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Los Pactos Bíblicos: Noéico y Levítico

marzo 19, 2008

En la entrada de ayer, empezamos a analizar los diferentes pactos de los que se hablan en la Biblia. Vimos que estos pactos fueron iniciados por Dios, y por lo tanto son eternos e inmutables. El hombre recibe no sólo la promesa de cada uno, pero también las bendiciones que vienen con cada uno de ellos.

El Pacto Noéico

Este pacto nace en el contexto del diluvio, y es el primer pacto de que se hace referencia en la Biblia. En Génesis 6 podemos leer que Dios vio la gran maldad de los hombres, y la perversidad de sus corazones, por lo cual se arrepintió de haber creado al hombre y eso llevó a Dios a decir,

“Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.” Génesis 6:7

Pero contrario al resto de la humanidad, Noé recibió la gracia de Dios (Géneis 6:8) y por ello Dios le ordenó hacer un arca para que él y su familia y una pareja de todos los animales de la tierra fueron salvados. La naturaleza de este pacto la podemos ver en tres pasajes,

“Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos. Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.” Génesis 6: 17-22

“Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.” Génesis 8: 20-22

“Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.” Génesis 9: 8-17

Es claro que la iniciación del pacto es estrictamente divina. En Génesis 9:9 se lee, “He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros.” El autor es Dios, quien promete proteger a Noé y su familia.

Los recipientes de este pacto se conforman de el grupo más general de todos los pactos. Inicialmente es establecido con Noé y sus descendientes (Génesis 9:9). Pero obviamente como sólo la familia de Noé se salvó, el pacto fue extendido a toda la humanidad. Luego, Dios extiende el pacto a “todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros” (Génesis 9:10).

Pero además vemos como en el verso 13, Dios extiende aún más el pacto, para incluír a la tierra. Dios dice, “el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.” La tierra es también un receptor del pacto, en donde Dios asegura no volverla a destruír.

Como signo de este pacto, Dios colocó un arco iris en una nube (Génesis 9: 13,14,16,17). Este signo era algo repetible para mostrar en otras ocasiones el pacto entre Dios y Noé. La promesa del pacto es que Dios no raerá de la faz de la tierra a los seres vivos por medio de un diluvio (Génesis 9:11). Esta promesa es, como dijimos antes, eterna. Por lo tanto, cuando vemos un arco iris en el cielo, debemos recordar siempre esas promesas de Dios.

El Pacto Levítico

Este pacto es establecido al final de los cuarenta años de andar por el desierto. Israel llega a la tierra de Moab, en donde Balak, su rey, desea que Balaam, un falso profeta, maldiga a los israelitas y así el pueda vencerlos (Números 22:6). Pero debido a que Balaam no puede actuar en contra de la voluntad de Dios, Balak invita a Israel a ofrecer sacrificios a sus ídolos (Números 25:2), queriendo dominar a Israel por medio de la idolatría y la inmoralidad, a lo cual Israel acepta con prontitud (Números 25:3).

La gravedad del pecado queda demostrado cuando un israelita toma por mujer a una moabita, en contra del mandato de Dios. Finees, con celo por guardar la orden de Dios, y quien era un nieto de Aarón, ejecuta a ambos (Números 25: 8). Dios le dice a Moisés con respecto a Finees,

“Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.” Números 25: 11-13

De nuevo, Dios es quien establece el pacto con Finees, ya que éste actuó queriendo proteger el honor de Dios. Esta acción expió los pecados del pueblo (Números 25:13), y el sacrificio de estos dos ofensores permitió que Dios pudiera perdonar a Israel y pudo detener la plaga (Números 25:8).

La promesa hecha a Finees es un ‘pacto de paz’ (Números 25: 12). Este pacto incluyó a sus descendientes, a los cuales Dios les prometió un sacerdocio perpetuo (1 Crónicas 6: 50-53; Ezequiel 44: 15; 48: 11). Esto lo hace un pacto separado al Mosaico, ya que este último fue abrogado por el Nuevo Pacto, mientras que el pacto a Finees se extiende al milenio.

El día de mañana continuaremos con el resto de los pactos.

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