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Qué Ocurre Cuando Desaparece el Calvinismo?

febrero 3, 2010

Esta semana empecé a leer el libro de James M. Boice y Philip Ryken titulado, “The Doctrines of Grace: Rediscovering the Evangelical Gospel” (Las Doctrinas de la Gracia: Redescubriendo las Buenas Nuevas del Evangelicalismo). He encontrado una grata experiencia en esta lectura dado el enfoque hecho por los autores. La idea es evaluar históricamente lo que le ha sucedido a la iglesia cuando se ha dejado por fuera el calvinismo y las doctrinas de la gracia. El día de hoy deseo traerles una cita que encontramos en la página 59 del libro en donde los autores describen una de las consecuencias funestas de esto: “la llamada al altar.” De esto escriben,

A pesar que el movimiento de Calvinismo a Arminianismo empezó en las aulas de los seminarios, tuvo una profunda influencia en la cultura americana a través de los eventos de Segunda Gran Avivamiento. Los avivamientos del Primer Gran Avivamiento fueron eventos sobrenaturales, producidos por el poder del Espíritu de Dios. Lo mismo puede decirse de los avivamientos que empezaron en los 1790’s y que continuaron hasta el siglo XIX. Como su predecesor, el Segundo Gran Avivamiento empezó y floreció en las iglesias calvinistas, en donde se creía que debido a que el avivamiento es una obra exlcusiva de Dios, es “peculiarmente ilustrativo de las doctrinas de la gracia.”

Sin embargo, debido a que era natural el desear que el avivamiento continuara, algunos líderes cristianos-especialmente Metodistas-buscaron crear métodos para promover el avivamiento. Su preocupación por la salvación personal era buena. Sin embargo, en lugar de confiar en Dios para bendecir los medios ordinarios de gracia (oración, ministerio de la Palabra, y los sacramentos), ellos adoptaron las “Nuevas Medidas” asociadas con el sistema de invitación: la llamada al altar. Estas técnicas pragmáticas fueron susceptibles a la manipulación, especialmente en donde era considerado importante contar el número de conversiones. Los predicadores estresaban la necesidad de “venir adelante para recibir a Cristo,” con la consecuencia no intencionada de confundir la decisión humana (venir adelante) con la transformación divina (conversión espiritual). En resumen, ocurrió un cambio de avivamiento al relativismo.

Esta transición estaba basada en una teología Arminiana de la conversión que mantenía que los pecadores eran neutrales-libres para escoger su propio destino espiritual. Mientras que los Puritanos habían insistido que la depravación prevenía a cualquiera de escoger a Cristo aparte del trabajo previo del Espíritu Santo, los nuevos predicadores de avivamientos llamaban a la gente a ejercer su propia habilidad para recibir el evangelio. Gardiner Spring describió esto como la diferencia entre un avivamiento que es llevado arriba por el ingenio del hombre y uno que desciende por medio del Espíritu Santo. La diferencia puede ser ilustrada comparando a Jonathan Edwards, quien describió el avivamiento como “una extraordinaria dispensación de Providencia,” con Charles Finney, quien insistía que el avivamiento no es sobrenatural sino el resultado natural “del uso adecuado de los medios constituidos.” Como la mayoría de estos predicadores, Finney rechazó explícitamente las doctrinas de la gracia. Muy temprano en su ministerio dejó la iglesia Presbiteriana y repudió la visión calvinista de la expiación, regeneración, fe, arrepentimiento, la esclavitud de la voluntad humana, y otras doctrinas hermanas. La visión que eventualmente adoptó no fue meramente Arminianista sino Pelagiana. Finney creía que los pecadores podían iniciar su propia conversión: “En lugar de decirles a la gente que usaran los medios de gracia y que oraran por un nuevo corazón, los llamamos a que ellos mismos produzcan un nuevo corazón y un nuevo espíritu y enfatizabamos el deber de someterse instantáneamente a Dios.”

Lástimosamente lo que vemos hoy en día en las iglesia es consecuencia del abandono de las doctrinas de la gracia. Cuando el calvinismo es desechado por el arminianismo se corre el peligro, como ha quedado evidente en la historia de la iglesia, de caer en el liberalismo y finalmente, como argumentan los autores, en el ateísmo. Enfocarse en el hombre implica desechar la gloria de Dios y esto conlleva a desechar al Dios de las Escrituras.

Oremos para que Dios haga una obra sobrenatural y se vuelva a predicar el evangelio bíblico de la gracia en todo el mundo.

sujetosalaroca.org
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5 comentarios leave one →
  1. febrero 3, 2010 10:52 pm

    Amén, bendiciones.

    Quisiera comentar por la parte arminianista; y es que iglesias, de diferentes denominaciones han incurrido a libros de autores calvinistas, y cuando se trata de estudiar en un seminario o instituto lo hacen basado en instituciones bautistas. No es raro que ellos sepan contraatacar la sana doctrina porque viendo con sus ojos la verdad y escuchándola, se han negado y se han prestado a desobedecer siendo la Palabra como una piedra de tropiezo y roca que los destroza. No hay formas de que explicándoles la verdad con cucharitas presten sus oídos a apreciar la correcta interpretación sin que el Espíritu del Señor le arroje luz. Cierto hermano ya anciano, tuvo un testimonio diciendo que “pertenecía a la iglesia metodista por más de 20 años y nunca me vi tan inmerso en mi doctrina hasta que comencé a preguntarme e interrogarme el porqué de estas verdades. Ciertamente no por mí mismo, sino Dios me inquietó hasta llevarme donde Él me quiso llevar a un sano entendimiento”. Confesó que ya la verdad le sabía insípida y agría creyendo que estaba en lo correcto hasta que se percató que iba descendiendo a un puro humanismo.

    Como dijiste, oremos por estas almas pues tampoco pierdo la esperanza de que el inmutable propósito de Dios se cumpla en aquellos a quienes les buscan de todo corazón, aún estando en prisiones de dudas e incertidumbres, incongruentes en las Escrituras, que todavía anhelan que la verdad llegue a destapar sus oídos para que se vuelvan de sus malas creencias a una revelación congruente, al Dios de la biblia, claro, si a Dios le place poner ese querer como el hacer como lo ha hecho conmigo.

  2. febrero 4, 2010 6:54 pm

    WOW! que bendicion. Lamentablemente, es la realidad de las mayorias de las iglesias. Viven con la realidad de Dios muy limitada, incapacitados de ver la gloria de Dios( lo digo por experiencia propia). Estas iglesias cuando se les preguntan, niegan que la salvacion es por obras, pero no se dan cuenta que el hecho de que el hombre pueda recibir o no a Cristo, es ratificar la salvacion por obras o meritos propios. Bendiciones Eduardo,sigue adelante el la proclamacion del Evangelio de Cristo.

  3. victor permalink
    julio 7, 2012 10:06 am

    hola queridos hermanos yo quisiera hacer varios comentarios respecto a la teologia calvinista no se si el sitio ya caduco o que ,voy a dejar mi comentario en el siguente bloque

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