Algo Más Sobre la Promesa de Espíritu
Este es un segmento de la última clase dominical en la cual traté el tema de la promesa del Espíritu y su relación con los creyentes del Antiguo Testamento.
La Promesa del Espíritu
Cuando hablo de la promesa del Espíritu Santo no me estoy refiriendo a algo que el Espíritu Santo haya prometido a la Iglesia. Me estoy refiriendo al Espíritu Santo como la promesa misma. Lo que quiero hacer el día de hoy es ampliar un poco la cita que hice de James Hamilton en esta entrada. Entiendo que muchos de nosotros nunca nos hemos hecho preguntas como estas, sin embargo considero que son preguntas importantes en las cuales debemos ahondar mucho más.
A lo largo de la historia han existido diferentes opiniones al respecto, las cuales no pienso discutir en esta entrada, pero para los que deseen estudiarlas encontraran una excelente discusión en los escritos de los reformadores, principalmente en los siglos XV y XVI. Lo que sigue es una interpretación de algunos de los pasajes bíblicos que tratan de la promesa del Espíritu Santo de Dios para Su pueblo.
Entonces, de qué estoy hablando? La afirmación es la siguiente: El Espíritu Santo no moraba dentro de los creyentes del Antiguo Testamento. Debo aclarar que esto no significa que los creyentes del Antiguo Testamento no fueran regenerados. Eso no es lo que se afirma. Todo lo contrario, la afirmación establece que los creyentes del Antiguo Testamento eran personas que habían sido regeneradas (nacido de nuevo) por el poder del Espíritu Santo, pero que el ministerio del Espíritu Santo en los creyentes de ese entonces no era el mismo que el ocurrió en los creyentes del nuevo pacto, en los cuales el Espíritu Santo sí moraba dentro de ellos.
Cómo Evaluar Un Sermón?
Estoy suscrito al Puritan Reformed Journal y el día de hoy recibí la edición de Enero del 2011. Estuve revisando ligeramente algunos de los artículos tratados en ella y me encontré con uno de Joel R. Beeke llamado, “Cómo Evaluar Tus Sermones?” Al final del artículo vienen unos cuadros para evaluar nuestros sermones. En el primer cuadro Beeke escribe lo siguiente,
1. Prediqué como un siervo de Dios:
a. La prueba de la exégesis con humildad. Pregúntese,
- Abordé la Escritura con un deseo de ser enseñado y corregido por Dios, o asumí que ya sabía lo que la Escritura decía?
- Gasté suficiente tiempo y energía estudiando ese texto de la Escritura y permití que Dios me hablara a través de él?
- Leí los comentarios de maestros sabios y santos para comprobar mi interpretación?
- Derivé la idea principal y los puntos de una afirmación clara del texto de la Escritura?
- Gasté tiempo explicando lo que el texto significa para que mi audiencia pudieran comprenderlo mejor?
- Basé las aplicaciones de mi sermón en las Escrituras, no sólo de mi visión para la iglesia?
- Prediqué un mensaje que fuera fiel al significado del texto en su contexto?
- Demostré a mi audiencia que el sermón vino de la Palabra de Dios y no de mis ideas?
b. La prueba de la dependencia humilde. Pregúntese,
- Plneé esta serie y este sermón específico, habiendo orado a Dios pidiendo sabiduría?
- Enlisté a mi congregación para orar por mi predicación?
- Estudié el texto de la Escritura de rodillas, con clamores fervientes para iluminación?
- Preparé el sermón en el contexto de oraciones regulares y privadas por la iglesia?
- Clamé a Dios previo al servicio de adoración por la unción del Espíritu?
- Clamé a Dios posterior al servicio por aplicación divina?
- Dí toda la gloria a Dios por cualquier bien que resultara de mis esfuerzos?
El autor continúa con muchos puntos más, sin embargo creo que estos serán de bendición para muchas personas que predican desde muchos púlpitos en Latinoamérica. Y espero que sea de bendición para ustedes.
Habitaba el Espíritu Santo en los Creyentes del Antiguo Testamento?
Este es uno de los temas que voy a tratar en la clase de Neumatología de mañana. Y ciertamente es una pregunta sumamente importante de responder. Para mi estudio utilicé varios autores reformados, sin embargo el día de hoy quiero recomendar un artículo publicado por James Hamilton al respecto que me sirvió muchísimo. Hamilton concluye afirmando lo siguiente,
Eran los creyentes del antiguo pacto habitados por el Espíritu Santo? No. Ellos no necesitaban estarlo. Dios habitaba en el templo. Él estaba por lo tanto con ellos. Cómo eran y permanecían los creyentes del antiguo pacto fieles? Ellos eran fieles por la obra regeneradora del Espíritu Santo…no porque el Espíritu habitara en ellos, sino por el Espíritu habitando en el templo (Salmo 73:17), en donde ellos anhelaban estar. Además, el Espíritu estaba activo por medio de los profetas de Israel. Mientras los profetas proclamaban la palabra de Dios, el Espíritu instruía y amonestaba al pueblo de Dios. Bajo el antiguo pacto, el Espíritu daba vida y estaba con el pueblo mientras Él habitaba en el templo. Bajo el nuevo pacto, el Espíritu da vida y habita en los creyentes; ellos son Su templo.”
Este artículo fue publicado en Themelios. Les invito a estudiarlo. Pueden descargarlo aquí. Bendiciones.
Michael Horton Explica el Evangelio
Michael Horton responde a la pregunta: Qué es el evangelio?

