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Irreprensible

noviembre 17, 2009

Es triste leer noticias como ésta. Ted Haggard ha iniciado una iglesia en la sala de su casa. Así como lo oyen (o quizás debería decir “Así como leen“). Haggard es un ex-pastor evangélico; ex-líder de una de las más grandes mega-iglesias en los Estados Unidos que hace más de un año fue puesto bajo disciplina eclesiástica y luego despedido de su puesto a causa de inmoralidad sexual.

Ahora, pregunto: cómo es posible que alguien pueda someterse a estar bajo el cuidado de un hombre como Haggard? Todo es un reflejo del estado espiritual del evangelicalismo contemporáneo. La ignorancia bíblica abunda entre muchísimos creyentes, lo cual ha sido aprovechado por los falsos maestros para causar los estragos dentro de la iglesia de los cuales somos testigos cada uno de nosotros en nuestros distintos países.

Qué exige Dios de todos aquellos que desean ser ministros de la Palabra en la iglesia? Pablo, en sus epístolas pastorales a Tito y Timoteo es muy claro. A Timoteo le escribe, “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible” (1 Timoteo 3: 2). Y luego a Tito le escribe, “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía” (Tito 1: 5-6). Noten que Pablo es muy claro: todo aquel que desee el pastorado debe ser irreprensible.

La palabra griega que se traduce irreprensible es ἀνεπίλημπτος (anepilemptos). Y en el idioma en el que fue escrito el Nuevo Testamento, esta palabra quiere decir precisamente eso, “que no tenga mancha; que no pueda ser reprochado; que no pueda ser reprendido; que no pueda ser acusado.” Y quiero dejar claro que esto se refiere a una persona que ya es creyente. Porqué es importante ésta aclaración? Precisamente porque muchos podrían argumentar que muchos obispos pudieron antes del pastorado haber cometido graves pecados y por lo tanto esto los excluye del ministerio. Pero, no creo que esto sea lo que Pablo haya querido decir. El apóstol se está dirigiendo a hombres creyentes que desean el oficio del obispado. Hombres que ya han sido lavados por la sangre de Cristo, regenerados y por lo tanto ya fueron hechas nuevas criaturas.

Estos hombres que están siendo santificados por el poder del Espíritu Santo, y conformados a imagen de Cristo, deben ser irreprensibles en su carácter moral. No deben tener mancha que pueda ser causa para que algún hombre, creyente o no creyente, pueda acusarlo. De nuevo, no estoy argumentando que deba ser perfecto moralmente. Esto es imposible porque todos los creyentes en esta vida continúan siendo pecadores. Sin embargo, el que desea ser pastor de una iglesia debe ser moralmente irreprensible. Al menos ante los ojos de los hombres, pues sabemos que esto es imposible cuando nos paramos y cuando somos escudriñados por el Señor.

Ted Haggard

Pero, podemos decir esto de Haggard? Un creyente puede haber caído en un pecado grave, y la misión de la iglesia, especialmente de los líderes, es restaurar a tal hombre. Lo mismo cuando un pastor cae en un pecado grave. Pero, debe la iglesia reinstaurar a un pastor que haya caído en un pecado de inmoralidad sexual a su posición? Según las palabras de Pablo, las cuales establecen los requisitos que exige Dios de aquellos que ministran Su Palabra y que pastorean a Sus ovejas, no puede hacerse. La iglesia debe intentar a toda costa restaurar a tal hombre, pero debe tener claro que no puede volver a colocarlo en una posición de liderazgo. Este hombre ya no es irreprochable.

Entonces, como un hombre que fue encontrado culpable de inmoralidad sexual, que renunció y desobedeció la disciplina que le había sido impuesta y que renunció a la consejería de sus pastores, puede volver a ser pastor? Verdaderamente noticias como esta me provocan una inmensa tristeza. No tanto por Haggard, sino por aquellos que están siendo pastoreados por él. Cuáles son los argumentos de los que se congregan en su casa? “Bueno, todos somos pecadores, y por lo tanto debemos perdonarnos unos a otros.” Esto es, en cierta medida, verdad. Sin embargo, el pecado de Haggard no fue contra sus hermanos, sino contra Dios. Qué demuestra este hombre cuando se rebela contra las medidas y órdenes que han sido establecidas por el Señor para la iglesia?

La lucha nuestra debe ser siempre por la verdad que ha sido revelada por DIos a la iglesia. Es Dios quien define como es que debemos vivir individualmente y cuando nos congregamos como iglesia. Es Dios quien establece el manejo de la iglesia local. Lastimosamente esto se ha revertido, y son los hombres los que creen pueden hacer lo que quieran con la iglesia que fue comprada con sangre por Cristo. Verdaderamente triste.

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2 comentarios leave one →
  1. Rene permalink
    noviembre 18, 2009 4:59 pm

    Eduardo
    quiero saber si entendi cuando dices: “la iglesia debe intentar a toda costa restaurar a tal hombre” es decir traerlo al arrepentimiento y restaurar su comunión con Cristo. ok, pero despues dices: ” pero debe tener claro que no puede volver a colocarlo en una posición de liderazgo” es decir no puede tomar ningun liderazgo o solo en el pastorado, y tambien solo en su iglesia o en todas, osea jamas podra ser restituido en el pastorado o liderazgo, claro ya restaurado.

    René

    • noviembre 19, 2009 1:37 am

      René,

      Gracias por tu comentario. El punto mío es que Pablo es tan estricto en lo que se trata del caracter de aquellos hombres que quieren ser pastores, que una vez que hayan pecado siendo líderes están destituidos de tal posibilidad. Creo que debe buscarse la restauración de estas personas, pero no creo que puedan ser colocados de nuevo en una posición de liderazgo de cualquier tipo. El ministro de la palabra debe ser irreprensible, pues es el embajador de Cristo. Y por supuesto no debe ser colocado como lider en ninguna iglesia. Si tal hombre decide abandonar la iglesia a la que pertenece es un indicador de que espiritualmente no anda bie. Si lo hace para buscar ser pastor en otra iglesia, entonces el pastor de la otra iglesia o la iglesia misma debe averiguar de donde viene, porque renunció a la otra iglesia, etc. El papel de la iglesia cuando se trata de aceptar un pastor es muy importante. Hacerlo es muestra de discernimiento.

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