? Es que significa que Cristo murió por toda la humanidad, o por todo un grupo de ciertas personas de toda raza y lengua que serán salvas?

En ocasiones “todos” significa:

a. Todo sin excepción: Un ejemplo de este tipo de uso de la palabra “todo” la encontramos en Juan 1: 3

“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

En este pasaje, vemos que Cristo creó todas las cosas que existen sin excepción.

b. Todo tipo de personas

c. Todos los elegidos: Dos ejemplos de este tipo de uso lo encontramos en,

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6: 37

“Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.” Juan 6: 45

A que se refiere Cristo en Juan 12: 32? Cristo está hablando de todo tipo de personas. Analizando el pasaje en el contexto, donde están los judíos presentes escuchándole y habían griegos que vinieron detrás a adorarle. Cristo, entonces, está diciendo que Su muerte expiatoria no sólo era para los judíos, sino para todo tipo de personas de toda raza y lengua. Veamos un ejemplo que prueba el uso de ese “todos.” Pablo dice, “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.” (Tito 2:11). Pero veamos el contexto en el que Pablo dice esto,

“Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” Tito 2: 1-10

Es en este contexto en el que Pablo dice “todos los hombres,” refiriéndose a diferentes tipos de personas, es decir, ancianos, ancianas, mujeres jóvenes, jóvenes, siervos, etc. No todos los ancianos son salvos, no todas las ancianas, ni todos los jóvenes, ni todos los siervos. Pablo se está refiriendo a diferentes grupos de personas, diciéndo que la salvación ha venido a personas de diferentes clases. Lo mismo ocurre en Juan 12: 32, en donde hay judíos en la sinagoga y griegos que vienen a preguntar acerca de Cristo, y tenemos a Cristo diciendo que atraerá a todo “tipo de personas” a Él. Esto es lo que la palabra pas (πας) quiere decir en griego cuando se utiliza de manera colectiva [3].

6. Juan 15: 13

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”

Por quién murió Cristo? Veamos el contraste con los versos 18 al 20. Cristo no murió por sus enemigos, sino por aquellos que Él ha escogido del mundo y ha sacado del mundo, a los cuales llama Sus amigos.

7. Juan 17: 1-2

“Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.”

Este pasaje nos muestra el ministerio de intercesión de Cristo. Primero, Cristo a la derecha del Padre intercediendo por los elegidos. Segundo, Su obra mediatoria en la cruz, como nuestro sumo sacerdote, entrando luego al Lugar Santísimo y ofreció el sacrificio perfecto por el pueblo de Dios. Ese es el mismo grupo de personas por las que media e intercede…el pueblo de Dios

__________________________________________

[1] John Owen. The Death of Death in the Death of Christ. Libro III, Capítulo III. Páginas 84-87.

[2] Charles H. Spurgeon. La Redención Particular.

[3] Strong’s Greek Lexicon. Número 3956.

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