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Porqué pecamos?

mayo 9, 2013

En esta entrada mi deseo es dirigirme a todos aquellos que afirman ser cristianos. La idea es que el cristiano, por lo que afirma la Escritura, tiene un gran temor de pecar, por lo tanto, hacerlo le trae preocupación. La pregunta, entonces, “Porqué pecamos?,” es relevante para ellos, sin embargo, me gustaría pensar que la entrada va a ser de bendición para los no creyentes.

Ahora, si quisiera dar una respuesta a esta pregunta, diría lo siguiente: El cristiano peca porque su comprensión del evangelio en un momento dado no es la adecuada.

Y podríamos desmenuzar el pecado en innumerables cosas que constituyen por sí mismas pecado. Por ejemplo, podríamos hacernos la siguientes preguntas: Porqué llegamos tarde a la iglesia el domingo? Porqué no servimos a nuestros hermanos? Porqué desobedecemos a nuestros padres? Porqué disfrutamos de las sensualidades del mundo? Etc, etc.

Y la respuesta a estas preguntas sigue siendo la misma: Hacemos todo esto como cristianos porque nuestra comprensión del evangelio en un momento dado no es la adecuada. Pablo le escribió a la iglesia en Roma lo siguiente, “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1: 16).

Ahora, sería un error pensar que el apóstol está diciendo que el evangelio es poderoso solamente para hacer salvo a una persona. Eso no es lo que Pablo está diciendo. El apóstol está diciendo que el evangelio es poder de Dios para salvación a todos los creyentes. La salvación no es meramente algo que ocurre en un punto de la vida de un pecador. La salvación no sólo tiene un tiempo pasado, sino que la salvación es lo que Dios hace a todo lo largo de la vida del creyente. Es decir, la salvación tiene un pasado, un presente, y un futuro en la vida de un pecador.

Para ponerle nombre a lo que estoy diciendo, la salvación en el pasado viene a ser la regeneración o el nuevo nacimiento. En el pasado Dios le dio vida espiritual a cada individuo de Su pueblo levantándolo de entre los muertos espirituales, cambiándole su corazón, otorgándole arrepentimiento y fe en el Señor Jesucristo (Efesios 2: 8-10). Además, en el pasado Dios, por medio de la fe, justificó a ese pecador (Romanos 3:24) declarándolo justo delante de Él habiéndole imputado la justicia perfecta de Jesucristo (2 Corintios 5:21).

Pero, también en el presente Dios está salvando a cada individuo de Su pueblo por medio de la obra santificadora del Espíritu Santo. La santificación se refiere a la obra de Dios en el pecador por medio de la cual se mortifica el pecado remanente, se despoja del viejo hombre y se viste del nuevo hombre (Efesios 4:22,24).

Y además, en el futuro Dios salvará a cada individuo de Su pueblo en la glorificación (1 Corintios 15:52-53). El Nuevo Testamento está lleno de expresiones como, “seremos salvos,” (Hechos 15: 11; Romanos 5:9-10, etc). Porqué? Porque en el futuro Dios terminará de salvar a Su pueblo del pecado, quitándolo para siempre de nuestros cuerpos mortales haciéndonos incorruptibles.

Ahora, qué tiene que ver esto con la pregunta que nos hicimos al principio? Bueno, tiene mucho que ver.

Cuando un cristiano peca o anda en pecado demuestra que no comprende adecuadamente el evangelio o no lo ha abrazado como debería. El evangelio es poder de Dios! Poder para qué? Para salvarnos! El pecador necesita el evangelio no sólo para ser salvo en el pasado, sino también para su salvación en el presente, es decir su santificación. El creyente cuya santificación no es evidente lo más probable es que no esté meditando adecuadamente en el poderoso evangelio de Dios.

Cuando un creyente medita en el evangelio es llevado por Dios a reconocer la realidad. La realidad de todo creyente es esta: Si no es por la gracia de Dios que fue derramada sobre él, este Dios Justo y Santo, Creador y Legislador de todo el universo, lo enviaría eternamente la infierno a pagar la deuda adquirida con Él por todas las transgresiones en Su contra. Y esa gracia fue manifestada en la persona de Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad, el Hijo de Dios, a quien Dios envió para vivir la vida de perfecta obediencia a Dios que se le exigía a todos los hombres y a morir en lugar de pecadores en la cruz del Calvario tomando hasta la última gota de la copa de la ira de Dios que estaba puesta sobre la cabeza de esos pecadores.

Dios, en otras palabras, y como lo escribió Pablo a los Romanos, “no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros” (Romanos 8:32). Con qué fin hizo esto? Bueno, para quitar la enemistad que existía entre Dios y nosotros por causa de nuestro pecado y reconciliarnos con Él. De nuevo, Pablo le escribió a los Romanos, “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…” (Romanos 5: 1-11).

El evangelio debe llevar a todo creyente a la humildad. Saber que si no hubiera sido por la gracia de Dios yo estaría de camino al infierno como todo el mundo me debe llevar a amar más a Dios, a agradecerle por todas sus inmerecidas bendiciones, a amar más a mis hermanos en la fe, y a vivir una vida anhelando la santidad.

Porqué? Porque en el evangelio veo la misericordia de Dios hacia mí, Su amor, y Su sabiduría. Pablo usa una analogía muy bella cuando le dice a los Efesios, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

La frase, “hechura suya,” es el término griego poiema. Es decir, cada creyente es el poema de Dios, la obra maestra que Dios está construyendo, para Su gloria, usando las buenas obras que Él mismo preparó para que los Suyos anduvieran en ellas. Cada vez que los creyentes hacen buenas obras, están demostrando la obra que Dios está haciendo en ellos, esto es, su santificación o su salvación presente.

Cuando el creyente comprende el evangelio, cuando el creyente medita en el evangelio día y noche, buscará lo que Dios busca, la santificación.

La epístola a los Efesios es sumamente instructiva para ver esto. Los primeros tres capítulos son doctrinales y los últimos tres capítulos son aplicativos, es decir, corresponden a las aplicaciones de la doctrina que fue expuesta en los primeros tres capítulos. Desde el inicio del capítulo 4 el apóstol Pablo habla sobre la vida que caracteriza al creyente. Él dice que el creyente anda “como es digno de la vocación (o del llamado) con que fuisteis llamados” (Efesios 4:1). Y luego se toma tres capítulos para demostrar qué significa andar o vivir la vida cristiana así. Y Pablo dice,

  1. Humildes (4:2)
  2. Mansos (4:2)
  3. Soportan con paciencia a sus hermanos (4:2)
  4. Guardan la unidad del Espíritu (4:3)
  5. Se perfeccionan para la obra del ministerio (4:12)
  6. No andan como los gentiles (4:17)
  7. Se despojan del viejo hombre (4:22)
  8. Se renuevan en su mente (4:23)
  9. Se visten del nuevo hombre (4:24)
  10. Desechan la mentira (4:25)
  11. Hablan la verdad (4:25)
  12. Se enojan sin pecar (4:26)
  13. No hurtan, sino que trabajan (4:28)
  14. No dicen malas palabras (4:29)
  15. No son amargos, ni se enojan, ni gritan, ni maldicen (4:31)
  16. Son misericordiosos, benignos, perdonadores (4:32)
  17. Imitan a Dios viviendo en amor (5:2)
  18. No buscan la inmundicia (5:3-4)
  19. No participan con los impíos de la maldad, sino que los reprenden (5:7, 11)
  20. Evangelizan (5:13-14)
  21. Caminan sabiamente aprovechando bien su tiempo (5:16)
  22. Buscan la voluntad de Dios (5:17)
  23. No se emborrachan, sino que buscan ser controlados por el Espíritu Santo (5:18)
  24. Alaban a Dios (5:19)
  25. Agradecidos con Dios (5:20)

Y podríamos continuar sacando todas las características de la vida de un creyente en esta epístola. Sin embargo, la pregunta es: Cómo hace este individuo para vivir así? Cómo hace para “andar como es digno del llamamiento con que fuimos llamados”? Bueno, la respuesta es la misma: se medita y se piensa día y noche en el evangelio. Porqué creen ustedes que Pablo se toma tres capítulos para exponer doctrinas? O, para hacer la pregunta de una manera distinta: Cuál doctrina es la que Pablo explica en los primeros tres capítulos de esta epístola? El evangelio! El apóstol se toma tres capítulos para exponer el evangelio de Dios a los creyentes en Efeso. Esto es lo que debe estar presente en la mente de todos estos hermanos si desean poder vivir la vida cristiana.

El evangelio es el combustible que alimenta el alma de un creyente para poder andar como es digno. Sin el evangelio el creyente es fácil presa de su carne. Porqué llega tarde a la iglesia? Porque ha olvidado el evangelio y en lugar de llegar temprano con el fin de adorar y obedecer al Dios que lo rescató del infierno por medio del sacrificio de Su Hijo, preferimos nuestra comodidad. En lugar de levantarnos temprano preferimos escuchar a nuestra carne que nos insta a quedarnos durmiendo porque estamos muy cansados de la noche de fiesta que tuvimos el día antes.

Porqué no oramos? Porque hemos olvidado el evangelio. En lugar de ir al Señor en oración reconociendo nuestra dependencia de Él, preferimos vivir nuestras vidas como si fuéramos auto-suficientes.

Porqué no leemos la Biblia? Porque hemos olvidado el evangelio! En lugar de ir a la Biblia para que nuestro conocimiento de Dios, del mundo, del pecado, de Cristo, etc, aumente, preferimos seguir nuestra propia sabiduría.

Porqué no servimos en la iglesia? Bueno, la respuesta sigue siendo la misma: porque no hemos entendido el evangelio! En lugar de imitar al Señor Jesucristo, quien se despojó a Sí mismo y tomó forma de siervo para servirnos a nosotros, Sus enemigos (Romanos 5:10), preferimos ser servidos antes que servir. Vivimos en una cultura la cual nos ha engañado haciéndonos creer que lo que más importa somos nosotros o nuestros deseos. Nuestra cultura vive para adularnos y servirnos. Pero el cristianismo que entiende el evangelio es todo lo contrario; el cristiano que entiende el evangelio sabe que Dios es lo más importante y por ello todo lo que hace, desde congregarse los domingos con la iglesia, hasta servir en ella, es para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31).

Porqué decimos malas palabras, mentimos, vemos pornografía, etc? Porqué no luchamos por despojarnos del viejo hombre? Bueno, porque no hemos entendido las doctrinas de la elección, predestinación, adopción, redención, perdón de pecados, la unión con Cristo, la resurrección, etc, que Pablo describió en los primeros tres capítulos de la epístola. Pecamos porque olvidamos el evangelio.

Es por eso que el creyente debe meditar diariamente en el evangelio. Si el evangelio es poder de Dios para nuestra salvación presente, entonces es necesario que meditemos y lo recordemos si queremos vivir cada día “como es digno del llamamiento con el que fuimos llamados.” Y meditar en el evangelio incluye la lectura de la Palabra de Dios, la oración, la exposición a la predicación de la Palabra de Dios, cantar himnos bíblicos, etc.

Es por medio de la fe que el evangelio le ayuda al creyente a vivir luchando contra el pecado; y la fe, como le dijo Pablo a los Romanos, “viene por el oír, y el oír por la palabra de Cristo” (Romanos 10: 17). Es escuchando, leyendo, meditando, cantando la Palabra de Dios por lo cual aumenta nuestra fe y es nuestra fe la que será usada por el evangelio para salvarnos de este mundo malo y del pecado que aún mora en nosotros. Dios usa el evangelio para santificarnos habiendo primero aumentado nuestra fe por medio de Su palabra.

Por lo tanto, son aquellos creyentes que han descuidado esos medio de la gracia de Dios los que están más predispuestos a caer en las trampas del maligno.

Sin embargo, la cosa podría ser peor aún. Podría ser que los síntomas estén diagnosticando, no a un creyente enfermo, sino a un muerto.  Una vida caracterizada por el pecado es la vida de un incrédulo. Si usted está viviendo una vida así cuidado si no está evidenciando que Dios no ha hecho una obra en su corazón. Cuidado si el evangelio no ha obrado su poder en su vida y usted continúa en sus delitos y pecados.

Es por eso que las palabras de Pablo a ls corintios son tan importantes en estos casos, “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Corintios 13:5). Si usted está viviendo así, su deber es examinar su vida. Si hay fe en su corazón, entonces el Espíritu Santo lo está llamando a arrepentirse y luchar para mortificar su pecado. Pero, si no hay fe en su corazón, entonces lo que debe hacer es arrepentirse de sus pecados y clamar a Dios por misericordia, por si quizás Él le conceda arrepentimiento y fe para ser salvo de Su ira.

Si el evangelio ha sido olvidado por usted y su vida va en declive, examínese y pruébese a usted mismo.

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4 comentarios leave one →
  1. Fernando Leiva permalink
    mayo 10, 2013 12:29 am

    Porque no hemos entendido el Evangelio..

  2. Jaime Millán Q permalink
    mayo 20, 2013 12:55 am

    Maravilloso artículo. Decimos en Colombia, mas claro no canta el gallo. Lo compartiré con gozo, una bendición, por lo claro ylo completo.

  3. Fabio Sarria Garcés permalink
    junio 30, 2013 7:00 pm

    ¡Que bendición por la gracia de Dios a través de su Palabra! Nos da la oportunidad de reflexión y examen de nuestras vidas, para restablecimiento ante su presencia,
    ¡Gloria a Dios! ¡Porque Él es bueno, y para siempre es su misericordia!

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