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La Importancia de Juzgar Correctamente: Parte II

marzo 24, 2009

El domingo pasado tuve la oportunidad de predicar por tercera ocasión en mi iglesia. He estado haciendo una serie del pasaje de Mateo 7: 13-29. Esta es la transcripción del sermón.

Texto: Mateo 7: 15-20
Título: La Importancia de Juzgar Correctamente: Parte II
Propósito: Instar al pueblo de Dios a tener discernimiento

I. Introducción

Cristo, en nuestro texto, ha concluído su sermón. Ha finalizado una de las  tantas enseñanzas a sus discípulos. Pero, es importante para poder comprender el sermón del monte, saber como fue el inicio del ministerio de Cristo. En Mateo 4 leemos claramente que el mensaje del Señor era: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

El reino de los cielos se ha acercado! Conocer este detalle es importante, pues en el sermón del monte Cristo nos va a mostrar como es que el reino de Dios ha venido al mundo. El Señor va a enseñar que el reino de Dios ciertamente ha venido, pero que sus ciudadanos, aquellos que serán parte de ese reino deberán ser transformados. Y en los capítulos 5, 6 y 7 del evangelio de Mateo leemos de esa transformación a la que serán sometidos los miembros de ese reino.

El evangelista registra a Jesús enseñando sobre una transformación espiritual, y una transformación que sólo puede ser dada por el Espíritu Santo. Es lo que Juan el evangelista llama nacer de Dios; lo que Pablo describe como la regeneración o re-creación de un hombre en un hombre nuevo, con vida espiritual. Los ciudadanos de este reino deberán ser transformados espiritualmente antes de poder ser miembros.

Leemos en Mateo 5 que estas personas serán pobres en espíritu. Esto para mostrar que estos hombres reconocerían que no hay nada en ellos, que no tienen el poder, que son impotentes para agradar a Dios. Lloran! Reconocen que su pecado es lo que los ha separado de Dios, pero por ese arrepentimiento recibirán consolación. Tendrán un limpio corazón, al haber sido lavados por la sangre de Jesucristo.

Serán perseguidos por causa de la justicia, o por lo que es justo o correcto. Estos hombres serán atribulados porque conocen el mayor tesoro que cualquier hombre puede tener, esto es, Cristo. Serán luz y sal en la tierra al proclamar las verdades que Cristo enseñó. Serán puros de corazón, no hipócritas. Confiarán en el Dios que les conoce y que sabe todas sus necesidades. Los miembros de este reino que Cristo predicó serían diferentes.

Pero debemos tomar en cuenta algo importante de este sermón. Cristo se había llevado a sus discípulos, estos pescadores, hombres simples a los ojos del mundo, para adoctrinarlos, es decir, enseñarles las cosas de Dios. Pero, con ellos se había ido una gran multitud de personas, escribas y judíos comunes y corrientes, que habían venido de Galilea, Decápolis, Jerusalén, y según nos cuenta Mateo, también del otro lado del Jordán (Mateo 4: 25).

Y la vez pasada mencioné que este detalle era importante porque nos lleva a deducir que Cristo le estaba predicando a verdaderos creyentes, sus discípulos, y a personas que creían ser creyentes, la multitud, compuesta como dije anteriormente por los escribas y judíos. Estos pensaban que eran salvos, pero realmente no lo eran. Pensaban que sólo por ser descendientes de Abraham tendrían parte del reino de Dios. Nunca creyeron necesitar una transformación espiritual.

Es por esta razón que considero que este mensaje es relevante para nosotros. Porqué? Porque nuestras iglesias son exactamente iguales a esta multitud. Están conformadas por verdaderos creyentes y por personas que creen ser creyentes. Están conformadas por personas que son salvas de la ira de Dios, y por personas que creen ser salvas. Recuerden las encuestas que les leí la vez anterior, que demuestran que el nominalismo dentro del cristianismo es sumamente alto. Abundan aquellas personas que dicen ser cristianos y que no lo son. Y esta es una razón por la cual Cristo termina su mensaje de la manera en la que lo hace.

Leamos Mateo 7: 13-29

Este pasaje corresponde a la aplicación del sermón del monte. Una vez descrita la transformación a la que serán sometidos los ciudadanos del Reino Glorioso, Cristo, como el buen maestro que es, nos lleva a hacernos ciertas preguntas. Como Pablo, Cristo quiere que nos preguntemos si estamos en la fe (2 Cor 13: 5).
Cómo hacemos esto? Juzgando! Notemos que en los versículos 13 y 14, al igual que  a lo largo de esta aplicación, Cristo enseña a través de pares. Son dos puertas y dos caminos, dos multitudes y dos destinos finales. Y Cristo nos insta con urgencia a entrar y andar por la puerta y el camino angosto. La puerta ancha podrá ser muy grande y ancha, decorada con bellas obras de arte, pero no es la puerta correcta. El camino espacioso podrá ser tan amplio como para que pueda un hombre llevar todo su equipaje. Podrá ser tan espacioso como para que pueda acoger a miles de millones de personas, pero no es el camino correcto. El camino popular no es el camino que lleva a un hombre a Dios.

Cristo dice, “Eximínense! Dónde están ustedes? Han pasado por la puerta estrecha? Caminan por el camino angosto? Si no es así, su única meta es la perdición. Es por esto que es tan importante el juzgar correctamente. En Proverbios 14: 12 dice,

«Hay camino que al hombre le parece derecho; 
    Pero su fin es camino de muerte»

Todos nosotros hacemos juicios incorrectos. El hombre natural hace juicios incorrectos. Pero hacer un juicio incorrecto de nuestro estado espiritual es fatal. El juicio equivocado es «camino de muerte.»

Hoy nos enfocaremos en los versículos 15 al 20. Y Cristo nos llama a juzgar, no la puerta por la que hemos entrado, ni el camino por el que andamos, sino a los pastores que estamos escuchando. No sólo es importante conocer nuestro andar, sino que igual de importante es saber si los que pastorean nuestras almas son creyentes o no.

Recuerden que en la multitud se encontraban los fariseos. Ellos eran los maestros de Israel. Eran judíos. Y para muchos, incluyendo a los apóstoles, eran los mejores judíos. Ellos, dirían muchos, tenían asegurada su salvación. Eran los maestros que guiaban al pueblo de Dios. Pero, los que pensaran esto estaban equivocados. Cristo dijo más adelante en este evangelio que los fariseos eran «ciegos guías de ciegos.»  Los discípulos de Cristo debían entonces juzgar si los fariseos eran realmente profetas de Israel.

Pero muchos podrán estarse preguntando: «No es que Cristo enseñó que no deberíamos juzgar a los demás?» Ciertamente. En este mismo capítulo de Mateo que estamos estudiando, Cristo dijo,

«1 No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.»

Por supuesto que no deberíamos juzgar a los demás. Pero el juicio al que Cristo se refiere en este pasaje (Mateo 7: 1-6) es al de un hombre criticando a su hermano por pecar, cuando no reconoce que él mismo quizás haya pecado más gravemente que su hermano. Nunca dice el Señor que no debemos tener discernimiento! Nunca dice Cristo que no debemos juzgar nuestras vidas, o juzgar a los que se llaman pastores y maestros! Todo el Nuevo Testamento nos lleva a concluír lo contrario. Y porqué razón? Porque la vida cristiana es peligrosa, y por eso es tan importante juzgar correctamente.

El día de hoy veremos entonces,

1.    Cómo podemos hacer un mal juicio?
2.    Cómo podemos hacer un buen juicio?

II. Cuerpo

1. El Mal Juicio

Cristo dice,

« Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.»

Con estas palabras el Señor nos deja claro que existen falsos profetas. No es lógico poner un letrero en nuestras casas  que diga, «Perro bravo,» si lo único que tenemos son gatos. Eso lo podríamos hacer nosotros los hombres porque somos mentirosos, pero como Cristo no era un mentiroso, el hecho de que nos dejara la advertencia del versículo 15, es muestra clara de que estos falsos profetas existen.

Pablo igualmente le dice a la iglesia de Efeso,

« Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.»

Como Cristo, Pablo nos da una advertencia: «La iglesia será acechada por falsos profetas, por lobos rapaces.» Pedro hizo lo mismo cuando escribe a las iglesias en Asia,

«Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.»

Pedro les recuerda a los creyentes de estas iglesias lo que ocurrió en el Antiguo Testamento sobre los miles de falsos profetas que engañaban a los israelitas con herejías destructoras. De la misma manera, dice Pedro, habrán falsos maestros en la iglesia.

Hoy en día la gente piensa que un profeta es una persona que se dedica a dar predicciones acerca del futuro. Y ciertamente hay en la actualidad muchos que dicen ser profetas y apóstoles. Pero la Biblia nos muestra lo que era un verdadero profeta. Un profeta en el Antiguo Testamento era aquel que hablaba por Dios. Por supuesto que hablar acerca de cosas futuras era parte de ese hablar por Dios, pero su principal misión era enseñar al pueblo de Israel los caminos de Dios. Los profetas eran entonces, en parte, maestros de Israel.

Pero la palabra que utiliza Mateo en griego para describir a estos falsos profetas es pseudoprophetes. Es una palabra compuesta, es decir que está formada por dos palabras, pseudo y prophetes. Es de la primera palabra que obtenemos nosotros en la lengua española la palabra seudo, que significa «falso o engañoso.» Es la misma palabra que utiliza Pedro en el pasaje anterior para los pseudodedascaloi o seudo-maestros.

Entonces, si el profeta era aquel que hablaba por Dios, aquel que era leal a las palabras de Dios, estos falsos profetas dicen hablar por Dios, y su motivación no es ser fieles a Dios.

a.Qué es lo que motiva a estos hombres para actuar como profetas?

El Nuevo Testamento nos da la respuesta. Pablo le escribe a Timoteo,

«1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,  2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,  4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.»

Pablo le pide a Timoteo, es más, le exige a su siervo, que predique la palabra, sin importar lo que enfrente. Porqué? Porque habrán personas que no quieran escuchar más la predicación de la palabra, sino que desean escuchar lo que les es dulce a sus oídos. No sufrirán la sana doctrina, sino que se irán en pos de fábulas. Y esta es la razón por la cual saldrán hombres que dicen ser profetas o maestros. Viendo los verdaderos deseos de muchas personas que dicen ser cristianos, se aprovechan y llegan a la iglesia con la intención de engañar.

Es lo mismo que nos escribió Isaías. En Isaías 30 leemos lo siguiente,

«9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; 10 que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; 11 dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.»

Literalmente hay «cristianos» que desean que se les enseñen mentiras! Personas que desean, en lugar de escuchar la Ley de Jehová, escuchar halagos. Y por esta razón surgen en medio del pueblo de Dios los falsos profetas, que como dice Isaías, profetizan o enseñan mentiras.

b.Qué es lo que buscan estos falsos profetas?

Dijimos que los verdaderos profetas están motivados por su lealtad a Dios. Estos buscan enseñar los caminos de Dios; buscan glorificar a Dios. Pero los falsos profetas no aprecian a Dios, ni buscan glorificarle, sino que por el contrario buscan su propia gloria. En lugar de impartir sabiduría espiritual buscan mostrar su propia sabiduría.

Sus motivos son egoístas. Desean ser populares, y esto lo hacen hablándole a la gente lo que desea escuchar, a diferencia de lo que Timoteo debía hacer. En el Antiguo Testamento tenemos el ejemplo de Balaam, quien por avaricia y amor al dinero, maldeciría a Israel, aún después de que Dios se lo había prohibido.

Estos seudo-profetas dicen, entonces, ser inspirados por Dios. Inclusive dicen que Dios los puso donde están para enseñar a la iglesia. Dicen que fue Dios quien los hizo profetas. Pero todo esto es falso, pues no enseñan los caminos ni la Ley de Dios, sino fábulas, para satisfacer los corazones de los que dicen ser creyentes, y así ser populares.

c.Cómo es que podemos hacer mal juicio?

Al final del versículo 15 Cristo dice que estos falsos profetas, «vienen a vosotros con vestidos de ovejas.» Ciertamente podríamos interpretar que Cristo quiere advertirnos que habrán falsos profetas que dirán ser cristianos. Esto es cierto para muchos hombres. Muchos dicen ser ovejas, pero en realidad son cabras.

Pero, a pesar de que estos falsos profetas puedan escuchar música cristiana, ir a la iglesia, leer la Biblia, e inclusive en el contexto en el que Cristo está diciendo estas palabras, estos falsos profetas podrían hasta ser judíos. Pero este no es el criterio para decir si son verdaderos profetas.

El mal juicio está en que los hombres no conocemos el corazón de los hombres. Hay cosas externas que podrían engañarnos. Creo que esta es la razón por la que Cristo dice que vienen vestidos de ovejas. Estos falsos profetas quieren hacer pensar a la iglesia que son pastores. Los vestidos de ovejas podrían corresponder a ropas de lana o pieles de animales, algo común para los pastores en Palestina en la antigüedad. Cómo sabemos esto? Recordemos a Juan el Bautista. El evangelio de Mateo dice, «Y Juan estaba vestido de pelo de camello» (Mateo 3: 4). Esta vestimenta era común entre los profetas. Creo entonces que Cristo está diciendo que externamente estos hombres se vestirán como pastores.

Estos falsos profetas no andan anunciando su mentira. No andan publicando que hablan mentiras. Sino que viene diciendo que son predicadores de la verdad, frecuentemente con mensajes que llevan lenguaje ortodoxo. Pero Cristo quiere que no juzguemos viendo lo exterior. Esta es la manera de juzgar incorrectamente. No nos debemos fijar en los títulos, ni en sus alcances académicos, ni creer su apariencia. Cristo nos insta a levantar los vestidos de ovejas y mirar dentro para ver que es lo que son en realidad.

2.El Buen Juicio

En los versículos siguientes el Señor dice,

«Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.»

Luego de mostrarnos como no debemos hacer juicio, nos enseña la manera correcta de saber quienes son verdaderamente. Es decir, si los juzgamos por su apariencia seremos engañados, porque parecen ovejas, pero con el juicio correcto nos daremos cuenta que son lobos, el enemigo natural de las ovejas.

Pero, notemos la excelencia de la enseñanza de Cristo. Veremos a través de todo esta aplicación que Cristo nos enseña a intentar ver lo invisible, lo que está debajo de lo exterior. En los versículos 15 al 20 vemos que un lobo puede disfrazarse como oveja, pero un árbol no puede ocultar su fruto. El fruto de un árbol declara su naturaleza. Saber esto es de suma importancia porque el cristianismo se basa en diferenciar lo correcto de lo casi correcto.

Pero antes de que ustedes piensen que les estoy diciendo que debemos ser como los cazadores de brujas, quiero enfatizar que Cristo no nos insta a censurar a todos los que digan ser pastores, sino que nos llama a estar atentos. «Guardaos!» dice el Señor. Nada más quiero que sepan que los falsos profetas están por ahí, con su falsa doctrina, la cual solamente puede traer frutos malos. Esta doctrina no puede restringir a la carne, no puede llevar a la santificación. Todo lo que este fruto manifiesta es maldad.

Cristo, como el Dios creador, hizo todas las cosas para que produjeran algo que fuera de su propia especie. Es decir, un hombre no puede engendrar otra cosa que no sea un hombre. Igualmente, lo que un árbol produce es lo que está diseñado naturalmente para producir. Un naranjo no puede producir manzanas, así como un árbol de aguacate no puede producir duraznos. Pues de la misma manera Cristo pregunta,

«¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?»

La respuesta es no! Los espinos no dan uvas, ni los abrojos dan higos. Pues, entonces, los falsos profetas no pueden tener buen fruto.

Entonces, el fruto de estos hombres declara lo que son por naturaleza. Es viendo los frutos de aquellos que se llaman profetas, la manera por la cual podremos saber si son verdaderos o falsos. Equivocado sería si vemos solamente su apariencia para confiar en ellos.

Ahora, a qué se refiere Cristo con el fruto? Podríamos dividir el fruto de estos falsos profetas en tres: su caracter, su doctrina y su efecto en la vida de los hombres.

1.Caracter: En cierta manera creo que debemos tener en cuenta que el fruto de estos falsos profetas es inmoralidad. Es por ello que Cristo habla del fruto malo. Él dice,  «todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.» Si Cristo está comparando a los falsos profetas con un árbol malo, entonces el fruto de estos hombres no puede ser bueno, sino que será malvado.

Su conducta no será espiritual. El caracter que expondrán será inmoral. Serán obras de la carne y no obras del Espíritu. Pablo dice en Gálatas 5,

« 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.»

Este es el fruto de un árbol malo. Y por lo tanto será el fruto de los falsos profetas. Cuantas veces no hemos leído de predicadores famosos que en algún momento en su ministerio salió a la luz su maldad, ya sea en inmoralidad sexual, delitos económicos, fraudes, engaños, etc. Muchos de estos hombres tienen mega-iglesias. Congregaciones de hasta 50 mil personas, pero si los juzgamos por su apariencia nos engañarán. Es el fruto de su caracter lo que debemos vigilar. Y esto como veremos más adelante toma tiempo en aparecer.

2.Doctrina: Pero creo que Cristo en este pasaje está enfatizando la enseñanza de estos falsos profetas. Porqué? Porque Cristo se está refiriendo a uno de los obstáculos que existen en la vida cristiana, es decir, los falsos profetas, cuya meta es apartar a los verdaderos creyentes del camino angosto.

Además, el profeta, como dije al inicio, estaba para enseñarle al pueblo los caminos de Dios. Estaban para enseñar. Esa era su misión. Es por eso que creo que el Señor está enfatizando aquí  la doctrina de estos falsos profetas, y quiere que seamos vigilantes de este aspecto.

Como pide la Biblia, nosotros debemos probar los espíritus para ver si son de Dios. Los reformadores, por ejemplo, hicieron lo mismo en el siglo XVI, y Roma les llamó falsos profetas, pero si vemos su fruto, notamos que es buen fruto, pues todos ellos fueron a la palabra de Dios, el buen fruto, para aprender y enseñar a los hombres.

Es por ello que no sólo debemos ver el caracter de estos falsos profetas, sino también su doctrina. Es claro entonces que así como toma tiempo para que un árbol de fruto, de igual manera, toma tiempo en la mayoría de los casos que estos hombres muestren verdaderamente quienes son.

Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo nos dan una idea de lo que enseñan los falsos profetas. Ciertamente predican un evangelio falso con la intención de destruir almas. Su intención no es la de llevar hombres a los pies de Cristo, sino la de ser populares, ser queridos y admirados por los hombres. Por esta razón diluyen el mensaje de la Biblia, le quitan todo aquello que pueda ofender el orgullo humano, y así le restan su poder.

El Dr. Martin Lloyd-Jones habla acerca de este punto y dice lo siguiente,

«El falso profeta es un hombre que no tiene ‘puerta estrecha’ ni ‘camino angosto’ en su evangelio. No hay en él nada que ofenda al hombre natural; agrada a todos. Va con ‘vestidos de ovejas’, es atractivo, agradable a la vista. Presenta un mensaje tan bonito, confortable y consolador. Agrada a todo el mundo y todo el mundo habla bien de él. Nunca lo persiguen por su enseñanza, nunca lo critican con rigor. Tanto los liberales como los modernistas lo alaban, lo alaban los evangélicos, todo el mundo lo alaba. Se hace todo a todos, en este sentido; en sus palabras y acciones no se encuentra la ‘puerta estrecha’, en su mensaje no está el ‘camino angosto’, no hay nada del ‘tropiezo de la cruz’.»

Por ejemplo, los falsos profetas niegan que el pecado sea algo tan grave. El pecado es algo que el hombre hace quizás sin intención. Para estos hombres, el pecado es algo insignificante. Para algunos de ellos ni siquiera existe. El hombre está enfermo espiritualmente, y es capaz, por sí mismo, de salir de esa enfermedad. Dios le ama, a pesar de estar en pecado. No hay necesidad de arrepentimiento, pues Dios nos ama tal como somos.

Para el falso profeta el principal problema del hombre es la enfermedad, el hambre, la pobreza, etc. Dios está para resolver esos problemas, no para perdonar el pecado. No hay necesidad de dejar atrás lo que Dios no ve como algo grave. Estas son las mentiras que escuchamos de los falsos profetas.

Otro ejemplo lo vemos en la doctrina de Dios. Para el falso profeta Dios es amor. Nada más. Nunca enfatiza la justicia, la santidad, ni la ira de Dios. Dios nos ama a todos. Su idea no es meterle temor a los hombres por lo grave de su pecado contra el Dios Santísimo. Porqué? Porque quiere halagar a los hombres. Dios ama a los hombres. Dios existe, según el falso profeta, para servirle al hombre. Para darle todo lo que pida. Predican a un dios falso, un dios creado por sus mentes. Jamás predicarían al Dios de la Biblia. Esto ofendería a los hombres, y esto es algo que no desean hacer.

Muchos de estos falsos profetas hasta hablan acerca de la cruz y de la muerte de Cristo. Pero cuando analizamos exactamente lo que creen y enseñan notamos que la doctrina de la expiación de Cristo que está en la Biblia no es enseñada por ellos. Cristo, según dicen, fue a la cruz para darnos un ejemplo a nosotros de como vivir la vida cristiana. No predican la necesidad de que Cristo fuera a la cruz. Nunca predican que en la cruz Cristo fuera hecho pecado por nosotros. Le han quitado la ofensa que es la cruz para el orgullo humano, pues no quieren herir los sentimientos de los hombres.

Otros enseñan que existen otros mediadores además de Cristo. María es el arca del Nuevo Pacto. Ella es la co-redentora, la mediatriz. Orarle a ella hará que Dios nos escuche. Si los hombres veneran a ella y a los santos podrán asegurarse un espacio en el cielo, pues a través de ellos Dios favorece a los hombres.

Aún otros enseñan la doctrina de la prosperidad. Para estos el hombre está para hacer riquezas y ser saludable en esta tierra. Aquellos que son pobres y enfermos son los que no tienen una fe verdadera. Son los que se empeñan en los tesoros terrenales, los tesoros que perecen, los que son verdaderos hijos de Dios. Instan a los hombres a buscar los placeres terrenales, y dejar de lado lo eterno. Dios está para darle a los hombres lo que le pidan. Y lo que enseñan a los hombres a pedir son los deseos de su carne.

En fin, estos falsos profetas son peligrosos porque ocultan la verdad que se encuentra en la Biblia, y eso es tan condenable como enseñar una herejía abiertamente. Lo único que predican es que la puerta ancha y el camino espacioso son buenos. Que el hombre no necesita deshacerse de su pecado para llegar a Dios. Que el cristianismo es tan solo un camino para la salvación. Que el pecado, como vimos antes, no es tan grave. Jeremías dice,

«13 Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. 14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. 15 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza» Jeremías 6: 13-15

Le dicen a los hombres que están bien con Dios, cuando en realidad son sus enemigos y están en guerra con Él. Son falsos porque su meta es su vientre. Miqueas nos dice,

«9 Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho; 10 que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia. 11 Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.» Miqueas 3: 9-12

Por dinero profetizan, hablando cosas que los hombres desean escuchar. Enseñan que Dios está con ellos.

3.Efecto sobre la vida de los hombres: Pregúntense lo siguiente: Qué efecto va a tener sobre la vida de un hombre el mensaje de un falso profeta? Qué efecto tendrá sobre el corazón de un hombre un falso evangelio? Ninguno, o por lo menos ningún efecto que sea para bien.

El evangelio de Dios, es decir, las palabras que Dios reveló a los hombres y que están registradas única y exclusivamente en la Biblia, tiene el poder para convertir corazones de piedra en corazones de carne. Sólo el evangelio puede hacer nacer de nuevo a un hombre. Entonces, como serán transformados los hombres en nuevas criaturas si hay hombres que predican un mensaje bíblico diluído, un mensaje que carece de poder. Y carece de poder porque no viene de Dios, sino de las mentes perversas de hombres que buscan su propia gloria.

Entonces, otra manera de conocer si un hombre es un falso profeta o no es viendo el efecto de su ministerio sobre los hombres. El falso profeta instará a los hombres a continuar viviendo en la carne; a continuar luchando por obtener lo que su carne pide; a continuar odiando la verdad de Dios. El falso profeta espera que los hombres que le escuchan continúen viviendo como el mundo, y que anden por el camino espacioso.

Es por estas razones que Cristo dio el sermón del monte. Fue precisamente porque no sólo se requiere escucharlo, sino que se debe practicar. El verdadero creyente debe entrar por la puerta estrecha, y debe andar por el camino angosto. Cualquier hombre que enseñe lo contrario es un falso profeta.

Cristo, entonces nos muestra que no es viendo el exterior, o las apariencias de un hombre que dice ser pastor, lo que lo hace verdadero, sino que es por sus frutos, por su caracter y su enseñanza. Debemos probar si la doctrina está en la Biblia, si es verdadera. Si no es así, el Señor nos dice que estamos ante un falso profeta.
Y cuál es el fin de estos falsos profetas? Al final de nuestro pasaje Cristo enseña que, «Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.» Es decir, si el árbol no sirve, debe ser destruído. Y el único árbol que sirve es aquel que da buen fruto, por lo tanto el que da fruto malo, ser á cortado.

Noten que Cristo no está hablando de aniquilación. O sea, el Señor no está diciendo que al final, en el juicio, estos falsos profetas serán aniquilados para siempre, como si fueran a dejar de existir. No! Cristo está diciendo que estos falsos profetas serán condenados y por ello irán al infierno, en donde pasarán el resto de la eternidad atormentados. Es el mismo fin que sufrirán los enemigos de Dios.

III. Conclusión

Como conclusión, Cristo nos insta a entrar por la puerta estrecha, a andar por el camino angosto. Pero, nos advierte que ese camino es difícil. Habrán muchos obstáculos que podrían poner en riesgo la vida cristiana. Uno de esos obstáculos son los falsos profetas.

Estos están acechando a los creyentes. Lo hacen inicialmente haciéndose pasar por verdaderos pastores. Visten como pastores, leen la Biblia, ecuchan música cristiana, tienen programas en la televisión, oran públicamente, etc. Pero con el tiempo es imposible que logren esconder su verdadero caracter. Así como un árbol da fruto con el tiempo, de la misma manera el falso profeta sacará a la luz su mentira.

Debemos entonces tener cuidado a quien escuchamos y de quien aprendemos. Estos falsos profetas predican paz. No desean que los hombres se preocupen por su estado ante Dios. No quieren ofender a nadie con el evangelio, por lo cual su enseñanza es superficial. Si profundizan en las verdades bíblicas ofenderían a los hombres, y esto no es bueno para sus intereses. Lo que desean es ser populares, dinero, vivir lujosamente, etc. Esa es su verdadera motivación.

El mensaje para nosotros es, entonces, el de estar atentos. Vigilantes, ante la posibilidad de que alguno de estos falsos profetas pueda entrar en nuestro medio para engañarnos, buscando nuestra destrucción. Debemos estar atentos e intentar desenmascarar a estos hipócritas.

IV. Aplicaciones

a.    Qué tanto valoramos nuestra vida espiritual? Estamos atentos y vigilantes de los hombres que puedan venir a nosotros como pastores y líderes en la iglesia? Somos celosos de que las enseñanzas bíblicas sean expuestas correctamente?

b.    Nos hemos preparado para poder hacer juicio? Hemos aprendido adecuadamente para poder tener el discernimiento requerido? Si no nos dedicamos a la palabra de Dios; si no la estudiamos a conciencia; si la dejamos de lado, entonces nuestras armas para detectar lo incorrecto son débiles.
Nuestra responsabilidad, si apreciamos nuestra eternidad, es la de estudiar, escudriñar y aprender la Biblia. Sólo a través de ella podremos reconocer a los falsos profetas. Sólo comparando la enseñanza que recibimos domingo a domingo con las Escrituras podremos hacer un juicio correcto.

c.     Finalmente, para los miembros de la Iglesia Bautista Reformada de los Lagos de Heredia, le hemos dado gracias a Dios por habernos traído aquí? Estamos agradecidos por la providencia divina de habernos traído a una verdadera iglesia? Hemos llorado de agradecimiento por proteger nuestras almas con pastores que aman y temen al Señor. Pastores que predican con temor y temblor la palabra de Dios?

De todas las iglesias falsas que existen en Costa Rica. De todas las iglesias que son lideradas por falsos profetas en nuestro país, Dios nos trajo aquí. Dios tuvo misericordia de  cada uno nosotros. Nuestro deber es darle gracias infinitas a nuestro Señor, y rogar para que nos continúe protegiendo y envíe hombres fieles a Su palabra. Hombres que busquen, no su gloria, sino la gloria del único ser que la merece, nuestro Dios Altísimo y Su Hijo Unigénito, Jesucristo. Esa debe ser nuestra oración en estas semanas. Amén.

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11 comentarios leave one →
  1. marzo 24, 2009 3:18 pm

    Que buena entrada Eduardo, la voy a poner en mi blog si me lo permites. Espero tu confirmación.
    Ademas la voy a enviar a mis contactos de correo electronico. Está muy claramente expuesta.

    Bendiciones para ti y tu familia. Que Dios lios guarde y abunde la Gracia en sus vidas.

    Soli Deo Gloria

  2. Deissy permalink
    marzo 25, 2009 3:53 am

    Super bueno tu publicacion, te encuentro toda la razon en las cosas que dices ya que asi hoy en dia asi se encuentra toda lo unico que queda poder hacer ahora es estudiar la biblia y estar constantemente en oracion por aquello y asi para encontrarnos en el lugar correcto asi que examinaos vosotros mismos

  3. Renton permalink
    marzo 26, 2009 12:29 am

    Gloria a Dios por tu sermón!

  4. marzo 26, 2009 8:15 am

    Muy bueno Eduardo!!

    Gracias por compartirlo…

    Y hablando de Juzgar o no, les invito a visitar esta pagina donde el amor y la Unidad es su principal mensaje, todo lo que tiene que ver con juzgar o murmurar es totalmente condenado…

    http://nomurmurar.wordpress.com/limpiando-la-red/

    Que Dios nos libre de no tener prendido el Discernidor Espiritual.

    Saludos.

  5. Oscar permalink
    marzo 26, 2009 6:23 pm

    Como bien dices, el tema del Juzgar dentro de la iglesia es mal entendido.

    Gracias por compartir con nostros tu mensaje.

    Que Dios te siga bendiciendo.

  6. marzo 26, 2009 11:06 pm

    Si, que se aprenda a juzgar correctamente las enseñanzas, y que al momento de acusar a alguien de falso profeta se siga el procedimiento de Cristo, pero que el juicio se haga con alturas de mira, y no como un mecanismo para difamar a los demás.

  7. marzo 26, 2009 11:08 pm

    Y bueno, soy el autor del blog aludido, por tanto lo expresado no es identificativo de ninguna iglesia en particular, pero como bautista creo en el respeto de la autonomía eclesial y la consideración de nuestros pastores como líderes puestos por Dios.

  8. ismael permalink
    abril 4, 2009 5:11 am

    MUCHOS HERMANOS EN LA FE SACAN TEXTOS FUERA DE CONTEXTO PARA UN PRETEXTO ,UNA COSA ES EL CHIME O LA MURMURACION Y OTRA JUSGAR POR LA PALABRA MAS OTRA CONDENAR,LA PALABRA DE DIOS NOS EXORTA A DENUSIAR CONFRONTAR Y JUSGAR TODO AQUELLO QUE VAYA EN CONTRA DE LA DOSTRINA DE CRISTO Y ES DEBEL NO DE ALGUNOS SI NO DE TODOS AL IGUAL QUE LA GRAN COMISION ES MAS GALATAS 1.7AL 9 DISE QUE ES MALDITO AQUEL QUE PREDIQUE UN EVANGELIO DISTINTO DEL QUE ANUSIARON LOS APOSTOLES Y LA IGLESIA PRIMITIVA .DIOS BENDIGA NO SE DEJE ENGANAR POR FABULAS ESCUDRINE LA LA BIBLIA.

  9. julio 10, 2014 11:37 pm

    Excelente !

Trackbacks

  1. ¡Juzgar o no Juzgar, es la cuestión! « El Unico Dios Verdadero

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