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Si Dios es Soberano Porqué Orar?

enero 16, 2009

Desde mi regreso a Costa Rica, luego de dos años de estudios en el exterior, comencé a enseñarle a mi madre, las doctrinas de la gracia. Mi enfoque fue enseñarle la soberanía de Dios, la depravación del hombre, entre muchas otras doctrinas, directamente de la Biblia, para que ella se enfrentara a la verdad de Dios y dejara de lado todo lo que le habían enseñado en el pasado.

Era obvio que saldrían dudas y preguntas con respecto a como calza la soberanía de Dios con las acciones humanas. Un día de estos, mi madre, quizás meditando en el eterno decreto divino, me hizo la siguiente pregunta: Si Dios es soberano, cuál es el fin de nuestras oraciones? La pregunta es totalmente válida, y creo que como personas que mantenemos la teología reformada, deberíamos saber responder a esta pregunta.

El problema entre muchos creyentes, en su mayoría arminianos, ven en la oración únicamente un medio para llevarle a Dios sus peticiones. Creen que la oración es un cheque en blanco a través del cual Dios debe otorgarles todo lo que pidan.

En la actualidad, las librerías cristianas están abarrotadas con libros acerca de la oración.  Libros en los cuales el elemento humano llena las páginas, es decir, nos dicen acerca de lo que debemos pedir, lo que debemos hacer para obtener lo que pedimos, pero dejan por fuera el elemento más importante de la oración, lo que Dios pide, los derechos de Dios, y la gloria de Dios.

La Biblia declara claramente que Dios es soberano, y que ha decretado todas las cosas desde la eternidad. La Biblia declara que Dios es inmutable y que sus planes no cambian. La Biblia declara que el hombre es depravado, que está muerto en sus delitos y pecados, y que su corazón es engañoso. Nada, dice la Biblia, puede hacer el hombre para cambiar los decretos divinos, pues como leemos en algunos pasajes, la soberanía de Dios es total. Veamos,

“Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” Daniel 4: 35

“9 porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antig:uedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” Isaías 46: 9-10

“conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” Efesios 3: 11

Entonces, conociendo que Dios ha decretado todas las cosas desde la eternidad, y según su consejo y voluntad; y sabiendo que su voluntad y consejo son infinitamente buenos y sabios, analicemos la razón final de la oración.

Es la mente de Dios alterada por nuestras oraciones?

Aquí muchos dirían que sí. Porqué? Sencillamente porque creen en el libre albedrío, y así creen que son libres y que sus acciones pueden cambiar los decretos divinos. Un hombre puede decidir creer en Cristo hoy, y rechazarle mañana, alterando los planes que Dios tenía para esa persona.

El problema es que estas personas no se han puesto a meditar en las implicaciones de sus afirmaciones. Es decir, si sus oraciones y acciones pueden cambiar la mente de Dios, entonces, que hay de malo en los planes iniciales de Dios que deban ser corregidos por nuestras oraciones? Porqué Dios está equivocado en la manera en la que gobierna su creación, y nosotros estamos en lo correcto con respecto a como deben ser las cosas realmente?

Cuando una persona dice que las cosas, incluyendo sus propios destinos, pueden ser cambiados por la voluntad humana, esto hace la voluntad humana suprema, y la voluntad de Dios subordinada a esta. Esta afirmación destrona a Dios, y ppor lo tanto es una blasfemia. En 1 Samuel vemos otro ejemplo de la soberanía de Dios, veamos,

“6 Jehová mata, y él da vida; 
 El hace descender al Seol, y hace subir.
 7 Jehová empobrece, y él enriquece; 
 Abate, y enaltece. 8 El levanta del polvo al pobre, 
 Y del muladar exalta al menesteroso, 
 Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. 
 Porque de Jehová son las columnas de la tierra, 
 Y él afirmó sobre ellas el mundo.” 1 Samuel 2: 6-8

Este es un claro ejemplo de la soberanía de Dios expuesta en la Biblia. Es Dios quien hace a un hombre rico; es Dios quien le da pobreza a otro. Porqué? Porque Dios es el creador y el dueño de Su creación. Es Dios, como dice claramente la Escritura, quien “ordena los pasos del hombre.” Ninguna acción humana, según la Biblia, puede entonces, cambiar los propóositos de Dios, pues estos son eternos. Afrimar que Dios cambia sus propósitos es decir que estos no eran inicialmente Buenos o que su sabiduría no es infinita.

Sin embargo, existen personas que se llaman creyentes y aseguran que en sus oraciones pueden hacer que Dios cambia sus planes. Esto ocurre porque tienen una vision inadecuada del caracter de Dios. Ven a Dios como un camaleón. Ven a Dios como un Santa Claus que está en el cielo únicamente para darnos lo que nosotros le pidamos. Pero, entonces, cómo hacemos para armonizar la soberanía de Dios con la oración?

La oración es un decreto divino

Hemos visto que Dios ha decretado todas las cosas según su consejo. El designio de su voluntad incluye todas las actividades de su creación. Por ejemplo, Dios provee alimento a las bestias. Los salmos dicen,

“El da a la bestia su mantenimiento, 
Y a los hijos de los cuervos que claman.” Salmo 147: 9

“13 El riega los montes desde sus aposentos; 
Del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14 El hace producir el heno para las bestias, 
Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra,  15 Y el vino que alegra el corazón del hombre, 
 El aceite que hace brillar el rostro, 
 Y el pan que sustenta la vida del hombre.” Salmo 104: 13-15

Es claro de estos pasajes que es Dios quien le provee alimento, no solo a las bestias del campo, sino también al hombre. Porqué comen las bestias? Porque Dios pone en ellas la necesidad de alimento, mediante el deseo fisiológico del hambre, además de proveerles el alimento.

Esto mismo ocurre con el hombre. Comemos y tomamos líquido para sustentar nuestra vida, pero pocas veces nos olvidamos la causa primaria de esto. Muchos suponen que es por voluntad del hombre que come y bebe, pero es Dios quien dispone que el hambre y la sed lleguen al hombre para que se alimente y no muera. Esto es la gracia común de Dios para Su creación.

Entonces, si Dios es la causa del porque se alimentan los hombres, porqué preguntan algunos la razón por la cual oramos? Es decir, y para recordar la pregunta inicial, si Dios es soberano, de que sirven nuestras oraciones?

Hemos visto pasajes como Efesios 1:11 y 3:11 en los cuales queda claro que los propósitos de Dios no son alterados por las oraciones ni por alguna otra acción humana. Cómo vamos a creer que los gusanos de la tierra cambiarán los decretos divinos?

La pregunta es, si Dios pudiera cambiar de acuerdo a nuestras oraciones, entonces porqué orar? Imagínense a un dios que cambiara dependiendo de lo que sus criaturas caídas le pidieran. No sería Dios. Porqué? Porque uno de los atributos de Dios es que es omnisapiente, omnisciente, onmnipotente, lo cual lo hace el rey soberano del universo. Pero si sus decretos pudieran ser cambiados, como dije antes, quiere decir que no es lo suficientemente sabio, ni bueno.

La razón por la cual oramos es porque Dios es immutable. Esa es nuestra mayor seguridad. Sabemos que Dios trabaja todo según el puro designio de Su voluntad, y como Su voluntad no puede cambiar, y su voluntad está decidida por Su infinita sabiduría y bondad, estamos seguros que todo lo que Dios haga es infinitamente sabio y bueno.

Entonces, así como el alimento para Sus criaturas, la oración es parte del decreto de Dios para llevar a cabo Su voluntad. Es decir, Dios ha decretado que algunas de Sus acciones serán efectuadas a partir de las oraciones de Su pueblo. Cómo así? Bueno, para dejar esto más claro digo que Dios ha ordenado que Sus hijos oren con respecto a diversas cosas para que se haga Su voluntad. Por ejemplo,

“El día lunes 5 de enero mi esposa y yo fuimos a una cita para la realización de un ultrasonido para el monitoreo de nuestro hijo Diego. El ultrasonografista detectó una disminución del crecimiento del bebé debido a una insuficiencia placentaria, es decir, que no le estaba llegando suficiente sangre a Diego por una alteración placentaria. Inmediatamente nos fuimos a ver a la ginecóloga, quien nos dijo que lo mejor era sacar al bebé por medio de una cesárea, luego de madurar sus pulmones con unas inyecciones de una esteroide. Lo primero que hice fue llamar a mi pastor para que le informara a la iglesia y para que todos oraran por Diego y por mi esposa. Muchos hermanos que visitan el blog, también se unieron en oración por ellos. Por fin llegó el 8 de enero y todo marchó perfectamente. Diego nació con poco peso, 2ooo gramos, y tuvo que quedar en una incubadora. Continuamos orando para que ganara peso, y en estos momentos pesa más de 2100 gramos, una semana después.”

Yo, como hombre pecador, no puedo ver el futuro, ni saber cuales son los planes de Dios para mi hijo, pero cada día Dios es alabado por mi y por mi esposa por habernos escuchado. Esto no quiere decir que Dios haya cambiado sus planes por nuestras oraciones, sino que Dios llevó a cabo Su voluntad,

Entonces, para que sirve la oración. Veamos algunos puntos al respecto,

1. Dios ha decretado que la oración sea un medio para que Él sea honrado. Cristo le enseñó esto a sus discípulos cuando les enseñó a orar. Cristo dijo, “9 Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6: 9-10). En la oración nosotros reconocemos que Dios es el soberano, y que nosotros somos criaturas. Dios está en los cielos, en Su trono y nosotros en la tierra, la cual es su escabel. En la oración Dios exige que los hombres reconozcan su dominio universal; su control sobre todos los elementos; que “la salvación es de Jehová” (Juan 2:9); y que es soberano sobre toda Su creación.

Dios requiere que le adoremos, y la oración es un acto de adoración. Postramos nuestras almas ante Dios reconociendo su bondad, poder, gracia, inmutabilidad, y soberanía. Reconocemos nuestra dependencia de Él. De nuevo Cristo le enseñó a sus discípulos a que oraran así, “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mateo 6: 11).

2. Dios ha decretado la oración como un medio para nuestro crecimiento espiritual. La oración ha sido diseñada para hacernos máqs humildes. El llegar a Dios en oración nos da un sentido de Su inmensa Majestad y nosh ace reconocer que somos polvo y que somos indignos. Esto produce en nosotros un fortalecimiento de nuestra fe.

3. Dios ha decretado en la oración el medio para que busquemos las cosas que necesitamos. Muchos preguntarán: “De que sirve orar si Dios sabe todo lo que necesitamos? No fue Cristo quien dijo, “vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mateo 6:8).” Pues bien, la oración no tiene el propósito de informarle a Dios como si Él fuera un ignorante, sino que su propósito es reconocer que Él sabe todas las cosas que necesitamos. Es una confesión de nuestra necesidad. Dios es honrado con nuestras peticiones, pues reconocemos que es Él el rey soberano; y también es honrado cuando le agradecemos por las bendiciones que nos ha dado.

La oración es un mandato de Dios para Su pueblo (1 Tesalonisenses 5:17; Lucas 18: 1; Santiago 5: 15-16). Nuestras oraciones no tienen la intención de cambiar los propósitos de Dios, ni siquiera son para que Él haga nuevos propósitos. Dios lo ha decretado todo desde la eternidad. Todo lo que ocurrió, ocurre y ha ocurrido en el universo, ha ocurrido porque Dios eternamente así lo decretó. Dios ha decretado los medios así como los resultados, y entre estos está la oración. En los decretos eternos de Dios se encuentran las oraciones de Su pueblo.

Dios le dijo al profeta Jeremías, “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” En lugar de decirle a Jeremías, “por lo tanto no me pidais nada,” Dios le dijo, “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré” (Jeremías 29: 11-12). A otros profetas Dios le dijo, “Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto” (Ezequiel 36: 37). Acá vemos el propósito de la oración: No es para que la voluntad o el consejo de Dios sea alterado, sino para que Dios haga lo que se ha propuesto hacer en Su tiempo y a Su manera.

La vision popular de que la voluntad de Dios puede ser alterada por nuestras oraciones es una blasfemia. Nuestro llanto no puede alterar el consejo divino. Esta vision reduce a Dios a ser un siervo del hombre. No! La oración es llegar a Dios reconociendo su soberanía, nuestra necesidad, y sabiendo que Él hará lo que sea mejor para nosotros. Todo esto con la finalidad de que Él sea glorificado.

El que Dios responda a nuestras necesidades, o la manera en la que responda, no depende de nuestra fe, como enseñan muchos hoy en día. Muchos dicen: “Dios no les da lo que piden porque no tiene fe.” En serio? Para el estudiante de la Biblia esta declaración es una mentira. Cristo en Getsemaní, le pidió al Padre remover la copa, pero al final dijo, “pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26: 39). Dirán estos falsos maestros que los profetas no tuvieron fe? Pues en Hebreos dice, “Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados” (Hebreos 11: 37). Y que dice la palabra de Dios con respecto a su fe? De ellos dice que, “alcanzaron buen testimonio mediante la fe” (Hebreos 11: 39). De nuevo, orar no hace que Dios nos otorgue todo lo que le pidamos, pues nosotros no sabemos que es lo major para nosotros. Es Dios quien ha dispuesto en la eternidad todo lo que nos va a suceder a lo largo de nuestra vida, y eso que ha dispuesto es lo major para nosotros, pues con ese propósito Dios es glorificado. No es ese el fin de todo el consejo de Dios? Por supuesto que sí. Debemos dejar de lado nuestra voluntad y aceptar la voluntad de Dios.

Arthur Pink escribe,

“En Jeremías 10: 23 leemos que, “el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos;” y sin embargo en muchas de sus oraciones, el hombre impíamente presume dirigir al Señor en sus pasos, y a lo que Él debe hacer: inclusive implicando que si él tuviera la capacidad de dirección del mundo y de la iglesia, haría las cosas muy diferentes a las de Dios. Esto no puede ser negado: que cualquiera con algo de discernimiento espiritual no podría fallar al detectar este espíritu en muchas de nuestras congregaciones modernas en donde la carne ejerce su dominio. Qué tan lentos somos en aprender la lección que la arrogante criatura necesita ser traída a sus rodillas y humillada al polvo. Y es aquí donde el acto de la oración nos lleva. Pero el hombre, en su perversidad, hace del taburete un trono, donde él dirigirá al Todopoderoso hacia lo que le debería dar al que pide. Tal es la arrogancia de la vieja naturaleza inclusive en el hijo de Dios.”

Así como la predicación es el medio decretado por Dios para salvar a los elegidos, la oración, otro acto humano, es decretado para que Dios sea exaltado y el hombre sea humillado; para que Dios sea glorificado y el hombre reconozca su dependencia de Él; para que Dios sea alabado y para que el hombre reconozca su necesidad. Spurgeon dijo, “El destino decreta que yo ore.”

Pero, inclusive aún cuando no sabemos como orar, o que pedir, el Espíritu intercede por nosotros conforme a la voluntad de Dios (Romanos 8: 27). Es el Espíritu quien ora de la manera correcta intercediendo por nosotros.

Es un deber de todo creyente reconocer que la oración no fue decretada por Dios como una lista de peticiones, como las listas que hacemos cuando vamos al supermercado, o las listas que hacen los niños en navidad.

La oración es un medio de bendición para los creyentes, en el cual reposamos reconociendo la soberanía, el poder, la deidad, la sabiduría y la bondad de Dios, y reposamos al saber que solamente pore se regalo de fe otorgado por Dios a nosotros en el pasado, todos nuestros pecados fueron perdonados, y con la justicia perfecta de Cristo fuimos revestidos, para tener el privilegio de llegar a Dios en oración, sabiendo que a pesar de nuestra debilidad, Él es quien nos sostiene y nos cuida, según su eterno e infinitamente sabio propósito.

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4 comentarios leave one →
  1. enero 17, 2009 1:40 am

    Amén, simplemente impresionante la sabiduría de Dios y el designio de su voluntad.
    la oración nos ayuda a mirar arriba, es nuestro cable que nos da luces de estar en comunión con Dios. Me doy cuenta aún más que la oración no es PARA PEDIR, es para caminar en sus obras y es lo que nos pone en nuestro debido lugar como dependientes.
    Cuando oramos por Diego, pedimos a Dios que cumpliera su plan y su designio. Ahora veo que la oración si es importante no por el hecho de esperar un resultado positivo, si no porque nos habla de su majestad y soberanía.
    La oración es un pedacito de papel que cada día llena ése enorme mapa de la voluntad de Dios.

    • enero 17, 2009 1:52 am

      Oliver,

      Así es. La oración es para nuestro beneficio. Dios no necesita de nuestras oraciones, pero ha decretado que estas nos ayuden a nosotros, su pueblo, a sentirnos cada vez más maravillados de Su grandeza y de los hermosos de Su caracter, y con ello llevarnos a glorificarle cada día más. Gracias por tu comentario.

  2. enero 17, 2009 4:48 am

    El mismo A. W. Pink escribió: “un cristiano que no ora es simplemente una contradicción”. Una de las razones por las cuáles oramos es porque la oración, la comunicación con Dios, es parte de una nueva vida. Entonces, una de las razones por las cuáles oramos es simplemente para vivir, la oración es nuestro respirar así como la Escritura nuestro alimento. Es por el Espíritu de adopción que clamamos Abba Padre, nos vivifica; la oración es el Génesis de nuestro día y el Amén de nuestras noches, y cuando no es así, podemos decir como el salmista: “mientras callé, se envejecieron mis huesos.”

  3. rubielaflorez permalink
    octubre 14, 2011 3:07 pm

    quiero pedirles el favor de `poner en oracion amis hijas monica y diana ortiz para q papito dios me las allude a salir de los problemas en que se encuentra DIOS LAS BENDIGA Y POR SU ALLUDA muchas gracias rubiela lorez

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