Matrimonio: Qué representa?
En la entrada previa analizamos que el verdadero creador del matrimonio es Dios, y por ello es santo, y que ese conocimiento debería cambiar radicalmente nuestra visión de él y la manera de enfrentar esta verdad. Pero, ahora vamos a intentar responder: Porqué o con qué propósito Dios lo creó? Creo que el pasaje que nos da la respuesta a esta pregunta se encuentra en la epístola a los Efesios. Veamos que nos dice:
“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5: 21-33
Qué vemos en este pasaje? El matrimonio es una representación de la relación entre Cristo y la Iglesia. Recordemos que todo en la Biblia apunta hacia Cristo. Todo en las Escrituras nos debe hacer pensar en Jesús. Esa fue la razón del porqué Dios creó el matrimonio, y la razón de porque Dios creó a Adán y a Eva. Si no vean lo que dice Pablo en el versículo 31:
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” Efesios 5: 31
Vamos a ver si podemos hacerlo más sencillo. La palabra clave de este pasaje es “así” (en rojo). Porqué? Porque esa palabra nos hace ver la comparación que el apostol (inspirado por el Espíritu Santo) intenta hacer en el pasaje. Cuál comparación? Relacionar el matrimonio con Cristo y su Iglesia. Cada uno de los miembros del matrimonio tiene un rol, encomendado por Dios desde la creación. Estos roles imitan lo que nos fue revelado en la Biblia: Cristo y la Iglesia.En este pasaje, leemos que el rol del hombre es ser la cabeza de la mujer (v. 23) y leemos que el rol de la mujer es estar sujetas a sus maridos (v. 24; Génesis 3 :16; 1 Pedro 3: 1). A partir de esos roles debemos actuar cada uno de los miembros (hombre y mujer); para qué? Para que representemos lo mejor que podamos la relación entre Cristo y la Iglesia.
1. El hombre debe ser la cabeza del hogar; así como Cristo es la cabeza de la Iglesia.
2. La mujer debe estar sujeta a su marido; así como la Iglesia está sujeta a Cristo.
3. El hombre debe amar a su mujer; así como Cristo ama a Su Iglesia y hasta entregó su vida por ella.
4. Ambos deben ser una sola carne; así como la Iglesia es parte del cuerpo de Cristo.
Debemos tener siempre muy presente, que todo lo que la Biblia nos enseña, nos apunta hacia Cristo, como dijimos antes. El matrimonio es otro de los misterios del Antiguo Testamento qu fue revelado en Cristo. Porqué digo esto? Cristo vino a la tierra, a morir por Su Iglesia, aquella que Dios Padre le había entregado en su mano:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos.” Juan 10: 28-30
Cristo entonces, siendo la cabeza, es decir, siendo Dios mismo, se hizo hombre y vino a la tierra a dar su vida por la Iglesia, sino veamos como lo dijo Jesús mismo:
“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Juan 10: 17-18
Ahora, Cristo murió por la Iglesia para santificarla y después glorificarla. Cómo entonces debe ser representado esto en el matrimonio de un hombre y una mujer. Acá es cuando muchos hombres inmaduros e ignorantes tuercen las palabras de la Biblia, para decir que la Biblia acepta el machismo, y que la sumisión de la mujer debe ser total, a pesar de las malas decisiones de sus maridos, etc, etc. Por el contrario la Biblia NO enseña tales blasfemias. La sumisión de la mujer debe venir después de que el hombre ame a su esposa tanto como Cristo amó a la Iglesia. La sumisión de la mujer debe responder a un amor de su marido tan grande, de que éste disponga su vida por la de su mujer. La sumisión de la mujer responder a un amor tan honesto como el que el marido tiene por su propia vida. La sumisión de la mujer debedebe obedecer al mardio cuyo corazón está lleno de temor a Dios.
El énfasis lo pongo en la palabra debe, sencillamente porque la mujer NO debe someterse a las ordenes de un marido que no teme al Señor, y expone a la mujer al pecado. La mujer NUNCA debe exponerse a pecar a causa de seguir las decisiones pecaminosas de su marido. La mujer debe someterse y verdaderamente creo, que con felicidad se somete a su marido, cuando siente un amor tan inmenso, por el cual este marido daría su vida por protegerla, por escucharla, por llenarla de Cristo. La Iglesia se somete a Cristo, por lo que hizo Cristo en la cruz. Cristo nos trajo a la vida, después de que estabamos muertos en nuestros pecados. Cristo nos justificó, al morir en propiciación nuestra. Cómo no nos vamos a someter a tal amor?
Claro hay hombre no creyentes, los cuales son buenas personas (dentro de los estándares del mundo) y que ese sometiemiento de sus esposas cristianas, como la Iglesia se somete a Cristo, sirve para testificar de lo que Cristo ha hecho en sus vidas. Ese testimonio de sometimiento, si es la volunta de Dios, podría ser el medio por el cual Dios va a salvar a estos maridos.
O que tal, si un marido cristiano, casado con una no creyente, por amar a su mujer como Cristo amó a su Iglesia, sirve de testimonio, para que, si es la volunta de Dios, la esposa sea hecha salva por la mano poderosa de Dios?
En fin, el matrimonio es la representación de Cristo y su Iglesia, y el cumplimiento de este mandato siguiendo las enseñanzas de Jesús, nos lleva a nuestra santificación como pareja. Seamos entonces una sola carne, para que Cristo sea glorificado. Amén.
Matrimonio: Ordenado por Dios
Esta es una nueva serie, en la cual nos vamos a embarcar en uno de los temas más lindos e interesantes de la Biblia, por su significado y por lo que Dios nos quizo mostrar con su creación. El matrimonio es santo por varias razones, entre las cuales están el que fuera ordenado por Dios, pero creo que la más importante es por lo que Dios pretende que veamos en él. Para esto vamos a analizar algunos pasajes bíblicos e iremos paso a paso analizandolos, para llegar a una idea general del significado del matrimonio.En Génesis, vemos que Dios creó la tierra, las plantas, los animales y en el último día creó al hombre y a la mujer a su imágen:
“Y creó Dios al hombre a su imágen, a imágen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” Génesis 1: 27
Vemos que Dios hace la creación en parejas de macho y hembra, y los bendice diciéndoles: “fructificad y multiplicaos…” Génesis 1: 22. Pero el día de hoy nos vamos a dedicar al pasaje de Génesis 2: 18-25. En este pasaje leemos lo siguiente:
“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.”
Lo primero que leemos en este pasaje es que Dios crea a la mujer como la criatura idónea para el hombre. La Biblia dice “ayudadora” que podemos entender como “complemento”. Porqué Dios hace esto, lo veremos en la próxima entrada, pero lo importante es tener eso presente.Pero tal vez mucho más impactante es la declaración que hace Adán, la cual establece la base del matrimonio: ” Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Dios crea entonces al hombre y a la mujer con el fin de que se unan en matrimonio y puedan cumplir las ordenes de Dios cuando les dijo:
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1: 28
Dios les ordena al hombre y a la mujer, como matrimonio, que se multipliquen y que gobiernen la creación (abordaremos en otra entrada este tema). El fin del matrimonio es entonces que tanto el hombre como la mujer sean una sola carne, según el plan de Dios, el cual es eterno, es decir que desde antes de la fundación del mundo Dios estableció como sería el orden de Su creación. Y que quiere decir “una sola carne“? Quiere decir que debe existir una armonía perfecta, ser un sólo espíritu que sea provechoso para dar buenos frutos como pareja, criar hijos, disciplinarlos y traerlos hasta Dios.Una sola carne quiere decir que son una sola cabeza, la cual gobierna su casa con sabiduría, es decir, temiendo a Dios. Significa satisfacer las ordenes del Dios Todopoderoso, para que Él y sólo Él sea glorificado en nuestro matrimonio. Esa es la finalidad del matrimonio, al igual que el resto de la creación: “…para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” 1 Pedro 4: 11.
Debemos entonces, como cristianos, dejar de pensar en el matrimonio como algo vano y sin significado. Muchos vemos el matrimonio como algo para nosotros; como algo que fue creado pos los hombres para satisfacer nuestras propias necesidades físicas. El matrimonio es santo sencillamente porque fue creado por Dios. Dios instauró el matrimonio como una forma en la que Él sería glorificado. Por ello, debemos replantear nuestra manera de ver la institución del matrimonio y dar gracias a Dios por él. No quiero ahondar ahora en el tema de si el matrimonio es para todos o no, pero probablemente se pueda discutir en otra entrada al final de esta serie.
Una vez que podamos entender que como nos dice Pablo en 1 Corintios 10: 31, de que todo lo que hagamos: “…hacedlo todo para la gloria de Dios.”, podemos empezar a comprender la profundidad del significado del matrimonio, y podemos empezar a darle el lugar que se merece en nuestra percepción de las cosas. Sólo comprendiendo este concepto, podemos continuar explorando lo que una vez fue el misterio del matrimonio, y que la venida de Cristo reveló el verdadero significado. Pero ese tema será analizado en la próxima entrada.
Dos Genealogías Diferentes de Jesús?
En esta entrada vamos a analizar los pasajes de Mateo 1: 1-17 y Lucas 3: 23-38. Porque quiero comentar estos pasajes? Recientemente leí el libro de Richard Dawkins, un reconocido ateo, que se ha dedicado en los últimos años a intentar refutar las verdades bíblicas, ya sea desde la existencia de Cristo, inclusive argumentando incongruencias en la Biblia y peor aún, negando la existencia de Dios. Por ello, creo conveniente que en futuras entradas vamos a comentar el libro, y vamos a intentar aclarar algunas de las “incongruencias” que según este hombre ha encontrado en la Biblia. No es que las haya, sencillamente es que él no entiende las cosas espirituales:
“ lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” 1 Corintios 2: 13-14
Esto no lo digo, creyendo que por mí mismo podría yo entenderlo, pero por el contrario, que es por el regalo del Espíritu Santo, que me ha sido dado por Dios, por lo cual puedo entender las cosas espirituales, para que nadie se glorifique, sino que sólo Dios sea glorificado por siempre (1 Corintios 1: 29).
Veamos entonces la genealogía que nos provee Mateo:
“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram. Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón. Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa. Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías. Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías. Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor. Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud. Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.” Mateo 1: 1-17
En este pasaje podemos ver que Mateo nos presenta 42 generaciones desde Abraham hasta José. Algo importante es que, a pesar de que José no era el padre biológico de Jesús, el evangelista lo menciona como tal, ya que los registros históricos romanos tomaban como fuente al hombre, y no a la mujer. Claro que se mencionan algunas mujeres, pero no como la que daba el linaje de los hijos, pues esto era del hombre. Entonces vemos que Mateo inicia con Abraham, y de ahí parte en forma descendiente hasta José, quien era hijo de Jacob, que se nos menciona fue marido de María, la madre de Jesús. Pero si alguno de ustedes ha leído con atención la genealogía que se nos da en Lucas encontrará varias diferencias. Veamos el pasaje:
“Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí, hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José, hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de Esli, hijo de Nagai, hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá, hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er, hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim, hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán, hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón, hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá, hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec, hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán, hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.” Lucas 3: 23-38
Primero podemos ver que Lucas, como buen historiador, además de médico (lo cual me halaga pues compartimos la misma profesión), recopila la genealogía entera de Jesús, es decir, nombre a 74 descendientes de Cristo. Diferentemente a Mateo, lo hace en una manera ascendente, a partir del propio Jesús. Pero veamos una diferencia mucho más importante: en ambas genealogías, a partir de David, ambas son diferentes. La única similitud que tienen ambas es cuando llegan a José. Inclusive el padre de José no es el mismo en ambos evangelios. Porqué? Será el Jacob de Mateo el mismo Elí de Lucas? Sabemos que ambos evangelios estaban escritos en griego, lo cual implica que ambos nombres son diferentes.Si analizamos a profundidad, podemos entender que ambas genealogías son distintas. Las genealogías de Mateo y Lucas son las genealogías de Jesús, pero son diferentes debido a que como todo árbol genealógico, una representa la del padre y la otra la de la madre. Pero entonces, cuál es cuál? Muy sencillo. En Mateo podemos leer que Jacob engendró a José, lo cual implica que Jacob era el padre biológico de José (Mateo 1: 16). En Lucas leemos que José era hijo de Elí. Si recordamos lo que dijimos al principio con respecto a la manera histórica de nombrar el linaje de una persona en la antigüedad, podemos entender que Elí era el suegro de José, por lo tanto, la genealogía de Lucas es la genealogía de María. Impresionante verdad!!!
Lo impresionante es que por cualquier lado que los judíos buscaran para desacreditar a Jesús como el Cristo, no lo podían hacer, ya que como les había sido anunciado: el Mesías vendría de la raíz de Isaí (Isaías 11: 10) , de la casa de David (Jeremías 33: 15; Ezequiel 34: 23; Oseas 3: 5). Dios juntó a José que venía del linaje de David, y a María, que también venía del linaje de David, para ser los padres terrenales de Jesús, para que se cumplieran las profecías.
Pero entonces en esta época de la historia, en donde abunda la necesidad de glorificar al hombre, personas como el señor Dawkins, intentan negar la existencia de Dios, mediante técnicas que intentan ganar adeptos haciéndole creer a la gente que los sabios creen en la ciencia, y los ignorantes se basan en Dios. En la página 120 de su libro “The God Delusion”, el señor Dawkins dice: ” si Jesús realmente nació de una vírgen, los ancestros de José no pueden ser utilizados para cumplir, del lado de Jesús, las profecías del Antiguo Testamento que dicen que el Mesías sería un descendiente de David.” Lo único que puedo decir es que si Dawkins hace sus investigaciones científicas de la manera en la que investigó para hacer este libro, creo que es una prueba más para desconfiar de la ciencia. Porqué? Sencillamente porque si Dawkins hubiera leído detenidamente ambos pasajes, se hubiera dado cuenta de las diferencias que emcontramos anteriormente y quizás hubiera consultado con algún teólogo inteligente que le hubiera podido explicar porqué las diferencias entre ambas genealogías.
Sencillamente vemos que verdaderamente las cosas de Dios están escondidas para la sabiduría humana, pero Dios justamente puso ambos pasajes en la Biblia para que cuando salieran personas como Dawkins a decir tonterías, alguien le pudiera explicar de que a pesar que José no era el padre verdadero de Jesús, así como en realidad lo fue María (ya que Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo, sin que ninguna molécula del cuerpo de María participara en el proceso más que cuidar a Jesús por 9 meses en su vientre), ambos venían del linaje de David, por lo cual sólo Jesús cumplía las profecías hechas en el Antiguo Testamento.
Pero mi mensage para ustedes, los verdaderos cristianos, es que TODOS y cada uno de nosotros debe convertirse en un teólogo. Es decir, todos debemos estudiar la Biblia, pues entre más concozcamos las Escrituras, más conocemos a Dios. Nunca permitamos que Cristo sea menospreciado porque no sabemos que responder a los que nos critican. Recordemos que los libros de la Biblia NUNCA se contradicen porque todos provienen de una sola mente, la de Dios, y por lo tanto no se contradicen mas se complementan. En próximas entradas estaremos discutiendo las mentiras del libro de Richard Dawkins. Que Dios los continue bendiciendo. Amén.
El Salón de la Fe: Jueces y Profetas
Esta es la última de las entradas de esta serie, pero creo que nos ilustra el poder de Dios, el cual gobierna siempre la rebelión de nosotros los hombres. Conforme vayamos desarrollando algunos de los puntos de esta entrada, veremos más claramente lo que quiero decir (Hebreos 11: 32-40).Una vez que muere Josué, el pueblo de Israel queda liderado por hombres, muchos de los cuales no son obedientes a Dios, y entregaron al pueblo en múltiples ocasiones a otros ídolos, como Baal, y Moloc, al cual le sacrificaban sus propios hijos. Mucho del problema fue que en su desobediencia, Israel permitió que viviera en sus tierras otras culturas, las cuales seducían a Israel con otros dioses.
Dios entonces, tomaba de Su pueblo a líderes, que por algún tiempo sacaban a Israel de la idolatría, pero cuando estos líderes morían, el pueblo volvía por sus mismos caminos, lo cual despertaba la ira de Dios contra Su pueblo.
Entre estos grandes jueces, se encontraba Barac, a quien Dios sacó de Israel para destruir a Sísara, quien había oprimido a Israel por mucho tiempo (Jueces 4). Luego se nos menciona a Gedeón, quien fue escogido de Dios para aniquilar a los madianitas. Pero lo interesante de esta historia, es que Gedeón tenía un ejercito de 32 mil personas, pero Dios le dice a Gedeón que son demasiados hombres para luchar contra los de Madián. Entonces Dios le dice a Gedeón que pregunte entre sus hombres que los que tengan miedo se devuelvan. Resulta que se devuelven 22 mil hombres. Aún así Dios le repite a Gedeón que 10 mil son muchos, y le dice que cuando los hombres vayan al lago a tomar agua, los que tomen agua con la lengua, como lame el perro (Jueces 7: 5), no podrá ir a la guerra. Al final, Gedeón queda con 300 hombres. Pero vemos en Jueces 7: 12 que los madianitas eras miles (como langostas). Aún así, Dios le da la victoria a Gedeón.La misma historia ocurre con Sansón, quien fue utilizado por Dios para destruir en múltiples ocasiones a sus enemigos; y lo mismo con Jefté, que a pesar de ser hijo de un galadita con una prostituta, fue usado por Dios para liberar a los Israelitas de los amonitas.
Pero que con los profetas? Una vez que se instauran reyes entre el pueblo de Israel, y el pueblo se va a adorar otros dioses, Dios saca profetas del pueblo, como Isaías, Ezequiel, Daniel, Jeremías, Amos, etc, quienes le declaran al pueblo las palabras de Dios con respecto al juicio que va a ocurrir a Israel por parte de Dios por su pecado. Estos hombres, fueron perseguidos, encarcelados, azotados, pero siempres hicieron lo que Dios les ordenó.
Qué es lo que debemos aprender? Que a pesar de que muchos de los jueces, como Sansón, Gedeón, etc, que se rebelaron y pedían pruebas de Dios ó desobedecían en ocasiones sus mandatos, Dios les dio fe para que supieran que Él era el soberano y que si obedecían, les aguardaba un premio mucho mayor que lo que estaban experimentando acá en la tierra. Muchos de nosotros, en ocasiones, nos rebelamos contra Dios y caemos en pecado. Eso es algo normal, ya que es nuestra naturaleza. Pero a pesar de que por Adán nos fue imputado el pecado, Cristo murió por nosotros, y a través de Él, nos fue imputada la justicia.
No debemos decaer, ya que a pesar de que luchamos contra nuestra propia carne, contra nuestros enemigos, debemos saber que tenemos un Dios que no nos falla. Tenemos un Dios que es soberano sobre toda la creación y que a pesar de que somos pasados por agua y fuego, como quien prueba la plata (Salmos 66), esas pruebas vienen de Dios y son para nuestra santificación. Debemos ser fuertes y siempre volver nuestros ojos hacia Dios, por medio de la fe que nos dio, para pedirle por fuerzas para soportar nuestras pruebas, y para NO depender de nosotros mismos, pues si lo hacemos así, vamos a fallar. Si dependemos de Dios, NUNCA vamos a fallar. Y por supuesto, debemos ver que pronto tendremos nuestra recompensa, que es estar ante la presencia de Dios por todos los siglos, para alabarle y glorificarle. Amén.
El Salón de la Fe: Sara y Rahab
En esta oportunidad vamos a hablar de un par de mujeres que menciona la Biblia y que son parte de la historia hebrea, a pesar de que por lo menos Rahab no pertenecía al pueblo de Israel. Vamos a analizar lo que nos dice el autor de Hebreos en el verso 11 y luego el 31.
Sara, como muchos ya saben, era la esposa de Abraham. Ya entrados en años, Dios le había prometido a Abraham que de su descendencia sería la tierra prometida, y que su simiente, refiriéndose a Cristo, sería la bendición de todas las naciones. Abraham y Sara siendo viejos quisieron adelantar la promesa, y fue cuando Sara le entregó a su esclava para que Abraham concibiera un hijo, ya que ella no podía concebir (Génesis 16). De la unión de Abraham y Agar, nació Ismael, pero ese no era al que pertenecía el plan de Dios. Dios entonces le habla a Abraham de nuevo y le repite la promesa, diciéndole prácticamente en Génesis 18: “Yo te daré descendencia.”
Dios manifestó su gloria haciéndo que Sara ya estando vieja concibiera de Abraham a Isaac. Sara se ríe. Si leemos Génesis 18: 12, podríamos pensar que Sara no tiene fe, pero si vamos a Génesis 21: 6-7, podemos entender que Dios llenó de gozo a Sara, por lo que Sara dice:
“Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. Y añadió: Quien dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.” Génesis 21: 6-7
Sara rió en Génesis 18, porque Dios le puso fe para creer que Él era capaz de hacer que pudiera concebir, y eso la llenó de gozo. Eso es lo que el autor de Hebreos quiere que veamos, y por eso sabe que Sara fue justificada, pues tuvo fe en Dios.En Hebreos 11: 31 vemos que el autor menciona a Rahab. Esta es una de las historias más lindas del Antiguo Testamento, en especial para nosotros los “gentiles”. Cuando leemos la genealogía de Jesús en Mateo 1, vemos que se mencionan a 4 mujeres: Tamar, Sara, Rahab y Rut. Ni Rahab ni Rut eran hebreas, pero aparte de eso tenían algo más en común: ambas eran prostitutas. Porqué digo que son buenas noticias para nosotros los gentiles? Porque desde el Antiguo Testamento podemos ver como se va desarrollando o desenvolviendo el plan de Dios, para salvarnos a los gentiles, por no decir, a nosotros los pecadores.
Veamos la historia de Rahab, la cual encontramos en Josué 2 y 6. Podemos leer que el pueblo de Israel estaba a punto de pasar el Jordán pero envía espías para explorar la tierra que van a conquistar primero, Jericó. Esta ciudad era muy importante, ya que si lograban poseerla sería de importancia militar. Los espías ingresan a Jericó, en la casa de Rahab, quien les dice que todo el pueblo ha oído lo que Dios ha hecho con el pueblo de Israel, es decir, todos los milagros, y por ello todo Jericó tiene miedo. El rey de Jericó se da cuenta que andan espías y los busca, por lo cual Rahab los esconde y protege. Por ello uno de los espías le dice que por haberlos ayudado, le salvarán la vida si cuando entren a la ciudad encuentran un hilo de grana (escarlata) en la ventana. Vemos, en Josué 6, que cuando Dios hace el milagro de derrumbar la muralla de Jericó, y entran, los soldados encuentran en la ventana el hilo de grana y dejan con vida a Rahab y a toda su familia.
Rahab era una prostituta, pero Dios tuvo misericordia de ella y la salvó. Cómo? Dios hizo lo siguiente con el pueblo de Israel:
1. Le prometió a Abraham la tierra prometida
2. Le prometió que la descendencia de su hijo Isaac, sería quién la poseería
3. Le repite a Isaac que su hijo Jacob, quien se llamaría Israel, sería quién poseería la tierra
4. Al ser la casa de Jacob muy pequeña, Dios hace que José sea enviado a Egipto, en donde sería engrandecido, al ganar el favor de faraón y en donde Dios llevaría a Su pueblo, y lo protegería por 400 años, para que se multiplicase, hasta hacerla una nación poderosa.
5. Luego Dios saca a Su pueblo para darle la tierra prometida y lo lleva hasta Jericó porque en Sus planes se encontraba salvar a Rahab
Rahab era una prostituta, pero aún así Dios lleva la salvación hasta su casa, le da fe, para que crea en el Dios de Israel, y en los milagros que había hecho en el pueblo de Israel. Como vemos esto? Los espías le dicen a Rahab que coloque un hilo escarlata en la ventana. El hacer eso implica fe en que Dios la iba a salvar. Rahab prefirió al Dios de Israel. Y vean esto. Que significa el hilo escarlata? Tiene un significado igual a la sangre colocada en los postes y el dintel el día que celebró la Pascua el pueblo de Israel, cuarenta años antes. La mano de Dios pasó por encima de la casa de Rahab y no la destruyó. El cordón de grana o escarlata y la sangre en los postes representa la sangre de Cristo, que nos lava de nuestros pecados y nos justifica, por lo que Dios no ve más nuestros pecados y retira Su ira de nosotros.
Vean lo lindo de esta historia: Rahab era una prostituta, y aún así Dios llevó a Su pueblo hasta Jericó para salvarla. Pero no solo le dio fe y la lavo de sus pecados de fornicación, sino que además la hizo parte de la genealogía de Jesús (Mateo 1: 5).
Desde siempre Dios nos ha mostrado como se desarrolla Su voluntad (plan), para nuestra salvación. Dios, siendo soberano, planeó todo desde siempre. Desde la eternidad ha sabido lo que va a ocurrir. No hay nada que escape de sus manos. Su santo plan era salvar a los gentiles y a los judíos. Es un error ver el Antiguo Testamento como un libro aparte del Nuevo Testamento, por el contrario es un solo libro: La Santa Palabra de Dios, que nos fue dada para que conozcamos lo que Dios quiere que sepamos acerca de Él, es decir, que es un Dios Soberano.
El autor de Hebreos nos hace ver, que la fe que le fue dada a Sara y a Rahab es la misma fe que le fue dada a los patriarcas, que les hizo creer que existía un Dios Todopoderoso, que podía hacer concebir a la que no podía y podía salvar a la que no debía salvar. Esa fe es la que Dios nos ha entregado a nosotros. Seamos fuertes en Él. Amén.

