Skip to content

Es la Fe la Causa del Nuevo Nacimiento?

marzo 2, 2010

Entre los evangélicos existe una importante división doctrinal. Existen algunos que creen que el nuevo nacimiento es una obra que hace Dios a todo aquel pecador que llega a creer en Cristo. Es decir, el nuevo nacimiento es consecuencia de la fe exhibida por un pecador. Por otro lado, existen otros que ven en la Biblia la enseñanza que el nuevo nacimiento precede a la fe, es decir, entienden que la BIblia enseña que Dios hace nacer de nuevo a un hombre y como consecuencia de este nuevo nacimiento éste puede creer en Jesucristo como su Salvador.

Esta discusión es importantísima, a pesar que algunos quieran minimizar las implicaciones teológicas que podrían tener cualquiera de estas dos posiciones. A aquellos que afirman que la fe precede al nuevo nacimiento se les ha denominado arminianos, en honor a el hombre que defendió en el siglo XVI esta doctrina, Jacobo Arminio. Y la base de este sistema teológico es el libre albedrío del hombre para hacer el bien o el mal. Lo que este sistema presupone es que Dios le otorgó al hombre la capacidad de hacer lo que él quisiera, ya sea elegir el bien o elegir el mal.

La otra posición es la conocida reformada, llamada así debido a que surge del pensamiento de los Reformadores en el siglo XVI. Hombres como Juan Calvino, Lutero, Farel, Knox, entre otros, fueron los defensores del sistema teológico en el cual se defendía la soberanía de Dios sobre todas las cosas, especialmente sobre la salvación de los hombres, fundamentado básicamente en la condición caída del hombre tal y como lo muestran las Escrituras. Por ello también se le ha denominado a este sistema como calvinismo, en honor a Juan Calvino, un eminente teólogo que sistematizó cuidadosamente las doctrinas bíblicas.

Nuestra meta como creyentes debe ser siempre buscar la verdad revelada en las Escrituras. El creyente busca siempre que sus creencias y pensamientos sean moldeados por la palabra de Dios, buscando desechar todas aquellas cosas que van en contra de ella, buscando así la gloria de Dios. Es por ello que el día de hoy deseo mostrar por medio de las Escrituras que la posición arminiana está en contra de la Biblia y por lo tanto debe ser desechada.

Y esta entrada surge a causa de un mensaje que recibí de un creyente arminiano quien cita a un teólogo arminiano que dijo que el arminianismo, ““Exalta la libertad humana. El crisitiano es libre para continuar en la gracia o apartarse de ella. Puede tener ayuda de Dios si la desea, pero de todas maneras su destino está en sus manos. Si al fin se pierde, él es el único responsable.” Qué queda claro de estas palabras? Dios no es el soberano! Dios puede querer salvar a un hombre, pero es éste el que decide si quiere ser salvado o no. El hombre es el soberano, no Dios. Es por ello que notamos claramente como se exalta al hombre y se menosprecia la gloria de Dios.

En donde quedan las palabras de Dios de boca de Isaías, “ 9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré” (Isaías 46: 9-11). O que hacemos entonces con lo que dice Nabucondonosor de la soberanía de Dios, “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4: 35).

Los arminianos afirman que Dios quiere salvar a todos los hombres, pero no puede hacerlo debido a que el hombre es quien decide si quiere creer en Él o no. Pero, no va esto en contra de los pasajes anteriores? No contradice esto la soberanía del Dios de la Biblia que hace lo que quiere y que no hay nadie en el universo que pueda detener lo que se ha propuesto? Esto es lo que demostraré el día de hoy con respecto a la salvación.

El Nuevo Nacimiento Precede a la Fe

Esto es lo que afirma toda la Biblia. La condición del hombre es tan deplorable que a no ser por una obra divina, éste nunca llegaría a ser salvo. La Biblia afirma que el hombre no se encuentra en una posición neutral en relación a Dios. El hombre, afirma la Biblia, es hostil contra Dios, es su enemigo, le odia, y no desea tener ninguna comunión con su Creador (Juan 8: 34; Efesios 2: 1-3; 1 Reyes 8: 46; Génesis 6: 5; Jeremías 17: 9). Es por ello que Pablo usa las palabras de David y afirma que, “No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda,  No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;  No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3: 10-12).

Es por ello que el Nuevo Testamento asegura que los hombres en su estado natural están muertos espiritualmente y por lo tanto están desprovistos de toda cualidad que pueda llevarlos a buscar a Dios. Su amo es el pecado, su padre es Satanás, y como hijos del demonio buscan rebelarse continuamente contra el Rey del universo (1 Corintios 2: 14).

En esa condición sería muy difícil pensar que un hombre pueda siquiera hacer algo que sea bueno a los ojos de Dios. Tan absurdo sería pensar que el hombre natural lo puede hacer que Pablo afirma, “ 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8: 7-8).

Entonces, tienen razón los arminianos cuando aseguran que el hombre tiene la capacidad para elegir creer en Dios? Tienen razón cuando afirman que es su fe la que causa que Dios les haga nacer de nuevo? Tan importante es esta pregunta que Cristo afirma que si un hombre no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios (juan 3: 3). Como reformado afirmo que la Biblia enseña que la fe es la consecuencia del nuevo nacimiento y no al revés. Pero en dónde afirman esto las Escrituras? Veamos lo que escribe el apóstol Juan en su primera espístola,

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5: 1

Si leemos cuidadosamente este versículo podríamos concluir y afirmar que la posición reformada es la correcta, pero debido a lo necio y rebelde del corazón humano, deseo ampliar en el análisis. Noten lo que afirma el apóstol, “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios.” Juan está diciendo que aquella persona que tenga fe que Jesús es el Mesías; el Salvador enviado por Dios al mundo; el ungido del Padre, es nacido de Dios. Es decir, para poder tener esa fe en Cristo se debe primero nacer de nuevo.

Nadie, y esta es la implicación lógica de las palabras de Juan, puede tener una fe salvadora en Jesucristo si antes no ha nacido de nuevo. Ahora, notemos el verbo en el idioma original. La frase, “es nacido de Dios,” en el griego incluye el verbo γεννάω (gennao-nacer, engendrar, etc) se encuentra en modo pasivo, es decir, expresa que el sujeto de la oración recibe la acción de otro, en este caso el creyente experimenta la acción de Dios. Cuál acción? El nacimiento! Este mismo verbo se encuentra en tiempo perfecto que quiere decir que el verbo describe una acción que ocurrió en el pasado pero tiene resultados continuos en el presente. Por lo tanto una traducción más literal sería, “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios.

No hay manera de escapar de esta realidad: El nuevo nacimiento precede a la fe de un hombre en Jesucristo. El deseo de los arminianos de preservar la soberanía del libre albedrío del hombre se niega a desechar las tradiciones humanistas y aferrarse a la soberanía de Dios en la salvación de los hombres. Porqué? Porque para todos los creyentes es claro que no todos los hombres nacen de nuevo. La Biblia es muy clara que aquellos que han nacido de nuevo son aquellos que han recibido la salvación. Pero no todos los hombres son salvos, por lo tanto no todos los hombres nacen de nuevo.

Y las Escrituras son muy claras que es Dios quien hace nacer de nuevo a un hombre. Santiago escribió lo siguiente, “17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1: 17-18). Es Dios quien hace nacer de nuevo a un hombre utilizando Su palabra predicada como el medio de regeneración.

Y si el nuevo nacimiento precede a la fe, como claramente lo enseña este pasaje, y si el nuevo nacimiento es una obra exclusivamente divino, quiere decir que Dios hace nacer de nuevo a ciertos hombres, según Su voluntad. A estos, y sólo a estos, les regenera, les otorga la fe y el arrepentimiento, y les da Su Espíritu Santo para llevarlos hasta la gloria (Efesios 2: 8-10; 1 Timoteo 2: 25; Jeremías 31: 31-34; Ezequiel 36: 22-32). A estos hombres les llama el mismo Jesús, “sus ovejas.” Por éstas fue por las que Él vino a morir, no por todos los hombres, sino sólo por sus ovejas (Marcos 10: 45; Juan 10: 15). Los hombres que tiene fe verdadera en Jesús demuestran con su fe que le pertenecen a Dios. Por ello dijo Jesús a los fariseos, “25 Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho” (Juan 10: 25-26).

Para los arminianos las palabras que Cristo debió haber pronunciado son, “Vosotros no sois de mis ovejas porque no creéis.” Sin embargo las palabras registradas para nosotros salidas de la boca de Cristo fueron diferentes, “vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.” Ser oveja de Cristo no depende de las ovejas, sino de Dios. Es Dios quien decide quienes son sus ovejas. No depende de la decisión de las ovejas, sino del Padre. James White en su análisis de este versículo en 1 Juan hace una importante anotación: “Quién se imaginaría que las ovejas eligen al pastor? Es el pastor quien elige a sus ovejas, no al revés!

Pero para los arminianos el hombre es tan soberano, que es él quien elige al pastor. Es el hombre quien por su decisión hace que Dios responda otorgándole el nuevo nacimiento. Quién ha oído tal cosa! Dos responde a las acciones del hombre. Está de acuerdo esto con las palabras escritas por Isaías o Daniel? Jamás! Es Dios quien decreta todas las cosas. Es Dios quien gobierna, no el hombre. Es Dios quien decide el curso de Su creación según Su voluntad!

Es por esa búsqueda de exaltar al hombre que los arminianos afirman que el creyente puede perder la salvación si así lo decide. Es decir, para los arminianos el hombre tiene la libertad de creer, pero también tiene la libertad de dejar de creer y perder su salvación. Gracias a Dios esto es una mentira. Gracias a Dios esto no es la verdad bíblica. Los creyentes, afirma la Biblia, son aquellos que el Padre le entregó en las manos a Cristo para que ninguno se perdiera (Juan 6: 37-44). Cristo dijo,

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? 43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6: 37-44

Noten la causa de que un hombre vaya al Hijo en fe. Es la acción de Dios quien lleva a un pecador a los pies de Cristo, lo que hace que éste vaya. Es una seguridad. La acción del Padre al entregarle a un hombre a Su Hijo es la causa de que este hombre vaya a Cristo. Y debido a que esa es la voluntad del Padre, es decir, debido a que la voluntad del Padre al entregarle a un hombre a Su Hijo es que éste sea salvo, el Hijo lo resucitará. Ninguno de los hombres que el Padre le da al Hijo se perderá, todos y cada uno de ellos, ni uno más ni uno menos, serán salvos.

Los arminianos hacen de Cristo un Salvador frustrado. Su sistema teológico hace de Cristo un fracasado, ya que falla en salvar a los que el Padre le entregó. Estos hombres pueden de su propia voluntad perderse eternamente, sin embargo Cristo afirma que Él les resucitará en el día postrero. A quién le creeremos? A los arminianos o a Cristo?

Esta es la pregunta que debe ser respondida por todos nosotros. A quién le creeremos: a nuestras tradiciones humanistas o a la Biblia? A quién nos someteremos: a nuestro corazón o a la Biblia? Espero que todos nosotros podamos decir que nuestra autoridad es la Biblia. Qué se someta, entonces, todo hombre a la verdad bíblica de la soberanía de Dios en la salvación de un pecador.

sujetosalaroca.org
Suscribete para recibir actualizaciones de entradas como esta.
Suscribete por email.
Suscribete al podcast por iTunes.
Únete al grupo en Facebook aquí.
Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí.

Anuncios
13 comentarios leave one →
  1. Horacio - Argentina permalink
    marzo 2, 2010 1:05 pm

    Eduardo,

    muy clara tu exposición como siempre. Si me permites voy a utilizar esta entrada para compartir esta noche en la reunion de los martes con mis hermanos donde precisamente tratamos el tema del evangelio de Cristo y los principios bíblicos del evangelismo, gracias.
    Dios te bendiga.

  2. marzo 2, 2010 6:45 pm

    Hola Eduardo, para mi es de bendic ion estos articulos que escribes, aprendo mucho, que el Senor continue dandote la sabiduria de la palabra, gracias.

  3. marzo 3, 2010 1:58 am

    Saludos Eduardo. Una pregunta interesante que se deja sobre el tapete: Si la Palabra de Dios expresa que Cristo nos da vida eterna, cómo se puede sustentar entonces que la salvación se pierde? Si la salvación es del hombre, como lo expresa el arminianismo, obviamente que está en manos del hombre ganarla o perderla; así es como encaja perfectamente dicho sistema teológico. Pero la realidad es que la Palabra de Dios expresa que la salvación es de Dios, y gracias a que es de Dios, no se pierde. Todo aquél que es nacido de Dios, tiene vida eterna! Eterna = para siempre! No se pierde!

    • marzo 3, 2010 3:27 am

      Omar,

      Lo triste del arminianismo es su inconsistencia doctrinal. Hablan de la depravación total del hombre, pero afirman que el hombre natural puede aún hacer cosas que agraden a Dios, por ejemplo. Afirman la soberanía de Dios, pero afirman que Dios depende de las decisiones humanas. Dios no puede hacer lo que quiera pues debe respetar a sus criaturas! Qué clase de dios es ese? Definitivamente no es el de Daniel (Dn 4: 35) ni el de Isaías (Is 46: 9-11), ni el de Pablo (Ef 1: 3-14).

      Y peor aún es que se asemeja a los católicos romanos, quienes se aferran a sus tradiciones humanas. Los arminianos se aferran a esas tradiciones humanas que les han enseñado que el hombre es soberano y que es él quien tiene la libertad de hacer lo que le plazca. Inclusive ni siquiera se dan cuenta que en cuanto a la doctrina de la salvación están más cercanos a Roma que a la Reforma.

      Es verdaderamente triste que no deseen someterse a las Escrituras, y prefieran aferrarse a las mentiras. Qué debemos hacer? Someternos nosotros mismos a la palabra de Dios y predicar todo el consejo divino. Bendiciones.

  4. Carlos permalink
    marzo 5, 2010 4:27 pm

    Como siempre muy cierto lo que afirmas Eduardo, porque esta sustentado en la Biblia la justificación por la fe que es regalo de Dios es una de las doctrinas más maravillosas que hay y comparto contigo que la fe es necesaria, la fe humilla y destroza el orgullo del hombre, por eso algunos no la aceptan como fuente de salvación, que nos queda hacer a los demás ya lo dijiste someternos a la palabra de Dios. Bendiciones en Cristo.

  5. marzo 6, 2010 2:31 pm

    ¿Cuantos años pase yo mismo sin tener la certeza de estas cosas?, Le plugo a Dios mostrarme la verdad. Gracias hermano por exponer de manera tan clara esta doctrina cristiana. Quiera Dios derribar prejuicios y abrir los ojos de muchos. Desde Caracas, venezuela y fuerte abrazo.

    Fares

    • marzo 6, 2010 4:07 pm

      Fares,

      Todos los creyentes somos arminianos al principio pues traemos a nuestra teología la visión humanista que había en el hombre natural. Es por la obra de Dios que nos hace ver el verdadero caracter Suyo, y nuestro estado desprovisto de toda justicia. Por ello es que debemos hablar de estas cosas con mucho amor hacia nuestros hermanos. Bendiciones!

  6. isabel permalink
    marzo 13, 2010 4:40 pm

    felicitaciones mejor explicado no pudo haber sido, en lo personal no sabia del arminismo,he aprendido mucho , una pregunta si dios predestino a los que serian salvos desde el vientre de la madre, que pasa con los que no lo son, que tendremos que hacer nosotros , gracias y bendiciones eduardo.

    • marzo 13, 2010 8:42 pm

      Isabel,

      Los que no fueron elegidos para salvación sencillamente siguen con su odio hacia Dios y su duro corazón (Juan 3: 19-20). Ellos siguen con desobedeciendo voluntariamente la Ley de Dios (Romanos 8: 7-8); siguen sin buscar a Dios (Romanos 3: 9-12), etc. Los hombres no son víctimas, sino que voluntariamente han decidido desobedecer a Dios y transgredir Su Ley. Ellos recibirán justicia.

      Dios no le debe nada a los hombres. Ellos son los deudores y por lo tanto cuando Dios decide salvar a alguien lo hace por gracia. Lo que merecían era el infierno, sin embargo reciben salvación en Cristo.

  7. marzo 17, 2010 11:10 pm

    Cuanto trabajo me dió entendere esta verdad!
    Toda la Gloria sea a Dios.

    Bendiciones!

  8. Bruce Thorsen permalink
    noviembre 22, 2014 4:53 pm

    MUCHO PALABREO Y POCO RAZONAMIENTO … SI LA FE NO ES UNA CAPACIDAD QUE EL HOMBRE NO PUEDE EJERCER , ENTONCES DIOS ES INJUSTO ACUSANDO A LOS HOMBRES DE INCREDULOS… NO SEAMOS IGNORANTES SANTIAGO 3:1: HERMANOS MÍOS, NO OS HAGÁIS MAESTROS MUCHOS DE VOSOTROS, SABIENDO QUE RECIBIREMOS MAYOR CONDENACIÓN.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: