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Porqué Somos Protestantes?-Sola Fide

octubre 28, 2009
Estatua de Lutero

Estatua de Lutero

Esta es la tercera parte de la serie sobre la Reforma Protestante. Lo que he querido hacer notar es que este hecho histórico no sucedió por casualidad, sino que Dios venía desarrollando un plan de acuerdo a Su voluntad. Esto es la Providencia de Dios. Es decir, Dios, teniendo un pueblo al cual había decidido redimir de la esclavitud del pecado, obró a través de ciertos hombres para traer esta Reforma a la iglesia.

La impiedad de los líderes de la iglesia era tan que habían consumido al pueblo más profundo en las tinieblas espirituales. El Cardenal Hergenröther describe la época antes de la Reforma de la siguiente manera,

Con la decadencia de la autoridad eclesiástica se había introducido de nuevo en el pueblo cristiano la antigua rudeza de constumbres que había sobremanera difícil dominar las pasiones que a veces estallaban con irresistible violencia…En este período tomó gran incremento la superstición bajo sus diversas formas; así es que los astrólogos, agoreros y adivinos escontraban favorable acogida, lo mismo en los palacios de los grandes que en las chozas de los campesinos. Las cruzadas y los musulmanes españoles introdujeron en Europa el uso de amuletos y talismanes, así como la creencia en la virtud milagrosa de ciertas piedras preciosas, en la magia y en la astrología.” Ricardo Cerni. Historia del Protestantismo. Página 16

Ya hombres como Wycliffe se habían opuesto a la doctrina de la Iglesia Católica Romana, inclusive hasta el punto de llamar Anticristo al papa. Hombres como él iniciaron la traducción de la Biblia al inglés. Además otros pre-reformadores como Jan Huss o Jerónimo de Savonarola quienes fueron o muertos o excomulgados por el papado por estar en oposición con las principales doctrinas del romanismo. Pero Dios tenía a un hombre para revolucionar al mundo.

Fue a Martín Lutero a quien Dios tenía para esta misión. Dios estaba preparando al mundo para la reforma que Él había decretado. Su pueblo no permanecería más en las tinieblas a las que había sido expuesto por la impiedad de los líderes de la Iglesia Católico Romana. Lutero no quería ser monje, sino que se estaba preparando para practicar el Derecho. En la providencia divina mientras él viajaba en medio de un bosque, una tormenta intensa lo acechó. Los relámpagos eran tan intensos que cuando caían partían los árboles. Lutero muerto de temor cayó al suelo e imploró, no a Dios, sino a Santa Ana la patrona de los mineros, “Ayúdame Santa Ana y me convertiré en monje.” [1] Quizás Lutero recordó alguna enseñanza de su padre quien fue minero, y en medio del temor buscó una intercesión.

Monasterio en Erfurt

Monasterio en Erfurt

Lutero sobrevivió la tormenta y cumplió su voto, se convirtió en monje. Entró en un monasterio agustino en Erfurt en donde luego se convertiría en un sacerdote. Como le había sido enseñado en sus años monásticos, confesaba sus pecados diariamente, ayunaba, oraba sin cesar, pero sin embargo no conseguía sentirse bien con Dios. A pesar de hacer todas estas cosas para lograr conseguir justicia frente a Dios como le había sido enseñado por la iglesia romanista, Lutero lo único que encontraba era su propia injusticia.

Para Lutero la carga de su propio pecado era tan grande que pasaba horas diarias en el confesionario. Staupitz, quien fuera su superior en el monasterio, llegó al punto de ordenarle al reformador no volver al confesionario hasta que tuviera un pecado que debiera ser confesado. Pero Lutero hurgaba en su conciencia tratando de aliviar esa carga. La misma vida monástica era un medio para estar mejor con Dios, pero en ella Lutero sólo encontraba que tan alejado estaba del Dios Santo, hasta el punto que escribió, “yo estaba en perpetuo tormento.

Lutero dejó de buscar ayuda en Staupitz y fue a la Biblia. Fue en ella donde encontró la verdad. En las Escrituras encontró al Dios infinitamente justo y se halló a sí mismo totalmente injusto. Encontró A Dios exigiéndo perfecta obediencia a sus criaturas, y se encontró a él mismo totalmente desobediente. Lutero encontró al Juez. Su miseria aumentaba cada día a causa del conocimiento de su pecaminosidad.

Fue durante un curso que debía impartir sobre la epístola a los Romanos cuando encontró el evangelio. Estudiando Romanos 1 llegó a los versículos 16 y 17,

16 Porque no me averg:uenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.  17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1: 16-17

La justicia que requería Lutero, pero que le era imposible tener por sus propias fuerzas, estaban en el evangelio de Jesucristo. Martín Lutero aprendió que es a través de la justicia que viene de Dios por la cual un hombre es salvo de la ira del Juez Justo. Es decir, la justicia que Dios exige de los hombres es la misma que Él suple  por medio de la fe en Su Hijo. El pecador argumentaba Lutero era hecho justo por sola fide o solo por medio de la fe. Luego de descubrir el evangelio Lutero escribió,

Sentí que nací del todo de nuevo y había entrado en el paraíso a través de puertas abiertas. Allí toda otra cara de las Escrituras se me mostraron.” [2]

El Espíritu Santo había hecho la obra regeneradora en el corazón de un pecador. Le había quitado el corazón de piedra y le había puesto un corazón de carne (Ezequiel 36: 22-32). El Nuevo Pacto que Dios había prometido a Israel por medio de su profeta Jeremías se hizo realidad en la vida de Lutero (Jeremías 31: 31-34). La justicia que Lutero necesitaba le había sido otorgada por fe por Jesucristo. De ahí en adelante los protestantes han afirmado que un pecador es justificado solo por fe y no por obras.La Confesión Bautista de Londres de 1689 es un ejemplo de esto. En el capítulo 11.3 dice o siguiente,

Cristo, por su obediencia y muerte, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en favor de ellos;1 sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos, y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos, y arnbas gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia, a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas en la justificación de los pecadores.”

De dónde obtiene esta doctrina la Confesión? De las Escrituras mismas. En ellas leemos cosas como,

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5: 21

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” Romanos 3: 23-26

La Iglesia Católico Romana enseñaba que en el bautismo de los infantes se recibía la infusión de justicia que un hombre necesitaba. Además, la justificación que Dios exige de los pecadores podía adquirirse por obras. De ahí que Lutero ayunaba, se confesaba, vivía una vida monástica, etc. Como muchos hombres intentó por medio de las practicas ascéticas buscar ser encontrado justo por Dios. Sin embargo, la Biblia es muy clara que si un hombre va a ser salvo debe ser totalmente y perfectamente justo. Ahora, de dónde viene esta justicia? Los romanistas se equivocaron al enseñar que venía de las buenas obras de los pecadores, pues la Biblia es muy clara en que el hombre es salvo solamente por medio de la fe, el cual es un regalo de Dios, no por obras (Efesios 2: 8-9).

Aplicaciones para nuestros tiempos

Aún nos sentimos como se sentía Lutero al conocer su pecaminosidad? Muchos creyentes en nuestros días se han acostumbrado tanto al pecado que mora en su corazón que ya no tiemblan cuando entran en la presencia del Señor. Muchos que dicen ser protestantes le han perdido el temor al Dios infinitamente Santo de las Escrituras.

Hemos tomado por un hecho la salvación por medio de la fe? Muchos creyentes contentos con el conocimiento de haber sido salvos por medio de la fe en Jesucristo creen que pueden vivir una vida aparte de la obediencia a Dios. Si así es nuestra vida, debemos cuidarnos de no estar creyendo ser salvos en vano, pues la Biblia es enfática que cuando Dios salva a un hombre Él mismo escribe Su Ley en su corazón para que ese hombre ande en sus caminos y obedezca sus preceptos (Jeremías 31: 31-34; Efesios 2: 8-10). Aquel que ha sido verdaderamente nacido de Dios vive en obediencia a Su Ley, y esta obediencia nace del fruto del Espíritu Santo que le es dado por el Nuevo Pacto divino.

Estamos confiados en nuestras buenas obras para ser justificados por Dios, o creemos que sólo por medio de la perfecta obediencia de Jesucristo podemos ser justificados? Lastimosamente muchos creyentes han sido engañados para creer que deben seguir regulaciones eclesiásticas que no se encuentran en la Biblia, para estar bien con Dios. Las mujeres no usan pantalones, los hombres no toman cerveza, no toman café, no juegan solitario, etc. Todas estas cargas son invenciones humanas que sirven para distraer a los hombres del evangelio de Cristo. Un pecador sólo puede estar bien con Dios si por fe ha creído que la justicia de Cristo es lo que necesita y lo único que lo puede salvar.

Volvamos entonces a la doctrina de Sola Fide!

Nota: Pueden descargar la entrada:

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[1] Stephen J. Nichols. The Reformation: How a Monk and a Mallet Changed the World. Página 26

[2] Martin Luther. Works. Volumen 34, página 334

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