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Spurgeon: Los Usos de la Ley

mayo 10, 2009

Tenía mucho tiempo de no compartir parte de los sermones de Spurgeon. Pero este día quiero compartir con ustedes unas palabras de este sabio hombre de Dios, sobre todo cuando he estado defendiendo la posición reformada con respecto a a obediencia y observancia que le debe el creyente a la ley de Dios. Les dejo entonces con el sermón de Charles Spurgeon dado el Domingo 19 de Abril de 1857, basado en Gálatas 3: 19, “Entonces, para qué sirve la ley?

El Apóstol Pablo, mediante un argumento poderoso y altamente ingenioso, ha demostrado que la ley no fue establecida por Dios para la justificación y salvación del hombre. Él declara que Dios hizo un pacto de gracia con Abraham mucho antes de que la ley fuera dada en el Monte Sinaí; que Abraham no estuvo presente en el Monte Sinaí, y que, por lo tanto, no pudo hacerse alteración alguna al pacto hecho allí, por sugerencia suya; que, adicionalmente, no se le pidió el consentimiento a Abraham para alguna alteración del pacto, y sin su consentimiento el pacto no podía haber sido cambiado legalmente; y además, que el pacto permanece firme e inconmovible, viendo que fue hecho a la simiente de Abraham, al igual que al propio Abraham. “Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.”Por tanto, ni herencia ni salvación pueden obtenerse jamás por la ley. Ahora bien, irse a los extremos es el error de la ignorancia. Generalmente, cuando los hombres creen en una verdad, llevan su creencia hasta el extremo de negar otra; y, con mucha frecuencia, la afirmación de una verdad cardinal conduce a los hombres a generalizar sobre todos los matices, generando falsedades de esa verdad. La supuesta objeción puede expresarse así: “Tú dices, oh Pablo, que la ley no puede justificar; ciertamente entonces la ley no sirve para nada; ‘entonces, ¿para qué sirve la ley?’ Si no puede salvar al hombre, ¿cuál es su objetivo? Si por sí misma nunca llevará a nadie al cielo ¿para qué fue escrita? ¿Acaso no es una cosa inútil?”

El apóstol muy bien pudo haber replicado a su oponente con una mirada de desprecio, diciéndole: “Oh insensato, y tardo de corazón para entender. ¿Se demuestra que una cosa es completamente inútil, simplemente porque no responde a cada propósito en el mundo? ¿Dirán acaso que debido a que el hierro no es comestible, entonces el hierro es inútil? Y debido a que el oro no puede ser alimento para el hombre, ¿por esa causa lo tirarán a la basura, llamándolo escoria que no vale nada? Sin embargo, sobre la base de esas insensatas premisas, ustedes proceden de esa manera. Pues, debido a que he dicho que la ley no puede salvar, ustedes me han preguntado neciamente que para qué sirve entonces. Y ustedes insensatamente suponen que la ley de Dios no sirve para nada, y que no tiene ningún valor.”

Esta objeción, por lo general, es propuesta por dos tipos de personas. Primero, por simples latosos a quienes no les gusta el Evangelio, y desean encontrarle todo tipo de fallas. Ellos pueden decirnos aquello en lo que no creen; pero no nos dicen en qué creen. Ellos quieren oponerse a las doctrinas y a los sentimientos de los demás; pero estarían perdidos si se les pidiera que se sienten y escriban sus propias opiniones. No parecen haber ido más lejos que el genio de un mono, que puede hacer pedazos todo, pero que no puede arreglar nada.

Luego, por otro lado, está el antinomiano, que dice: “Sí, yo sé que soy salvo únicamente por gracia;” y entonces quebranta la ley diciendo que no le obliga, ni siquiera como regla de vida; y pregunta: “¿Para qué, entonces, sirve la ley?” echándola fuera de su puerta como si fuera un mueble viejo únicamente útil como leña, porque, en verdad, no está adaptada para salvar su alma.

Pero una cosa puede tener muchos usos, aunque no tenga alguno en particular. Es cierto que la ley no puede salvar; pero es también igualmente cierto que la ley es una de las obras más importantes de Dios, y merece toda la reverencia, y es extremadamente útil cuando es aplicada por Dios para los propósitos para los cuales fue establecida.

Sin embargo, amigos míos, perdónenme si solamente hago la observación que esta es también una pregunta muy natural. Si leen la doctrina del apóstol Pablo encontrarán que declara que la ley condena a toda la humanidad. Ahora, por un solo instante vamos a echar una ojeada a las obras de la ley en este mundo. He aquí, veo cuando la ley es ordenada en el Monte Sinaí. Aun el propio monte tiembla con miedo. Relámpagos y truenos forman el cortejo de esas terribles sílabas que ablandan los corazones de Israel. Todo el Sinaí humeaba. Jehová resplandeció desde el monte de Parán, y el Santo vino de Sinaí; “y vino de entre diez millares de santos.”

De Su boca salió una ley ardiente para ellos. Era una ley terrible aun en el momento en que fue dada; y desde entonces, de ese Monte Sinaí ha bajado una temible lava de venganza, para inundar, para destruir, para quemar, y para consumir a toda la raza humana, si no fuera porque Jesucristo ha detenido ese terrible torrente, y ha ordenado a sus olas de fuego a que se queden quietas.

Si pudieran contemplar al mundo sin Cristo en él, simplemente bajo la ley, verían un mundo en ruinas, un mundo con el sello negro de Dios puesto sobre él, marcado y sellado para condenación; verían hombres que, si conocieran su condición, tendrían sus manos sobre sus lomos y estarían gimiendo todos sus días; verían hombres y mujeres condenados, perdidos, arruinados; y en las regiones más alejadas verían la fosa que es cavada para el impío, en la cual la tierra debería haber sido arrojada para taparla, si la ley hubiera hecho lo suyo, aparte del Evangelio de Jesucristo nuestro Redentor.

Ay, amados, la ley es una gran inundación que habría anegado al mundo con algo peor que el agua del diluvio de Noé; es un gran incendio que habría quemado la tierra con una peor destrucción que la que cayó sobre Sodoma; es un ángel severo con una espada, sediento de sangre, y con alas de muerte; es un gran destructor que arrasa a las naciones; es el gran mensajero de la venganza de Dios, que es enviado al mundo.

Sin el Evangelio de Jesucristo, la ley no es otra cosa que la voz condenatoria de Dios, que truena en contra de la humanidad. “Entonces, ¿para qué sirve la ley?” parece una pregunta muy natural. ¿Puede la ley ser de utilidad para el hombre? ¿Puede ese Juez que se pone el birrete negro y nos condena a todos, esa ley del Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, puede ayudar en la salvación? Sí, si puede; y ustedes verán cómo lo hace, si Dios nos ayuda en nuestra predicación. “Entonces, ¿para qué sirve la ley?”

I. El primer uso de la ley es manisfestarle al hombre su culpa. Cuando Dios determina salvar a un hombre, lo primero que hace con él es enviarle la ley, para mostrarle cuán culpable, cuán vil, cuán ruin es él, y en qué peligrosa posición se encuentra. ¿Ven a ese hombre situado al borde del precipicio?; está profundamente dormido, y exactamente en el peligroso límite del farallón. Un simple movimiento y rodará y se hará pedazos contra las puntiagudas rocas del fondo y nunca más se sabrá de él.

¿Cómo puede ser salvado? ¿Qué se puede hacer por él, qué se puede hacer? Ésa es nuestra posición; también nosotros estamos al borde la ruina, pero somos insensibles a ello. Dios, cuando comienza a salvarnos de peligro tan inminente, envía Su ley, la cual, con un recio puntapié nos despierta, y hace que abramos los ojos; vemos entonces nuestro terrible peligro, descubrimos nuestras miserias; y es entonces cuando estamos en la posición correcta para clamar por nuestra salvación, y nuestra salvación viene a nosotros.

La ley actúa con el hombre como lo hace el médico cuando quita lo que obstruye el ojo del ciego. Los hombres que creen en su justicia propia son ciegos, aunque se consideran buenos y hasta excelentes. La ley quita esa obstrucción, y les permite descubrir cuán viles son, y cuán completamente arruinados y condenados están, si permanecen bajo la sentencia de la ley.

Sin embargo, en vez de tratar esto doctrinalmente, voy a tratarlo prácticamente, esperando un impacto directo en sus conciencias. Amado lector, ¿acaso la ley de Dios no te convence de pecado este día? Bajo la mano del Espíritu de Dios, ¿no te hace sentir que has sido culpable, que mereces la perdición, que has incurrido en la terrible ira de Dios?

Ustedes que están sentados allá; ¿no han quebrantado estos diez mandamientos? ¿Aun en la letra no los han quebrantado? ¿Quién de ustedes ha honrado siempre a su padre y a su madre? ¿Quién de nosotros ha dicho siempre la verdad? ¿Acaso algunas veces no hemos levantado un falso testimonio en contra de nuestro vecino? ¿Hay alguna persona aquí que no se haya fabricado otro dios, y que no se haya amado a sí mismo, o a su negocio, o a sus amigos, más de lo que ha amado a Jehová, el Dios de toda la tierra? ¿Quién de ustedes no ha codiciado la casa de su vecino, o su siervo, o su buey, o su asno? Todos nosotros somos culpables con relación a cada letra de la ley; todos nosotros hemos transgredido los mandamientos. Y si realmente entendiéramos estos mandamientos, y sintiéramos que nos condenan, tendrían esta influencia útil en nosotros de mostrarnos el peligro en que estamos, y de llevarnos a volar a Cristo.

Pero, amados lectores, ¿acaso esta ley no los condena a ustedes porque aunque ustedes dijeran que no han quebrantado su letra, sin embargo ustedes han violado su espíritu. Pues aunque nunca hayan matado, sin embargo se nos dice que el que está enojado con su hermano es un asesino. Como dijo una vez un hombre de color: “señor, yo pensé que nunca había matado a nadie, que yo era inocente en este mandamiento; pero cuando oí que el que odia a su hermano es un asesino, entonces me reconocí culpable, pues muy a menudo he matado a veinte hombres antes del desayuno, pues he estado enojado con ellos con mucha frecuencia.” La ley no sólo involucra lo que dice con palabras, sino que encierra cosas profundas escondidas en sus entrañas. Dice: “No cometerás adulterio.” Pero esto quiere decir, como afirma Jesús, “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Dice, “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;” quiere decir que debemos reverenciar a Dios en todo lugar, y tener Su temor ante nuestros ojos, y en todo momento debemos respetar Sus ordenanzas, y siempre caminar en Su temor y amor. Ay, hermanos míos, seguramente no hay nadie aquí que esté tan endurecido en su justicia propia como para que diga: “yo soy inocente.” El espíritu de la ley nos condena. Y ésta es su propiedad útil; nos humilla, nos hace ver que somos culpables, y así somos conducidos a recibir al Salvador.

Además, fíjense bien, mis queridos lectores, que una infracción de esta ley es suficiente para condenarnos para siempre. El que ofende a la ley en un punto, se hace culpable de todos. La ley exige que obedezcamos cada mandamiento; y si uno de ellos es quebrantado, todos los demás quedan lesionados. Es como un jarrón de sobresaliente hechura; para destruirlo no necesitas hacerlo añicos; basta con hacerle la más pequeña fractura y se habrá destruído toda su perfección.

Puesto que es una ley perfecta la que se nos ordena obedecer, y obedecerla de manera perfecta, basta infringirla una vez, aunque no volviéramos a hacerlo nunca. No podemos esperar otra cosa de la ley más que la voz, “tú estás condenado, tú estás condenado, tú estás condenado.” Bajo este aspecto, ¿no debería la ley despojarnos a muchos de nosotros de toda nuestra jactancia? ¿Hay alguien que pudiera levantarse de su lugar para decir: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres?” Con seguridad no habrá nadie que pueda regresar a casa diciendo: “he diezmado la menta y el comino; todo esto lo he guardado desde mi juventud.” No, sino que si es esta ley ha tocado la conciencia y el corazón, estaremos junto al publicano, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador.”

La única razón por la que un hombre piensa que es justo es porque no conoce la ley. Piensas que nunca la has quebrantado debido a que no la entiendes. Algunos de ustedes son las personas más respetables; ustedes piensan que han sido tan buenos que pueden ir al cielo mediante sus propias obras. Tal vez no lo dicen de esa manera, pero en lo secreto piensan eso; han recibido el sacramento con mucha devoción, ustedes han sido poderosamente piadosos al asistir a su iglesia o capilla con regularidad, son buenos con los pobres, generosos y justos, y dicen, “yo me salvaré por mis obras.”

No, señor; mira la llama que vio Moisés, y estremécete, y tiembla y desespera. La ley no puede hacer nada por nosotros, excepto condenarnos. Lo máximo que puede hacer es sacarnos a latigazos fuera de nuestra jactanciosa justicia propia y conducirnos a Cristo. Pone un peso a nuestras espaldas y nos hace pedirle a Cristo que lo quite de allí. Es como una lanceta que explora la herida. Para usar una parábola, es como algún oscuro sótano que no ha sido abierto por años, que está lleno de todo tipo de criaturas repugnantes; podemos caminar en ese sótano sin saber que están allí.

Pero viene la ley, derriba las cortinas, permite que entre la luz, y luego descubrimos cuán vil corazón tenemos, y cuán perversas han sido nuestras vidas; y, entonces, en lugar de jactarnos, somos llevados a postrarnos y a clamar, “Señor, sálvame o perezco. Oh, sálvame por tu pura misericordia o de lo contrario seré arrojado fuera.” Oh, ustedes que son justos con su justicia propia que leen este sermón, que se consideran tan buenos que pueden remontarse al cielo por su propias obras, (caballos ciegos, dando vueltas perpetuamente al molino sin progresar ni una sola pulgada), ¿piensan cargar con la ley sobre sus hombros como lo hizo Sansón con las puertas de Gaza? ¿Acaso se imaginan ustedes que pueden guardar a la perfección esta ley de Dios? ¿Se atreverían a decir que no la han quebrantado? No, seguramente, confesarán: “me he rebelado,” aunque lo harán en voz muy baja. Entonces deben saber esto: la ley no puede hacer nada por ustedes en lo relacionado al perdón.

Todo lo que puede hacer es solamente esto: puede hacerte sentir que no eres absolutamente nada; puede desvestirte; puede magullarte; puede matarte; pero jamás puede darte vida, ni vestirte ni limpiarte, pues no fue establecida para hacer eso.

¿Oh, lector, estás triste hoy por causa del pecado? ¿Sientes que has sido culpable? ¿Reconoces tu trasgresión? ¿Confiesas tus extravíos? Escúchame, entonces, como embajador de Dios. El Señor tiene misericordia de los pecadores. Jesucristo vino al mundo para salvar pecadores. Y aunque tú has quebrantado la ley, Él la ha guardado. Toma Su justicia para que sea tuya. Entrégate a Él. Ven a Él ahora, sin nada y desnudo, y cúbrete con Sus vestiduras. Ven a Él, malvado y sucio, y lávate en la fuenta que ha sido abierta para el pecado y la impureza; y entonces sabrás “para qué sirve la ley.” Ese es el primer punto.

II. Ahora, el segundo uso. La ley sirve para aniquilar toda esperanza de salvación por medio de una vida reformada. La mayoría de los hombres, cuando se reconocen culpables, prometen que se reformarán. Dicen: “he sido culpable y he merecido la ira de Dios, pero en el futuro voy a acumular muchos méritos que compensarán todos mis viejos pecados.” Pero la ley tapa la boca del pecador con su mano y le dice: “alto, no puedes hacer eso; es imposible.”

Les mostraré cómo puede la ley hacer esto. Lo hace parcialmente recordándole al hombre que la obediencia futura no puede expiar la culpa pasada. Usando una metáfora común, para que el pobre pueda entenderme plenamente, ustedes han ido acumulando un saldo deudor en la tienda donde compran. Ahora es tan grande que no pueden pagarla. Entonces acuden a la señora Brown, la dueña de la tienda, y le dicen: “caramba, señora, me da mucha pena, que debido a que mi esposo está sin trabajo,” y todo eso, “sé que nunca le podré pagar. Tengo una gran deuda con usted, pero si le parece, señora, si me perdona esta deuda, ya nunca le voy a volver a deber; en el futuro le pagaré siempre de contado.” “Sí, diría ella, “pero eso no arreglaría nuestras cuentas. Si me va a pagar lo que compra, estaría simplemente cumpliendo con su obligación. Pero, ¿qué pasará con toda la deuda acumulada? ¿Cómo se va a saldar? No se podrá liquidar con todo lo que pague en el futuro.”

Esto es lo que hacen los hombres con respecto a Dios. “Es verdad,” dicen, “sé que me he extraviado grandemente; pero ya no volveré a hacerlo.” Ah, sería bueno que ya no utilices esas respuestas infantiles. Al aferrarte a tal esperanza no haces otra cosa que manifestar tu excesiva insensatez. ¿Acaso puedes borrar tu transgresión mediante la obediencia futura? Ah, no. La vieja deuda debe pagarse de alguna manera. La justicia de Dios es inflexible, y la ley te dice que ninguno de tus propósitos puede expiar lo que has hecho en el pasado. Debes recibir una expiación por medio de Cristo Jesús el Señor.

“Pero,” dice el hombre, “voy a tratar de ser mejor, y entonces yo creo que recibiré misericordia.” Entonces la ley interviene y dice: “Vas a tratar de guardarme, ¿no es cierto? Vamos, amigo, no puedes hacerlo.” La perfecta obediencia en el futuro es imposible. Y los diez mandamientos son mostrados, y si cualquier pecador que ha despertado los mira, se retirará diciendo: “es imposible que yo los guarde.” “Vamos, amigo, tú dices que serás obediente en el futuro. Tú no has sido obediente en el pasado, y no hay ninguna probabilidad que guardes los mandamientos de Dios en el tiempo venidero. Dices que evitarás los males del pasado. No puedes . “Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” Pero tú respondes “voy a poner más empeño en mis caminos.” “Amigo, no lo harás; la tentación que te venció ayer te vencerá mañana también. Pero, fíjate bien, si pudieras vencerla no podrías alcanzar la salvación con ello.”

La ley te dice que a menos que obedezcas perfectamente, no puedes ser salvado por tus hechos; te dice que un solo pecado lo manchará todo, que una trasgresión arruinará toda tu obediencia. En el cielo debes llevar una vestidura sin mancha; Dios puede aceptar únicamente una ley inviolada. Así, entonces, la ley responde a este propósito, decirles a los hombres que sus logros, sus enmiendas, sus hechos, no son de ninguna utilidad en el asunto de la salvación. Lo que les toca es venir a Cristo, obtener un nuevo corazón y un espíritu recto; obtener el arrepentimiento evangélico del cual no tienen que arrepentirse, para que así puedan poner su confianza en Jesús y recibir el perdón por medio de Su sangre.

“Entonces, ¿para qué sirve la ley?” Sirve este propósito, como decía Lutero, el propósito de un martillo. Lutero, como ustedes saben, es muy enérgico acerca del tema de la ley. Dice: “Si alguien no es un asesino, ni un adúltero, ni un ladrón, y se refrena externamente del pecado, como lo hacía el fariseo que es mencionado en el Evangelio, esa persona juraría que es justa, y por lo tanto concibe una opinión de justicia, y presume de sus buenas obras y de sus méritos. A tales personas Dios no puede ablandar ni humillar de ninguna otra manera, para que puedan reconocer su miseria y su condenación, sino por medio de la ley; porque ese es el martillo de la muerte, el trueno del infierno, y el rayo de la ira de Dios, que hace polvo a los hipócritas insensibles y obstinados. Porque mientras habite en el hombre la opinión de justicia, habitará en él también el orgullo incomprensible, la presunción, la seguridad, el odio hacia Dios, el desprecio a Su gracia y a Su misericordia, la ignorancia de las promesas y de Cristo. La predicación de la libre remisión de pecados, por medio de Jesucristo, no puede entrar en el corazón de alguien así, ni tampoco puede experimentar ningún sabor ni aroma al respecto; pues esa poderosa roca y esa muralla diamantina, es decir, la opinión de justicia con la cual se reviste el corazón, lo impide. Por lo tanto, la ley es ese martillo, ese fuego, ese viento grande y poderoso, y ese terrible terremoto que parte las montañas, y quiebra las rocas (1 Reyes 19: 11, 12, 13), es decir, los hipócritas obstinados y orgullosos. Elías, no pudiendo resistir estos terrores de la ley, que son significados por estas cosas, cubrió su rostro con su manto. Sin embargo, cuando la tempestad cesó, que Elías había presenciado, se escuchó un silbo apacible y delicado en el cual estaba el Señor; pero fue necesario que la tempestad de fuego y de viento, y el terremoto pasaran, antes que el Señor se revelara en ese silbo apacible.”

III. Y ahora avanzamos otro paso. Ustedes que conocen la gracia de Dios podrán seguirme en este siguiente paso. La ley tiene por objeto mostrarle al hombre la miseria que recaerá sobre él a causa de su pecado. Hablo por experiencia, a pesar de ser joven; y muchos entre quienes me escuchan, oirán esto con verdadero interés, porque han sentido lo mismo.

Hubo una época en que yo, siendo aún muy joven, sentí con gran dolor la maldad del pecado. Mis huesos se hicieron viejos entre mis gemidos prolongados. Día y noche la mano de Dios caía duramente sobre mí. Hubo momentos en los que me asustaba con visiones y me atemorizaba con sueños; cuando durante el día sentía hambre de liberación, pues mi alma ayunaba dentro de mí: tenía miedo que los propios cielos cayeran sobre mí, y aplastaran mi alma culpable. La ley de Dios se había apoderado de mí, y me estaba mostrando mi miseria.

Durante la noche, si dormía, soñaba con el abismo sin fondo, y cuando me despertaba me parecía sentir la miseria que había soñado. Subía a la casa de Dios y mi canción no era más que un gemido. Me retiraba a mi aposento y allí en medio de lágrimas y gemidos elevaba mi oración, sin ninguna esperanza ni refugio. Entonces podía decir con David: “El búho de las soledades es mi amigo, y el pelícano del desierto mi compañero,” pues la ley de Dios me azotaba con su látigo de diez puntas, y luego me frotaba con salmuera, de tal forma que yo me estremecía y temblaba con dolor y angustia, y mi alma prefería morir estrangulada que vivir, pues yo estaba sumamente afligido. Algunos de ustedes han experimentado lo mismo. La ley fue enviada a propósito para hacer eso.

Pero ustedes se preguntarán, “¿qué necesidad hay de esa miseria?” Yo respondo que esa miseria fue enviada por esta razón: para que así yo pueda clamar a Jesús. Usualmente nuestro padre celestial no nos hace buscar a Jesús hasta que no nos ha dejado limpios a punta de latigazos, de toda nuestra confianza; Él no nos hace anhelar ardientemente el cielo hasta que no nos haya hecho sentir algo de las torturas intolerables de una conciencia dolorida, que es un anticipo del infierno.

¿Acaso no recuerdas, amigo mío, cuando solías despertarte en la mañana, y lo primero que hacías era tomar una copia del libro Alarma de Alleine, o Un Llamado al Inconverso de Baxter? Oh, esos libros, esos libros; en mi niñez yo los leía y los devoraba cuando estaba bajo un sentido de culpa. Leer esos libros era como permanecer al pie del Sinaí. Cuando leía a Baxter, encontraba que decía cosas como éstas: “Pecador, recapacita; en una hora pudieras estar en el infierno. Piensa que dentro de poco pudieras estar agonizando; aun ahora, la muerte está carcomiendo tu mejilla. ¿Qué harás cuando estés frente al tribunal de Dios sin un Salvador? ¿Le dirás que no tuviste tiempo que dedicar a la religión? ¿Acaso esa excusa vacía no se evaporará en el aire tenue? Oh, pecador, entonces ¿te atreverás tú a insultar a tu Hacedor? ¿Te atreverás a burlarte de Él? Recapacita; las llamas del infierno son abrasadoras y la ira de Dios es terrible. Aunque tus huesos fueran de acero, y tus costillas de bronce, te estremecerías de terror. Oh, aunque tuvieras la fortaleza de un gigante, no podrías luchar con el Altísimo. ¿Qué harás cuando te haga pedazos, y no haya nadie que te pueda librar? ¿Qué harás cuando dispare en tu contra sus diez poderosos cañones? El primer mandamiento dirá: “¡Aplástalo; él me ha quebrantado!” El segundo mandamiento dirá: “¡Condénalo; él me ha quebrantado!” El tercero dirá: “¡Maldición sobre él; porque me ha quebrantado!” Y de una manera parecida todos dispararán en contra tuya; y tú estarás sin un refugio, sin un lugar adonde huir, y sin ninguna esperanza.”

¡Ah!, ustedes no han olvidado aquellos días en los que ningún himno parecía el adecuado para ustedes excepto el que comienza así:

“Encórvate, alma mía, tú que solías elevarte,
y platica por un rato con la muerte;
Considera cómo agoniza el mortal,
Y exhala su último suspiro.”

O también,

“Ese terrible día ciertamente vendrá,
La hora establecida se apresura,
Cuando deba comparecer ante mi Juez,
Para pasar la solemne prueba.”

Ay, y es por esto que la ley fue enviada: para convencernos de pecado, para hacernos temblar y estremecer delante de Dios. ¡Oh!, ustedes que son justos con justicia propia, permítanme dirigirles simplemente una palabra o dos el día de hoy, pronunciadas con terrible y ardiente sinceridad. Recuerden, señores, que viene el día cuando una muchedumbre mucho más vasta que ésta se congregará sobre las llanuras de la tierra; cuando el Salvador, el Juez de los hombres, se sentará en un gran trono blanco.

Ahora, ya ha llegado; el libro es abierto; la gloria del cielo es manifestada, rica con un amor triunfante, y ardiendo con una venganza inextinguible; diez mil ángeles están a cada lado; y tú estás de pie para ser juzgado. Ahora, tú que eres justo con justicia propia, ¡dime ahora que fuiste a la iglesia tres veces al día! ¡Vamos, amigo, dime ahora que tú guardaste todos los mandamientos! ¡Dime ahora que tú no eres culpable! ¡Preséntate ante Él con el recibo de tu menta, de tu anís y de tu comino! ¡Vamos, ahora, amigo! ¿Dónde estás? Oh, estás huyendo. Estás gritando, “Peñas, escóndanme; montes, caigan sobre mí.”

¿Qué pretendes, hombre? Cómo; tú eras tan justo en la tierra que nadie osaba hablarte; eras tan bueno y tan decente; ¿por qué huyes? ¡Vamos, hombre, llénate de valor; ven ante tu Hacedor; díle que fuiste honesto, sobrio, excelente, y que mereces ser salvado! ¿Por qué te demoras para repetir tus jactancias? Anímate; dílas. Veo que continúas huyendo de la presencia de tu Hacedor, dando alaridos. No se hallará a nadie que permanezca delante de Él, apoyado en su propia justicia.

Pero ¡miren!, ¡miren!, ¡miren! Veo a un hombre que sale al frente de esa abigarrada multitud; marcha hacia delante con paso firme, y con ojos sonrientes. ¡Cómo! ¿Hay alguien que se atreve a estar ante su Hacedor? Sí, hay uno; se adelante y exclama, “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?” ¿No te estremeces? ¿No se lo tragarán las montañas de ira? ¿No lanzará Dios Su terrible rayo en contra suya? No; escucha mientras continúa confiadamente: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó.” Y veo la diestra de Dios extendida: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros.” Ahora se cumple el verso que una vez cantaste con dulzura:

“Con valentía estaré en aquel gran día,
Pues ¿quién me acusará de algo?
Ya que, por medio de Tu sangre, absuelto he sido
De la tremenda maldición y vergüenza del pecado.”

IV. Y ahora, mis queridos amigos, temo cansarlos; por lo tanto, permítanme sugerir brevemente otro pensamiento. “Entonces, ¿para qué sirve la ley?” Fue enviada al mundo para mostrar el valor de un Salvador. De la misma manera que el oropel hace resaltar las joyas, y las manchas oscuras hacen que los tintes brillantes luzcan más brillantes, así la ley hace que Cristo aparezca más puro y más celestial. Oigo a la ley de Dios maldecir. Cuán dura es su voz. Jesús dice: “Venid a Mí;” ¡oh, qué música! Cuánto más musical, después de los sonidos discordantes de la ley. Veo que la ley condena; contemplo a Cristo obedeciéndola. ¡Oh!, cuán importante es ese precio, conociendo cuán pesada es la demanda!

Leo los mandamientos y los encuentro estrictos y tremendamente severos. ¡Oh!, cuán santo debe haber sido Cristo para obedecerlos todos ellos por mí. Nada me lleva a valorar más a mi Salvador que cuando veo que la ley me condena. Cuando sé que esta ley se interpone en mi camino, y como un querubín con una espada encendida no me dejará entrar al paraíso, entonces puedo conocer cuán dulcemente preciosa debe ser la justicia de Cristo, que es un pasaporte para el cielo, y que me da gracia para entrar en él.

V. Y, finalmente, “¿para qué sirve la ley?” Fue enviada al mundo para evitar que los cristianos confíen en la justicia propia. ¿Acaso los cristianos confían alguna vez en su justicia propia? Claro que sí, así es. El mejor cristiano del mundo encontrará que le resulta difícil evitar la jactancia y la confianza en su propia justicia. John Knox, en su lecho de muerte, sufrió severos ataques de justicia propia. “La última noche de su vida en la tierra, durmió de corrido por algunas horas, emitiendo muchos profundos gemidos. Cuando se le preguntó por qué gemía tan profundamente, respondió, ‘Durante mi vida he resistido muchos ataques de Satanás; pero en estos momentos me ha atacado de manera más terrible que nunca, y ha utilizado toda su fuerza para acabar conmigo de una vez. La astuta serpiente se ha esforzado para persuadirme de que he merecido el cielo y la bienaventuranza eterna por el fiel cumplimiento de mi ministerio. Pero bendito sea Dios que me ha dado la capacidad de apagar este dardo encendido, recordándome pasajes como éstos: ‘¿Qué tienes que no hayas recibido?” y, “Por la gracia de Dios soy lo que soy.'”

Sí, y cada uno de nosotros ha sentido lo mismo. Ha sido más bien divertido cuando a menudo se me han acercado algunos hermanos que me dicen: “confío que el Señor lo conservará humilde,” cuando ellos mismo eran tan orgullosos como la alta posición que ostentaban y todavía unas cuantas pulgadas más. Han sido muy sinceros en su oración para que yo sea humilde, alimentando sin darse cuenta su propio orgullo debido a su propia reputación imaginaria de humildad. Desde hace mucho tiempo he renunciado a instar a la gente a que sea humilde, porque naturalmente tiende a hacerlos más bien orgullosos.

Un hombre suele decir: “Dios mío, estas personas temen que yo sea orgulloso; debo tener algo que sea motivo de orgullo.” Luego nos decimos a nosotros mismos, “no les voy a permitir que lo vean;” y tratamos de reprimir nuestro orgullo, pero después de todo, somos tan orgullosos interiormente como el propio Lucifer. Yo encuentro que las personas más orgullosas y que más confían en su justicia propia son aquellas que no hacen nada, y que no les preocupa en lo más mínimo lo que los otros opinan acerca de su propia bondad.

La vieja verdad del libro de Job es una realidad ahora. Ustedes saben que al comienzo del libro de Jobe se dice: “Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos.” Eso es lo que ocurre generalmente en este mundo. Los bueyes están arando en la iglesia (tenemos algunos que están trabajando arduamente para Cristo) y las asnas están paciendo cerca de ellos, en las zonas más selectas y fértiles de la tierra. Estas son las personas que tienen mucho que decir acerca de la justicia propia. ¿Qué hacen? No hacen lo suficiente para ganarse la vida, y sin embargo piensan que van a ganarse el cielo. Se sientan cruzados de brazos, y sin embargo son tan reverentemente justos, porque quizás eventualmente dan dinero para alguna caridad. No hacen nada y sin embargo se jactan de su justicia propia.

Y con los cristianos pasa lo mismo. Si Dios te hace laborioso, y te mantiene ocupado en Su servicio, es menos probable que seas orgulloso confiando en tu propia justicia que si no haces nada. Pero en todo momento hay una tendencia natural a ello. Por tanto, Dios ha escrito la ley, para que cuando la leamos veamos nuestras faltas; para que cuando nos miremos en ella, como en un espejo, veamos la impurezas de nuestra carne, y tengamos un motivo para aborrecernos en saco y cenizas, y clamar a Jesús pidiéndole misericordia. Usen la ley de esta manera y no de otra.

Y ahora, alguien dice: “señor, ¿hay algunas personas aquí presentes a quienes usted haya predicado esto a propósito?” Sí, me gusta predicarle a la gente. No creo que sea de ninguna utilidad predicar para la gente. Me gusta predicar directamente a los individuos y al corazón. En cada círculo encuentro a un grupo que afirma en idioma muy claro: “yo soy tan buen padre como el mejor que pueda ser encontrado en la parroquia; soy un buen comerciante, pago veinte chelines por libra; no como el señor Fulano de Tal; yo voy a la iglesia, o voy a la capilla, y eso es más de lo que hace todo el mundo; pago mis suscripciones: pago una cuota para la enfermería; digo mis oraciones; por tanto, creo que tengo tan buenas probabilidades de ir al cielo como cualquier otro en el mundo.” Creo que tres de cada cuatro personas en Londres piensan de esta manera.

Ahora, si esa es la base de tu confianza, tienes una esperanza podrida; tú tienes una tabla sobre la que estás parado que no resistirá tu peso en el día de rendir cuentas a Dios. Vive el Señor mi Dios, en cuya presencia estoy, “que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” Y si piensas que la obra más perfecta de tus manos puede salvarte, tienes que saber esto, que “Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.” Aquellos que no la buscaban, la alcanzaron. ¿Por qué? Porque el uno la ha buscado por fe, el otro la ha buscado por las obras de la ley, donde nunca se puede encontrar la justificación.

Escuchen ahora el Evangelio, hombres y mujeres; dejen de vanagloriarse de su propia justicia; abandonen sus esperanzas, junto con todas las confianzas de ustedes que surgen de esto:

“Tus lágrimas podrían fluir para siempre,
Y tu celo no conocer descanso,
Nada puede expiar el pecado;
Cristo debe salvar, y únicamente Cristo.”

Si quieren saber cómo hemos de ser salvos, escuchen esto: deben venir a Cristo sin traer nada de ustedes. Cristo ha guardado la ley. Tienen que hacer que Su justicia sea de ustedes. Cristo sufrió en el lugar de todos los que se arrepienten. Él ha padecido el castigo de ustedes. Y por medio de la fe en la santificación y la expiación de Cristo, ustedes serán salvos. Vengan, entonces, ustedes que están trabajados y cargados, heridos y mutilados por la Caída; vengan, entonces, ustedes pecadores; vengan, entonces, ustedes moralistas; vengan, entonces, todos ustedes que han quebrantado la ley de Dios y lo sienten; abandonen sus propias confianzas y vengan a Jesús, Él los aceptará; les dará vestiduras de justicia sin mancha alguna, y los hará suyos para siempre.

Pero, ¿cómo puedo venir? Preguntará alguien; “¿Debo ir a casa y orar? No, señor, no. Allí donde estás parado ahora, tú puedes acercarte a la cruz. Oh, si te reconoces pecador, ahora, te suplico, antes de que tu pie se aparte del lugar que estás pisando, ahora dí esto:

“Yo me arrojo en Tus brazos: Señor, salva mi alma culpable en el último día.”

Ahora, humíllense, abandonen toda justicia propia. “Mírenme a mí; miren ahora;” no digan: “¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo). “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Sí, tú, tú, tú. ¡Oh!, bendito sea Dios, hemos sabido de cientos de personas que han creído en Cristo en este lugar. Algunas de las personas más malvadas se han acercado a mí, aun recientemente, y me han contado lo que Dios ha hecho por ellos.

Oh, que tú también quisieras venir a Jesús. Recuerda, el que cree será salvo, aunque sus pecados sean incontables; y el que no cree, debe perecer, aunque sus pecados sean pocos. ¡Oh, que el Espíritu Santo los conduzca a creer; para que así puedan escapar de la ira venidera, y tengan un lugar en el paraíso entre los redimidos!

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76 comentarios leave one →
  1. Renton permalink
    mayo 10, 2009 12:35 pm

    Por tanto, Dios ha escrito la ley, para que cuando la leamos veamos nuestras faltas; para que cuando nos miremos en ella, como en un espejo, veamos la impurezas de nuestra carne, y tengamos un motivo para aborrecernos en saco y cenizas, y clamar a Jesús pidiéndole misericordia. Usen la ley de esta manera y no de otra.

    Totalmente de acuerdo con las palabras de Spurgeon!

  2. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 10, 2009 1:38 pm

    Eduardo,

    todo lo que he dicho respecto a la Ley esta confirmado en los puntos del mensaje de Spurgeon.
    Yo nunca ha dicho que la Ley es inutil e inservible, todo lo contrario, concuerdan mis planteamientos con los de Spurgeon.

    El primer regimen de la Ley a traves de Moises le daba un mensaje al hombre pecador que buscaba justificacion a traves de observancias de reglas: ¡viene otro regimen mejor que este! No porque sea inservible, ¡SINO PORQUE EL HOMBRE NO PUEDE CUMPLIR CON EL!

    Si lees el libro de Hebreos te daras cuenta que la frase clave para entenderlo es “mejores cosas”:

    – mejor esperanza. Hebreos 7:19
    – mejor pacto. Heb 7:22
    – mejor ministerio, mejores promesas. Heb 8:6
    – mejores cosas. Heb 11:40

    y el texto de Hebreos 12:24 donde dice clara, inequivoca, e indiscutiblemente que Jesus es el Mediador de este ¡MEJOR REGIMEN DE LA LEY DE DIOS! cuya sangre habla MEJOR que la de Abel.

    y Hebreos 12:25 es super importante para entender esto: el que amonestaba en la tierra era Moises, (1er. regimen de la Ley), pero el que esta amonestando desde el cielo, es Jesucristo.(2do. regimen de la Ley).

    Si no quieres verlo es ya tu responsabilidad, pero te he demostrado biblicamente que lo que digo es correcto.

    y by the way…..Spurgeon no dice nada en todo su mensaje de que debemos observar la Ley Mosaica, ni que debemos buscar una perfeccion de vida aqui en la tierra a traves de esa observancia, leelo bien para que veas que ni lo insinua. Y esos son tus dos argumentos.

    El mensaje de Spurgeon confirma lo que te estoy señalando, y no demuestra para nada lo que tu estas enseñando acerca de la Ley Mosaica.

    y te cito una de las frases de Spurgeon que destacaste en negro: “USEN LA LEY DE ESTA MANERA, Y NO DE OTRA.”

    • mayo 10, 2009 7:08 pm

      Felipe,

      El problema es que me acusaste de hacer de la ley un medio de justificación para el creyente, lo cual NUNCA dije ni lo impliqué. Lo que debemos entender del pasaje de Hebreos donde se menciona que Cristo es el mediador de un mejor regimen de la ley de Dios es que antes de Cristo, la ley condenaba a todos los hombres, pero Cristo es mediador de un mejor pacto, el pacto de la gracia, en donde será Dios quien cambie los corazones de piedra de los hombres y les dé un corazón de carne en el cual escribirá Su ley para que anden en sus caminos (Ezequiel 36: 22-32). Ese es el pacto de gracia. Los hombres naturales andan en la carne, pero por gracia Dios ha decidido rescatar a ciertos hombres de las tinieblas y trasladarlos al reino de Luz. Cristo es un mejor regimen de la ley porque Cristo establece el pacto de gracia. Pero, en NINGUN LUGAR de esos pasajes se está implicando que la ley ha dejado de ser util para el creyente. Por el contrario, al ser la ley espiritual (Romanos 7) puede ser observada unica y exclusivamente por alguien con vida espiritual. NIngun hombre natural puede observar la ley de Dios. Sólo el que ha sido rgenerado puede hacerlo. Que dice Dios a Israel en Deut 6: 6-9? Que debe guardar Su ley y enseñarla a sus hijos, y andarla siempre en la mente. Porqué? Porque su ley moral es lo que Dios quiere que hagan sus hijos.

      El creyente, como bien dice Spurgeon, no busca en la ley la justificación, pues esto es imposible, sino que busca en la ley agradar a Dios, pues es esa ley la que nos guía en nuestras vidas, pues son los propósitos de Dios para todo creyente.

  3. Renton permalink
    mayo 10, 2009 7:56 pm

    Felipe González:
    Spurgeon no dice nada en todo su mensaje de que debemos observar la Ley Mosaica, ni que debemos buscar una perfeccion de vida aqui en la tierra a traves de esa observancia, leelo bien para que veas que ni lo insinua. Y esos son tus dos argumentos

    A eso me refería cuando dije que estaba de acuerdo con el sermón de Spurgeon…

    :|

    • mayo 10, 2009 8:59 pm

      Renton,

      Lo que Spurgeon dice es que el creyente no debe usar la ley como una manera de justificarse-lo que he dicho-sino que debe usarse para su santificación. Ese es el uso de la ley de Dios para el creyente.

  4. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 11, 2009 3:00 am

    Eduardo,

    nunca te he acusado de decir que el creyente debe buscar la Ley para justificarse, lee mis comentarios para que lo veas, yo se que eso tu lo tienes claro mi hermano, donde unico yo discrepo contigo es en ese termino “observar la Ley Mosaica”, eso no lo veo correcto y tiende a crear confusion. Es lo unico que discrepo contigo, y creo que tambien Renton esta en la misma posicion. Es un termino confuso, porque nosotros no tenemos que observar nada, sino proveer para el Espiritu que es El que esta desarrollando el fruto espiritual en nuestro ser regenarado, que en un final, es el amor a Dios y el amor al projimo, la esencia de la Ley divina.

    Y aunque estoy de acuerdo contigo en que la Ley es eterna en su esencia porque viene de los propositos de Dios para el creyente, esta demostrado que ni el hombre natural en pecado puede cumplir sus demandas, ni tampoco el hombre regenerado puede cumplirla en su totalidad, porque todavia hay presencia de pecado en el cuerpo. Por eso vino Cristo a hacerlo por nosotros. Aunque los creyentes regenerados tenemos mas conciencia de la Ley de Dios y de sus propositos, no podemos llegar a cumplirla en su totalidad y perfeccion.

    • mayo 11, 2009 3:03 am

      Felipe,

      Estamos de acuerdo en que el creyente nunca será perfecto. Nunca he dicho lo contrario. Pero debemos tener claro que el creyente será santificado al observar la ley de Dios, que es la guía para el hijo de Dios.

  5. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 11, 2009 3:10 am

    Me acorde (o fue el Espiritu mismo quien lo puso en mi mente) de este texto:

    “Y DE IGUAL MANERA EL ESPIRITU NOS AYUDA EN NUESTRA DEBILIDAD, PUES QUE HEMOS DE PEDIR COMO CONVIENE NO LO SABEMOS, PERO EL ESPIRITU MISMO INTERCEDE POR NOSOTROS CON GEMIDOS INDECIBLES.” Romanos 8:26

    Aqui esta hablando de creyentes regenerados, y ves como la Palabra enseña que todavia somos debiles, o estamos en debilidad. Asi es imposible cumplir con todas las demandas de la Ley de Dios que son la santidad y la perfeccion.

    Yo si creo que vamos a cumplir totalmente con la Ley de Dios, cuando tengamos nuestros cuerpos glorificados, donde ya no habra presencia de pecado, ese sera el deleite de los creyentes en gloria: vivir en la eternidad con Dios y cumpliendo totalmente su Ley.

    Pero mientras estemos en este cuerpo mortal, tenemos que ser ayudados por el Espiritu, y ¡gloria a Dios por eso!

    saludos y bendiciones.

    • mayo 11, 2009 3:16 am

      Felipe,

      Totalmente de acuerdo contigo. Nunca he dicho que observando la ley de Dios vayamos a ser perfectos en esta tierra, pero es observando la ley de Dios por medio de la cual somos santificados por el Espíritu Santo. Por supuesto que los creyentes violan la ley de Dios aún siendo regenerados, pero el Espíritu Santo nos va transformando a imágen de Cristo, y esto significa que vamos siendo perfeccionados. Bajo cuál parámetro? La ley de Dios. Ese ha sido todo mi argumento.

  6. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 11, 2009 3:17 am

    Hmmmmmm, Eduardo, ya casi estamos de acuerdo, pero no me sigue gustando el termino “observancia”, eso da a entender como que tenemos que hacer cosas, cumplir reglas, observar preceptos……yo se lo que tu quieres decir, es un problema de terminologia, ese termino es el que ha estado ahi atravesado en medio de todo este debate. Yo creo que el creyente no es santificado en observar la Ley de Dios, la santificacion es un proceso del Espiritu en los regenerados en el cual tambien participa el creyente. El Espiritu va desarrollando el fruto espiritual y el creyente debe proveer para el Espiritu (no para la carne), asi somos santificados, pero no creo que sea por “observancia de la Ley”, este termino sigue parado entre tu y yo.

    • mayo 11, 2009 3:54 am

      Felipe,

      Observamos la ley de Dios porque amamos a Dios. Dios nos ha dado Su ley porque es buena. Observar quiere decir que reconocemos que es la ley de Dios, que es buena para nosotros, y que valoramos lo que dice como algo que sirve de guía para nuestras vidas. Observar no implica mantener la ley para obtener justicia. Observar quiere decir aplicar los mandamientos que Dios nos ha dado por medio del Espíritu Santo, para así ser transformados a imágen de Cristo quien vino a la tierra a observar la Ley de Dios.

      El creyente no es santificado en observar la ley de Dios. El creyente es santificado por el Espíritu Santo quien nos hace observar, amar y luchar por mantener la Ley de Dios. El Espíritu Santo nos da vida espiritual para poder observar una ley que desde el principio era espiritual.

  7. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 11, 2009 3:24 am

    Claro esta, yo entiendo lo que dices, pero es la terminologia, claro esta que el Espiritu va a ir santificandonos de acuerdo a la Ley de Dios, ese el fin de todo, pero no en “observancias” por parte del creyente, ese termino es el que crea confusion.

    En la santificacion el Espiritu va incorporando la Ley de Dios al creyente, y este va a ir haciendo de su estilo de vida la esencia de la Ley divina que es el amor a Dios, y el amor al projimo en todas sus facetas…..pero no en “observancias”….ahi sigo en desacuerdo contigo. Me entiendes? Hemos hablado lo mismo, pero en lo que discrepamos es en el termino “observancia de la Ley Mosaica”

    Yo preferiria que le dijeras Ley de Dios, o Ley divina….porque al usar el termino Ley Mosaica, estas regresando al antiguo regimen, no al nuevo de Cristo, me entiendes?

  8. Renton permalink
    mayo 11, 2009 11:13 am

    Felipe:
    al usar el termino Ley Mosaica, estas regresando al antiguo regimen, no al nuevo de Cristo, me entiendes?

    Exacto!
    Llevo días especificando que la Ley de Dios es la Ley de Cristo, no la Ley mosaica la cual cumplió una función y pasó…

    Los creyentes una vez justificados y llenos de Espíritu cumpliremos -Dios mediante y nunca mejor dicho- la Ley de Cristo dentro de la cual se incluyen algunos preceptos de la mosaica.

  9. Carlos Lares permalink
    mayo 11, 2009 6:38 pm

    Gracias por el comentario.

  10. mayo 12, 2009 1:38 pm

    ¿Puede el hombre ser pecador sin una ley que observar?

    • roberto permalink
      mayo 12, 2009 7:26 pm

      Tu que crees al respecto? Habra condenacion para muerte eterna para los que no conocieron a Jehova y su ley? Habra juicio para ellos o no? Se salvaran algunos? Como han de ser juzgados? Medita en estas preguntas. Dios te bendiga.

      • mayo 12, 2009 7:37 pm

        Roberto,

        Habra condenacion para muerte eterna para los que no conocieron a Jehova y su ley?” Por supuesto que sí. Eso es lo que enseña la Biblia. Porqué? Porque violaron la ley de Dios. Ningún hombre podrá decirle a Dios que desconocía Su ley, pues según Pablo, esa ley de Dios está escrita en sus corazones, y la conciencia de cada hombre lo condena de su pecado. Todos los hombres serán juzgados conforme a la ley de Dios. Así de simple. No hay nada que meditar.

      • mayo 15, 2009 1:37 am

        Hola Roberto

        Mi pregunta era para los que afirman que el cristiano no debe cumplir la ley. Si no estamos obligados a cumplir la ley entonces no pecamos, porque pecado es la transgreción de la ley. Si no pecamos entonces no necesitamos a un salvador, no necesitamos de Cristo. Decir que no tenemos que cumplir la ley tiene consecuencias lógicas que ningún cristiano estaría dispuesto a aceptar.

        Bendiciones

    • Juan permalink
      mayo 15, 2009 12:29 am

      Marcelo

      La ley no trae el pecado sino la conciencia del mismo. No es igual ser inocente que ser ignorante.

      Antes de que Moisés trajera con claridad los mandamientos de Dios ya estos existían, sin embargo como no los conocían igualmente los quebrantaban, pero esto no les hace inocentes sino ignorantes.

      Me explico mejor. Cuando hablamos de los niños siempre hablamos de su inocencia pero en verdad no lo son. Los niños son envidiosos, celosos, agresivos, egoístas, mentirosos, etc., y por tanto no son inocentes, ya nacen con la semilla del pecado pero como no tienen conocimiento de las normas son ignorantes. Aún conociendo las normas, no las pueden guardar porque sus impulsos les dominan ¡Esa es nuestra naturaleza! A un niño le dices que no se tiran las cosas al suelo y según te des la vuelta va y lo repite, esto le hace culpable y es conciente de ello pero no puede evitar hacerlo. Igual nos pasa a los adultos con la ley de Dios y por eso solo podemos salvarnos por la gracia y elección de Dios.

      En cuanto a tu pregunta la respuesta es sí ¿Y sabes por qué? Porque siempre hay una ley. Al haber sido creados a semejanza de Dios fuimos creados con conciencia y por tanto somos seres morales. En nuestras conciencias existen unas normas puestas por Dios. Dios es un ser moral y nosotros también.

      Últimamente se habla de la “amoralidad” humana pero eso no existe por lo que ya te he dicho. El ser humano siempre será un ser moral como su Creador. Pero el pecado le ha hecho “inmoral” y culpable ante Dios. Por este motivo, Dios manda a todos los hombres y en todos los lugares a que se arrepientan, por cuanto TODOS PECARON y están destituídos de Su Gloria (Hch 17.30).

  11. roberto permalink
    mayo 13, 2009 7:30 pm

    Marcelo Sanchez
    alli esta, con Eduardo tienes la respuesta que pedias sobre: “puede ser el hombre pecador sin una ley que observar?” ( Eduardo, yo le respondia a Marcelo con una re-pregunta; de todas maneras gracias por tu oportuna respuesta ).
    Yo complementaria lo expuesto por Eduardo, diciendo que no hay en el mundo en toda la historia ser humano ( con las excepciones del caso) que no haya regido su vida por una norma moral o codigo de algun tipo; los que conocieron a Dios, bueno, por aquello que tuvieron oportunidad de conocer acerca de la voluntad de Dios, y los que no lo conocieron ( a Jehova) por los principios morales ( los seis restantes mandamientos de los diez, que aunque no conocidos a travez de la palabra de Dios, son tenidos por maxima moral por todo hombre natural, fruto de la busqueda de una convivencia justa, pacifica y respetuosa entre los hombres) que rigieron en su cultura o epoca determinada. La violacion de uno de estos principios morales es contada como pecado delante de Dios.
    Hay mucho mas acerca del tema. Dios te bendiga grandemente.

  12. roberto permalink
    mayo 14, 2009 7:48 pm

    Quiero llevarlos a una reflexion acerca de la ley; Eduardo, Renton, Felipe y todos uds

    Depende el cristiano de la ley? yo diria que no ( en cierto sentido) Antes que todo, deseo dejar claro que creo feacientemente que los diez mandamientos siguen vigentes, y aun algunos puntos contenidos en la torah que hoy son tenidos mayoritariamente por el mundo cristiano como abolidos, soy adventista del septimo dia, ya algunos me conocen, y saben del celo de los adventistas en lo tocante a la ley de Dios, de tal manera que no quisiera que pensaran que estoy desdiciendome de lo expuesto en mis comentarios.
    Quiero hacerles unas preguntas: ademas del mandamiento de “honra a tu padre y a tu madre” y derrepente del cuarto mandamiento, pueden decirme si encuentran un sentido ACTIVO expresado en el decalogo? Con que palabra comienza cada uno de los mandamientos? Es que el Señor querra que los cristianos dependamos de una ley que en el fondo no son mas que prohibiciones? Para que dio el Señor su ley a los hombres? para perfeccionarlos? la ley en algun sentido hace perfecto a alguien? cuando Dios hizo conocer su ley al hombre, antes o despues del pecado? era el hombre perfecto antes de conocer la ley de Dios? Que es perfeccion para Dios? de que perfeccion habla el Señor cuando dice “sed perfectos como vuestro padre que esta en los cielos es perfecto”? es que acaso esa perfeccion de la que habla el Señor tan se resume en prohibiciones, en una conducta pasiva ante el pecado? que es la ley de Dios? los diez mandamientos son verdaderamente un resumen del caracter de Dios? sera el decalogo la perfecta ley, la ley real o ley de la libertad? cual es la ley real, la perfecta ley, la ley de la libertad? por que ley seran juzgados todos los que han de heredar la vida eterna ( cristianos y tambien los que no tivieron la loportunidad de conocer a Dios)? porque ley debe un cristiano conducirse en la vida?
    “AMA A TU PROJIMO COMO A TI MISMO”, AMA, AMA, AMA !!! ACCION, ACCION QUE REGENERA Y PERFECCIONA ASI COMO JESUS ES PERFECTO.
    ” Asi hablad, y asi haced, como los que habeis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hara con aquel que no hiciere misericordia ( el que se pierde por violar la ley de Dios y no hizo lo que sabia era bueno hacer); y la misericordia triunfa sobre el juicio ( el buen obrar, independientemente de si conociste a Dios y fuiste fiel en su adoracion, o no tuviste oportunidad de conocerlo) Santiago 2:12,13.

  13. Renton permalink
    mayo 14, 2009 10:52 pm

    Roberto:
    pueden decirme si encuentran un sentido ACTIVO expresado en el decalogo?

    Exacto!
    Hoy mismo, escuchando los comentarios de Jim MacClarty sobre la carta a los Efesios que se puede escuchar en la web de la Grace Christian Assembly, decía algo parecido, es decir, que mientras que en la Ley mosaica imperaban las prohibiciones (“No robarás”), en la Ley de Cristo no sólo no hay que robar, sino que cada uno debe trabajar para así poder sostener al hermano que se encuentre bajo dificultades.

    En Cristo tenemos un hacer, hacer y seguir haciendo lo bueno más que un no hacer lo malo.

    cuando Dios hizo conocer su ley al hombre, antes o despues del pecado?

    Antes, sin duda.
    Dios le ordenó a Adán una serie de reglamentaciones antes de que pecara, es más, si no hubiera desobedecido no habría pecado.

    los diez mandamientos son verdaderamente un resumen del caracter de Dios?

    En absoluto, a partir del Decálogo no se articulan los dos mandamientos que proclamó Jesús en Mateo 22:36-40 mientras que de éstos sí se desprende el Decálogo.

    cual es la ley real, la perfecta ley, la ley de la libertad?

    Roberto, de todo esto ya estuvimos hablando la semana pasada, te recomiendo leas los comentarios sobre las entradas que trataban el tema de la vigencia o no de la Ley mosaica… presta una atención especial a lo que dijeron Felipe y Diego Román.

  14. Juan permalink
    mayo 15, 2009 12:05 am

    Hola Roberto ¿Cómo estás?

    Al leer el último párrafo de tu comentario ¿Estás dando a entender que aún una persona que no conozca a Dios si hace “buenas obras” se salvará? Porque de ser así te digo,

    (1) Nadie se puede salvar por las obras de la ley, bien sea que las hayan conocido por transmisión oral o escrita o bien sea por la moral puesta por Dios en sus conciencias (Gá 2.16).

    (2) Nadie fuera de Cristo puede hacer buenas y auténticas obras para la sola gloria de Dios. Solo las que son hechas en Cristo les son aceptables (Jn 15.4-6; Ef 2.10).

    (3) Los que no conocen a Dios, no solo son incapaces de hacer obras aceptables a Dios, sino que la ira de Dios será sobre ellos en Su Venida (2 Ts 1.7-9).

    En el paréntesis del texto de Santiago hablas del buen obrar de los que no conocieron a Dios y donde creo entender que esto les hará salvos. Esto es puro humanismo. Tu concepto de la salvación no es para nada Teocéntrica y por tanto completamente errado.

    • roberto permalink
      mayo 16, 2009 1:39 am

      Muy bien, Juan, gusto de intercambiar ideas de nuevo

      Comparto plenamente tu postura de que nadie es salvo por sus buenas obras y que apartados de Jesus nada podemos hacer acepto ante Dios, y los versos que citas esta muy bien usados en lo que expones ( lo que dice Pablo en ellos es que nadie que conocio a Dios, apartado de El, alguien que niega el poder salvifico de Cristo, puede ni siquiera intentar salvarse por sus buenas obras; pero estos no se aplican a los que nunca negaron, o le restaron poder a la sangre de Cristo pues nunca tuvieron oportunidad de conocerlo, estas en esto de acuerdo conmigo?); pero si te fijas bien en mi comentario, la palabra clave que uso es “o no tuvieron oportunidad de conocerlo”; me estoy refiriendo a las personas que nunca les fue predicado el evangelio y rigieron sus vidas por principios naturales, fidelidad a los cuales (sus principios) el Señor contara por justicia, justificacion delante de El. Estaras de acuerdo conmigo que aunque no conocieron a Dios, en todos los pueblos han habido personas, a lo largo de la historia humana, que no solamente no hicieron daño a su projimo, sino que ademas tuvieron esa disposicion para hacer obras de bien, cierto? ningun cristiano podria decir que este bien obrar se puede comparar a la plenitud del bien obrar del hombre que si conoce a Cristo, puesto que el bien obrar del “gentil” nace de un impulso espontaneo de una naturaleza inperfecta, mientras el bien obrar del cristiano nace del impulso pleno de la obra perfecta del Espiritu Santo. Pero justo es Dios que juzgara a los del mundo de manera justa de la misma manera justa con que juzgara a los de su casa, pero en el cielo no habra nadie que no haya obrado activamente para con su projimo, de tal manera que, si, la salvacion es por fe, ( y esto tan solo se aplica a los que aceptaron a Jesus, mas no a los que no tuvieron oportunidad de conocerlo), pero la fe produce obras y se demuestra con esas obras.
      Guardemos la ley de Dios ( el decalogo), pero no nos confiemos en que esto nos hara perfectos delante de Dios, ni siquiera guardandola con aquello que, de ser que no estemos obrando bien activamente para con nuestro projimo, estariamos llamando “fe”; porque, repetimos, la fe produce obras activas de bien, y al que no obro para con su projimo ( no obro misericordia) cristiano o gentil, juicio se le hara sin misericordia; y al que obro para con su projimo, cristiano o aquel que no tuvo oportunidad de conocer a Dios pero fue respetuoso de su projimo, Dios le recibira en su reino, porque la misericordia triunfa sobre el juicio; porque “Señor, y cuando te hicimos esas cosas buenas? en cuanto lo hicisteis a uno de mis hijitos mas pequeños, a mi lo hicisteis”.
      Sabes, esto que escribo ha producido la misma pregunta en ti, que, Santiago estaba seguro produciria en todos los que leyeran lo que estaba escribiendo en su carta: como, la salvacion no es por fe?; por eso, inmediatamente despues de hablar de esto ( cap 2:13), el comenzo a analizar lo que es la fe aplicada a lo practico ( verso 14 en adelante).
      Espero haberme explicado bien, Juan, si hay algo mas que no he explicado bien, estoy a tu disposicion. Si difieres en algo hazmelo saber. Dios te bendiga.

      • Juan permalink
        mayo 17, 2009 12:05 pm

        Hola Roberto

        Entendí tu comentario desde el principio. Lo que tu llamas el buen obrar de aquellos que nunca conocieron el evangelio NUNCA ES UN BUEN OBRAR. De manera que fuera de Cristo no hay salvación aunque estas personas pertenezcan a una tribu indígena de no sé donde, de ahí la urgencia de Cristo a que anunciemos el evangelio a toda criatura porque este es el medio de gracia utilizado por Dios para salvación de los que creen. De manera que la verdadera FE es la que viene por el oir la Palabra de Dios. Si no hay Palabra de Dios no hay recepción de la verdadera FE SALVÍFICA que produce las obras que son aceptables a Dios solo si son en Cristo.

        Por otro lado, si alguien presume de estar en Cristo pero sus obras son malas y practica el pecado, tal persona ni ha sido regenerada ni tiene una fe verdadera. Solo pertenece a la iglesia visible pero no a Cristo.

        Tu postura es puramente humanista, la misma que la de la Iglesia de Roma.

        Renton:

        ¡Quien se pica, ajos come!

  15. roberto permalink
    mayo 15, 2009 7:47 pm

    Cuando el Señor dio su ley a Israel en Sinai por pacto, el pueblo de Israel era un pueblo sobajado, con hombres y mujeres degradados por su desgraciada condicion de esclavos durante varias generaciones ( conducta inmoral entre hermanos, padres e hijos, y tantas cosas mas), y estos no comprenderian a profundidad lo que era la voluntad de Dios expresada en el amor ( aun hoy, el amor es una palabra tan subjetiva al oido humano); el inicio de la tarea de Dios de regenerar a estos hombres era fijarles en la conciencia que conducta era desagradable a los ojos de Dios, que es antinatural, y alli esta el decalogo, lista de prohibiciones que muestran al hombre que es pecado hacer.
    Pongamos aparte los cuatro primeros mandamientos; los seis restantes, los “al projimo”, y consideremoslos dentro de la maxima “amaras a tu projimo”, es correcto considerarlos como un resumen de “amaras a tu projimo? Si y No; si, porque hacer semejantes cosas prohibidas por el decalogo es no amar al projimo; y no, porque el amor al projimo no solo se resume en un no hacerle daño, sino, y sobre todo, en un hacerle el bien: Ese en definitiva es el objetivo de Dios, que el hombre no peque y que haga el bien. De tal manera que si fijamos nuestra atencion en prohibiciones llamandole a esto “ley perfecta, o ley real o de la libertad”, pensando que en la correcta observancia de cada punto de este decalogo esta el secreto de la perfeccion, pues nos quedamos en una consideracion extatica del desarrollo espiritual cristiano. Porque la ley de los diez mandamientos no es mas que una “luz roja” frente a nuestra inconducta, pero a todo esto falta la “luz verde”, la renovada disposicion del creyente que despues de justificado ante Dios por su fe en Cristo, se conduce en nueva vida, ya no tomando como centro de su atencion y preocupacion el no pecar, o la ley de los diez mandamientos que tan solo son mandamientos pasivos, sino conduciendose en su renovado existir expresando plenamente esa “ley perfecta, real ( inequivoca y plena), y de libertad”. Pues si tenemos a los diez mandamientos por ley perfecta de la que habla Santiago nos viene a la mente : ” y a quien hizo perfecto en algun sentido los diez mandamientos?; o, si consideramos al decalogo como ley real, a quien realizo plenamente algun tipo de prohibicion de los diez mandamientos o la torah completa?; o, si llamamos a los diez mandamientos ley de la libertad: a quien libero esta en algun sentido para que sea considerada “ley de la libertad”? Todo lo que se escribio en la torah, incluyendo el decalogo, se escribio en un sentido pasivo, no actovo, puesto que el objetivo primario de Dios para con el pueblo que habia hecho suyo era sacarlo de la ignorancia y brutalidad; por ello es que la maxima “amaras a tu projimo” en la torah esta expresado en sentido pasivo ante el pecado, “NO hagas a otros lo que no te gustaria que hagan contigo”; pero todo esto no era mas que el comienzo del proceso de “perfeccionamiento” que Dios tendria que hacer con el pueblo que habria de heredar la vida eterna. Pue si la perfeccion viniese por las prohibiciones, perfectos los fariseos que no hacian daño a nadie en sabado, y que del tipo que a su lado victima de un ataque cardiaco clamaba por ayuda? Era demasiado elevado para el pueblo de Israel recien liberado de Egipto el concepto del amor al projimo y del amor en lo absoluto, de tal manera que el Señor fijo en la torah mandamientos que llamaban al judio a obrar “activamente ” amor para con el projimo, pero recordemos que muchos de estos mandamientos estaban circunscritos a la economia del Israel de aquel tiempo ( como aquello de no segar todo para dejarle algo al pobre); de tal manera que en ningun aspecto la ley de los diez mandamientos o la torah completa era un resumen pleno, perfectamente pleno del caracter de Dios; la ley tan solo era un trasunto del caracter de Dios; el revelador del caracter de Dios fue su hijo, Jesucristo, quien en su conducta, no solo pasiva frente al pecado, sino, y sobre todo en su accion, en su “actividad” amorosa, en su hacer el bien, nos dio a conocer el caracter pleno de Dios, un Dios de “accion” de amor. Continuare si me lo permiten)

  16. Juan permalink
    mayo 16, 2009 12:22 am

    Marcelo Sánchez

    Muy bueno y lógico tu comentario. Son como los proverbios de Salomón, cortos pero eficaces y no como el de otros que hablan mucho pero no dicen nada.

  17. Renton permalink
    mayo 16, 2009 2:05 am

    Roberto,
    Gracias por sus palabras; esperamos que siga desarrollando sus ideas con entera libertad sin desfallecer por las provocaciones infantiles.

  18. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 16, 2009 7:31 pm

    A todos los disertantes, incluyendo a Eduardo, recuerden que si saben mucho sobre la Ley de Dios, pero le llaman “necio” a su hermano, ya son culpables de violar la Ley de Dios, y esto no lo digo yo, sino el mismo Jesus: leanlo en Mateo 5:22. Se puede diferir en criterios sin ofender, o si no entonces, para que hablar tanto de guardar la Ley de Dios? Recuerden tambien, que todos no tienen el mismo desarrollo en su vida cristiana, y es por eso que la Palabra nos manda a que “los que somos fuertes, soportemos las flaquezas de los debiles, y no agradarnos a nosotros mismos.” Romanos 15:1

    El que es “fuerte”, debe ayudar al que es “debil”, y creo que no es ayuda el llamarle necio, ni ignorante, ni insensato. A paz nos llamo Dios.

    Traigo al foro otro pensamiento biblico que el Espiritu puso en mi mente, quizas para traer mas luz sobre este tema, y apoyar lo que hasta el presente he dicho aqui:

    Dice Efesios 2:15, “…..aboliendo en su carne las enemistades, LA LEY DE LOS MANDAMIENTOS EXPRESADOS EN ORDENANZAS…..” (mayusculas mias para enfasis)

    Mi opinion:

    1.- La Ley de Dios es una sola, inmutable, eterna, pero expresada en dos regimenes diferentes con propositos bien definidos.

    REGIMEN DE MOISES.

    – La Ley de Dios, los mandamientos de Dios son expresados en guardar (observar) ordenanzas, leyes, preceptos.

    – Lenguaje: Prohibitivo, radical, tacito. (NO HURTARAS….etc….)

    – Duracion: temporal.

    – Mediador: Moises, un hombre pecador, mortal.

    – Proposito: hacerle ver al hombre pecador y debil que no podia cumplir asi la Ley de Dios, que se necesitaba “algo mejor” para poder cumplir la Ley de Dios. Seria “nuestro ayo para llevarnos a Cristo”.

    – Resultados positivos: el hombre se dio cuenta que no puede por si mismo cumplir la Ley de Dios, porque siempre va a fallar en algun punto. Esperanza de “algo mejor”.
    – Reaccion negativa de parte del hombre: hay hombres que todavia estan aferrados a hacer obras, y a guardar (observar) cosas para ganarse el cielo o para agradar al Senor.

    REGIMEN DE CRISTO.

    – La misma Ley de Dios expresada en frutos espirituales en hombres regenerados espiritualmente. NO EN ORDENANZAS, NI PRECEPTOS. NO HAY QUE GUARDAR, NI OBSERVAR NADA. SOLO PROVEER PARA EL ESPIRITU Y OBEDECER LA VOLUNTAD DE DIOS.

    Lenguaje: Convencitivo y explicativo.
    (“Oistes a los antiguos decir NO MATARAS,…….mas, yo os digo que todo aquel que le diga ‘NECIO’, ‘FATUO’, o se enoje contra su hermano, ser culpable de juicio…..) (parafrasis mia)

    – Duracion: eterno.

    – Mediador: Cristo, un hombre sin pecado, eterno.

    – Proposito: a traves de la obra del Espiritu Santo transformar a los escogidos a la perfecta imagen de Cristo, preparandolos asi para su morada eterna con Dios, y cumplir en ellos las buenas obras que fueron preparadas de antemano por Dios para ellos. El verdadero sentido espiritual de la Ley de Dios es aplicado al creyente regenerado.

    – Resultados positivos: el hombre es librado de la carga de observar preceptos, ordenanzas, y leyes a traves del Sustituto (Cristo) que lo hizo por el. El hombre ahora es impulsado por el Espiritu Santo desde su corazon a QUERER, y a HACER la voluntad de Dios, JAMAS A TRAVES DE LA OBSERVANCIA DE PRECEPTOS.

    – Reacciones negativas de parte del hombre: No entiende el sentido de este nuevo regimen de la Gracia de Dios, porque quizas lo ve “muy facil” y entonces tiende a inclinarse a guardar (observar) cosas, leyes, preceptos para agradarle a Dios, tratando de llevar una vida perfecta. Eso es una regresion a la revelacion de Dios tratando de agradar a Dios a traves del antiguo Regimen Mosaico.

    Explicando el texto de Romanos 6:14:

    “…..PUES NO ESTAIS BAJO LA LEY (se refiere al primer regimen mosaico) SINO BAJO LA GRACIA ” (se refiere al segundo regimen del Espiritu, cuyo Mediador es Cristo)

    Explicando el texto de Romanos 7:6:

    “…PERO AHORA ESTAMOS LIBRES DE LA LEY (se refiere al Regimen viejo de Moises), POR HABER MUERTO PARA AQUELLA EN QUE ESTABAMOS SUJETOS, DE MODO QUE SIRVAMOS BAJO EL REGIMEN NUEVO DEL ESPIRITU (se refiere al Regimen de Cristo, o segundo Regimen) Y NO BAJO EL REGIMEN VIEJO DE LA LETRA (se refiere al primer Regimen Mosaico, o Regimen antiguo).

    El Antiguo Regimen Mosaico te decia: “NO HURTES”, (Exodo 20:15), el Nuevo Regimen del Espiritu te dice, “TRABAJA CON TUS MANOS PARA AYUDAR AL QUE NO TIENE” (Hechos 20:35). (parafrasis mia).

    Los creyentes estamos llamados a servir ahora bajo el Nuevo Regimen del Espiritu, no bajo el antiguo Regimen de la letra, o Mosaico, expresado en guardar (observar) ordenanzas, y preceptos. Por lo tanto, veo en la Palabra que el argumento de Eduardo de “observar la Ley Mosaica” no esta correcto, quizas es la terminologia que el uso, pero aun asi, la terminologia no es correcta.

    Saludos, y bendiciones a todos los hermanos.
    Felipe.

    • mayo 16, 2009 7:52 pm

      Felipe,

      Lo que dices a que no servimos al regimen de la ley mosaica no es correcto. Cuando el NT se refiere a ese concepto, se refiere a la justificación. Ningún hombre puede ser justificado por observar la ley. Ya no vivimos bajo la condenación de la ley, ni mediante la búsqueda de la justificación al intentar observar la ley, como lo hacían los fariseos; sino que ahora vivimos bajo el Régimen del Espíritu por medio de quien, no sólo hemos cumplido enteramente esa ley, por fe, sino que también tenemos la capacidad de observar esa ley espiritual. La ley de MOisés no era un conjunto de leyes. La ley de MOisés es espiritual, y sólo podía ser observada por fe.

      Al ser una ley espiritual, todo lo que esta ley (y me estoy refiriendo a los preceptos morales) pedía es que fuera observada por hombres con vida espiritual. Solo hombres con vida espiritual no sólo habían cumplido la ley, por fe, sino que tenían la capacidad de observar esa ley, por la obra regenerativa del Espíritu Santo, quien cambia el corazón de piedra de un hombre y le coloca un corazón de carne en el cual Dios ha escrito Su ley para que andemos según sus preceptos. Esto observar la ley según Ezequiel 36: 22-32. Solo el creyente puede observar la ley. Porqué? Porque tiene un corazón nuevo. Lee Ezequiel 36.

      La terminología aplicada es la correcta. Tu interpretación de los pasajes del NT es la incorrecta, pues esos pasajes se refieren a la justificación, y no a que la ley haya sido abrogada. Esto fue lo que dijo Cristo en Mateo 5: 17-20.

    • Juan permalink
      mayo 17, 2009 1:11 pm

      Felipe

      De acuerdo contigo en mejorar nuestro talante y no menospreciarnos unos a otros, aunque yo particularmente no menosprecio a las personas sino las ideas contrarias a La Escritura pero bueno.

      Has dicho que bajo ley o régimen de Cristo no hay que observar nada ni obedecer ninguna ordenanza. Copio tu argumento:
      ____________________________________
      REGIMEN DE CRISTO.

      – La misma Ley de Dios expresada en frutos espirituales en hombres regenerados espiritualmente. NO EN ORDENANZAS, NI PRECEPTOS. NO HAY QUE GUARDAR, NI OBSERVAR NADA. SOLO PROVEER PARA EL ESPIRITU Y OBEDECER LA VOLUNTAD DE DIOS.
      ____________________________________

      Ahora yo te pregunto:

      1) ¿No es para tí la predicación del evangelio una ordenanza? ¡PARA TODOS LOS CRISTIANOS LO ES!
      2) ¿No es el santo bautismo una ordenanza? ¡PARA TODOS LOS CRISTIANOS LO ES!
      3) ¿No hay que observar como ordenanza la Santa Cena?¡PARA TODOS LOS CRISTIANOS LO ES!
      4) ¿Tampoco hay que observar el Día de reposo también llamado Día del Señor? ¡PARA TODOS LOS CRISTIANOS LO ES!

      – Según tu concepto del régimen de Cristo ¿Hay que esperar el ‘impulso del Espíritu’ para observar estas cosas?

  19. roberto permalink
    mayo 16, 2009 7:56 pm

    OK, Marcelo, entendido

    y si, pues, tu comentario es claro, y Juan lo complemento muy bien con aquello de “aunque no haya pecado a la manera de la ley, el pecado es pecado y punto” (la cursiva es mia).
    Sabes, yo conozco cristianos que piensan que la ley de los diez mandamientos ya no es en el sentido de que no debemos observarla para no caer en inconducta, y para ello toman numerosos versos, especialmente de Pablo para sustentar su creencia, y que hoy el cristiano solo se rije por la “ley de El Espiritu”, o, “ley de Cristo”, o, el “amaras a tu Dios por sobre… y a tu projimo…”; y, que para no caer en inconducta, pues alli estan las exhortaciones a no pecar contenidas en el nuevo testamento en las palabras de Jesus y los escritores neo testamentarios, tales como: ” cuidado con ser idolatras, o blasfemos, o borrachos, o fornicarios, o contenciosos, o… y todo lo demas; los conozco muy bien, y testifico que son personas de muy buenos sentimientos, dadivosos y respetuosos con todos sus vecinos y amigos. Pero, si bien todas estas exhortaciones por las cuales se rijen concuerdan con los principios contenidos en el decalogo, decir que cumplir estas exhortaciones es cumplir con los diez mandamientos no es acertado, pues entre esas exhortaciones por las cuales se rijen no figura un llamado a observar un mandamiento que en el decalogo esta tan fijo como los otros nueve, y que de observarlo, pues, afectaria su economia y muchas cosas mas ( no lo digo por los que estan libres de esto por desconocimiento. No quiero hablar puntualmente de esto por respeto al tema).
    Esto de no observar el decalogo y vivir una vida moralmente correcta y ser generosos con el projimo, es la religion que hoy esta invadiendo el mundo cristiano, moralismo puro, intento de “justificacion por obras” disfrazado de “justificacion por fe”.
    El profeta Daniel de antiguo escribia que el enemigo intentaria cambiar la ley de Dios ( Daniel 7:25), y que los hombres que aceptarian esto caerian en rebelion contra Dios, pues la ley de los diez mandamientos es el fundamento por el cual el Señor fija mediante el amor reciproco su gobierno ante su creacion, y como tu dijiste Marcelo, violar la ley de Dios es pecado pues “el pecado es la transgresion de la ley” y la paga del pecado es…? Y esa es otra de las consecuencias logicas ( la final) que persigue el enemigo.
    Debemos perseverar en guardar los diez mandamientos para no caer en pecado y ser rebeldes ante Dios, y partiendo de esto, debemos dejarnos guiar por El Espiritu Santo en el obrar activamente por nuestro projimo; porque tan afrenta contra El Espiritu es violar su decalogo como no obrar por nuestros semejantes, porque “al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”. Dios te bendiga.

  20. Renton permalink
    mayo 16, 2009 11:30 pm

    Felipe González:
    veo en la Palabra que el argumento de Eduardo de “observar la Ley Mosaica” no esta correcto, quizas es la terminologia que el uso, pero aun asi, la terminologia no es correcta

    Totalmente de acuerdo dado que la Ley de Cristo es superior a la mosaica tal como demuestran las Escrituras.

    Eduardo:
    La ley de Moisés no era un conjunto de leyes. La ley de Moisés es espiritual, y sólo podía ser observada por fe

    Eduardo, no hay corriente cristiana que defienda que la Ley de Moisés era una ley espiritual que sólo podía cumplirse mediante la fe, lo que sí encontramos son subclasificaciones de la Ley mosaica -la cual es un todo- en leyes morales, espirituales, éticas, etc, pero de ahí a eso que sostienes… nop.

    • mayo 17, 2009 3:04 am

      Renton,

      Quieres decir que tu no aceptas que la ley mosaica era una ley espiritual. Los demás si aceptamos lo que dice la Biblia acerca de la ley Mosaica (Romanos 7). El NT se refiere a la ley mosaica como una ley espiritual. Eres tu el que esta fuera de la corriente cristiana y te has hecho adepto de los argumentos antinomianos. Lo peor de todo es que ni siquiera te has dado cuenta.

  21. Renton permalink
    mayo 17, 2009 12:53 pm

    Eduardo,

    Felipe ha explicado muy bien las diferencias entre una Ley (mosaica) y la otra (la de Cristo).

    No obstante, es importante especificar que el hecho de que la Ley de Dios sea diferente de la mosaica no implica en absoluto que todo aquello que penaba la mosaica no sea contemplado por la de Cristo.

    Por qué?

    Porque la Ley de Cristo es anterior a la mosaica la cual, tal como leemos en la Bíblia es circunscrita a un período concreto de la historia de la humanidad y es un vano reflejo de la de Cristo.

    He buscado y rebuscado en el Nuevo Testamento pasajes o versículos que especifiquen que la Ley mosaica es eterna y no he encontrado ninguno, muéstranos por favor en qué te basas para defender tu posición.

    Si es tan obvio que la Ley de Cristo y la mosaica son la misma, no debe ser menos sencillo encontrar versículos del Nuevo Testamento que afirmen que la Ley mosaica es eterna… dónde están dichos versículos?

    Además, de dónde sacas que hemos de observar sólo las leyes espirituales y no el resto?

    Y a partir de qué deduces que si además de las espirituales, los cristianos hemos de observar un buen número de mandatos que no aparecían en el Antíguo Testamento (la Santa Cena, bautismo, etc…) cómo es que a pesar de los cortes y añadidos, la legislación bajo la que estamos se sigue llamando Ley mosaica?

    Bien podrías estar en lo cierto, aunque como entenderás, hasta que la Palabra no apoye tu posición, ésta debe ser dejada en cuarentena.

    Por tanto, ya que hay gran cantidad de pasajes neotestamentarios que apuntan que el creyente no está bajo la Ley mosaica porque dicha ley es un todo, y si a esto añadimos que algunas partes han prescrito, es lógico deducir que toda la Ley tal como fue presentada a Moisés debe prescribir y ser sustituida por otra legislación: la Ley de Cristo.

    te has hecho adepto de los argumentos antinomianos

    En absoluto, y para que veas qué quiero decir me apoyaré en las Escrituras:

    no estoy yo sin Ley de Dios, sino bajo La ley de Cristo…
    1 Corintios 9:21

    • mayo 17, 2009 1:49 pm

      Renton,

      Felipe no ha explicado nada, al igual que tu. EL problema es que tu no comprendes la ley mosaica, y argumentas, como los antinomianos que le creyente no debe observar esa ley, sino la ley de Cristo.Pero al igual que ellos, ni siquiera sabes lo que es la ley de Cristo, y ni has podido explicar lo que esa ley dice. Porque? Porque esa ley es la misma ley mosaica. Tus errores vienen del hecho de que has creado un cisma en tu vision de la Trinidad, y hasta que no aceptes que todo lo que el PAdre decreta es hecho manifiesto por el Hijo. NO hay nada que el Hijo haga que no haya sido decretado por el Padre. Esa es la doctrina de la Trinidad. Estudiala bien! Pero, repito, ni tu ni nadie ha podido desmentir lo que Pablo y Santiago dicen acerca de observar la ley de moises. Tu estas contra Pablo y Santiago y no lo has notado. Triste!

    • roberto permalink
      mayo 17, 2009 10:50 pm

      Renton

      yo creo que la “ley de Cristo” es “amaras a tu Dios y a tu projimo”, y que dentro de esta maxima del amor estan contenidas el Decalogo, y todo aquello que es bueno hacer y que no necesita estar escrito (siempre y cuando no quebrante lo que esta escrito en el Decalogo). A mi entender, esta es “la ley perfecta, real, y de la libertad”.
      Me parece que esto mismo estas diciendo al leer el segundo parrafo de tu comentario “no obstante, es importante especificar que el hecho de que la ley de Dios sea diferente que la ley mosaica no implica…” Dime si estoy de acuerdo contigo en esto.
      Aun mas, yo creo que para entendernos en todo este tema debemos tener en consideracion algunos elementos, tales como: la situacion del hombre a consecuencia del pecado ( degradacion moral, intelectual, etc); y la obra de restauracion, regeneracion y perfeccionamiento emprendida por Dios a travez de su Santo Espiritu apenas introducido el pecado en el mundo, y que culminara en la segunda venida de Cristo.
      Dejemos claro que hasta que esa “transformacion final” suceda, el cristiano va a ser inperfecto ( con santificacion del Espiritu Santo y todo), talvez “no tan inperfecto” como los cristianos antes de Jesus, pero inperfectos al fin y al cabo, y por lo tanto incapaces de guardar la “ley perfecta de Dios”.
      Mis hermanos, Israel en Sinai hubiera comprendido plenamente ( ni siquiera digo ” vivido”) la maxima de Dios de ” amaras a tu Dios y a tu projimo? yo creo que no; y eso lo vemos hoy tan palpable en nuestro tiempo, siendo, aun, tan dificil de entenderlo, y, mas aun de vivirlo por nosotros los cristianos de hoy, los que hemos conocido la revelacion plena del caracter de Dios por medio de su hijo y tenemos la presencia plena de El Espiritu Santo. Dios es sabio, y el nunca iba a suministrar algo que los cristianos de aquel tiempo ni siquiera iban a poder entender ( hablo en el contexto de lo que estamos tratando); de tal manera que el Señor instituyo un pacto con Israel en Sinai basado en las prohibiciones del decalogo y en algun que otro mandamiento activo que como dijimos en una anterior oportunidad, estaban circunscritas a su economia agricola y pastoril; todo esto, dentro de la maxima del amor a Dios y al projimo, pero en un sentido primariamente “pasivo”, basado en un “no hagas daño”, bueno, “santo justo y bueno”, pero parcial, no pleno, pues lo pleno, completo y perfecto estaba reservado para la revelacion final a travez de El Hijo. Es decir, “todo masticadito”; talvez, nada dejado al criterio individual del creyente.
      Entonces, la obra de El Espiritu Santo en este contexto estaba mas centrada en enseñar que es pecado, que es desagradable ante los ojos de Dios, restaurar la percepcion moral e intelectual del hombre; y el instrumento para ello fue el decalogo y sus aplicaciones puntuales, todo contenido en la Torah.
      Pero venido Cristo, las cosas cambian radicalmente; el objetivo de Dios ya no es solamente restaurar la percepcion moral e intelectual del creyente frente al pecado como esta expresado en el decalogo, sino, tambien fijar en su corazon y su mente la plenitud de la ley de Dios “amaras a Dios y a tu projimo”, ya no solo en el sentido “pasivo” (“no” hagas lo malo), sino, y sobre todo, en sentido “activo” (“haz” lo bueno). Esta claro que el modelo a seguir es Cristo, la revelacion perfecta de la ley de Dios ( “Jehova se complacio por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla” Isaias 42:21); de ahora en adelante la obra de El Espìritu Santo debia ser diferente, ya no parcial, sino ahora plena; sabes, el cristiano, en el ideal cristiano ya no peca, de tal manera que el pecado en el esta muerto, y que su cuerpo esta muerto y con el la ley de los diez mandamientos ( yo entiendo que Pablo al llamarle “ley del pecado” nos da el mensaje de que el “hombre viejo” ya ha muerto y con el la ley por la cual el pecado y la muerte reinaban en el a travez de las transgreciones estan sepultados a travez del bautismo; a la defensa obvia del lector hacia la ley Pablo responde ” ¿Que diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera…” y a continuacion hara una explicacion profunda acerca de su exposicion). Todo esto se complementa con las exhortaciones de Pablo a no “revivir” el cuerpo muerto a travez de las transgresiones al decalogo.
      Y porque Pablo, y todos los escritores neotestamentarios estan tan objetivados en “dejar sepultada la ley de las prohibiciones”? no es solo por un asunto que tiene que ver con el pecado, sino con la obra de restauracion del hombre a la imagen de Cristo, y a su “ley perfecta” que muestra su caracter “ama a Dios y a tu projimo”. Para ello es necesario una predisposicion diferente, una mentalidad nueva ante la conducta, y en ese sentido el decalogo y sus prohibiciones, que tan solo son un trasunto del caracter de Dios, como maxima norma de conducta seria un inpedimento para esa “revolucion” moral, intelectual, y conductual que es el plan de Dios para con el hombre caido. Puesto que si el ideal de Dios es que el cristiano ya no peca, pues, para que el cristiano va a estar pensando en prohibiciones que tan solo son para el que esta apartado de Dios, es decir el que peca? pues digo con esto que el decalogo es para el pecador y no para el cristiano, pues el que peca es el unico que debe estar preocupado por la ley que lo condena, y que el cristiano que no peca ( repito, hablo del ideal cristiano) ya no se preocupa por esta pues el pecado y la ley estan sepultados con su cuerpo muerto, y esto se hace evidente por su observancia espontanea del decalogo.
      Pero ademas de este objetivo, los apostoles tambien quieren fijar en la mente del cristiano, algo tan importante como no pecar a la manera de las transgresiones de la ley, y es el no pecar “al no hacer al projimo lo que se sabe es bueno”; si mis hermanos, Dios considera pecado no hacer “activamente” el bien, de tal manera que Santiago y todos se afanan en hacer entender esto a los hermanos, en dejar el decalogo en el plano que le corresponde, y fijar ahora plenamente en los hermanos el “amor de Dios” de manera activa. De tal manera que en adelante el cristiano no debia estar atado mentalmente a ninguna ley restrictiva que impidiera esta libertad de accion ( yo creo que la “ley de la libertad” es “amaras a tu projimo”, libertad de accion frente a la ley del decalogo y todo lo que esta significa; “ley eterna” en la cual tambien esta incluido el decalogo; “amaras a tu projimo”, “ley real” por la cual seran juzgados para vida eterna los que fueron respetuosos con su projimo y se afanaron en el bien hacer, y esto tanto para cristianos que se salvan como para los que no tuvieron oportunidad de conocer a Cristo pero sin conocerlo, hicieron, a pesar de las mismas inperfecciones de un cristiano, lo que Dios manda en su maxima: “ama a tu projimo” ama, ama, ama ).
      Ahora, expuesto todo esto, que podemos decir en cuanto a la obra de El Espiritu Santo para este nuevo “regimen” de la justificacion, de la libertad y plenitud? pues que a diferencia de su obra en el regimen antiguo, el de la letra, el de piedra, en que el Señor actuo de la manera que hemos señalado al principio de este comentario, el Señor actuaria de manera mas activa y completa; pues que ademas de mantener ese cuerpo muerto y todo lo demas por medio de esa fortaleza que nos da, que nos permite perseverar en el no violar el decalogo ( perseverancia que es contada desde ya como como perfecta observancia por la fe en la perfeccion de Jesus de la que nos hacemos participes; de tal manera, creo, que el cristiano aun con su vida espiritual es incapaz de “no violar la ley”, pues la ley es espiritual y yo por mas Espiritu, seguire siendo carne hasta la aparicion de Cristo), deciamos, produciria en el cristiano esa fuerza que nos impele a compartirlo desinteresadamente todo con los demas; y ademas, el criterio a travez de un intelecto regenerado, la creatividad y perfeccionamiento de nuestras habilidades naturales, y los dones especiales para realizar plenamente el vivir cristiano. Esta es mi opinion acerca del tema.
      Dios te bendiga Renton.

  22. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 17, 2009 12:59 pm

    Eduardo,
    seguimos meditando sobre este tema.

    Dices que los textos que use solo hablan de justificacion, y creo que no es asi. Vuelvo a escribirte Romanos 7:6

    ““…PERO AHORA ESTAMOS LIBRES DE LA LEY (se refiere al Regimen viejo de Moises), POR HABER MUERTO PARA AQUELLA EN QUE ESTABAMOS SUJETOS, DE MODO QUE SIRVAMOS BAJO EL REGIMEN NUEVO DEL ESPIRITU (se refiere al Regimen de Cristo, o segundo Regimen) Y NO BAJO EL REGIMEN VIEJO DE LA LETRA (se refiere al primer Regimen Mosaico, o Regimen antiguo).

    Aqui habla de servicio, no de justificacion. Servicio es vida cristiana, adoracion, no es justificacion. La frase que quiero veas dentro de este texto es “…DE MODO QUE SIRVAMOS BAJO EL REGIMEN NUEVO…..” Servicio, no es justificacion.

    Y vuelvo ademas a repetirte mi punto de vista: ¡lo que termino fue EL REGIMEN, la forma de manifestar la Ley, no la Ley misma!

    La Ley si es espiritual, pero la forma de manifestarla en el primer regimen mosaico era alcanzar esa espiritualidad a traves de cumplir ordenanzas, preceptos, leyes. Eso tuvo un proposito como ya mencione, pero eso ya termino.

    • mayo 17, 2009 1:44 pm

      Felipe,

      De nuevo resalto el problemA de muchos de no poder leer el contexto. Estas equivocado. Romanos 7 esta hablando de servicio, eso no lo pongo en duda. Pero servicio a que? Empieza a leer a partir del capitulo 6: 15. Pablo se esta refiriendo a que ahora los creyentes le sirven a la justicia, es decir a la ley (Romanos 6: 15) bajo el regimen del Espiritu, y no bajo obediencia carnal. El creyente le sirve a la ley de Dios por medio del Espiritu Santo, como ya te he dicho que dice Ezeqiel 36: 22-32. Ningun hombre puede observar la ley, es mas, PAblo dice que ni siquiera deseaban servirle a la ley de Dios (6:20). Es a la ley de Dios a la que se refiere Pablo en el 7:6 a quien servimos bajo el Espiritu. Pero continua leyendo el capitulo 7 hasta el final y te daras cuenta que el mismo Pablo dice que observa la ley mosaica (7:7), y dice que quiere observarla (7:15). Entonces, si lees bien, Pablo esta hablando del servicio a la ley de Dios (6: 15).

      Ahora, tambien te equivocas cuando argumentas que la ley se manifestaba en el regimen mosaica cumpliendo sus ordenanzas. Esto es equivocado. Como sirvio a la ley Noe? Observando la ley? No! Pues ningun hombre puede ser justificado, ni puede observar perfectamente la ley de Dios. La ley de Dios siempre ha sido espiritual, y por lo tanto siempre ha sido observada por hombres regenerados, es decir, por hombres que han nacido de nuevo. Asi fue como lo hizo Abraham, Noe, Davi, Isaac, etc, etc. O estas diciendo que estos hombres no nacieron de nuevo? La ley espiritual fue hecha para que fuera observada por hombres espirituales.

  23. Renton permalink
    mayo 17, 2009 2:54 pm

    Me gustaría aportar la opinión del calvinista Jim MacClarty al respecto.

    En su libro Is the Church Israel?, el pastor nos explica la diferencia entre Pacto y Promesa:

    Then, when Christ died on the cross, His sacrifice ushered in the “New
    Testament” in His blood,“which is shed for many for the remission of sins” (Mat. 26:20).
    His last will and testament went into effect at the time of His death (Heb. 9:16-17). This was yet another one-sided dispensation of God’s will.

    Ahora se nos explica la diferencia entre un pacto con dos partes como protagonistas y otro con solamente la divina:

    Like the Abrahamic Covenant, there were no “terms” or “conditions” attached. Christ’s Testament went into effect regardless of the reaction of sinful men.
    The only “covenant” established at Calvary was an agreement between the Father and the Son. Christ’s own body became the blood sacrifice that was torn and cut.
    But, no individual man passed through the body to establish the agreement. The New Covenant was established between God and Jesus, and we are the recipients of that dispensation of grace, just as Abraham was.

    En el pacto de Cristo, no se pide la participación alguno o el permiso de ningún hombre, es decir, somos personajes pasivos.

    However, the “new” testament in Christ’s blood superseded the “old testament,” the Law of Moses—the set of regulations imposed on Israel
    (Heb. 8:9, 9:15, 2 Cor. 3:2, 3:14). Christ’s superior testament set aside the Mosaic Law—the “old covenant” or “first testament”—for every believer.

    En efecto, el nuevo testamento en Cristo, supera a la Ley mosaica, por qué?
    Por la fe.

    Sigamos leyendo:

    Hang with me, now. This is where the language potentially gets confusing.

    Christ’s death did not do away with what we commonly refer to as “The
    Old Testament”–all the Hebrew books of Scripture written before Calvary.
    It specifically abolished the Law of Sinai for all those who have faith in the
    finished work of Christ
    .

    Me gustaría resaltar esto: La muerte de Jesús no acabó con el Antíguo Testamento, lo que hizo fue abolir la Ley mosaica para todos aquellos que depositaran fe en Cristo.

    La fe en Jesús nos libera de la carga de la Ley.

    Por qué?

    Porque la hemos cumplido en él.

    Nos quedamos sin Ley?

    Nop, seguimos la Ley Eterna…

    The Law was “added” to Israel because of their sin and hard-heartedness:

    Wherefore then serveth the law? It was added because of transgressions,
    till the seed should come to whom the promise was made, and it
    was ordained by angels in the hand of a mediator (Gal. 3:19.)

    La opinión de MacClarty es clara al respecto, pero veamos qué papel tiene la fe a la hora de unir el pacto abrahámico y el de Cristo.

    Some theologians refer to the Mosaic Law as a “conditional covenant”.
    What they mean by that phrase is that there were conditions attached to Israel’s performance of the Law – do it and receive blessings, fail to keep it and receive cursings.

    However, God never referred to any of His testaments as “conditional”.
    He simply dispensed them, laid out the attendant blessings and cursing that accompanied them, and set them into motion.
    The recipients of the Law were never given the opportunity to agree with, or reject, the consequences of God’s law.
    They never passed through severed animals to form the “covenant” bond of
    agreement.
    The Law was imposed on them and they were instantly under its
    authority.

    Dios no exculpa a aquel que decide desligarse de la Ley, Dios simplemente impone dicha Ley.

    Y ahora viene dicho paralelismo que antes mencionaba:

    Meanwhile, there are direct similarities and connections between the
    Abrahamic and New Testaments
    .

    Parte de dichas similaridades se encuentran en la temporalidad o eternidad de ambos pactos.

    Unlike the temporary—dispensed and removed—Mosaic Law, the other two are “everlasting” (Gen. 17:7-8, 19, 48:4, Heb. 13:20).

    They demonstrate an outpouring of God’s mercy and grace. And,
    they both operate under the administration of faith.

    En efecto, los pactos eternos se basan y distinguen por la fe mientras que los temporales no.

    In fact, the promise of the “New Covenant” was predicated on God’s promises to Abraham, Isaac and Jacob, the forefathers of Israel (Jer. 33:25-26,Mic. 7:19-20, Luke 1:54, 72-73, Gal. 3:13-14).

    Finally, the promise of salvation through faith in Christ to the elect of God is an utterly unconditional promise.
    Christ’s vicarious suffering accomplished whatever conditions stood in the way of our complete acceptance before God.
    So, we are freely saved by grace, and “accepted in the beloved” (Eph. 1:6b).

    En definitiva:

    God dispenses His will among His people.
    He may or may not add blessings and cursing to the dispensation of His will. In the case of the Law of Sinai, God “added” it to Israel because of their sin, promising to bless those who kept it and curse those who rebelled against it.
    That testament was abolished by the superior testament of unconditional grace through the shed blood of Christ.

    El resto del libro se encuentra AQUÍ para todo el que quiera leerlo.

    • mayo 17, 2009 8:09 pm

      Renton,

      Continuas cometiendo errores hermenéuticos no sólo de la Biblia sino de otros libros, como el de McClarty. McClarty está escribiendo acerca el pacto de Dios para salvar a un pueblo, Israel, que es la misma Iglesia. Ese pacto Dios lo hizo consigo mismo, ningún hombre participó de él. Así como en el pacto Abrahámico, Dios le hizo caer un sueño profundo y Él mismo pasó entre los animales, de la misma manera el nuevo pacto fue hecho por Dios, sin la intervención de ningún hombre.

      En ese nuevo pacto se entra por gracia, no por obras. Pero, esto es lo que siempre ha ocurrido. Fue lo que ocurrió con Abraham, y con Noé, y con Isaac y Jacob. Ellos entraron en el pacto por gracia, no por obras. Eso es lo que nos enseña el AT. Es lo que Pablo exlica con respecto a Abraham en la epístola a los Romanos. Abraham fue hallado justo por fe, y esto entonces por gracia (Romanos 4: 16). Cuál es el nuevo pacto? Como el mismo McClarty dice en la página 47, es el pacto de gracia.

      Cuál es tu error al leer el libro de McClarty? Que asumes-incorrectamente-que él está refiriéndose a que la ley haya sido abolida para el creyente, cuando el autor se está refiriéndo a la abolición de la ley como un medio para que un hombre sea justificado ante Dios. La ley de Dios no fue dada en Sinaí, sino que estaba escrita en los corazones de todos los hombres, y por lo tanto la ley de Dios no fue dada en Sinaí, sino que fue ahí donde Dios hace un recordatorio y un pacto con Israel. La ley de Dios está escrita en los corazones de todos los hombres, es a través de esa ley por medio de la cual la conciencia de cada uno testifica a favor o en contra.

      En esa misma página, McClarty escribe, “The law could not produce a genuine,lasting righteousness.A new covenant
      ofgrace was necessary.” Te pregunto ahora, cuál fue ese nuevo pacto? No es del que habló Ezequiel y Jeremías? El que te he pedido que leas cientos de veces? En Jeremias leemos,

      ” 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. 35 Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: 36 Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. ” Jeremías 31: 33-36

      Y Ezequiel dice,

      “Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. 24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. 30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones. 31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel. ” Ezequiel 36: 22-32

      Qué leemos de este nuevo pacto? La abolición de la ley de Dios? Jamás! Sino que el nuevo pacto de gracia hace que los hombres sean regenerados espiritualmente, es decir, sean hechos nuevas criaturas. De ser muertos espirituales tendrán vida espiritual, y en ellos Dios quitará el corazón de piedra, el cual no puede ni desea obedecer la ley de Dios, y pondrá en su lugar un corazón de carne, en el cual Dios ha escrito Su ley, para que por medio del Espíritu odamos amar esa Ley y obedecerla.

      El creyente ha sido hecho una nueva criatura para que pueda amar a Dios. Cómo se ama a Dios? Obedeciéndole. Qué debemos obedecer? Sus mandamientos. Su ley. La misma ley que Cristo vino a cumplir. La misma ley que Cristo vino a establecer para Su pueblo.

      Ningún hombre, ni Abraham, no Jacob, ni Noé…en fin, nadie, pudo ser salvo observando la ley mosaica. Sólo por medio de la fe en Jesucristo puede ser un hombre salvo. La ley no sirve para ustificar a un hombre, porque nadie puede mantener la ley a la perfección. Pero tu error está en decir que debido a que la ley no puede servir para justificar a nadie, deba ser desechada. Tu eres justificado por la ley mosaica. Cómo? Por fe en Jesucristo, quien cumplió esa ley a la perfección en tu lugar. Con qué propósito hizo Cristo eso? Para que fueras libertado de la esclavitud de la carne, a la libertad del Espíritu. Cuál es esa libertad? Es la libertad de vivir una vida obediente a Dios y a sus preceptos, es decir a Su ley. Dios nos ha libertado para que podamos servir a la ley, por amor, y no como un medio para ser justificados.

      Repito, tus argumentos son los mismos que los antinomialistas. Ambos están equivocados. Yo estoy de acuerdo con lo que McClarty escribe acerca del nuevo pacto, y no está en contradicción con lo que he dicho en mis entradas, de acuerdo con lo que he explicado-brevemente-en este comentario.

  24. Renton permalink
    mayo 17, 2009 8:37 pm

    Eduardo:
    Continuas cometiendo errores hermenéuticos no sólo de la Biblia sino de otros libros, como el de McClarty

    En absoluto, vuelvo a copiar traducido qué dice MacClarty:

    A diferencia de la temporal, dispensada y abolida Ley mosaica, los otros dos pactos (abrahámico y cristiano) son eternos. (Gen. 17:7-8, 19, 48:4, Heb. 13:20).

    Esto te lo vengo diciendo yo desde hace semanas…

    McClarty está escribiendo acerca el pacto de Dios para salvar a un pueblo, Israel, que es la misma Iglesia

    Precisamente, Jim MacClarty escribió ese libro para refutar esa idea, Israel no es la Iglesia.

    Recomiendo una lectura del libro a todo el mundo porque aclara muchos conceptos.

    Por tanto, no… no he malinterpretado nada, simplemente he apoyado mis argumentos con los de una de las voces reformadas más reputadas.

    Cuál es tu error al leer el libro de McClarty? Que asumes-incorrectamente-que él está refiriéndose a que la ley haya sido abolida para el creyente, cuando el autor se está refiriéndo a la abolición de la ley como un medio para que un hombre sea justificado ante Dios

    No, observa lo que dice MacClarty:

    Christ’s death did not do away with what we commonly refer to as “The
    Old Testament”–all the Hebrew books of Scripture written before Calvary.

    It specifically abolished the Law of Sinai for all those who have faith in the
    finished work of Christ.

    La muerte de Jesús no acabó con el Antíguo Testamento, lo que hizo fue abolir la Ley mosaica para todos aquellos que depositaran fe en Cristo.

    Sin embargo, esa frase se ajusta a los judíos, no a los gentiles, por qué?

    Porque los gentiles no formábamos parte del primer pacto, no estábamos sujetos a la condenación de la Ley mosaica.

    Los gentiles somos herederos de la promesa… no de la Ley y su maldición.

    Lee por favor las páginas que van de la 68 a la 72 del libro de MacClarty y entenderás qué quiere decir.

    estoy de acuerdo con lo que McClarty escribe acerca del nuevo pacto, y no está en contradicción con lo que he dicho en mis entradas

    Me alegra leer eso porque MacClarty dice que la Ley mosaica está abolida…

    • mayo 17, 2009 9:01 pm

      Renton,

      Lo que hizo Cristo en la cruz echó fuera, o abrogó la condenación que había sobre nosotros por la Ley de Dios. Esa es tu malinterpretación de lo que está argumentando el autor en su libro. El libro trata de la salvación de Israel. He argumentado como los reformadores que la Ley mosaica no puede salvar a un hombre, ni le puede justificar, solo a fe en Cristo lo puede hacer. Esa fe es el resultado de haber sido regenerados y esa regeneracion nos lleva entonces a obedecer a Dios. El apostol Juan escribe,

      ” 2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. ” 1 Juan 5: 2-3

      Hemos sido redimidos para amar a Dios. Cómo le amamos según Juan? Guardando Sus mandamientos. Los mandamientos de quien? De Dios. Es lo mismo que dice Santiago y Pablo. Es lo mismo que dijo Jesús. McClarty dice que la ley mosaica ha sido abolida como medio para justificarse, no para el creyente como tu le haces decir. Eso es un error en tu interpretaciond el libro, pues el autor nunca dice tal barbaridad. Mañana coninuaré publicando acerca de los usos de la ley y lo que ha sido mantenido por los reformadores a través de los siglos.

  25. Renton permalink
    mayo 17, 2009 9:01 pm

    Dado que para apoyar mis argumentos he de recurrir a voces autorizadas y así evitar tus desprecios a causa de mi juventud, he encontrado abundante material de apoyo en la web Monergism.com.

    Por ejemplo, el artículo The Curse of the Law, Peter Sanlon dice lo siguiente:

    Paul is explaining how the Law worked out in the history of Israel.
    The basic point is that the Law was a temporary means of ruling Israel till Christ came.

    After that event the Law was no longer Israel’s guardian.
    The simplicity and force of this point is often neglected because we read into the text some of the false avenues explored above e.g. We think Paul is talking about legalism or some ceremonial aspect of the Law. However he is talking about the Mosaic Law.
    As part of his defence of the Gospel in Galatians Paul states that the Mosaic Law was a temporary stage of God’s salvation history.

    As the Mosaic Law is temporary, Paul can affirm that Christians are no longer subject to the Mosaic Law.

    The second important aspect of the nature of the Mosaic Law is its unity.
    People often miss the temporality of the Law because they assume that some parts of the Law remain in force for Christians.
    However the Law is viewed by Paul as a unity.

    Traduzco las partes más importantes:

    “El punto básico entiende que la Ley era el modo de gobernar Israel hasta la llegada de Cristo”.

    “Algunos creen que Pablo está hablando de legalismo o de algún aspecto ceremonial de la Ley, no obstante, habla de la Ley mosaica.”

    “Los cristianos no están sujetos a la Ley mosaica”.

    “La Ley (mosaica) es vista por Pablo como una unidad”.

    No malinterpreto nada Eduardo, me adhiero al pensamiento de muchas voces autorizadas dentro del movimiento reformado.

    • mayo 17, 2009 9:51 pm

      Renton,

      De nuevo estás errando. Lo que el artículo está argumentando es que la ley no puede justificar, sólo condenar al hombre. Eso es lo que he mantenido en mis entradas. Pero, una vez regenerados, los hombres son libertadados de esa condenación. Por medo de su fe. Cristo quitó la condenación que había sobre los hombres por la ley mosaica.

      Lee bien el articulo y te darás cuenta que el autor se refiere a la ley mosaica son respecto a la salvación. Eso no es lo que estamos argumentando aquí. Estamos argumentando acerca de el uso de la ley por parte de los redimidos. Esto es lo que dice Pablo en Romanos 7 y 8. Lo que dice Santiago en el capítulo 2. Lo que dice Juan en 1 Juan 5, etc. Todo el NT nos dice que el creyente observa la ley de Dios. Ese es el nuevo pacto que describe Jeremías y Ezequiel. No has leído estos pasajes?

      La ley mosaica ha sido abrogada como un medio para que los hombres buscaran justificarse ante Dios, somo si lo pudieran hacer. Ahora por medio de la gracia, el Nuevo Pacto, hemos sido redimidos de la condenación de la ley, para obedecer a la ley. El hombre que ha nacido de nuevo puede hacer esto por medio del Espíritu Santo. De nuevo me refiero a Jeremias y Ezequiel.

      Los cristianos ya no buscamos en la ley mosaica nuestra salvación, pues lo unico que eso trae es muerte, pues nadie puede justificarse manteniendo la ley. Los cristianos buscamos observar la ley porque hemos sido regenerados, nacidos de nuevo, o hemos obtenido vida espiritual. Ese es el Nuevo Pacto. La ley de moisés fue dada para que pudiera ser disfrutada por hombres redimidos, no por hombres naturales. Hay tanta gracia en el AT como en el nuevo. Hay tanto evangelio en el AT como el NT. La Biblia es una unidad. Pero parece que para ti el AT carece de gracia y evangelio.

      Busca en monergism.com “The law and the christian.” Lee esos articulos.

  26. Renton permalink
    mayo 17, 2009 10:52 pm

    Eduardo:
    Busca en monergism.com “The law and the christian.”

    Quién es el autor de dicho artículo?

    Lo pregunto para acelerar la búsqueda y posterior lectura.

    • mayo 18, 2009 2:25 am

      Renton,

      En la casilla “Search” escribe “the law and the christian.” Hay varios artículos. Leelos.

      • Renton permalink
        mayo 18, 2009 2:57 am

        Gracias pero me quedo con la opinión fundamentada de Jim MacClarty, una de las voces reformadas más interesantes de la actualidad.

      • mayo 18, 2009 3:33 am

        Renton,

        Por supuesto que es un gran teólogo. El problema es que lo que él dice no está de acuerdo con lo que tú argumentas. En su libro nunca dice que la ley haya sido abrogada para el creyente. Dice que fue abolida como un medio para obtener la justificación, no como el medio por el cual el creyente es santificado, como lo afirman los reformados. El problema es que hasta a McClarty has malinterpretado.

        De nuevo, no has refutado nada con tus argumentos. Lo único que has hecho es estar de acuerdo con los antinomianistas. Pero ni de eso te has dado cuenta.

  27. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 18, 2009 12:06 am

    Eduardo,

    ya has dicho tantas cosas, que hay que volver al principio.

    Todo este debate ha venido a ser por tu afirmacion de que el creyente debe “observar la Ley Mosaica” esos fueron tus terminos.

    Ahora estas haciendo una division en la misma Ley que ya fue abrogada para justificacion, que ya no es para obtener salvacion (hasta ahi estamos de acuerdo) PERO SI PARA SER OBSERVADA por los creyentes, eso no esta correcto. Estas usando un lenguaje incorrecto.

    Vuelvo a reiterarte mi pensamiento, y ahora lo hago de otra manera, a ver si logras captar el sentido:

    ¿que sentido tiene decir que el creyente debe observar la Ley Mosaica cuando la misma Palabra te dice que ha venido algo MEJOR. Lee lo que te puse del libro de Hebreos, donde el escritor inspirado te dice que estamos ahora bajo MEJORES COSAS, MEJOR PACTO, MEJORES PROMESAS, MEJOR MEDIADOR, MEJOR ESPERANZA, MEJOR MINISTERIO, Eduardo, ¡si la Palabra te esta diciendo que hay algo mejor, que sentido tiene regresar a la Ley Mosaica!

    Por lo tanto, tampoco ese lenguaje es correcto para usarlo en creyentes que no estan bajo el Regimen viejo de Moises, porque ha venido algo MEJOR que eso.

    Sigo buscando luz en la Palabra:

    Veamos ahora en el mismo texto que tu usas de Romanos 6:

    “Pero gracias a Dios que aunque erais esclavos del pecado, habeis obedecido de corazon a AQUELLA FORMA DE DOCTRINA a la cual fuisteis entregados….” (Romanos 6:17)

    La palabra “forma” aqui en el griego se refiere a un molde usado por un artifice en la fabricacion de objetos de metal. Los judios habian sido “vertidos en el molde de la Ley Mosaica”. Lo que Pablo esta dando a entender en el contexto usando esta frase, “molde”….es que Dios “vierte” a sus nuevos hijos en el molde de la verdad divina, donde sienten un deseo por obedecer y hacer la voluntad de Dios que es provocado por el ministerio del Espiritu en el proceso de santificacion. Seguir los pasos de Jesus, no de Moises.

    El uso de la frase “AQUELLA FORMA DE DOCTRINA”, te esta indicando como Pablo hace la distincion entre el “molde” de la Ley Mosaica (primer regimen), y el nuevo “molde” del Espiritu, cuyo Mediador es Cristo (segundo regimen). O sea, “aquella” y “esta”…..te das cuenta?

    Veamos ahora otro texto:

    “Porque si el ministerio de condenacion fue con gloria, mucho mas abundara en gloria el ministerio de justificacion…….porque si LO QUE PERECE tuvo gloria, mucho mas glorioso sera lo que permanece,…….para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de AQUELLO QUE HABIA DE SER ABOLIDO…..” (2 Corintios 3:9,11, 13) (mayusculas mias)

    Te llamo la atencion en las frases “…LO QUE PERECE…” y “…LO QUE HABIA DE SER ABOLIDO…”

    El Viejo Regimen de Moises estaba escrito en tablas de piedra, y era un ministerio de muerte, de condenacion. Estaba en tablas de piedra, porque su fin era ser abolido. El Regimen viejo de Moises te decia “NO MATARAS”, pero la Ley de Cristo te dice: “Ama a tu projimo como a ti mismo, y si le dices “necio” a tu hermano ya eres culpable de juicio….decirle “necio” a tu hermano es como si lo hubieras matado.
    El Nuevo Regimen del Espiritu, cuyo Mediador es Cristo esta escrito en los corazones de los regenerados, que no tienen que observar nada, porque van a ser impelidos por el Espiritu hacia toda buena obra preparada de antemano para ellos, y a desear cumplir voluntariamente con la Ley de Dios, el hijo de Dios regenerado tiene una conciencia iluminada por el Espiritu Santo que es sensible al pecado, y a percibir la voluntad de Dios…..¡pero no en observar ningun precepto! ¡”observar la Ley Mosaica es un lenguaje que no pertenece a este nuevo Regimen del Espiritu!
    Sencillamente, como veo tus planteamientos, percibo que tienes un pie en el monte Sinai, y otro pie en el Calvario, y eso no esta bien.

    En resumen, Eduardo, me parece que has usado un lenguaje que no esta de acuerdo con lo que la Palabra nos enseña sobre el Nuevo Regimen del Espiritu, y ademas, tampoco creo que si la misma Palabra te muestra por todos lados ¡QUE HAY ALGO MEJOR QUE LA LEY MOSAICA!…por lo tanto…..¿que sentido tiene usar ese lenguaje, y observar esa Ley cuando el mismo Espiritu esta ministrando en nuestros corazones? ¡Deja que el Espiritu haga su obra, no tienes que observar nada!
    Tu estas aferrado en decir que el creyente debe observar la Ley Mosaica, y la Palabra te esta diciendo que no tienes que observar nada, que esa es tarea del Espiritu Santo en este Nuevo MInisterio de llevarte a desear hacer la voluntad de Dios siguiendo los pasos de Cristo. Esa es la Ley de Cristo, escrita en nuestros corazones.

    Saludos y bendiciones.

    • mayo 18, 2009 2:24 am

      Felipe,

      Por supuesto que estoy usando el lenguaje del NT. Cuando PAblo habla de que la ley de Moisés sería abolida, dice claramente que sería abolida como un medio por el cual un hombre podría ser justificado. Nunca dice Pablo ni ninguno de los demás apóstoles que la ley de Dios sería abolida. El mismo autor de Hebreos citando a Jeremías 31 escribe,

      ” 15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré,17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.” Hebreos 10: 15-17

      Cuáles leyes? Por supuesto que las leyes que le habían sido dadas a Israel en el AT. La ley de Dios. Es lo mismo que dice Ezequiel. Tu problema al igual que el de Renton y el de los antinomianos es que toman los pasajes del NT que hablan de la ley como algo que sería abolido, y lo interpretan-incorrectamente-como que la ley de Dios ha sido abolida. Eso no es lo que dice el NT. El NT dice que la ley Mosaica sería abolida unica y exclusivamente como un medio para que un hombre fuera justificado.

      El régimen del Espíritu Santo es el régimen de la gracia, es decri, el NUevo Pacto, del que habla tan claramente el profeta Ezequiel y Jeremias. Ese nuevo pacto es la liberación de la servidumbre del pecado a la servidumbre de Cristo. Pasamos de ser esclavos del pecado, a ser esclavos de Dios. Cómo debemos servirle a nuestro amo? Obedeciéndo sus leyes.

      Lo que le ocurre a los hombres naturales es que ellos no tienen la capacidad de cumplir esa ley. Porqué? Porque andan en la carne, y la carne es enemistad contra Dios. La carne odia la ley, y se vuelve contra ella. La carne no se sujeta a la ley de Dios (Romanos 8: 7), a diferencia de los que andan en el Espíritu, los cuales si pueden sujetarse a la ley de Dios. Pero el hombre que ha sido regenerado, es un hombre espiritual, y por medio del Espíritu Santo puede cumplir una ley que desde su redacción fue espiritual. La ley mosaica fue dada para que fuera cumplida y amada por hombres redimidos, no por hombres carnales.

      El problema es que tu interpretas la ley mosaica como la interpretaban los fariseos, es decir, como un conjunto de regulaciones externas. Pero no ves la enseñanza de Cristo con respecto a esa ley. La ley mosaica era una ley espiritual, que tenía que ver con el corazón de los hombres, y no con cosas externas. La ley mosaica tenía que ver con el amor a Dios y el amor al prójimo. Pablo enseñaba a la iglesia de los Romanos que debían observar la ley (Romanos 7: 7-25). Todo el argumento de Pablo es que él desea observar la ley de Dios. Su hombre interior se deleita en ella, al igual que se deleitaba David (Salmo 119). Pero hay una ley en la carne que le hace rebelarse contra esa ley de Dios. Pablo observaba la ley de Dios, pues en ella encontraba su santificación.

      Es el mismo argumento de Santiago (Stg 2). Y el mismo argumento de Juan (1 Juan 5: 2-3). Estos hombres enseñaban que debíamos obedecer la ley de Dios. EL creyente no está libre de esa ley. Está libre de la condenación que esa ley le traía. Pero siendo esiritual, no sólo desea observarla, sino que la ama, pues en ella se despliega el perfecto caracter de Dios.

      Lee los argumentos de los antinomianos y lee lo que decían los reformadores. Te encontrarás del lado equivocado con tus argumentos. Y es así porque haces una exégesis incorrecta de los pasajes paulinos.

      • roberto permalink
        mayo 18, 2009 7:53 pm

        Cierto, (como dije antes) conozco personas que usan algunos versos de Pablo acerca de “no dependemos de la ley” para sacar cuerpo a la responsabilidad de observar algunos mandamientos que van ligados a lo monetario y el empleo ( saben a que me refiero).
        No me refiero ni directa ni indirectamente a ninguno de los participantes en este debate, no conozco sus creencias a plenitud mas alla de lo que han expresado en el contexto del tema.
        Dios los bendiga.

  28. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 18, 2009 12:31 am

    PARA JUAN: (by the way, como esta Pedro?)…ja,ja,ja, un chistesito, para relajar cualquier tension…..

    Juan,…. claro que los cristianos vamos a cumplir mandatos de Cristo, la Gran Comision, la Cena, el Bautismo, ¡pues claro mi hermano! Eso es parte de la Ley de Cristo. Los creyentes regenerados vamos a desear de corazon obedecer esos mandamientos porque el Espiritu nos va a ministrar en nuestro corazon, va a “escribir la Ley de Cristo en la tabla de nuestro corazon”, y nos va a hacer desearla, me entiendes?

    Y respecto a lo que preguntas, debo clarificarte que cuando yo me declaro en contra de “observar preceptos” es basado en el planteamiento inicial de Eduardo que dio pie a este debate, en el cual el manifesto que los creyentes “debemos observar la Ley Mosaica”, ese es mi punto, y eso no esta correcto porque ese termino abarca todos los preceptos de esa Ley o Regimen Mosaico, aunque el trato de separarlo en morales, civiles, ceremoniales, etc…..es a lo que yo me opongo rotundamente en este foro. Ese lenguaje no esta correcto. Los creyentes bajo el Nuevo Regimen del Espiritu no tenemos que observar los preceptos de la Ley Mosaica, ese es mi punto.

    Gracias mi hermano por entender mi llamado a la paz y a la concordia entre los hermanos. Se puede diferir sin ofender ni menospreciar al hermano, y se puede atacar un planteamiento que consideramos incorrecto pero hacerlo con etica cristiana, como corresponde a cristianos que seguimos la Ley de Cristo.

    A veces no nos damos cuenta en la pasion del debate, pero muchas personas no cristianas accesan estos foros, y al ver como nos tratamos tendran un mal testimonio de la vida en Cristo. Esa fue mi preocupacion. Si en algun momento use algun termino en mis comentarios que hizo sentir mal a algun hermano, le pido perdon de todo corazon, porque no fue esa mi intencion.

    En ninguna medida debemos tener estos debates para ganar yo y perder tu, debe prevalecer el enriquecernos unos a otros, y que la Palabra sea expuesta y clarificada. Si yo me equivoco en algun planteamiento no tengo ningun problema en reconocerlo, porque fui edificado por el hermano que me hizo ver una realidad en la Palabra, ese es mi sentir.

    En este caso, hasta el presente, lo unico que estoy refutando en este tema es la terminologia usada por Eduardo de que los creyentes bajo el Nuevo Regimen del Espiritu tengamos que “observar la Ley Mosaica”, ese lenguaje tiende a confundir mas que a aclarar…..aunque hemos visto que la Ley de Dios es una sola, hay diferencias entre la Ley Mosaica y la Ley de Cristo, porque si no la Palabra no hiciera distinciones entre ambos sistemas o formas de enseñanza. Ese es mi punto.

    Saludos, y bendiciones.

    • roberto permalink
      mayo 18, 2009 7:41 pm

      Bonito comentario, hermano Felipe.
      Una pregunta, en tu entendimiento, los diez mandamientos siguen vigentes? si respondes a esta pregunta con un “si” ya te habras comenzado a entender mejor con Eduardo; ya lo demas es ponerse de acuerdo que mas podria seguir vigente de lo demas que decia la ley de Moises ( la torah completa); en lo que si estamos todos de acuerdo es que nada de la “ley ceremonial” y todo eso que giraba alrededor del santuario de Jerusalen sigue vigente, cierto, mis hermanos?

  29. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 18, 2009 9:47 am

    Eduardo,

    El texto que citas de Ezequiel dice:

    “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, Y HARE que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”

    Dios dice, “…yo hare que anden en mis estatutos, y los guarden…”.

    Es lo que te he venido diciendo a traves de mis intervenciones, la Ley de Cristo (que tiene mucho mas proyeccion espiritual que la de Moises) sera establecida en nuestros corazones por el Espiritu, que es quien HARA en nosotros el deseo de obedecer y cumplir con los mandamientos de Cristo.

    Tu lenguaje de: “debemos observar la Ley Mosaica” da a entender que nosotros somos los que tenemos que hacer eso por nosotros, y el termino “Ley Mosaica” no cabe en el lenguaje de creyentes que tenemos “ALGO MEJOR, ALGO SUPERIOR A MOISES”, porque Ley Mosaica incluye todos los preceptos rituales, ceremoniales, civiles, etc, no existe distincion……tu terminologia no esta correcta. La Palabra hace distinciones entre Moises y Cristo, entre la Ley mosaica y la Ley de Cristo, y tu no quieres aceptarlo. No es el solo hecho de tener justificacion o no en la Ley, eso esta claro, pero entonces, si eres justificado por el Pacto de Gracia que Cristo fue su Mediador, y tienes Su Ley escrita en tu corazon, que es superior, mejor, que la de Moises……¿por que tu tienes que decir, “observemos la Ley Mosaica”? Es una regresion al Viejo Molde (forma) de enseñanza.

    Sigues teniendo un pie en el Sinai y otro en el Calvario.

    • mayo 18, 2009 12:26 pm

      Felipe,

      El texto de Ezequiel así como el de Jeremías se refieren a la ley de Dios. Yo nunca he dicho que al observar la ley de Dios lo hagamos por nosotros mismos. Lee bien mis comentarios. SIEMPRE he dicho que esto es lo que nos ocurre con el nuevo nacimiento. Es el Espíritu Santo quien nos hace obedecer la ley de Dios. Esto es la santficación. Es hacernos cada vez más a imágen de Cristo, es decir, transformarnos según los estándares morales que Dios ha establecido en Su ley.

      Si te incomoda el término “ley mosaica,” entonces ponle “ley de Dios.” Es lo mismo. La ley mosaica fue dada por Dios. NO es un invento de Moisés, sino que fue Dios, es más fue Cristo pre-encarnado, quuien le dio las tablas a Moisés. Siempre he establecido que estoy hablando de la ley moral. Nunca he dicho que tengamos que mantener las leyes ceremoniales. Pero, si no lees los comentarios, entonces no puedo hacer nada.

      El observar la ley de Dios no es regresar al viejo molde, pues es algo que Dios ha establecido como eterno. SU ley es eterna, como bien lo dice David en sus salmos. Esa ley es la que Dios escribe en los corazones de los redimidos para que ellos anden en sus caminos. Cristo no vino a abrogar esa ley sino a cumplirla. El Espíritu Santo tampoco la abroga, sino que la aplica a nuestros corazones.

      Lee este sermón de Spurgeon.

  30. Renton permalink
    mayo 18, 2009 11:17 am

    Eduardo:
    En su libro nunca dice que la ley haya sido abrogada para el creyente

    Con esto demuestras que no has leído el libro.

    MacClarty dice claramente que los pactos que Dios establece consigo mismo (el abrahámico y el de Cristo) son eternos mientras que la Ley es temporal.

    Observa:
    However, the language is very specific.
    It was God’s covenant (“my covenant”) that God established.
    And, inasmuch as God is everlasting, the covenant He established with Himself is equally everlasting.
    God determined to establish His covenant between Himself and Abraham’s posterity, but Abraham was never party to the ritual that established or confirmed the covenant.

    Esto lo contrasta con el pacto temporal -donde entran dos partes en juego- entre Él y su pueblo.

    MacClarty dice después:

    However, the qualitatively “new” testament in Christ’s blood superseded the “old testament,” the Law of Moses—the set of regulations imposed on Israel (Heb. 8:9, 9:15, 2 Cor. 3:2, 3:14). Christ’s superior testament set aside the Mosaic Law—the “old covenant” or “first testament”—for every believer.

    O sea. “El testamento superior de Cristo apartó la Ley mosaica para cada creyente”.

    Después sigue:

    It (la muerte de Cristo) specifically abolished the Law of Sinai for all those who have faith in the finished work of Christ.

    “La muerte de Cristo abolió la Ley del Sinaí para todos aquellos que depositan su fe en el trabajo de Cristo”.

    No dice como tú sostienes que ahora la muerte de Jesús nos capacita para “observar la Ley”, lo que dice es que está abolida.

    However, its addition and abolition did not alter the permanent nature of
    the Abrahamic Testament

    Esto es interesante, “La abolición (de la Ley mosaica) no alteró la naturaleza permanente del Testamento Abrahámico”.

    Por qué?

    Porque tanto este como el de Cristo son eternos mietras que el mosaico es temporal.

    MacClarty es claro, solo hace falta leerlo, observa:

    Meanwhile, there are direct similarities and connections between the
    Abrahamic and New Testaments.
    Unlike the temporary—dispensed and removed—Mosaic Law, the other two are “everlasting” (Gen. 17:7-8, 19, 48:4, Heb. 13:20).

    O sea, “A diferencia de la temporal, dispensada y abolida Ley mosaica….”.

    No se menciona nada de lo que dices…

    La Ley mosaica es temporal.

    Te rogaría que leyeras la información que adjunto.

    Las páginas en cuestión van de la 19 a la 21.

    • mayo 18, 2009 12:19 pm

      Renton,

      Pero McClarty habla en el aspecto salvífico de los pactos de Dios. Sólo los pactos Abrahámico y el de Cristo son eternos, en su aspecto salvífico. El pacto mosaica no es eterno porque la ley no puede salvar a nadie. Es ahí donde has malinterpretado al autor y por consiguiente has applicado lo que el autor quiere decir con respecto a la salvación/justificación a la relación de la ley y el creyente. Te repito: te has equivocado.

  31. Renton permalink
    mayo 18, 2009 11:22 am

    Felipe:
    En ninguna medida debemos tener estos debates para ganar yo y perder tu, debe prevalecer el enriquecernos unos a otros, y que la Palabra sea expuesta y clarificada

    Amén hermano!
    Debo confesar que por el tono de muchas de las respuestas que recibí al principio, llegué a entrar al blog con cierto aire de revanchismo… pero Dios me hizo ver que eso es un error enorme, que mi participación debe servir a la edificación de todos los que me puedan llegar a leer, que si recibo desprecios mientras proclamo las verdades de Dios lo que hago es dar Gloria al Señor y que además con todo ello, desarrollo el Fruto de la paciencia…

    Ahora antes de debatir con ningún hermano en este u otro lugar, rezo, rezo y rezo.

  32. Renton permalink
    mayo 18, 2009 11:25 am

    Una pregunta que me acaba de venir en mente.

    La Cena del Señor no es una Ley moral… no hay indicios de ella en el A.Testamento… es un ritual que hacemos los creyentes para proclamar la segunda venida de Cristo… por consiguiente, no demuestra la celebración de la Cena del Señor que a partir de Cristo hemos de observar ciertos rituales inexistentes en el A.Testamento?

    Dejo ahí.

    • mayo 18, 2009 12:16 pm

      Renton,

      Y que tiene que ver esto con que tengamos que observar aún la ley de Dios? Nada!

  33. Renton permalink
    mayo 18, 2009 12:20 pm

    Eduardo:
    Y que tiene que ver esto con que tengamos que observar aún la ley de Dios? Nada!

    Al contrario, lo que demuestra es lo que te hemos estado diciendo desde hace semanas Eduardo, que si la Ley mosaica es temporal, no puede ser la misma que la Ley de Dios/Espíritu.

    La Ley de Dios es eterna…

    • mayo 18, 2009 10:49 pm

      Renton,

      Mejor lee lo que dice Spurgeon, quine contradice todos tus argumentos y establece lo que ha creído la iglesia siempre. Refuta a Spurgeon! Puedes leer su sermón aquí. Mañana colocaré otra obra de Kevan quien explica lo mismo que Spurgeon. Repito, tus argumentos son equivocados porque la exegesis es equivocada. La ley moral de Dios sigue en pie para el creyente. Pablo y los apostoles lo afirman.

  34. Renton permalink
    mayo 18, 2009 12:24 pm

    Eduardo:
    El pacto mosaica no es eterno porque la ley no puede salvar a nadie

    Esto es un gran avance, al menos ya admites que el pacto/Ley mosaica no es eterno…

    • mayo 18, 2009 10:46 pm

      Renton,

      El pacto mosaico en cuanto a todas sus prescripciones no es eterno, pues en el se contemplan leyes que no son eternas, sin embargo las prescripciones morales si lo son.

  35. Juan permalink
    mayo 18, 2009 4:47 pm

    Saludos Felipe

    Ojalá estuviese acompañado de un hombre como Pedro jejeje. Me gusta tu sentido del humor.

    En relación al tema que estamos tratando hay que entender que no hay rivalidad entre Moisés y Cristo y que solamente damos vigencia en el N.T. a lo que allí se expresa en relación al antiguo.

    ¿Por qué la ley ‘moral’ tiene vigencia en el nuevo pacto? Porque tanto Cristo como sus apóstoles se la dan. No así con las leyes rituales del antiguo culto, ni con las leyes civiles del antiguo reino, etc. Todas estas eran propias de único pueblo de Dios existente en ese entonces en donde los gentiles ocupábamos un rol de enemistad. Por eso Cristo, para establecer su iglesia católica o universal, derribó y abolió todas estas leyes ceremoniales (Ef 2.11-18).

    Por otro lado Cristo no vino a abolir la ley y los profetas, sino a explicarlos y a darles el sentido correcto bajo el pacto de gracia. De esta manera, todo lo que abarca el aspecto ético, permanece en este tiempo, aunque no de manera externa sino implantada en nuestros corazones por el Espíritu Santo y basada en la máxima y resumen del amor a Dios y al prójimo.

    Si el amor a Dios y al prójimo es para ustedes la ley de Cristo (y yo creo que lo es) debemos entender que esto no es algo nuevo ni ajeno a la ley de Dios entregada a Moisés y confirmada por los profetas, sino un resumen de la misma. Además no es un medio de justificación sino un conjunto de leyes espirituales y morales para personas que, habiendo sido justificadas por la fe en el sacrificio de Cristo, andan según estas normas implantadas en sus corazones por el Espíritu de Dios para su crecimiento en santificación.

    Así se ha entendido en la iglesia cristiana universal desde su comienzo y así lo entendieron los reformadores, por eso le daban importancia a la ley de Dios y más explícitamente al Decálogo. A los que iban en contra de esta enseñanza se les denominó “antinomianistas”.

    Cualquier persona que vaya en contra del Decálogo es “antinomianista” aunque luego presuma de estar sujeto a la ley de Cristo, lo cual es una contradicción.

  36. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 19, 2009 5:31 am

    Juan,

    ¿a que no adivinas por que tu tocayo Juan el discipulo llego primero a la tumba de Jesus antes que Pedro? Si te lo sabes, me lo dices, si no…..te lo digo en el proximo comentario.

    Ok, estoy de acuerdo contigo, no hay rivalidad entre Moises y Cristo, ese no ha sido el sentido de mis palabras, siempre he expresado que son dos formas de doctrina, dos “moldes”, dos formas de manifestar la misma Ley de Dios. La forma mesianica de doctrina es superior a la forma mosaica porque es mas trascendente, llega mas lejos en su intencion espiritual. Si lo que Cristo me esta diciendo es superior, algo mejor (como dice el libro de Hebreos)….no tengo que observar Ley Mosaica para nada, ese no es termino correcto, es mi punto con Eduardo.

    Yo no estoy en contra del Decalogo, al contrario, pero mira esto….

    El Decalogo me dice, “no mataras”, pero Cristo me dice que si te digo a ti que eres mi hermano en Cristo….”necio, o insensato” o cualquier ofensa verbal, ya soy culpable de juicio. O sea, Cristo le da mas alcance espiritual a la Ley divina, ese es mi punto.

    El Decalogo me dice “no cometeras adulterio”, ….pero Cristo me esta diciendo, “cualquiera que mira a una mujer para codiciarla en su corazon, ya peco….” por lo tanto, tiene mas alcance espiritual. El Decalogo condena un acto fisico, Cristo apunta a un delito a nivel intelectual….por lo tanto, tiene mas alcance espiritual para el creyente.

    Yo no me considero antinomiano…..porque no estoy SIN LEY, solo estoy siguiendo lo que me dice la Palabra, de sujetarme a la forma de doctrina mesianica, el “molde” de Cristo, o lo que llamamos Ley de Cristo,…..eso es lo que veo. No se, si estoy equivocado, dejamelo ver…….

    Lee el ultimo comentario mio al ultimo post de Eduardo, ahi veras esto que te digo, mas ampliado. Gracias por tu buen espiritu.

    Saludos, y bendiciones en el Amado.

    • mayo 19, 2009 4:04 pm

      Felipe,

      El decálogo establece que no debes matar, pero la manera en la que se escribían las leyes en la antiguedad deja claro que hay en ellas tanto prescripciones negativas como positivas. Es decir, cuando el decálogo dice que no debemos matar, nos está ordenando a no matar, pero también nos obliga a preservar la vida de nuestro prójimo. De la misma manera cuando nos dice que no debemos robar. No debemos robarle a nuestro prójimo pero además debemos proteger las pertenencias de nuestro prójimo.

      La ley, al ser espiritual, deja claro que quiere cambiar el corazón de los hombres. Por ello Cristo vino a corregir la mala interpretación que hicieron los fariseos de la ley. Ellos vieron en la ley un conjunto de reglas por medio de las cuales podían intentar justificarse. Cristo corrigió ese error y les dijo que la ley no era así, sino que tenía que ver con el corazón. Por ello habla del adulterio.

      Cristo no vino a dar una ley diferente a la ley mosaica, sino que vino a corregir las malas interpretaciones judáicas al respecto. Fue lo mismo que hizo con el día del reposo.

      Debes estudiar libros que hablen acerca de las leyes del este antiguo para entender como era que los reyes daban sus leyes a los pueblos vasallos. Así entenderás como Dios le dio Su ley a su pueblo vasallo, Israel. Además lee acerca del decálogo. Cristo la interpreta, no la cambia.

    • Juan permalink
      mayo 19, 2009 4:48 pm

      Estimado Felipe

      No veo que tu postura sea tan radical. En verdad Jesús no trae una ley diferente a la de Moisés sino que la explica y le da sentido como tú dices, pero no fue Moisés quien le dio un aspecto superficial sino los legalistas fariseos pues en el último de los 10 mandamientos ya se trata el pecado “antes de la consumación” al decir NO CODICIARÁS. Eso no es un acto sino una actitud, igual que enseñó Cristo, así que la Ley es buena y espiritual pero no así el hombre, que necesitaba la regeneración para tenerla en su corazón y guardarla.

      Por otro lado veo que hay cierta aversión a la Ley de Moisés (de Dios) por la expresión del “NO”. Esto no es sino un freno para el pecado que también Cristo utilizó. Por ejemplo, NO juréis, NO juzgues, NO acumuléis tesoros en la tierra, NO os afanéis, etc…

      Con todo esto Cristo demuestra lo que dijo, que no vino a abolir la ley sino a darle cumplimiento, y como dijo el apóstol Pablo “por la fe confirmamos la ley”.

      Sobre porqué Juan llegó primero a la tumba…mmmmmmm ¿Porque era más joven? jejejee

  37. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 19, 2009 8:43 pm

    Juan,

    claro que no soy ni radical, ni antinomiano, yo se lo que esta diciendo Eduardo, y ahora ya un poco como que estamos dando vueltas en circulo hablando de lo mismo los dos, lo unico que he tratado de hacerle ver a Eduardo, o a ti (si compartes el mismo punto de vista en cuanto a la fraseologia) es que el termino “debemos observar la Ley Mosaica” no me suena para creyentes, habiendo otra terminologia mejor y mas completa, como la Ley de Cristo, cuya trascendencia espiritual es mayor, de mas alcance….. no tenemos que hablar de Ley Mosaica, si ahora tenemos el nuevo molde, la nueva forma de enseñanza del Espiritu en tablas del corazon regenerado……¡no ha cambiado la Ley de Dios, pero si el Maestro! ¿es tan dificil de entender eso?

    Pongo un ejemplo, para ilustrar mi pensamiento……..me paro en mi ventana y veo una vista del paisaje, tengo en mi poder dos tipos de anteojos….un par de anteojos, (o prismaticos) tienen un alcance de 1000 metros, pues los tomo, y veo el paisaje con esos anteojos, pero solo puedo apreciar bien los colores y la formas hasta 1000 metros, lo que se pasa de esa distancia lo veo borroso, no puedo definirlo. Tengo otro par de prismaticos en mi poder, que tienen un alcance de 5000 metros, los tomo y ahora puedo ver mas cosas, lo que antes veia borroso con los prismaticos de 1000 metros ahora lo veo claro y puedo definir los colores y las formas…….

    El paisaje que veo por la ventana no ha cambiado (eso es la Ley de Dios), los primaticos de 1000 metros (es la forma de enseñanza de Moises), los prismaticos de 5000 metros ( es la forma de enseñanza de Cristo). Al final, me quedo con los prismaticos de 5000 metros para poder apreciar bien el paisaje y mas lejos…..los prismaticos de 1000 metros, los guardo en una caja, porque tengo otros prismaticos superiores, mejores.

    ¿Me entendieron señores, lo que he tratado de decir hasta ahora?

    Estas en lo cierto en lo referente a “NO CODICIARAS’, eso es actitud no acto consumado, muy buena tu observacion, eso no lo habia notado…..pero la mayoria de la Ley Mosaica apunta y condena actos fisicos, consumados. Cuando Jesus hace referencia al “oisteis que fue dicho NO MATARAS…..” no esta citando a la interpretacion farisea, esta citando directo el Decalogo. El ‘NO MATARAS’ sigue vigente, pero en la nueva escuela de Cristo puedo comprederlo con mas alcance, al ver que no solo es levantar un cuchillo y matar a alguien, sino es decirle “necio” a alguien…..¿me comprenden?

    ¡Los tres (o los cuatro?, ya ni se…..), estamos de acuerdo, estamos hablando lo mismo hace rato, pero yo no quiero observar la Ley Mosaica, sino la Ley de Cristo! ¡Es la misma, pero Cristo me la explico mucho mejor que Moises, por eso me quedo con la explicacion de Cristo! ¿Me entiendeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnn…………? Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh……………………ja,ja,ja,ja,ja ☺☺☺

    Juan, esa es la explicacion biblica correcta, ¡pero es un chiste biblico, hermano, no pierdas tu el sentido del humor!

    Mira, Juan llego mas rapido a la tumba de Jesus, porque tenia 1ra, 2da, y 3ra,….y Pedro solo tenia 1ra, y 2da

    …..y te dejo otro…… ¿A que fue Pablo a Roma?

    nos vemos……

    Saludos y bendiciones……

    • mayo 19, 2009 9:01 pm

      Felipe,

      El problema está en que la Biblia no dice que el creyente debe observar la ley de Cristo, sino la ley de Dios, la cual dio a Su pueblo a manos de Moisés. Esto es el argumento de Jeremías 31:33 y Ezequiel 36: 22-32. Esto es lo que Pablo enseña en la epístola a los Romanos, Santiago en su epístola y Juan en la primera epístola. La ley que debemos observar y obedecer los creyentes es la ley de Dios, la cual Dios ha grabado en la mente y en el corazón de los creyentes una vez que son regenerados por Su Espíritu.

      La fraseología que utilizo es la que utiliza la Biblia, tanto el AT como el NT. Cristo no explicó mejor la ley que Moisés! Cristo explicó la ley mejor que los fariseos quienes habían torcido la ley mosaica para sus propios intereses. Moisés siempre dejó claro que los israelitas debían circuncidar su corazón, no el prepucio. Moisés siempre enseñó que la ley era espiritual, pero los fariseos torcieron esa ley y la hicieron como si fueran tan solo un conjunto de preceptos o reglas para el control externo. Moisés fue un profeta de Dios, y por lo tanto todo lo que escribió con respecto a la ley es la verdad. Moisés no se equivocó porque fue Dios quien habló las palabras exactas que escribió Moisés. Esa idea que haces está equivocada. Cristo por lo tanto no pudo haber explicado mejor la ley que Moisés, pues fueron las palabras de Dios.

      La frase que debemos seguir la ley de Cristo y no la ley de Dios no es bíblicamente correcta, pues la Biblia habla de observar y obedecer la ley de Dios entregada a los patriarcas.

    • Juan permalink
      mayo 19, 2009 10:21 pm

      Felipe

      ¿Podemos llamar al decálogo y demás normas dadas a Moisés la ley de Cristo? Yo pienso que sí ¿Por qué? Porque Cristo es Dios y Moisés las recibió de Dios. Digo más, todo lo que dijo Moisés lo dijo Cristo en él antes de encarnarse porque todos los profetas hablaron siendo inspirados por el Espíritu de Cristo.

      “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pe 1.10-11).

      Un abrazo

  38. Juan permalink
    mayo 19, 2009 10:30 pm

    Felipe

    Entonces podemos llamar al decálogo la Ley de Cristo, porque al fin y al cabo Moisés la recibió de Dios y Cristo es Dios. Es más, todos los profetas hablaron inspirados por el Espíritu de Cristo que estaba en ellos y esto incluye a Moisés ¡Qué bien, por fin nos entendemos!

    “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pe 1.10-11).

    Fíjate que en el AT los profetas dicen “Vino a mí Palabra de Jehová” ¿Por qué? Porque Cristo, siendo La Palabra, venía sobre ellos en espíritu para que profetizaran. Sin embargo cuando Cristo habla nunca dice vino a mí la Palabra de Jehová ¿Por qué? Porque Él es la Palabra y por tanto la expresión que usa es “De cierto, de cierto os digo”. ¡Bendito sea su nombre!

  39. Felipe Gonzalez permalink
    mayo 20, 2009 9:54 am

    Juaaannnnnnnnnnnnnnnnnn…

    lo que dices es lo correcto, claro que el Decalogo es Ley de Dios, Ley de Cristo….porque no ha divisiones en la Trinidad. Lo que dices esta superbien……

    No me respondiste la adivinanza, hermano, ni te reiste del chiste de la otra adivinanza, donde esta su sentido del humor, hermano, J,aja,ja,ja,ja,ja,ja☺☺☺…… dime ¿a que fue Pablo a Roma? (es un chiste biblico)

    Eduardo, ok…..dejame explicarme mejor,

    Moises no se equivoco, hermano, porque Moises “fue fiel como siervo en la casa de Dios”……pero la Ley en el molde mosaico solo tenia un “alcance”, ese es mi ejemplo del prismatico de 1000 metros…..se veia solo hasta un punto, lo demas se veia borroso, medita en el ejemplo que te puse, la vista desde la ventana no era el problema, sino el hombre que mira a ese paisaje, el hombre tiene unos anteojos que solo le permite ver 1000 metros,

    ……….estoy de acuerdo completamente en lo que planteas de que la Ley fue torcida por los fariseos…..estas en lo correcto hermano……pero mira el detalle que Cristo cuando nos pone en nuestras manos los prismaticos de 5000 metros de alcance, no esta haciendo referencia a lo que decian los fariseos…….El cita directamente de Su Ley: “OISTEIS QUE FUE DICHO, “NO MATARAS”…..PERO YO OS DIGO……” Ese “NO MATARAS”, es directo del Decalogo, no de la interpretacion farisea.

    La Ley de Dios dada en el Decalogo esta bien, es espiritual, es divina, esta vigente………..pero el hombre solo veia “1000 metros del panorama espiritual de la Ley de Dios”…… ¿me hago entender?
    Fue el mismo Dios a traves de la segunda persona de la Trinidad, el Hijo encarnado, Jesus de Nazareth que nos puso en nuestras manos los prismaticos de 5000 metros de alcance para ver con mas profundidad Su propia Ley….. ¿me entiendes el punto?

  40. Jose Luis Cartagena Gomez permalink
    septiembre 3, 2010 6:36 pm

    Ecc 12:13

    (BL95) Conclusión del discurso: todo ha sido dicho. Teme a Dios y observa sus mandamientos: allí está todo para el hombre.

    (JER) Basta de palabras. Todo está dicho. Teme a Dios y guarda sus mandamientos, que eso es ser hombre cabal.

    (Versión Jünemann) Fin de la palabra, el todo, oye: a Dios teme y sus mandamientos guarda; que esto, todo el hombre.

    (LBLA) La conclusión, cuando todo se ha oído, es ésta: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona.

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