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Montanismo Redivivus: El Don de Profecía

diciembre 10, 2008

En la entrada anterior concluimos el análisis del don de hacer milagros, en el cual argumentamos en favor del cese de éste y los demás dones espirituales, a los que llamé “extraordinarios.” Extraordinarios no en el sentido que los demás dones espirituales como el de servicio, enseñanza, exhortación, caridad, misericordia (Romanos 12: 6-8), etc, no sean una obra extraordinaria en el corazón de un hombre, sino que son “extraordinarios” en el sentido de que no eran para toda la iglesia a través de todas las épocas.

Extraordinario se refiere a su propósito en la iglesia, porqué? Porque cumplieron un objetivo especial en el crecimiento de la iglesia. Cuál? Autenticar al mensajero que llevaba el mensaje del evangelio a otras naciones. Es por eso que el Espíritu Santo impartió el don de lenguas en la iglesia primitiva, cuando el evangelio estaba siendo autenticado en medio de otras naciones, quienes quizás no hablaban griego, arameo o hebreo, y en las que Dios tenía un remanente. Lo mismo con el don de hacer milagros. Su propósito fue autenticar al mensajero (apóstol o evangelista) que el mensaje que traía era de Dios.

Pero que pasó con el don de profecía? En la actualidad, dentro del movimiento carismático/pentecostal, existen hombres que dicen tener el don de profecía, y que dan supuestos mensajes divinos a sus fieles. El ejemplo clásico es Benny Hinn, admirado profeta de muchísimos creyentes, quienes le siguen y creen sus palabras en ocasiones más que a la Biblia, quien profetizó hace unos años que Jesús se presentaría en cuerpo en una de sus cruzadas.

Qué es el don de profecía?

La profecía tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento es un don milagroso en el cual el profeta declaraba mensajes inspirados por el Espíritu Santo que eran completamente autoritativos y acertados. No eran meras palabras humanas que podían estar equivocadas o ser rechazadas por la congregación.

Es aquí donde se equivocan aquellos que abogan por la continuación del don de profecía, entre ellos, uno de mis autores preferidos, Wayne Grudem. Este hombre ha traído a la mesa de discusión entre cesacionistas y continuacionistas una nueva propuesta, o una nueva definición del don de profecía, que según los continuacionistas opera en la actualidad. Grudem escribe,

“En este libro estoy sugiriendo un entendimiento del don de profecía que requeriría un poco de modificación en las visiones de cada uno de estos tres grupos. Estoy pidiendo que los carismáticos continúen utilizadno el don de profecía, pero que lo dejen de llamar “una palabra del Señor”-simplemente porque esa etiqueta la hace parecer exactamente igual de autoritaria que la Biblia, y conlleva a una idea equivocada…Por el otro lado, estoy pidiéndole a aquellos en el lado cesacionista que piensen seriamente en la posibilidad que la profecía en las iglesias del Nuevo Testamento no era igual a la Escritura en autoridad, sino que era simplemente un muy humano-y en ocasiones parcialmente equivocada-reporte de algo que el Espíritu Santo le traía a la mente a una persona. Y estoy pidiéndole que piensen de nuevo acerca de esos argumentos acerca del cese de ciertos dones…Debo aclarar al inicio que no estoy diciendo que el carismático y el cesacionista están totalmente equivocadas. Por el contrario, ambas están en la mayor parte en lo correcto (en asuntos que ellos cuentan como esenciales), y pienso que un ajuste en como ellos entienden la naturaleza de la profecía (especialmente su autoridad) tiene el potencial de traer una resolución de este tema que guardaría temas que ambos ven como cruciales.” [1]

Qué está haciendo Grudem aquí? Según nos dice en su libro, intenta reconciliar a los continuacionistas y cesacionistas. Cómo? Proveyendo una nueva definición para la profecía. El problema con su definición es que está muy lejos de la definición ortodoxa que ha sido mantenida a lo largo de la historia por la iglesia. Vean que Grudem define profecía como, “simplemente un muy humano-y en ocasiones parcialmente equivocada-reporte de algo que el Espíritu Santo le traía a la mente a una persona.” Para Grudem, la profecía es simplemente decir algo que Dios le ha puesto en la mente a una persona. Con esta definición, Grudem asevera que la profecía no compite en autoridad con la Biblia, apoyando con esto el argumento continuacionista. Este autor continúa diciendo,

“Más comúnmente, profeta y profecía eran usados para cristianos ordinarios que hablaban, no con autoridad divina absoluta, sino simplemente para reportar algo que Dios había puesto en sus corazones o llevado a sus mentes. Hay muchas indicaciones en el Nuevo Testamento en donde este don ordinario de profecía tenía menos autoridad que la Biblia, y aún menos que la reconocida enseñanza Bíblica de la iglesia primitiva.” [2]

Para Grudem, los apóstoles eran los que continuaban la obra de los profetas del Antiguo Testamento, pero ese don era diferente al que se practicaba en Tesalonica, Efeso, y Corinto.

Lo que este maestro olvida es que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento la naturaleza de la profecía era la de un don milagroso que incluía la recepción directa y revelatoria  de información que venía de Dios para e profeta. Cómo probamos este argumento? Veamos los siguientes hechos acerca de este don:

1.    La principal función del profeta o de la profecía no era necesariamente el de brindar la predicción de eventos futuros. La función principal del profeta en la Biblia era proclamar o anunciar la voluntad de Dios a Su pueblo. Como tal, el profeta era el portavoz inspirado de Dios. El profeta bíblico era aquel que estaba en contacto directo con Dios por medio de su don, mientras los que no eran profetas no lo estaban. Lo increíble o milagroso de la profecía era su recepción sobrenatural de revelación que venía directamente de Dios, que involucrabaq la mediación del Espíritu Santo, para guardar a la comunidad de las falsas doctrinas.

2.    Ya que la profecía es un don divino impartido sobre un hombre, ya fuera para cosas concernientes al canon o para guiar a la iglesia en ciertos asuntos, este don involucraba la recepción de información revelatoria de Dios para que el pueblo de Dios creciera en su fe. Esta revelación no necesitaba predecir el futuro para ser milagrosa, debido a que la profecía era, como he enfatizado, una revelación de Dios para Su pueblo, que no podría se conocida por medios meramente humanos. Esta revelación era completa y fidedigna, como vemos por ejemplo en el caso de la mujer en el pozo que reconoció que Jesús era un profeta por el simple hecho de que conocía su estado marital (Juan 4: 19).

3.    A diferencia de la definición de Grudem y de otros continuacionistas, la profecía no es un mensaje de ayuda o alivio para una persona. Este error lo cometen al malinterpretar el pasaje de 1 Corintios 14:3 donde Pablo escribe, “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.” La interpretación común de este verso es que profecía es todo aquello que brinda consolación a una persona. El problema es que Pablo no está diciendo esto. Lo que el apóstol está enseñando es que la profecía es mejor por la simple razón de que es comprensible, a diferencia de las lenguas o idiomas que no eran comprendidos por muchos en la congregación, y al ser comprensible esto resulta en edificación y consolación. Es claro del contexto que Pablo no está definiendo la profecía.

4.    Existen varias descripciones en el Antiguo Testamento que indican que un profeta había recibido una revelación de Dios. Por ejemplo, leemos en Ezequiel 2: 2, “entró el Espíritu en mí,” o “Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó.” (Ezequiel 3: 14). Otra frase común es “Espíritu de Dios vino sobre él” (Números 24: 2), o “Y vino a él palabra de Jehová” (1 Reyes 19:9). Estas frases no dan a entender que el profeta se encontraba en un estado de éxtasis cuando revelaban la palabra de Dios. Lo que estas frases dan a entender es que el Espíritu Santo soberanamente ejercía control sobre la actividad profética del profeta, demostrando la naturaleza milagros y racional de estas experiencias.

La Evaluación de los Profetas

Otro de los puntos que está en contra de Grudem y su definición de “profecía” se encuentra en la enseñanza de Dios acerca del verdadero profeta. En Deuteronomio 13: 1-13 y 18: 20-22, vemos lo que le ocurría a los falsos profetas. Qué significaba ser un falso profeta? Veamos entonces Deuteronomio 13,

“1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, 2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. 4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis. 5 Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti. 6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis, 7 de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella; 8 no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás, 9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo. 10 Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta. 12 Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para vivir en ellas, 13 que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis”

En Deuteronomio 18, Dios dice,

“20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. 21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; 22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.”

Qué es lo importante de estos pasajes y qué enseñanza nos dejan acerca del don de profecía? Primero, que la profecía era hablar palabras en nombre de Dios. Aquí debo detenerme para resaltar este punto. Hablar en nombre de Dios es decir, “Así ha dicho Jehová…” Es decir, profetizar era pronunciar las palabras exactas que Dios le había dado a un hombre a quien Él había escogido como Su portavoz. Segundo, la profecía siempre se cumplía. Esto es claro del pasaje en Deuteronomio donde leemos, “22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado.” Toda profecía, y aquí es donde erra Grudem y aquellos que concuerdan con él, se cumple si es verdadera profecía. Porqué? Porque es la revelación directa de Dios a Su pueblo a través de un portavoz. Tercero, la profecía debía estar de acuerdo con el caracter de Dios y con las revelaciones previas que Dios ya había dado. Qué quiero decir con esto? Sabemos que toda revelación divina viene de Dios, y por lo tanto al venir de una sola mente, no debía contradecirse. Si Dios había dado revelaciones a Su pueblo, estas no estarían en contra de futures contradicciones. Esto es lo que dice Deuteronomio 13, “1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, 2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3 no darás oído a las palabras de tal profeta.” Dios probaba a Su pueblo haciendo que las señales de los falsos profetas se cumplieran, para probar a Israel para ver si éste recordaba las revelaciones previas de Dios, cuáles? Aquellas que decían que Él era el único Dios y quien merecía todo su amor y reverencia. Entonces, vemos que la profecía, para que fuera cierta debía estar de acuerdo con las Escrituras. Si la profecía negaba algo que estaba escrito en la Biblia, entonces el hombre que hablaba no era un profeta de Dios. Cuál era el castigo impuesto a tal hombre? La muerte. Qué tipo de muerte? “Le apedrearás hasta que muera” (Deuteronomio 13: 10).

En el ejemplo que escribí al inicio de esta entrada, comenté acerca de una supuesta profecía de Benny Hinn, quien argumentaba que Jesús le dijo que se aparecería en alguna de sus cruzadas. Aplicando los principios bíblicos esta afirmación es falsa primero, porque nunca se cumplió, segundo, porque está en contra de la escatología bíblica que establece que Cristo está en el cielo sentado a la diestra del Padre gobernando Su creación, hasta que llegue el día cuando venga de nuevo por una segunda vez a la tierra, a retribuir a los hombres por la manera en la que vivieron sus vidas. La Biblia niega que Cristo venga en multiples ocasiones a la tierra. La biblia habla de dos venidas de Cristo. Qué le hubiera tenido que ocurrir a Benny Hinn según la Biblia? Morir apedreado por hablar palabra que Dios no había hablado. Este tipo de ejemplos son lo más típico en el movimiento Pentecostal.

Otro ejemplo que se me viene a la mente es el caso de Oral Roberts, otro de los más importantes líderes de este movimiento. Este hombre en una occasion, en el año 1986, dijo que Dios le había dicho que recaudara 8 millones de dólares para un Centro Médico de Roberts, pues si no lo hacía lo mataría, pero Dios le aseguró que si lo lograría, pues Él quería poner su presencia sanadora en ese Centro. Tres años más tarde, y a pesar de las mentiras de este hombre, el Centro Médico llamado “City of Faith” cerró sus puertas cobrandole a las personas que tenían becas por esa institución un interés del 18% por el dinero prestado.

Qué es lo que implica Grudem con su nueva definición? Primero, que la profecía, como mendioné en una entrada previa acerca de su comentario en su libro Systematic Theology, está mezclada con la falibilidad humana, y por lo tanto no es siempre correcta. Esto viola todos los principios de la profecía en la Biblia. La profecía nunca pudo ser fallible, ya que era el Espíritu Santo quien tomaba control y hacía que el profeta dijera o escribiera todo lo que Dios había dicho, sin errores. Pareciera más bien que Grudem, viendo el ridículo y los errores tan graves de la “profecía” actual, intenta quedar bien con los carismáticos, afirmando que esa “profecía fallible” es bíblica, e intenta del mismo modo congraciarse, si puede, con los cesacionistas, aduciendo que esta profecía no es igual de autoritaria que la Biblia. Como ya he dicho antes, la profecía en la Biblia siempre es igual de autoritaria que las Escrituras, pues era la palabra de Dios, la cual Dios iba poco a poco ordenando a los hombres a que la pusieran por escrito.

El día de mañana veremos los argumentos en favor del cese del don de profecía.

_________________________
[1] Wayne Grudem. The Gift of Prophecy in the New Testament and Today, página 18.

[2] Wayne Grudem. Still Prophecy, página 30.

sujetosalaroca.org
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3 comentarios leave one →
  1. diciembre 10, 2008 4:49 pm

    “…se equivocan aquellos que abogan por la continuación del don de profecía, entre ellos, uno de mis autores preferidos, Wayne Grudem.

    ¿De veras que es uno de tus autores favoritos?

    “..Hay muchas indicaciones en el Nuevo Testamento en donde este don ordinario de profecía tenía menos autoridad que la Biblia, y aún menos que la
    reconocida enseñanza Bíblica de la iglesia primitiva.”

    Me gustaría, tú que tienes el libro, que transcribas las citas bíblicas que fundamentan esas palabras. Sospecho que he pasado por alto esas “muchas indicaciones” sobre este asunto, según él dice. O tengo mala memoria o no estoy leyendo bien el NT.

    • diciembre 10, 2008 10:52 pm

      Humberto,

      Es uno de mis autores favoritos porque creo que su libro, “Teologia Sistematica”es extraordinario, a pesar de que no estoy de acuerdo con su escatologia no con el tema de los dones espirituales. Creo que es un autor al que respeto mucho por su talento para ensenar teologia.

  2. DAVID permalink
    septiembre 28, 2009 7:23 pm

    Bendiciones:

    me gustaria que me enviaran mas argumentos sobre el tema del Don de profecia a despachos@fogel-group.com

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