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Ernest Kevan: La Ley Moral

mayo 19, 2009

Ernest F. Kevan fue un ministro bautista y director del London Bible College en el siglo pasado. Este bautista escribió varias obras concernientes a la relación del cristiano y la ley de Dios. El día de hoy quiero publicar un artículo de uno de sus libros, “The Moral Law.” El artículo se llama, “La Ley no fue Abrogada por Cristo para los Creyentes.” Lean lo que Kevan argumenta.

La pregunta básica de la controversia antinomiana histórica era si la ley moral de Dios es abrogada o no en el evangelio; y fue la aseveración que fue abrogada lo que le dio el nombre al Antinomianismo. Este asunto se presenta de nuevo en conexión con algunas de las exposiciones populares y actuales de la doctrina de la santificación.

La respuesta a la pregunta sobre la abrogación de la Ley es dada categóricamente por Pablo cuando escribe,  “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley” (Romanos 3: 31). En los versos precedents deja claro la naturaleza de la justificación tan exactamente que todas las causas-eficientes, meritorias, formales, instrumentales, y finales-están claramente descritas, tanto como lo es consecuente con esta verdad, es decir, la exclusion de la autoconfianza y gloria en lo que un hombre haga. Él, entonces, llega a una conclusion declarando tanto positiva como negativamente (Romanos 3: 28). El argumento positivo es que la justificación es “por fé;” el argumento negativo es que se trata de una justificación “sin las obras de la ley.” Cuando todo esto ha sido dicho, el apóstol trae adelante la objeción con el fin de refutar la idea que él estaba destuyendo la Ley. Él pregunta, “¿Luego por la fe invalidamos la ley?” La única respuesta que hace el apóstol a esto es una eyaculación de aborrecimiento, “En ninguna manera,” y es con esta fuerte expression que queda claro cuán intolerable es tal doctrina. Pablo no solo repudia la insinuación que él está destruyendo la Ley, sino que sustituye la aseveración en su lugar. Él añade, “sino que confirmamos la ley,” usando una metáfora de una estructura siendo fortalecida que estaba pronto a caer.

Muchos intérpretes han quedado perplejos que Pablo pueda decir que él ha establecido la Ley, especialmente considerando aquellos tantos lugares en sus epístolas que parecen abrogarla. Una sugerencia es que Pablo quiere argumentar que la Ley es establecida en el sentido que la verdad que ella testificaba ha sido cumplida (ver verso 21). Esta interpretación, sin embargo, es insuficiente. Otra sugerencia, basada en la visión que estas palabras se refieren a la Ley ceremonial, encuentra su significado en el hecho que las ceremonias y tipos fueron cumplidos en Cristo. Esto, de nuevo, no es adecuado, pues cuando el apóstol habla de la Ley en este lugar incluye la Ley Moral.

La Ley es establecida por el Evangelio de tres maneras. Primero, con respecto a sus penalidades: este aspecto fue establecido en Cristo, quien satisfizo la justicia de Dios. Segundo, con respecto a su requerimiento de perfecta obediencia: esto también fue cumplido en Cristo, y tercero, y lo que pareciera ser el propósito principal de Pablo en este pasaje, la Ley es establecida por el Evangelio debido a que el creyente obtiene gracia en alguna medida para cumplir la Ley.  El creyente, entonces, aún mantiene la Ley es su parte preceptiva, y por fe en Cristo es ayudado a una vida de obediencia a ella. La verdad que emerge de una correcta comprensión de las palabras de Pablo en este pasaje es, por lo tanto, que la doctrina de la gracia, cuando es vista en su excelencia, no abroga la Ley, sino que la establece.

Existe, sin embargo, una pregunta más para ser discutida, es decir, si Cristo, habiéndo establecido la Ley en la manera ya observada, abroga la Ley en cuanto a su autoridad sobrfe el creyente. Parecería que la Biblia se contradijera en este tema. Por ejemplo, en el pasaje que examinamos Pablo niega que sus enseñanzas “invaliden la ley;” sin embargo en otro pasaje expresamente usa la palabra que es aquí negada y habla de la Ley como “lo que perece.” (2 Corintios 3: 11).

No hay abrogación de la Ley en el Evangelio. Una distinción cuidadosa debe ser hecha entre la abrogación de la ley y su relajación. Relajación supone una ley que aún permanece, pero abrogación significa que una ley es totalmente quitada. Tal abrogación se origina en ocasiones de la constitución original de la ley, que limitaba y prescribía el tiempo por el cual debía continuar; y en ocasiones se origina de la revocación explícita de la ley por la autoridad que la hizo. Puede ser fácilmente probado que la ley ceremonial y judicial ha sido abrogada; pero no hay tal abrogación de la ley moral. Es cierto, por supuesto, que hay cierta mitigación de la aplicación severa de la Ley con respecto al creyente; pero esto no es la abrogación de la ley, pues Cristo vindicó la ley en nombre del pecador y llevó su maldición en lugar del pecador. El cambio que sale de esto a través de la gracia de Dios no es un cambio en la Ley, sino un cambio en el pecador hacia la Ley.

Una atención más cercana, sin embargo, aún debe ser pagada al concepto de la Ley como un pacto. El pacto de Ley ha concluído, pero el gobierno de la Ley es eterno. Hay alguna diferencia de juicio entre expositores acerca de la naturaleza del pacto de Ley. Algunos hacen de la Ley un pacto de obras y mantienen que es bajo este régimen que el pacto ha concluído; otros le llaman un pacto servil al Pacto de Gracia, y lo ven como introducido sólo para aumentar la gloria de la gracia de Dios; existe un tercer grupo que llaman al pacto de Ley un pacto mixto de obras y gracia, pero esto no puede ser entendido como tal, y mucho menos como cierto.  La visión que parece más correcta es aquella que entiende que debido a la Caída Dios nunca entró en pacto con el hombre bajo algo diferente a la gracia, y que por lo tanto la Ley dada por Moisés era parte del Pacto de Gracia. El pacto de Ley, aún como una expresión del Pacto de Gracia, es concluido debido que, a pesar de la esencia del pacto previo y que la del que le reemplazó son la misma, sin embargo la administración de la primera es anticuada. Es claro, por lo tanto, que quienquiera que vea le Lay para vida y justificación abusa la Ley y la hace un pacto de obras hecho por el hombre.

Uno de los intentos de rechazar la Ley de Dios de la vida del creyente se basa en la aseveración ilógica que la Ley ha sido abolida pero su sustancia permanece obligatoria. Pero cómo puede una obligación estar presente sin la presencia también de aquello que es esencialmente ley? La Ley y la obligación están implícitas en cada una. Pues si la sustancia continua de la Ley conlleva una obligación en ella, entonces cuando el creyente no camina de acuerdo a su deber, peca. No aceptar la obligación es no aceptar la Ley. De nuevo, decir que la Ley ata, pero no como Ley, es una contradicción de términos; pues que es la ley sino algo que ha sido dado por la orden y voluntad de un superior? Si esto es llevado a una aplicación particular, se puede preguntar si el amor por Dios, que es la sustancia de la Ley, no es también la voluntad de Dios. Parecería ilógico asegurar que amor por Dios debe atar a los creyentes meramente debido a que este asunto en bueno, pero que no debe atarlos de ninguna manera porque es la voluntad de Dios que le amen. Además, visiones que desprecian la Ley de Dios deben, necesariamente, negar no sólo la naturaleza obligatoria de la ley, sino también la voluntad de Dios en requerir que los creyentes le amen; pues una ley no es nada sino la voluntad del dador de la Ley.

La premisa que asegura la abrogación de la Ley para el creyente rápidamente lleva a la imposible conclusión, pues si la Ley es abrogada para los creyentes bajo en Nuevo Pacto debe igualmente ser vista como abrogada para los creyentes del Viejo Pacto. No hay posiciones intermedias en este argumento, o, si hubieran entonces ellos estaban tan libres de la Ley como los creyentes en la actualidad. Si la Ley se toma en su entera administración del Antiguo Pacto entonces, por supuesto, los creyentes bajo el Evangelio son libres de ella de tal manera que los creyentes de tiempos más antiguos no lo eran: pero si la Ley se entiende con respecto a sus partes esenciales en dirigir y ordenar, entonces estas cosas están igualmente vigentes, o sino igualmente abrogadas para todos los creyentes, ya sea en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Los argumentos en contra de la sujeción de los creyentes a la Ley bajo el Nuevo Pacto son igualmente fuertes contra los creyentes bajo el Antiguo.

De algunos puntos de vista es posible hacer lo que podría ser llamado concesiones a la idea de la abrogación de la Ley, pero no puede insistirse muy fuertemente en el sentido propio de que no hay abrogación alguna. La concesión puede ser hecha en un modo puramente verbal debido a que muchos teólogos reformados han hablado de la abrogación de la Ley, sin embargo no con respecto a ese sentido erróneo adherido a la palabra que está siendo aquí refutada. Hablando libremente puede ser concedido que hay una abrogación de la Ley para los creyentes con respecto a la justificación, pero, estrictamente la Ley nunca fue diseñada por Dios como un instrumento de justificación, y por lo tanto no es relevante hablar inclusive de la mitigación de la Ley. De hecho, en todos los aspectos de la salvación, si la Ley es “establecida” como dice el apostol, entonces no puede hablarse de su “abrogación.” La palabra más correcta es mitigación.

Es cuando el andar del creyente con Dios es considerado que alguna mitigación de la Ley puede ser aceptada. El creyente es liberado, por ejemplo, de la carga y obediencia rígida, pero no debe haber malentendidos aquí, pues la redención de Cristo no es de tal manera que el creyente no está bajo la obligación de una perfecta obediencia. Debe ser mantenido que si el creyente no obedece la Ley de Dios a la perfección es un pecado, y que cada creyente peca en este respecto; sin embargo, tal es la misericordia de Dios en Cristo que la obediencia del creyente a la Ley, la cual es imperfecta e incoada, es aceptada por Dios a través de los méritos de Cristo. Esta es una mitigación que nace exclusivamente del hecho de la gracia en Cristo, pues la Ley, tomada estrictamente, podría aún condenar al pecador.

Esta mitigación puede también ser visto con respecto a la manera en la que la Ley no provoca pecado en el creyente como lo hace en el incrédulo. En la epístola a los Romanos el apostol se quejó que la Ley de Dios tanía el efecto amargo de hacer de él algo peor (Romanos 7: 8). Entre más espiritual y sobrenatural que fuera la Ley, más la resentía su corazón corrupto y carnal: entonces entre más pudiera la Ley contener las lujurias pecaminosas, más alto crecían. Pero esta experiencia dolorosa no es adscrita a la Ley, sino a la corrupción de Pablo. No es lo brillante de la luz lo que hace que cerremos los ojos, pues la luz fue especialmente creada por Dios para ellos, sino la enfermedad y debilidad de los ojos, que no son capaces de tolerar tal brillantez. La experiencia de la Ley en el corazón del creyente puede ser ilustrada de la naturaleza. Como las espinas que son cortadas nacen de nuevo aún más abundantemente, igual las corrupciones que son cortadas por la Ley, debido a que ellas permaneces fijadas y toman raíz en el corazón del pecador. El los piadosos, sin embargo, debido a que hay una nueva naturaleza y un principio de amor y deleite en la Ley de Dios creada dentro de él, su corrupción no crece y aumenta por la Ley sino que es subyugada y acallada. El poder provocador de la Ley es entonces mitigado por el efecto de la gracia en el corazón.

A pesar de que la Ley es mitigada o relajada en relación con los creyentes en las maneras vistas, debe ser afirmado sin embargo que la Ley perpetuamente continua como una regla de vida para ellos. En apoyo de esto debe ser observado, primero que todo, que las diferentes frases que usa la Escritura concerniente a la Ley ceremonial y su abrogación no son aplicadas en ningún lugar a la Ley moral, que ha sido cambiada, o que ha sido hecha antigua, o abrogada, expresiones que denotan un cambio en la Ley; sino que cuando la Escritura habla de la ley moral dice que el creyente ha sido “muerto” a ella y que ha sido “redimido” de la maldición de ella, frases que implican que el cambio es en el creyente y no en la Ley.

Una segunda consideración es que la santidad requerida del creyente no es nada más que la conformidad a la Ley. Es perfectamente claro que cuando el apostol habla contra la Ley, él no está hablando de ella como la regla que obliga al creyente a obediencia. Por ejemplo, escribiendo a los Gálatas, claramente advierte a aquellos que desean ser justificados de su terrible condición mediante la Ley (Galatas 5:4), sino que inmediatamente procede a pedirles que no usen la libertad dada por Cristo como una ocasión para la carne, y les da esta razón, “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (versículo 14). Está el apostol contradiciéndose en el mismo capítulo? Les está pidiendo que obedezcan la Ley y al mismo tiempo reprobándolos por desear estar bajo ella? Ciertamente no; las circunstancias eran diferentes. Cuando ellos desean buscar justificación por la Ley, entonces les advierte, pero cuando son negligentes a su obligación de obedecer la Ley los reprueba.

Además, la desobediencia a la Ley es aún un pecado para el creyente. Si aún hay pecado, entonces debe haber Ley, pues el pecado es la transgresión de la Ley (1 Juan 3: 4). Cuando David comete adulterio, o cuando Pedro niega a Cristo, no son estos pecados? Si es así, no es el adulterio de David un pecado porque se da contra un mandamiento particular? Es una evasión decir que es tan sólo pecado contra el amor de Cristo, pues entonces no habrían pecados sino pecados de ingratitud. El amor de Cristo puede ser la razón suprema para obedecer los mandamientos de Dios, pero esto no entorpece el mandamiento en sí de la atadura del creyente como la expresión de la voluntad del Dador de la Ley.

Finalmente, es obvio que hay muchas razones porque la ley ceremonial debe ser abrogada que no puede ser aplicada a la moral. En primer lugar el objeto de la ley ceremonial no era algo perpetuo, ni tampoco la verdadera santidad. El circuncidarse y ofrecer sacrificios no eran por ellos mismos santos y buenos, ni el dejarlos un pecado; pero el asunto de la ley moral es perpetuamente bueno, y fallar en obedecerla es necesariamente un pecado. Puede ser pensado que fue todo igual para Dios si un hombre era un adúltero o casto, que si era circuncidado o no? De nuevo, la ley ceremonial era típica y era una sombra de Cristo que vendría; pero ahora que ha venido no hay más uso para estas ceremonias. Finalmente, los judíos y gentiles debían ser unidos en un solo cuerpo, sin diferencia entre ellos; y para esto era necesario que la partición de ceremonias fuera derribada; pero no hay tal circunstancia que afecte la Ley moral.

En necesario prestar atención a aquellas Escrituras que parecen indicar que la ley moral debía perdurar por un tiempo limitado solamente y de la misma manera que la ley ceremonial. La primera de estas consideraciones es la aseveración, “La ley y los profetas eran hasta Juan” (Lucas 16: 16), palabras que en ocasiones con entendidas como que la Ley debía continuar solamente hasta el tiempo de Juan el Bautista. Este pasaje, por supuesto, no provee prueba alguna de que la ley debía ser abrogada cuando Juan el  Bautista viniera; pues, para que nadie malinterprete Sus palabras de tal manera, el Señor añade, “Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley” (versículo 17). El significado, por lo tanto, es que la Ley debía cesar en el sentido en que prefiguraba a Cristo, es decir, en su aspecto ceremonial. Por esta razón la Ley y los profetas están juntos, estando de acuerdo en una cosa general, es decir, predecir a Cristo y tipificarlo.

La siguiente Escritura ha considerer es la oración tan conocida y tan usada en esta controversia, que dice, “pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6: 14). Para la exposición de estas palabras debe preguntarse en que sentido Pablo argumenta en contra de la Ley y cual es el tema verdadro en discusión. Esta pregunta se puede trazar a la pregunta levantada por algunos fariseos en Jerusalén que presionaban el tema de la circuncisión que unieron a Moisés con Cristo (Hechos 15). Pareciera que a pesar de la decisión del concilio que condenó tal opinión, habían aún muchos que persistían en requerir la circuncisión, y esto, necesitaba ser refutado por el apostol de tan falsa visión del Evangelio. Como ha sido observado en el capítulo previo de esta discusión, a pesar de que mantener la ley ceremonial era la ocasión de la controversia en primer lugar, Pablo ahora extiende sus argumentos para incluír la ley moral, debido a la suposición generalizada de los judíos que la observancia de la ley moral sin Cristo era suficiente para su salvación. Es claro, sin embargo, que el apostol está argumentando contra la Ley no en su naturaleza y gloria, sino solamente en el abuso judío de ella. El argumento se transfería, de la ley ceremonial a la ley moral debido al falso razonamiento de los judíos. Si los judíos podían persuadirse ellos mismos que el rendimiento externo de la ley ceremonial era suficiente para hacerlos aceptables para con Dios, aún de vivir en franca desobediencia a la ley moral, cuanto más podrían engañarse ellos mismos de su aceptación por parte de Dios cuando vivieran una vida externamente conformada a la ley moral! Es en un contexto como este que el apostol parece hablar cosas derogatorias de la ley, debido a que los judíos la tomaban sin Cristo; así como llama a las ceremonias elementos pobres, cuando sabía, por supuesto, que eran signos de una gracia evangélica.

Es extremadamente importante observar que el apostol usa la palabra “ley” en diferentes sentidos, ya que la falla de discernir estas diferencias ha sido la ocasión de muchos malentendidos. En la mayoría de pasajes en donde la Ley parece ser abolida, es tomado en uno de dos sentidos. En algunas ocasiones es utilizada de la manera en que la totalidad es tomada como parte, es decir, la palabra Ley ha sido usada solamente por la parte que condena. Un ejemplo de esto es el pasaje donde el apostol dice, “contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5: 23), y habla como si no hubiera nada en la ley sino condenación. En otras ocasiones la palabra “ley” se pone en lugar del ministerio de Moisés, como una dispensación que era inferior al ministerio del Evangelio (ver Gálatas 4: 25; 5: 1-4). Antes de llegar a las conlcusiones, entonces, sobre la visión de Pablo acerca de la abolición de la ley, la primera tarea es la de definir el sentido en que el término está siendo utilizado.

Otra importante tarea en este respecto es determinar los diferentes significados de frases como, “ sin ley,” “en la ley,” “de la ley,” y “bajo la ley.” “Sin la ley debe ser entendido de dos maneras: primero, un hombre es “sin ley,” en el sentido de estar sin el conocimiento de ella; por ello los gentiles están “sin ley” (Romanos 2: 12); y segundo, un hombre está “sin ley” cuando está sin la experiencia de el poder acusador y aterrorizante de la Ley (Romanos 7:9). Opuesto a la frase “sin ley” está la expresión “en la ley” (Romanos 2: 12), y en este pasaje significa aquellos que poseen el conocimiento de la Ley pero pecan contra ella. Mucho del mismo propósito es la frase “de la ley” (Romanos 4: 14) que en ocasiones es equivalente a “de la circuncisión” (Colosenses 4: 11; Tito 1: 10), es decir, aquellos que son iniciados en el ministerio de Moisés. El apostol usa otra frase, “por la ley” (Gálatas 2: 21), queriendo decir obras hechas en conformidad a la ley; y es en este sentido que el apostol urge que la justicia no es “por la ley.” Toda la dificultad en la controversia presente es acerca de la frase “bajo la ley,” y es por eso que debemos prestar especial atención.

Es, por supuesto, possible para un creyente ponerse “bajo la ley” de una forma voluntaria. Cristo se puso bajo la Ley de esta manera, y también lo hizo Pablo. El apostol se refiere a esto cuando dice que se convirtió para algunos “sujeto a la ley” (1 Corintios 9: 20), a pesar que en este caso era la ley ceremonial bajo la cual él se sujetó. Pablo también se describe a sí mismo como “bajo la ley de Cristo” (en nomos), pues a pesar de que un hombre santo no está propiamente “bajo ley” (hupo nomon), él está sin embargo “en la ley” (en nomos), y añade las palabras “a Cristo,” para que nadie crea que él habló de toda la ley, incluyendo la ceremonial que fue abolida por Cristo. En este bien explicado sentido, entonces un hombre piadoso puede decirse estar bajo la ley.

Qué tanto pueden igualarse las frases “no bajo la ley” y “no bajo la maldición”? Hay un sentido en el que estos parecerían tener el mismo sentido, como en la pregunta, “¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?” (Romanos 6: 15). Debido a que Pablo aquí habla de santificación, sin embargo, tanto en este capítulo como en el siguiente, parece preferible poner la frase “bajo la ley” para que signifique lo mismo que “bajo pecado;” pues el apostol, hablando de sí mismo como carnal, dice que la Ley produjo en él toda clase de mal (Romanos 7: 8). Esto, de hecho, es el trabajo de la Ley en cada hombre no regenerado; así que entre más sea aplicada la Ley a su vida, más sale esta corrupción. El argumento del apostol, entonces, es este: “No permitan que el pecado reine en ustedes, pues ahora ustedes no están bajo la ley provocando y sacando el pecado dentro de ustedes, sino que están bajo gracia santificadora y sanadora.”

El tercer pasaje que parece enseñar que la Ley moral debía permanecer por un tiempo limitado es cuando Pablo dice, “habéis muerto a la ley” (Romanos 7: 4). El apostol explica lo que es estar bajo la ley mediante una analogía de una mujer casada que está atada a su marido mientras él vive, pero que, cuando el marido muere, es libre. En la exposición de esta analogía hay una diferencia entre los comentaristas, pero el siguiente parece ser el significado. El antiguo “marido” que tenía el alma no era la Ley sino el pecado-por el cual mediante los medios de la Ley es provocador de maldades dentro del alma. Cuando el creyente es regenerado, entonces el alma se casa con otro, esto es, con Cristo. Es importante observar que al trabajar en la aplicación de esta analogía, el apostol no dice que la Ley esté muerta, sino que los creyentes murieron; pues, de hecho, la Ley nunca está más viva como en el santo que constantemente le obedece y vive de acuerdo con ella. Más adelante en este pasaje Pablo vuelve el pensamiento y habla de “haber muerto para aquella en que estábamos sujetos” (Romanos 7: 6). La cosa a la que se refiere aquí de haber muerto es interpretada por muchos comentaristas como el pecado. Habiendo sido el pecado muerto-por Cristo-el poder condenador y esclavizante de la Ley ha terminado, y el creyente se “casa” con otro.

No hay nada en la Biblia, por lo tanto, para dar base a la creencia que los creyentes no tienen obligación ni relación con la Ley de Dios. La entera representación de la vida Cristiana en las epístolas prueba lo contrario y llama al creyente a amar la obediencia  esa santa Ley.

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3 comentarios leave one →
  1. Juan permalink
    mayo 19, 2009 12:10 pm

    Habiendo visto la no mal intencionada ignorancia de algunos y la contumacia de otros religiosos que rezan y rezan con complejo de mártires poseedores absolutos de la verdad, me ha parecido apropiado plasmar aquí algunas palabras escritas por el gran reformador el Dr. Martín Lutero.

    Artículos de Esmalcalda
    Art.4, 3ª parte: Sobre La Ley

    Sobre la Ley

    1. Aquí consideramos que la Ley ha sido dada por Dios, en primer término, para colocar un freno al pecado con amenazas y por el temor al castigo y con promesas y ofrecimiento de otorgarnos su Gracia y todo bien. Pero, a causa de la maldad que el pecado ha causado en el hombre, todo esto ha quedado malogrado.

    2. Algunos han llegado a ser peores y enemigos de la Ley, porque les prohíbe lo que quisieran hacer con gusto y les manda lo que les disgusta hacer. Por eso, en la medida en que el castigo no lo impida, cometen trasgresión de la Ley, más aún que antes. Tales son las personas groseras y malvadas que hacen el mal cuando tiene ocasión y lugar.

    DOCTOR MARTÍN LUTERO
    ———————

  2. Bruce Thorsen permalink
    septiembre 26, 2009 12:25 am

    PARA EL CRISTIANO LA UNICA AUTORIDAD ES LA BIBLIA Y CUANDO ALGUNO LEE EL ANTIGUO TESTAMENTO TIENE QUE HACERLO PASANDOLO POR EL FILTRO DEL NUEVO , DE OTRA MANERA TERMINARIAMOS APEDREANDO A LAS ADULTERAS E IMPONIENDO EL DIA DE REPOSO COMO LO ESTAN HACIENDO UDS EN ESTE CASO HECHOS 15:28,29 PORQ HA PARECIDO BIEN AL ESPIRITU SANTO Y A NOSOTROS NO IMPONEROS NIGUNA CARGA MAS QUE ESTAS COSAS NECESARIAS. QUE OS ABSTENGAIS DE LOS SACRIFICADO A LOS IDOLOS, DE SANGRE , DE AHOGADO Y DE FORNICACION DE LAS CUALES COSAS SI OS GUARDAREIS , BIEN HAREIS , PASADLO BIEN. ANALICEMOS EL CONTEXTO : ESTA ES UNA CARTA A LAS IGLESIAS DE LOS GENTILES (NOSOTROS) QUE FUE REDACTADA DURANTE EL CONCILIO DE JERUSALEM Y LA RAZON POR LA CUAL FUE ESCRITA ES EXACTAMENTE LO QUE UDS ESTAN PREDICANDO. HECHOS15:24 PORQ HEMOS OIDO QUE ALGUNOS QUE HAN SALIDO DE NOSOTROS A LOS CUALES NO DIMOS ORDEN , OS HAN INQUIETADO CON PALABRAS , PERTURBANDO VUESTRAS ALMAS MANDANDOLES GUARDAR LA LEY. ESPERO AHORA QUE HABIENDO LEIDO ESTOS TRES VERSICULOS SE CONVENZAN DE SU ERROR. PORQ EN ESTE CONCILIO NO ESTUVIERON SOLO TODOS LOS PADRES DE LA IGLESIA SINO TAMBIEN EL ESPIRITU SANTO. POR TANTO DECIR QUE LA GRACIA NOS HA SIDO DADA PARA PODER PONER EN PRACTICA LA LEY ES UNA BLASFEMIA ES UN ERROR GRAVISIMO GALATAS 2:18,19 PORQ SI LAS COSAS QUE DESTRUI LAS VUELVO A EDIFICAR TRASGRESOR ME HAGO PORQ YO POR LA LEY ESTOY MUERTO PARA LA LEY A FIN DE VIVIR PARA DIOS. CON CRISTO ESTOY JUNTAMENTE CRUCIFICADO…….. Y SI POR LA LEY FUESE LA JUSTICIA ENTONCES POR DEMAS MURIO CRISTO. PARA TERMINAR HERMANOS, QUERER IMPLANTAR OTRA VEZ EL DIA DE REPOSO COMO ESTA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO NO ES ANTINOMIANO , PERO SIN DUDA ES ANTIBIBLICO COLOCENSES 2:16 POR TANTO NADIE OS JUZGUE EN CUANTO A DIAS DE REPOSO. LO CUAL ES SOMBRA DE LO QUE HA DE VENIR PERO EL CUERPO ES DE CRISTO.

  3. nilbialuna permalink
    julio 1, 2015 8:31 pm

    EL LIBERTADO POR CRISTO NO NECESITA LA LEY PUES ANDA EN EL ESPÍRITU;

    ANDAD EN EL ESPÍRITU

    Gálatas 5:16-25. – Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

    Pero si sois guiados por el Espíritu, “NO ESTAIS BAJO LA LEY”.

    Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
    Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; “CONTRA TALES COSAS NO HAY LEY”.

    Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
    Si vivimos por el Espíritu, “ANDEMOS TAMBIÉN POR EL ESPÍRITU”.

    LA LEY ES DADA PARA EL TRANSGRESOR

    1 Timoteo 1:8-10. -Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente;

    conociendo esto, que “LA LEY NO FUE DADA PARA EL JUSTO”,

    sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,

    REPITO ESTO COMO EN OTRAS OCACIÓNES:

    El Espíritu Santo y los Apóstoles ordenaron en el concilio de Jerusalén, que los gentiles creyentes no tienen que guardar la ley (Hechos 15:5,24,28,29 y 21:24,25).

    El APÓSTOL PEDRO FUE REPRENDIDO
    porque obligaba a los gentiles a judaizar (Gálatas 2:11-14).

    Las iglesias de entre los gentiles, del tiempo del Apóstol Pablo fueron confirmadas en la fe (Hechos 15:30-32,41; 16:4-5); nunca fueron sometidas a judaizar (Hechos 15:5,24,28-29; 21:24-25)

    Enseñar y aplicar: diezmos, días de reposos, alimentos inmundos, y cualquier otra cosa del judaizmo a los gentiles creyentes, es judaizar a los gentiles; y esto es una grave desobediencia a Dios (Gálatas 5:10)

    Los que enseñan la Ley, por la Ley serán juzgados
    Romanos 2:12: Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, POR LA LEY SERÁN JUZGADOS;

    Y por la Ley ningun ser humano será justificado
    Romanos 3:20: ya que por las obras de la ley NINGUN SER HUMANO SERÁ JUSTIFICADO delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

    “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia,
    entonces por demás murió Cristo” (Gálatas 2:21).

    SOMOS LIBRES EN CRISTO JESÚS

    NUESTRO GUÍA ES EL ESPÍRITU SANTO; EL NOS DIJO LO QUE TENEMOS QUE HACER EN HECHOS 15:28-29; Y 21:24-25.
    (sigan los judaizantes su exclavitud, pero nosotros somos libres, gracias a nuestro Señor Jesucristo)

    LEER Y MEDÍTAR, PÍDIÉNDOLE A DIOS SABIDURÍA

    LA ALEGORÍA DE SARA Y AGAR; LOS DOS PACTOS; LA JERUSALÉN ACTUAL Y LA CELESTIAL; LA LEY DE MOISÉS Y LA LEY DE LA FE; LOS HIJOS DE LA ESCLAVA Y LOS HIJOS DE LA LIBRE; LA CIRCUNCISIÓN DE LA CARNE Y LA CIRCUNCISIÓN EN EL ESPÍRITU; EL YUGO DE ESCLAVITUD Y LA LIBERTAD EN CRISTO JESÚS.

    Los detalles de esta impresionante alegoría son la más eficiente evidencia para entender o dicernir la diferencia de los dos pactos; los cuales, no pueden ser mexclados; Pues no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre; porque por la ley nadie será justificado delante de Dios sino por la fe en su Santo Hijo Jesucristo; pues nada perfeccionó la ley; por lo tanto está próxima a desaparecer (Hebreos 8:13); El libertado por Cristo no debe dejarse esclavizar por los judaizantes, (Gálatas 5:1-13);..Esta alegoría comentada por Pablo, por si misma lo explica todo; Citada de esta manera:

    “Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oido la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿que dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre (Gálatas 4:21-31)

    Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujeto al yugo de esclavitud (la ley); Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe (en Jesucristo) la esperanza de la justicia (Gálatas 5:1,5)…

    ANALOGÍA TOMADA DEL MATRIMONIO
    (Romanos 7:1-6)

    ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras este vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

    Esta analogía muestra y denota una vez más, que el creyente lavado en la sangre de Cristo es totalmente libre de la ley, (esto incluye el diezmo, el día de reposo, etc, porque son de la ley), Nótese tambíen, que está dirigida a los judíos que guardan la ley, diciendo: (pues hablo con los que conocen la ley). Por tanto los gentiles mucho menos deben Judaizar.

    EL MINISTERIO DE CRISTO, SU MUERTE Y SU RESURRECCIÓN

    dió cumplimiento al maravilloso y sublime plan de Dios y a su irrevocable profecía escrita por medio del profeta Jeremías, (Jeremías 31:31-34) (Hebreos 8:8-12) citando, “Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres, el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. Después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mi por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades”…Al decir: nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece está próximo a desaparecer…

    Este contexto se encuentra en (Hebreos 8:13).. Y cuando dice: “ ha dado por viejo al primero” se refiere total y adsolutamente a las ordenanzas y leyes dadas a Moises en el monte Sinaí, bajo el sacerdocio levítico y para todo Israel, (esto incluye el diezmo y el día de reposo)..Jesucristo es el nuevo pacto (1 Corintios 11:25) (Hebreos 13:20); El sacerdocio levítico fue totalmente abrogado, pues nada perfecciono la ley (Hebreos 7:18-19) Cambiado el sacerdocio, necesario es que haya cambio de ley; Nuestro Señor Jesucristo testificó por su Espíritu este cambio en (Salmo 40:6-10)(Hebreos 10:5-10) citado asi: “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste mas me preparaste cuerpo, holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron, entonces dije: -He aqui que vengo oh Dios para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mi, diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aqui que vengo oh Dios para hacer tu voluntad, quita lo primero para establecer esto último; en esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre”..

    “ QUITA LO PRIMERO ”
    Es evidente que Dios no quitó el Sacerdocio Levítico instantaneamente despues de la muerte y resurreccion de nuestro Señor Jesucristo, para dar testimonio como primicia de las buenas nuevas, por la predicación de los apóstoles a los escogidos, y de la formacion de los primeros Cristianos de la Iglesia de Cristo; Pero el colapso del sacerdocio levítico no tardó; lo pronunciado por Cristo en (Lucas 19:41,44) (Mateo 24:1-2) (Juan 2:18-22) citado de esta manera: “Cuando Jesús salió del templo y se iva, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada”. Prefiguró el fin total del sacerdocio levítico, porque en el año 70 de la era Cristiana, el patrimonio sagrado de los judíos y del sacerdocio levítico (el templo) fue totalmente destruido; y para colmo, y como si fuera paradójico, la frase “No quedará piedra sobre piedra” fueron dispersados y desvandados por casi 2000 años en toda la tierra (Mateo 23:38)…

    DIOS QUITÓ AQUELLO Y ESTABLECIÓ SU JUSTICIA,
    LA CUAL ES JESUCRISTO SU HIJO

    Jesús no abrogó la ley a los Judíos, de hecho la tienen hasta el día de hoy; ni una tilde, ni una jota pasará de la ley, hasta que todo sea cumplido; Pero por la ley nadie será justificado delante de Dios;

    La ley es perfecta y santa pero ella no perfecciono nada (Hebreos 7:18-19) también es el velo y los hijos de esclavitud (Agar); El apóstol Pablo dijo: -Pero como entonces el que había nacido según la carne (Ismael) perseguía al que había nacido según el Espíritu (Isaac), asi también ahora- (Gálatas 4:29) (Ver Génesis 21:9),
    los judaizantes persiguen a los redimidos, para sujetarlos a yugo, esclavitud, carga, opreción, aflicción, ataduras; -les prometen libertad y son ellos mismos esclavos de corrupción, porque el que es vencido por alguno, es esclavo del que lo venció- (2 Pedro 2:19); Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación,
    y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al israel de Dios (Gálatas 6:15,16)
    porque ni aun los mismos que se circunsidan guardan la ley (Juan 7:19) (Gálatas 6:13);

    Porque los mismos que te dicen: -No debes robarle los diezmos a Dios, y maldito sois con maldición (Malaquias 3:8,9), son los mismos que no cumplen con Malaquías (Malaquías 4:4);…

    No estamos bajo la ley sino bajo la gracia (Romanos 6:14);
    No vivimos según la carne sino por el Espíritu (Romanos 8:9);
    No somos hijos de la esclava sino de la libre (Gálatas 4:31);
    No por las obras de la ley sino por la fe en Jesucristo (Romanos 3:28); por que el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10:4)
    No somos esclavos sino hijos por medio de Cristo (Gálatas 4:7); La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libró de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2);
    Somos libre de la ley por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos (Romanos 7:6);
    Ahora que somos libres y hechos siervos de Dios, tenemos por nuestro fruto la santificación, cuyo fin es la vida eterna (Romanos 6:22);
    porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Gálatas 5:14) (Marcos 12:28-34);
    Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:17);
    Hemos muerto a la ley, mediante el cuerpo de Jesucristo, ahora somos de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios (Romanos 7:4);
    Porque si el Espíritu de Jesucristo nos dirige, no estamos bajo la ley (Gálatas 5:18);

    Permaneceremos firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estaremos otra vez sujeto al yugo de la esclavitud (la ley) (Gálatas 5:1) (Hechos 15:10);
    Jesucristo nos libertó, somos verdaderamente libres (Juan 8:36);
    Solo que esta libertad no la usaremos como pretexto para hacer lo malo (1 Pedro 2:6); Sino como siervos de la justicia (Romanos 6:18);
    Entraremos en el reino de los cielos (si asi Dios lo quiere) por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo (no la ley) que él nos abrió através de su carne (Hebreos 10:19,20);

    NOSOTROS NO SOMOS DEL SACERDOCIO LEVÍTICO, SINO, DEL SACERDOCIO DE CRISTO; QUIEN NOS REDIMIÓ DE TODA MALDICIÓN Y NOS HIZO LIBRES (Gálatas 3:13) (Romanos 8:1)

    NOSOTROS ESTAMOS SEGUROS DELANTE DE DIOS

    Que ningún pastor, ni evangelista, ni Apóstol, ni Maestro, ni profeta, ni obispo, ni diácono, ni anciano, ni cualquiera que sea, no cumple con Malaquías, ni Levítico, ni Números, ni Nehemías. ni Deuteronomio, ni 2Crónicas, ni ningún otro libro del sacerdocio Levítico (la Ley); porque todos estos libros ordenan a GUARDAR “TODAS” LAS LEYES, PRECEPTOS, Y ORDENÁNZAS DÁDAS A MOISÉS EN EL MONTE SINAÍ.

    Y NINGUNO CUMPLE CON LA LEY (Juan 7:19; Hechos 15:10. Gálatas 6:13);

    Y no es juicioso enseñar lo que no se vive ni se hace.

    NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO LE DIJO A LOS JUDÍOS:

    “No os dio Moisés la Ley, y ninguno de vosotros cumple la Ley” (Juan 7:19);
    “No os dio Moisés la Ley, y ninguno de vosotros cumple la Ley” (Juan 7:19);
    “No os dio Moisés la Ley, y ninguno de vosotros cumple la Ley” (Juan 7:19);

    Medíten bien en lo que dijo nuestro Señor;

    ¿¿¿ SE ATREVERÍAN LOS JUDAIZÁNTES DECIRLE A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO QUE ELLOS “ SÍ ” CUMPLEN CON LA LEY ???.

    EL APÓSTOL PABLO DIJO:

    “Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la Ley” (Gálatas 6:13);
    “Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la Ley” (Gálatas 6:13);
    “Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la Ley” (Gálatas 6:13);

    Mediten bien en lo que dijo el Apóstol Pablo;

    ¿¿¿ ACASO MINTIÓ EL APÓSTOL PABLO CONTRA LOS DEFENSORES DE LA LEY PARA LOS GENTILES ???

    EL APÓSTOL PEDRO DIJO:

    “¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? (Hechos 15:10)”
    “¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? (Hechos 15:10)”
    “¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? (Hechos 15:10)”

    Medíten bien en lo que dijo el Apóstol Pedro;

    Cuídense, de que en el dia del juicio no sean halládos como los que tentaron a Dios, poniendo cargas sobre los discípulos.

    Es evidente que si el pueblo judío no pudo cumplir la Ley, mucho menos los gentiles.

    TODOS LOS QUE LÉEN LOS ESCRITOS DE LOS JUDAIZÁNTES (si tienen el Espíritu Santo y conocen bien la bíblia) SE DARÁN CUENTA QUE SON EL MARASMO DE UNA DOCTRINA DISTORCIONADA, ADULTERADA Y APOSTÁTICA; EL FIN DE LOS CUALES SERÁ CONFORME A SUS OBRAS.

    Gálatas 5:10: Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba LLEVARÁ LA SENTENCIA, quienquiera que sea

    Gálatas 1:8: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, SEA ANATEMA.

    Gálatas 1:9: Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, SEA ANATEMA.

    ¡¡¡ A DIOS SEA TODA LA GLORIA !!!

    POSDATA:

    Algunas denominaciones subdividen la Ley disque en: Moral y Ceremonial. ESOS TÉRMINOS NO EXÍSTEN EN LA BIBLIA.

    Ustedes jamás encontrarán en la biblia esa terminología disque: LEY MORAL Y LEY CEREMONIAL

    *******

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