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El Espejo de Dios

octubre 21, 2009

Qué es la gracia? Cuando leemos la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos esta curiosa palabra. Mi pregunta es: comprendemos totalmente lo que ella significa? La respuesta que quisiera escuchar es “sí”, sin embargo sé que en muchos casos no es así.

El problema de no comprender el verdadero significado de la gracia es que nunca podremos glorificar a Dios con todo nuestro ser. Para esto fuimos diseñados. Pablo le escribe a la iglesia en Corinto y le expresa la necesidad de glorificar a Dios en todas las cosas (1 Corintios 10: 31).

Creo que la razón por la cual no comprendemos el verdadero significado de la gracia y su profundidad, es porque el ser creyente se ha dejado engañar con las mentiras que han sido enseñadas por el mundo secular. A qué mentiras me refiero? Basta con ir a alguna librería y notar las áreas que están más pobladas por los compradores.

La semana pasada fui a ver si podía encontrar algunos libros de filosofía para mis estudios teológicos personales y siempre me impresiona el hecho que los libros que se encuentran en el vestíbulo de las librerías son aquellos como los que enseñan a como ser exitosos en la vida. Y cuando uno entra se da cuenta que la gran mayoría de la gente se encuentra en el área de psicología y auto-ayuda.

El mundo anda buscando como ser mejores personas, más exitosas, como sufrir menos, etc. Y este pensamiento ha sido adoptado por muchos creyentes. Qué vemos en la psicología contemporánea? Es claro que la filosofía mundana es que el mundo está mal porque los hombres no piensan como deberían pensar de ellos mismos. “La baja autoestima”, dicen los psicólogos clínicos, “es la causa de los males de la sociedad. Si tan sólo los hombres pensaran bien de sí mismos, el mundo sería muy diferente.”

Estos gurús de la psicología han creado hombres narcisistas. Lo vemos en los colegios y escuelas. Mi madre es profesora y una de sus constantes quejas es el mal manejo del comportamiento estudiantil por parte de los psicólogos. Constantemente ha sido confrontada por el o la psicóloga que la instan a no regañar a los jóvenes con la excusa de que puede traerles consecuencias catastróficas para su vida futura. En lugar de regañarlos debería piropear sus mediocres esfuerzos, para que al final su auto-estima sea mejorada y así puedan ser mejores personas.

Pero, puede un narcisista mejorar el mundo? Lo único que ha hechos la psicología moderna es crear hombres centrados en sí mismos. Hombres cuyo único interés es sentirse bien a toda costa, inclusive si otros tienen que sufrir. Ellos se lo merecen todo.

Pero lo triste, como dije antes, es que este tipo de pensamiento-quizás no tan radical-ha penetrado en la iglesia. Porqué no se predica sobre el pecado en muchas iglesias? Porque eso solamente haría sentir mal a las personas. Porqué no se predica sobre la ira de Dios? Porque podría hacer que las personas a las que queremos llegar tengan una mala idea de Dios. La fuente de la enseñanza de muchas iglesias no es, tristemente, la Biblia, sino el hombre. La reverencia no es dada a la Palabra de Dios, sino a los sentimientos del hombre. Y esto ha sido catastrófico en la iglesia alrededor del mundo.

Lo notamos claramente en el movimiento seeker-sensitive o sensible a los buscadores, en donde los líderes de estas iglesias como Rick Warren, pasan papelitos preguntándole a la gente con que cosas se sentiría más cómodo en la iglesia. Así es como el culto eclesiástico ha dejado de ser regido por Dios y ha venido a ser ordenado conforme al corazón humano.

Estos creyentes posmodernos no comprenden el significado de la gracia. Y cómo la podrían comprender? Ellos desconocen quienes son realmente. Una de las causas son estos falsos maestros que les engañan al no predicar todo el consejo de Dios, sino que predican todo aquellos que endulce los oídos de la congregación, la cual es soberana en las decisiones de los líderes. Y segundo, otra de las causas es que estos creyentes nos negligentes y con su desprecio a la Biblia se han creído las mentiras que estos hombres les han traído. Al fin y al cabo esto es lo que el mundo secular les ha inculcado: el amor a sí mismos, entonces, eso mismo, suponen ellos, debe ser la enseñanza cristiana.

Qué es, entonces, la gracia de Dios? La gracia de Dios es un regalo inmerecido. Si uno les pregunta a muchos creyentes acerca de la razón por la que Cristo murió en la cruz, su respuesta será: “Porque Dios me ama!” La idea en implícita en esta afirmación es que “yo soy tan valioso para Dios que Él envió a Su Hijo a morir por mí.” La percepción que tienen muchos creyentes de la obra expiatoria de Cristo y de ellos mismos es tan antibíblica que no pueden comprender el verdadero significado de la cruz.

No es esto lo que escuchamos en los púlpitos de muchas iglesias latinoamericanas? Es tan diferente esto de lo que enseña la psicología actual? Tristemente no. La iglesia, como decía, está tan bañada en el pensamiento del mundo que sus ideas han transformado la teología de muchos creyentes.

Cuál es el problema?

El verdadero problema está en la realidad que muchos creyentes no se ven a sí mismos correctamente. Es decir, los incrédulos miden su valor inherente al compararse con los demás. Por ejemplo, alguien podría decir que es una buena persona cuando mira en los periódicos y se da cuenta que él no roba, ni asesina, ni es adúltero, etc. Para los estándares mundanos este hombre podría ser considerado alguien con mucho valor.

Sin embargo, los creyentes deben verse a sí mismos en otro espejo. El espejo incorrecto para que un creyente se mire son los otros hombres. El verdadero espejo debe ser el que Dios ha dispuesto para el propósito de mostrarnos quien es Él y quienes somos nosotros. Cuál es este espejo? Su Santa y Justa Palabra. Pablo le escribió a Timoteo diciendo,

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. “ 2 Timoteo 3: 16-17

Es decir, lo que Pablo quería que Timoteo apreciara es que la palabra de Dios, la Biblia, fue dada por Dios para que Sus hijos pudieran aprender, ser corregidos e instruídos en los caminos de justicia. Corregidos? Por supuesto! Esto es algo fundamental para los creyentes. Porqué?

Todos nosotros venimos con una visión del mundo o cosmovisión muy propia de la cultura y el lugar en el que nos desenvolvemos. Es decir, mi visión del mundo no será la misma de un indú. El problema está en que esa cosmovisión no es correcta. La manera en la que yo veo el mundo está manchada por el pecado, y por lo tanto mi interpretación es equivocada. Es por esa razón que Dios en Su misericordia ha preservado Su palabra, para que podamos ver el mundo de la manera como Dios lo ve. Porqué? Porque esa cosmovisión es la correcta.

En el último sermón que prediqué en mi iglesia cité a Calvino con respecto a la necesidad que Dios preservara Su palabra. En la Institución de la Religión Cristiana, Calvino escribe,

Porque si consideramos cuán frágil es el entendimiento humano, y cuán inclinado a olvidarse de Dios, y cuán propenso a caer en toda suerte de errores, y cuánto es su apetito y deseo de inventar a cada paso nuevas y nunca oídas religiones, se podrá muy bien ver por aquí cuán necesario ha sido que Dios tuviese sus registros auténticos en los que se conservase Su verdad, a fin de que no se perdiese por olvido o se desvaneciese por error y descuido, o se corrompiese por atrevimiento de los hombres. “ [1]

Lo más grave es que a pesar de tener la Biblia, muchos hombres que dicen ser creyentes han torcido Su mensaje y han engañado a muchos para verse a sí mismos de una manera incorrecta.

Cuál es la manera incorrecta en la que se puede mirar un creyente?

Es totalmente antibíblico presuponer que el hombre es inherentemente bueno. El problema es que muchos creyentes así lo creen. Ellos no se ven a la luz de las Escrituras, sino que han traído su cosmovisión y han interpretado la Biblia a la luz de ésta. A esto se le llama eiségesis.

Qué es lo que Pablo nos enseña en su epístola pastoral a Timoteo? Que la Biblia debe ser la que nos diga como es la realidad del mundo y de nosotros mismos. A esto se le llama exégesis. Esta es la manera bíblica de estudiar e interpretar las Escrituras.

Preguntémonos ahora, cómo se veían los grandes hombres de Dios a sí mismos? Cuando leemos las historias de hombres como Job, David, Moisés, y Pablo podríamos pensar, a la luz de la filosofía postmoderna, que estos hombres tenían una muy baja auto-estima. Sin embargo Dios engrandeció sus nombres por esa visión que tenían de sí mismos.

Y porqué pensaban así estos hombres de la Biblia? Precisamente porque se habían visto a la luz de la Palabra de Dios. William Farley dice que, “Nadie que se haya visto a sí mismo a la luz de Dios puede permanecer arrogante.” [2] Job era, según el testimonio de Dios un hombre recto y justo (Job 1:1), y sin embargo cuando se vio a sí mismo a la luz de Dios lo único que pudo exclamar fue, “Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Job 42:6)

El profeta Isaías cuando entró en una visión a la presencia del Dios tres veces Santo lo único que pudo decir fue, “!!Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” (Isaías 6: 5). El mismo rey David, cuando vio su maldad a la luz de la Palabra de Dios exlcamó, “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria” (Salmos 8: 4). Y en el Nuevo Testamento tenemos a Pablo quien dice de sí mismo lo siguiente,

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” 1 Timoteo 1: 15

Lo triste es que muchos creyentes piensan diferente a estos grandes hombres de Dios. Es que acaso son mejores que ellos? Podría decir algún creyente hoy en día ser más santos que el apóstol? Porqué entonces creen muchos que son inherentemente buenos, si estos hombres expresaron claramente lo contrario.

Para David el caer en pecado no era lo que lo hacía un pecador, sino que él pecaba precisamente porque era un pecador. No fue esto lo que afirmó en el Salmo cuando escribió, “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” (Salmo 51: 5). El hombre es un pecador porque ha sido concebido así. La Biblia nos dice que esto ocurrió porque somos descendientes de Adán, quien al pecar contra Dios hundió a toda su descendencia en el pecado.

Pero, porqué piensan muchos creyentes diferentemente de sí mismos?

En su libro, Farley argumenta que el desconocimiento de la Palabra de Dios y principalmente el desconocimiento o la falta de entendimiento del evangelio es lo que lleva a muchos a creer que son algo que no son.

El problema es que muchos no entienden la profundidad del evangelio y por ello creen que su pecaminosidad no es total. Muchos creyentes piensan que ellos son buenos, es decir, si nos comparamos con otros, no hacen todo el mal que hacen los demás. Como dije antes, pensar así es fatal.

En el monte Sinaí Dios le dio a Su pueblo una serie de requisitos por los cuales debían vivir. En ese monte y a través de Moisés le dio a Israel los diez mandamientos, Su perfecta ley. Esta ley refleja el carácter de Dios y lo que Él exige de todos aquellos que están bajo su poder. Es por ello que Pablo en la epístola a los romanos la llama “santa” (Romanos 7: 12). Es decir, si Dios es Santo, Su Ley debe ser Santa.

La Ley se resume en dos mandamientos, el amar a Dios por sobre todas las cosas, con todo el corazón, con todas las fuerzas y con toda la mente. Pero además, se resumía en amar al prójimo como a sí mismo (Mateo 22: 37-40). Es que acaso cambió la Ley dada a Moisés. Jamás! Si la ley refleja el carácter de Dios, entonces no puede ser desechada ni abolida, porque nunca deja de ser santa y perfecta (Salmo 19: 7-11).

Lo que vemos en los diez mandamientos es que existen unos mandamientos concernientes a nuestra relación con Dios, y otros concernientes a nuestra relación con los demás hombres. Sin embargo yo creo, como enseñó Martín Lutero, que la Ley se resume en el primer mandamiento. Si violamos cualquier otro mandamiento, esto implica que no amamos a Dios con todo nuestro corazón, y que por el contrario hemos entregado nuestra vida a un dios falso, llámese la avaricia, el sexo, etc.

Cuando Dios le entregó esa Ley a Israel le exigió el deber de cumplirla. Si así lo hacían vivirían, pero si desobedecían, morirían. Para ser perfectos debían cumplir la totalidad de la Ley. Es decir, para poder afirmar que un hombre no tiene pecado debemos saber que ha cumplido, cumple y cumplirá la ley de Dios a la perfección. El hombre que no rompe algún mandamiento es perfecto moralmente y por lo tanto no tiene pecado.

Podemos decir que los hombres son así? La respuesta es no. Jesús afirmó que todos los hombres son esclavos del pecado (Juan 3: 19-20; 8: 34). Es más la Biblia afirma que si tan sólo hubiésemos roto un solo mandamiento, esto nos hace culpables de haber roto toda la ley (Santiago 2: 10). Entonces ningún hombre que haya existido es perfecto, sino que por el contrario, al haber sido descendientes de Adán y haber confirmado esta descendencia en nuestra propia esclavitud al pecado, somos culpables de haber roto toda la Ley de Dios. Cuál es entonces el veredicto divino? Muerte.

Y si el hombre es esclavo del pecado como enseñó el Señor, podría acaso hacer algo aparte de la voluntad de su amo? La respuesta obvia es no. Lo único que un esclavo puede hacer es lo que el amo desea. Por eso es un esclavo, pues su voluntad no existe, sino que depende de su amo.

Esto nos lleva a concluir que el hombre no puede hacer nada que no sea pecar. Si es esclavo del pecado, entonces lo único que puede hacer es pecar. Y si peca, entonces implica que está bajo el juicio de Dios y por lo tanto merece ser castigado por su rebelión contra Dios.

Pero, una de las razones por las cuales muchos creyentes se ven diferentes a como los describe la Biblia es precisamente porque no entienden la gravedad de su pecado. Veámoslo así: la gravedad de una injuria depende del valor de la persona a la que se causa el daño. En la antigüedad, los reyes tenían un valor mayor que el de un plebeyo. Los esclavos por el contrario no tenían valor alguno. Si un esclavo golpeaba a otro esclavo quizás era castigado con unos días de cárcel o algunos azotes; pero si ese esclavo golpeaba al rey, eso merecía la muerte. Ahora, imagínense pecar contra un Dios infinitamente Santo y valioso? Esto es lo que hace que el pecado sea infinitamente grave y es la razón por la cual los pecadores merecen ir al infierno por la eternidad, porque tan sólo un pecado en contra de Dios merece la eternidad siendo castigado por esa rebelión.

Pero muchos ven al pecado como un “error.” Los pecados para muchos creyentes son faltas. Todos los hombres nos equivocamos. Esa es la mentira que ha sido tomada por la iglesia. La verdad bíblica es que el pecado es traición contra Dios. El pecado es querer usurpar el trono que Dios debe ocupar en nuestras vidas. Por eso mismo fue echado fuera del cielo Satanás y sus ángeles. Con el pecado le decimos a Dios que no queremos ser gobernados por Él, sino que nosotros mismos seremos los reyes de nuestras vidas. Eso es el pecado a la luz de la Biblia. El pecado no es una simple “falta.”

El mundo narcisista en el que vivimos ha metido sus engaños en la iglesia, y muchos creyentes han creído la mentira de que somos el centro del universo y todo lo que ocurra debe ser por causa nuestra. Es por ello que muchos piensan que Dios los salvó porque vio algún valor intrínseco en ello, sin embargo la Biblia nos enseña lo contrario, esto es, Dios nos salvó a pesar de que no teníamos ningún valor. El Nuevo Testamento nos dice que Dios nos salvó,

siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios” Romanos 5: 10

cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados…y éramos por naturaleza hijos de ira” Efesios 2: 1,3

Dios no nos salvó por nuestro valor, sino por causa de Su nombre (Ezequiel 36: 22). Todos los hombres están muertos espiritualmente. Ninguno puede hacer algo que pueda agradar a Dios (Romanos 3: 9-12). Lo que le importa a Dios es Su gloria. Esto es lo que le mueve a hacer todas las cosas. Esto es lo más importante para Él. Nuestra salvación es el medio por el cual le da a conocer Su majestuosa gloria a toda la creación. Esta verdad es muy diferente a lo que muchos creyentes creen hoy día.

Pero, Dios es amor!

Esto es lo que argumentan, como dije antes, muchos en la iglesia, y no podemos contradecir esto. Sin embargo lo que movió a Dios a enviar a Su Hijo no fue en primera instancia Su amor hacia nosotros, sino Su amor hacia Sí mismo. Cómo? La intención de Dios al enviar a Su Hijo a morir por pecadores fue manifestar SU carácter. Dios quería manifestarle al mundo que Él era justo. Enviar a Jesucristo fue para manifestar Su justicia. Esto es el argumento de Pablo en la epístola a los Romanos. En ella escribe,

21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;  22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ” Romanos 3: 21-26

Si Dios es Justo, entonces debe castigar el pecado. Si no lo hiciera no sería justo y por lo tanto no sería Dios. Pero, si existen hombres en el mundo que pueden ser lo suficientemente buenos como para poder hacer cosas espiritualmente buenas, para qué vino Cristo? Cristo vino porque los hombres eran incapaces de ser perfectos. Cristo vino porque los hombres eran incapaces moralmente de guardar la perfecta Ley de Dios. Cristo vino al mundo porque los hombres estaban muertos en sus delitos y pecados. Cristo vino porque ningún hombre busca a Dios.

Pero Cristo también vino porque Dios es justo y debe castigar el pecado. Así de terrible es la gravedad del pecado de los hombres. Es tan terrible y abominable para Dios que tuvo que enviar a Su Hijo para castigar los pecados de Su pueblo. El Padre cargó sobre Su Hijo los pecados de aquellos a quienes había llamado en la eternidad para salvación. Con qué fin? Manifestar Su justicia.

El hecho de que Cristo haya ido a la cruz debe demostrarle a todos los hombres su incapacidad moral de agradar a Dios o de hacer algo espiritualmente bueno, además de mostrarles el odio que siente Dios por el pecado.

Cuál es, entonces, el problema?

El problema está en que muchos cristianos no se ven con el espejo de Dios. Muchos cristianos prefieren seguir siendo engañados por la psicología popular, en lugar de verse a la luz de la Palabra de Dios. Es la Biblia la que nos dice realmente quienes somos. Si nos medimos con otra cosa erraremos.

Y si nos medimos con el espejo divino entenderemos el gran regalo de la gracia de Dios, que ha sido derramada sobre nosotros. Solamente viéndonos en este espejo de la Palabra podremos glorificar a Dios con todo nuestro corazón. Solamente habiendo sido humillados por la Biblia podremos apreciar la grandeza de nuestro Dios.

No permitamos que el orgullo siga invadiendo nuestros pensamientos y nuestra vida espiritual. Enfrentemos nuestra realidad a la luz de la Biblia, el espejo que Dios nos ha dejado.

__________________________________________________

[1] Juan Calvino. Institución de la Religión Cristiana. i.vi

[2] William P. Farley. Outrageous Mercy. Página 61

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3 comentarios leave one →
  1. noviembre 25, 2009 2:47 pm

    Hola Eduardo, Dios te bendiga. Leyendo este artìculo, por cierto muy completo e interesante, me surgiò una duda, ¿ El hombre no es condenado cuando nace, sino cuando por su propia voluntad peca contra Dios ? o es al revès ? Yo creo que el hombre ya es condenado cuando nace, pero tal vez estoy en error al pensar asi. En esto tengo dudas. Espero me puedas ayudar. Desde ya, muchas gracias. Bendiciones ¡¡¡

    • noviembre 25, 2009 8:58 pm

      Sonia,

      Gracias por tu comentario. Todos los hombres nacen bajo la ira de Dios. Porqué? Porque son descendientes de Adán y por lo tanto son concebidos en pecado. Ser descendientes de Adán es lo que nos hace estar muertos espiritualmente. Esto es lo que dice Pablo en Romanos 5. Espero esto conteste tu pregunta.

      • noviembre 26, 2009 3:25 am

        Eduardo; gracias por tu respuesta. La ùnica verdad la encontramos en la palabra de Dios. Gracias por tomarte el tiempo para responderme. Que Dios te siga dando estos artìculos tan claros y verdaderos para exponer la verdad de su palabra. Dios te bendiga ¡¡¡

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