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La Importancia del Contexto

agosto 16, 2011

Hace unos días un hermano reformado citó un pasaje del libro “The Difficult Doctrine of the Love of God” de D. A. Carson con el propósito de sustentar su doctrina con respecto a la gracia común. Este hermano niega que exista algo así como la “gracia común” de Dios hacia los reprobados, y para ello se apoyó en las palabras de Carson, ignorando que el autor niega precisamente la doctrina que abraza este hermano reformado. En su blog citó el siguiente texto que podemos encontrar en la página 69 del libro,

Sin embargo el cliché (Dios odia el pecado pero ama al pecador) es falso y debe ser abandonado. Tan sólo catorce veces en los primeros cincuenta salmos, se nos dice que Dios odia al pecador, que Su ira está sobre el mentiroso, demás. En la Biblia la ira de Dios descansa sobre el pecado (Rom 1:18ff) y sobre el pecador (Juan 3:36).”

Mi punto es el siguiente: es eso lo que está argumentando Carson en su libro? Es eso lo que está argumentando Carson en el contexto en el que se encuentran estas palabras? Puede alguien que niega la gracia común y el amor de Dios hacia todas Sus criaturas apoyarse en este libro? Y la respuesta que obtenemos del contexto inmediato es negativa.

Carson cree en la doctrina de la gracia común, por lo tanto no sería correcto tomar sus palabras fuera del contexto para apoyar alguna de nuestras doctrinas. Noten lo que realmente escribe Carson empezando en la página 68,

Un cliché evangélico dice que Dios odia el pecado pero ama al pecador. Hay un pequeño elemento de verdad en estas palabras: Dios no tiene otra cosa que odio por el pecado, pero es incorrecto concluir que Dios no tiene otra cosa más que odio por el pecador.Una diferencia debe mantenerse entre la visión del pecado que tiene Dios y Su visión del pecador. Sin embargo el cliché (Dios odia el pecado pero ama al pecador) es falso y debe ser abandonado. Tan sólo catorce veces en los primeros cincuenta salmos, se nos dice que Dios odia al pecador, que Su ira está sobre el mentiroso, demás. En la Biblia la ira de Dios descansa sobre el pecado (Rom 1:18ff) y sobre el pecador (Juan 3:36). Nuestro problema, en parte, es que en la experiencia humana la ira y el amor coexisten en compartimentos mutuamente excluyentes. El amor aleja la ira, o la ira aleja al amor. Los podemos traer tan cerca, quizás, en nuestra respuesta a los actos desobedientes de nuestros hijos, pero normalmente no creemos que una persona airada sea amorosa. Pero esta no es la manera con Dios. La ira de Dios no es una ira ciega e implacable. A pesar de lo emocional que pueda ser, es enteramente una respuesta voluntaria y razonable a las ofensas contra Su santidad. Pero Su amor, como vimos en el capítulo anterior, crece en medio de Sus perfecciones y no es generada por lo amoroso de Sus amados. Por lo tanto no hay nada intrínsecamente imposible sobre la ira y el amor dirigiéndose hacia el mismo individuo o gente al mismo tiempo. Dios en Sus perfecciones debe ser airado contra aquellos rebeldes portadores de su imagen, pues ellos le han ofendido; Dios en Sus perfecciones debe ser amoroso hacia aquellos rebeldes portadores de Su imagen, pues Él es ese tipo de Dios.

Lo que vemos en este párrafo es que Carson admite creer que Dios puede amar y odiar a los reprobados al mismo tiempo. Porqué, entonces, lo habría de usar alguien para apoyar la doctrina en contra de la gracia común? No tiene sentido. De ahí lo importante de ser honestos y tomar a cada autor en el contexto en el que escriben. La misma práctica debe ser aplicada a la Biblia.

sujetosalaroca.org
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11 comentarios leave one →
  1. agosto 17, 2011 2:10 pm

    Eduardo, lo que dices sobre el contexto está bien, más con todo el debido respeto y deleite con que he leído los libros de Carson, no ese, ¿cómo explica que Dios ame y aborrezca a Esaú al mismo tiempo? ¿O Jesús a Judas si no le devolvió el ósculo? Oró por Pedro (elegido) para que su fe no faltara pero no por Judas (reprobado) que mencionó en su oración pero como “hijo de perdición” (Jn. 17:12), y más bien, precipitándolo, le dijo “lo que vas hacer hazlo pronto”? Es muy tierno eso que Dios ame a un perverso porque fue creado a la imagen suya, derrite el corazón, supongo porque cierra un poquillo los ojos para no mirar las groserías que tiene en su miasma ya esa imagen, “borroneada” (dijo Calvino). Si estás de acuerdo con eso de amor y odio en un mismo paquete afectivo, y que Dios “profundamente conmovido” envía a un reprobado al infierno, por favor explícalo un poquito. Un pequeño elogio a la gracia, siguen siendo tu blog y tu vida, una bendición.

    • agosto 19, 2011 2:04 pm

      Humberto,

      Que gusto es saber de ti de nuevo. No sé si has leído el libro de Carson, “The Difficult Doctrine of the Love of God”? En ese libro trata del tema del amor de Dios para todos los hombres y de Su amor particular para Su pueblo. Te lo recomiendo. Estas entradas que he estado poniendo se deben a unos hermanos reformados que han estado argumentando en contra de la doctrina de la gracia común, diciendo que Dios no tiene amor para los reprobados y que todo lo que hace a su favor es para traerle mayor condenación. Esto, por supuesto es algo que creo es contrario a las Escrituras y por lo que escribí esta entrada: https://sujetosalaroca.org/2011/07/22/de-la-gracia-comun-y-el-amor-de-dios-para-todos-los-hombres/.

      Mi argumento principal es que Dios nos ordena a lo largo de todas las Escrituras a ser como Él. Es más nos da los Diez Mandamientos, los cuales son el reflejo de Su caracter para que así hagamos. Y sin embargo en Mateo 5 nos ordena amar a nuestros enemigos como Él lo hace. Quiere decir que en la Ley Dios refleja que ama a todos los hombres, los cuales son sus enemigos. Sin embargo, debemos hacer una distinción con respecto al amor particular que tiene por Su pueblo. Bendiciones.

  2. william permalink
    agosto 18, 2011 10:52 pm

    Hermano y que piensa usted acerca de ese lema:
    Dios aborrece el pecado pero ama al pecador?

    • agosto 19, 2011 2:09 pm

      William,

      Creo, como Carson que es un error pensar que DIos odia el pecado, pero que solamente hay amor en Él por el pecador, porque la BIblia afirma otra cosa (Salmo 5:5). Creo que Dios aborrece al pecador por ser un rebelde, sin embargo hay un amor general al ser el hombre una de sus criaturas y portador de Su imagen.

      • william permalink
        agosto 19, 2011 7:19 pm

        Hermano trato de entender lo que usted dice, sin embargo, hay una buena cantidad de textos que dicen todo lo contrario en relacion al pecador y ese pretendido amor de Dios hacia ellos:
        “Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.” Salmos 7:11
        “Jehová prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.” Salmos 11:5-6
        Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
        Y sus oídos atentos a sus oraciones;
        Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. 1 Pedro 3:12
        Sólo por mencionar algunos, pudiera ser que estuvieramos confundiendo la Providencia de Dios con este término que usted ha mencionado en otras ocasiones;la gracias comun, quisera dejarle una parte de un texto de Boice sobre la providencia:
        dice Boice:
        EL GOBIERNO DE DIOS SOBRE LAS PERSONAS
        El punto que más debería interesarnos, sin embargo, no es el gobierno de Dios sobre la naturaleza o sobre los
        ángeles. Debería ser cómo opera la providencia de Dios en los seres humanos, y especialmente cuando
        decidimos desobedecerle.
        No habrá, por supuesto, ningún problema con la providencia de Dios en los asuntos de los hombres, si los
        hombres le obedecen. Dios simplemente declara lo que quiere que se haga, y se realiza -voluntariamente-.
        ¿Pero qué sucede cuando desobedecemos? ¿Y qué sucede con el número tan grande de personas no
        regeneradas que aparentemente nunca obedecen a Dios voluntariamente? ¿Acaso Dios les dice: “Bueno a
        pesar de vuestra desobediencia yo les amo y no deseo insistir sobre nada que les resulte ingrato;
        olvidémonos de mis deseos”? Dios no opera de esa manera. Si lo hiciera, no sería soberano. Por otro lado,
        Dios no siempre dice: “Lo haréis; y, ¡os aplastaré para que lo hagáis!” ¿Qué sucede cuando decidimos
        no hacer lo que él quiere que hagamos?
        La respuesta básica es que Dios ha establecido leyes para que gobiernen la desobediencia y el
        pecado, de la misma forma que ha establecido leyes que gobiernan el mundo físico. Cuando las
        personas pecan, por lo general creen que lo hacen según sus términos. Pero Dios les dice, en efecto:
        “Cuando desobedezcan, lo harán según mis leyes y no las propias.”
        En el primer capítulo de Romanos tenemos un ejemplo general sobre esto. Luego de haber hecho una
        descripción sobre cómo el hombre natural no puede reconocer a Dios como el verdadero Dios, ni lo puede
        adorar ni agradecer poi ser el Creador, Pablo nos muestra cómo dicha persona toma un sendero que la
        aleja de Dios y que la lleva a sufrir nefastas consecuencias, incluyendo su propia degradación. “Profesando
        ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de
        hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Ro. 1:22-23).
        Y luego viene la parte más interesante de este capítulo. Tres veces en los versículos siguientes leemos
        que por causa de su rebelión “Dios los entregó”. Estas palabras son terribles. Pero cuando nos dice que
        Dios los entregó, no nos dice que Dios los entregó a la nada, como si simplemente los hubiera soltado
        de su mano y los hubiera dejado a la deriva. En cada uno de estos casos nos dice que Dios los entregó a algo:
        en el primer caso, “a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron
        entre sí sus propios cuerpos” (vs. 24); en el segundo caso, “a pasiones vergonzosas” (vs. 26); y en el
        tercer caso, “a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen` (vs. 28). En otras
        palabras, Dios permitirá que los infieles sigan su propic camino, pero en su sabiduría ha determinado a
        dónde han de dirigirse, según sus reglas y no las suyas propias.
        Cuando no controlamos nuestros enojos ni nos preocupamos por nuestra presión, el resultado son
        úlceras o presión sanguínea alta. El final del caminc de una vida de libertinaje son vidas arruinadas y
        enfermedades venéreas. El orgullo es autodestructivo. Estas leyes espirituales son el equivalente de las
        leyes científicas que rigen el mundo físico de la creación.
        Este principio se cumple para los no creyentes, pero también se cumple para los creyentes. En el Antiguo
        Testamento, la historia de Jonás nos enseña cómc un creyente puede desobedecer a Dios, con tanta
        determinación que es necesaria una intervención directa de Dios en la historia para que se vuelva sobre
        sus pasos. Pero cuando un creyente desobedece, sufre las consecuencias que Dio,, ya ha establecido en
        las leyes que gobiernan la desobediencia. Jonás había sidc encomendado a llevar un mensaje de juicio
        a Nínive. Era similar a la Gran Comisión que ha sido encomendada a todos los cristianos, porque se
        le dijo “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella: porque ha subido su
        maldad delante de mí” (Jon. 1:2). Pero Jonás no deseaba cumplir con el mandato de Dios, de la misma
        manera que muchos cristianos contemporáneos tampoco desean cumplir con el llamado divino. Y fue así
        que tomó en dirección contraria, embarcando en un barco desde Jope, en la costa de Palestina, hacia
        Tarsis, que posiblemente fuera un puerto en la costa de España. ¿Tuvo éxito Jonás? De ningún modo. Ya
        sabemos lo que le sucedió. Tuvo problemas cuando Dios tomó medidas drásticas para hacerlo volver.
        Después de haberlo tenido Dios tres días en el vientre de un gran pez, Jonás decidió obedecer a Dios y
        ser su misionero.
        EL FLUJO DE LA HISTOR IA
        Hasta aquí, nuestro estudio nos ha revelado varias actitudes propiamente cristianas hacia la providencia.
        Primero, la doctrina cristiana es personal y moral, no es ni abstracta ni amoral. Esto la hace
        completamente diferente de la idea pagana del destino. Segundo, la providencia es una operación
        específica. En el caso de Jonás, se ocupó de un hombre en particular, una nave, un pez y de una
        revelación de la voluntad de Dios en el llamado a Nínive.
        Pero existe algo más que debemos decir con respecto a la providencia de Dios. Tiene un propósito;
        es decir, está orientada con un fin. La historia real existe como tal. El flujo de los acontecimientos
        humanos está yendo a algún lugar, no es meramente estático o sin significado. En el caso de Jonás, el
        flujo de la historia lo condujo eventualmente, si bien con renuencia, al trabajo misionero y la
        conversión del pueblo de Nínive. Si tomamos un panorama más amplio, la historia fluye hacia la
        glorificación de Dios en todos sus atributos, principalmente en la persona de su Hijo, el Señor
        Jesucristo. La Confesión de Fe de Westminster encierra esta idea en la definición de la providencia; “Dios,
        el gran Creador de todas las cosas, sustenta, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas, las
        acciones y las cosas, desde la mayor hasta la menor, según su más santa y sabia providencia, de acuerdo
        con su infalible presciencia, y el libre e inmutable consejo de su voluntad, para la alabanza de su
        gloria en su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia” (V, i).

        Disculpe lo largo, y gracias por sus respuestas

      • agosto 20, 2011 3:27 am

        William,

        Lee mi entrada y piensa en lo que afirma Mateo 5 con respecto al mandamiento de Dios de amar a nuestros enemigos. Cuál es el ejemplo que dice Jesús que debemos seguir los creyentes? Eso contesta tu pregunta. Bendiciones.

      • bautistas reformados peru permalink
        septiembre 20, 2011 9:26 pm

        Hermano Eduardo, Dios le bendiga y gracias por el tiempo que invierte para ayudar al crecimiento del pueblo de Dios. Con respecto al mandamiento de amar a los enemigos, creo que el contexto es en el sentido que los judíos consideraban al resto del mundo como enemigos: ellos no se llevaban con los samaritanos y a los gentiles les llamaban “perros”. Por eso el Señor, en la parábola del buen samaritano, utiliza precisamente a un samaritano para demostrar que ellos eran prójimos. No creo que se trate de un “amor moral”. Ahora es cierto que los malos reciben bendiciones (Gracia Común), pero eso es por causa de los escogidos. El día que Dios termine de salvar al último de sus escogidos, todo se termina en ese mismo momento. Hay mucha escritura que dice que el impío es enemigo de Dios. Por otro lado, Dios también nos manda a amar de hecho y en verdad, y pienso que Dios ama de esa manera, y lo demuestra con hechos: a los que amó desde antes de la fundación del mundo los escogió para salvacion; y a los que no amó simplemente los dejó en sus pecados. Unos reciben Gracia que proviene de un amor especial y otros la justicia divina. Dios lo bendiga abundantemente. En el Amor de Cristo, Guillermo de Lama

  3. agosto 20, 2011 3:18 pm

    Eduardo, me parece que te dejé un comentario aquí el día que publicaste. Abrazos.

    • agosto 21, 2011 1:52 am

      Marcelo,

      Dices que dejaste un comentario en esta entrada? No mi hermano. NO he leído ningún comentario tuyo desde hace mucho tiempo. Comenta de nuevo.

  4. septiembre 9, 2011 7:56 am

    Saludos hermano. Solamente para saludarlo. No he leído ese libro de Carson pero quizá lo lea en los próximos días. Después comento. Bendiciones.

    Soli Deo Gloria.

  5. cristian821 permalink
    septiembre 12, 2011 4:06 pm

    Leyendo cada una de las opiniones dadas aqui, solo me queda decirles lo que dice la Escritura: “El amor de Dios es solo en Cristo Jesús” (Romanos 8:39) por lo demás lo que dice el autor del libro tiene razón. El amor de Dios solo se manifiesta solo en Cristo Jesús.

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