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Montanismo Redivivus: El Uso Devocional de las Lenguas?

diciembre 2, 2008

En las últimas dos semanas he venido tratando el tema de los dones espirituales, y abogando por el cese de los dones de profecía, milagros, lenguas e interpretación. Como era de esperar, se ha generado una buena discusión entre los cesacionistas y los continuacionistas. Una de las mayores discusiones ocurre con el don de lenguas. Los cesacionistas afirmamos que este don cesó poco después de la era apostólica, y argumentamos que estos dones “extraordinarios” perdieron su relevancia en la iglesia en el momento en que la iglesia tuvo el canon completo y cuando ya la autoridad y origen del evangelio había sido demostrado por la iglesia primitiva por medio de estos dones. Para los continuacionistas, los dones están tan vigentes en la iglesia como lo estuvieron en la iglesia primitiva, y argumentan, por ejemplo, que el don de lenguas que se practica en la actualidad es diferente al que fue expresado por los apóstoles en el libro de Hechos. Para esto, utilizan diversos pasajes bíblicos en la primera epístola a los Corintios, los cuales analicé e intenté refutar.

El día de hoy deseo concluír con el análisis, del lado cesacionista, del don de lenguas. Como hemos visto en los comentarios a lo largo de estos días, y como mencioné antes, los continuacionistas alegan que el don de lenguas en la actualidad es un don en donde una persona habla lenguas “extraterrestres”, es decir, lenguas quizás angelicales que son utilizadas para el uso devocional. Muchos continuacionistas, entre ellos pentecostales y carismáticos, insisten que con este don ellos alaban a Dios, a pesar de que ellos no logran tener entendimiento de lo que dicen en sus oraciones. El día de hoy, entonces, quiero hablar un poco acerca de la oración.

Qué es la oración?

La oración es uno de los privilegios más grandes que tiene el cristiano. Muchas personas en el mundo hacen oraciones diariamente, pero éstas no llegan nunca; son repeticiones vanas que le hacen a un dios falso. Entre estas personas estoy incluyendo a muchos que dicen llamarse cristianos, pero lo son únicamente por nombre, ya que adoran a un dios diferente al que describe la Biblia.

Pero los creyentes tenemos el privilegio de orar, y de que nuestras oraciones sean escuchadas por el Dios verdadero, a quien venimos como hijos, pues Jesús nos enseñó que ahora podemos llamarle Padre. Pero, qué es orar? Orar es llevar intencionalmente un mensaje a Dios. En este mensaje intencional podemos ir a Dios a pedirle algo (Mateo 7:7); adorarle (Salmo 145: 2-3); darle gracias (Apocalipsis 11: 17); podemos confesar nuestros pecados (Salmo 32: 5); y podemos contarle nuestros problemas (Salmo 142: 1-2).  Orar es entonces, llevar intencionalmente un mensaje a Dios.

Quién se beneficia con la oración?

La Biblia nos dice que en la oración somos nosotros los beneficiados. Dios no necesita nada. Permítanme enfatizar esto: Dios no necesita ABSOLUTAMENTE nada de nosotros. Dios es Dios. Él es el creador del universo. Nosotros somos meras criaturas que de paso se han rebelado contra Dios. Cuando oramos, los que recibimos el beneficios somos nosotros. Dónde vemos esto? Si leemos el pasaje en Mateo 6, Jesús les enseña a los discípulos como orar, y dice,

“9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.  11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.” Mateo 6: 9-13

Este es el patrón para cada una de nuestras oraciones, y en este patrón vemos dos cosas que se logran con la oración. Primero, la búsqueda y e deseo de que la gloria de Dios sea magnificada en todo el mundo, deseando que la voluntad de Dios se haga en toda la tierra. Segundo, nuestro beneficio. En las oraciones pedimos por nuestro sustento, tanto corporal como espiritual; el perdón de nuestros pecados, y ser mantenidos, en cierta manera, fuera del alcance del enemigo y del pecado.

En la oración nos damos cuenta de la grandeza de Dios. A través de la oración podemos exaltar a Dios, y reconocer nuestra dependencia de Él. Dios sabe perfectamente todo lo que nos pasa (Mateo 6: 8) y todo lo que necesitamos, pero por medio de la oración obtenemos el beneficio de saber que Él es Dios, y además nuestro Padre que nos ama y que hará siempre lo mejor para nosotros (Génesis 50: 20). Nosotros no podemos darle a Dios nada que Dios no tenga a través de la oración. Es decir, no podemos darle más gloria de la que recibe por ejemplo de los ángeles, quienes no han pecado y están continuamente diciendo, “Santo, Santo Santo” (Isaías 6: 3).

La oración es entonces algo que Dios ha instituído para nuestro beneficio y no para el suyo. Somos nosotros los que nos beneficiamos al saber que Él es el Dios todopoderoso que nos ama y nos cuida y nos escucha y siempre actuará en nuestro favor.

Si la oración es para nuestro beneficio, de que sirve orar con palabras que no podemos comprender?
Con esto que quiero analizar el argumento de muchos continuacionistas que defienden la idea de que hablar en lenguas es comunicarse con Dios en palabras no comprensibles. De dónde obtienen esta idea? Bueno, muchos van a 1 Corintios 14: 1, pero como analicé es obvio que Pablo está utilizando la hiperbole para hacer un punto. Otro de los pasajes utilizados por los continuacionistas es Romanos 8: 26, el cual analizaré el día de hoy.

Qué es lo que dice Romanos 8: 26?

Este pasaje ha sido abusado en gran manera, principalmente por los que quieren defender la idea de que el don de lenguas en la actualidad es algo para uso devocional, es decir, para las oraciones privadas o para alabanza de Dios. La gran mayoría de pentecostales y carismáticos van al verso 26 e identifican las lenguas con “gemidos indecibles.” Pero esto, como veremos, no tiene nada que ver con el contexto del pasaje. El pasaje no habla nada acerca del don de lenguas. Veamos lo que dice este verso,

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

Siempre he insistido que el contexto es lo que manda como principio hermenéutico, entonces, cuál es el contexto en el que Pablo escribe estas palabras? Pablo está intentando enseñar que lo que ocurre en la vida presente, consecuencia del pecado, no se compara con lo que le ocurrirá a los creyentes en el futuro, cuando sean glorificados. Desde el verso 22 vemos al apóstol diciendo que la creación gime y sufre hasta ahora. Todo el universo ha sido manchado con el pecado y Pablo personifica al universo como si fuera un hombre gimiendo. Y porqué gime? Porque a causa del pecado no puede ser lo que Dios había diseñado que fuera. No es un gemido real sino metafórico. En el verso 23, nosotros mismos gemimos “dentro de nosotros mismos” con el deseo de ser libertados del pecado tanto como lo hace la creación.

Ninguno de nosotros podemos escuchar los gemidos de la creación, así como no podemos escucharnos a nosotros mismos gemir. De la misma manera el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades por medio de gemidos. No es un gemido audible así como tampoco lo es el gemido de la creación o el nuestro, sino que es un deseo de ser restaurados en un cuerpo glorificado en el cual no hay pecado. El Espíritu Santo desea lo mismo para nosotros, es decir, que seamos glorificados, ya que esa es la voluntad del Padre.

El Espíritu Santo desea que seamos liberados de la esclavitud del pecado y de las consecuencias de la caída y gime anticipando esa gloriosa liberación. Él gime deseando nuestra gloria eterna, así como nosotros gemimos y gime la creación deseando lo mismo. Ahora, en el verso 26 el Espíritu Santo nos ayuda en nuestras debilidades. A qué se refiere con esto?

Veamos que el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Gemidos inaudibles. Metafóricos, que son “indecibles” o alaletos en griego, dando la idea de ser demasiado profundos para pronunciar. No hay palabras ni sonidos, sino que es el Espíritu Santo ayudándonos en nuestras debilidades. Con esto se refiere no a lo débil de nuestras oraciones sino a la debilidad nuestra a causa de la caída. Estamos tan marcados con el pecado que llevamos dos cargas. Primero, la carga del pecado y segundo, la carga del sufrimiento. Pero en ambas, somos sostenidos por el Espíritu Santo quien es nuestro consolador e intercesor.

En griego dice, “nos ayuda en nuestra astheneia” que se puede traducir enfermedad o debilidad. Pablo se refiere a la debilidad de todo nuestro ser que limita nuestras oraciones. Nosotros ni siquiera sabemos como orar debido a que no podemos ver el futuro, ni comprender el presente, ni sabemos lo que es bueno para nosotros, etc. Si pudieramos obtener lo que quisieramos oraríamos para no enfermar nunca, ni ser pobres, ni pasar por circunstancias difíciles.

Pero el Espíritu Santo nos ayuda, pues conoce la debilidad que experimentamos a causa de nuestro pecado. Estamos seguros porque tenemos a Cristo, quien está continuamente intercediendo por nosotros como nuestro sumo sacerdote (Henreos 10: 21) y además tenemos al Espíritu Santo como otro intercesor. Pero cómo es que intercede por nosotros? Charles Spurgeon escribió,

“Viniendo a nuestra ayuda en nuestro desconcierto nos instruye. Esta es una de sus frecuentes operaciones sobre la mente del creyente: “Él les enseñará todas las cosas.” Él nos instruye en cuanto a nuestra necesidad, y en cuanto a las promesas de Dis que se refieren a esa necesidad. Él nos muestra donde están nuestras deficiencias, cuales son nuestros pecados, y cuales son nuestras necesidades; Él ilumina nuestra condición, y nos hace sentir profundamente nuestra impotencia, pecaminosidad, y nuestra funesta pobreza; y luego echa la misma luz sobre las promesas de la Palabra, y lleva al corazón ese texto que ha sido intencionado para llenar la ocasión-la promesa precisa que fue enmarcada con presciencia de nuestra calamidad actual. En esa luz hace que la promesa brille en toda su veracidad, certeza, dulzura, y conveniencia, para que nosotros, pobres temerosos hijos de os hombres, nos atrevamos tomar esa palabra y llevarla a nuestra boca la cual vino primero de la boca de Dios, y luego vengamos con ella como un argumento, y rogar ante el trono de la gracia celestial. Nuestra prevalencia en la oración yace en este ruego, “Señor, has como has dicho.” Qué tan grande debemos apreciar al Espíritu Santo, pues cuando estamos en la oscuridad nos brinda luz, y cuando nuestro perplejo espíritu está tan empañado que n puede ver su propia necesidad, y no pueden encontrar la promesa apropiada en las Escrituras, el Espíritu de Dios viene y nos enseña todas las cosas, y nos recuerda, lo que sea que el Señor nos ha dicho. Él nos guía en la oración, y por lo tanto nos ayuda en nuestra debilidad.

Pero el bendito Espíritu hace más que esto, frecuentemente dirige la mente hacia el objeto especial de la oración. Él vive en nosotros como un consejero, y nos dice lo que debemos buscar de las manos de Dios. No sabemos porque es así, pero frecuentemente nosotros encontramos nuestras mentes llevadas por una fuerte corriente hacia un objeto definido de oración. No es meramente que nuestro juicio nos lleva en esa dirección, a pesar de que usualmente el Espíritu de Dios actúa en nosotros iluminando nuestro juicio, pero frecuentemente sentimos un deseo irresistible que nace de nuevo en nuestro corazón, y esto nos presiona, que no sólo le decimos el deseo a Dios en nuestro tiempo ordinario de oración, pero que lo sentimos clamando en nuestros corazones todo el día, casi suplantando todo el resto de consideraciones. En tales ocasiones debemos agradecer a Dios por la dirección y darle a nuestro deseo un camino sin obstáculos: el Espíritu Santo nos permite una guía interna de cómo debemos considerar el buen éxito en nuestras plegarias. Tal guianza dará el Espíritu a cada uno de ustedes si le piden que los ilumine. Él los guiará tanto negativa como positivamente. Negativamente evitando que oren por tal y tal cosa, así como a Pablo que se había propuesto ir a Bitinia, pero el Espíritu se lo prohibió: y por otro lado, Él causará que escuchemos un clamor en nuestra alma que guiará nuestras peticiones. El Espíritu enseña sabiamente, como ningún otro maestro…Esto lo hace despertando nuestros deseos. El Espíritu Santo tiene un maravillosos poder sobre corazones renovados.” [1]

Lo que dice Spurgeon es que el Espíritu Santo es nuestra guía. Él pone en nuestros corazones todo lo que debemos orar, y evita que pidamos por cosas erradas. Cómo? Lo pone en nuestros corazones. El texto no está hablando del don de lenguas. Sino que se está refiriendo a que en nuestro estado actual no podemos ni sabemos como orar correctamente, pero Dios Padre se ha encargado de que pidamos lo correcto, dándonos un intercesor que vive en nosotros y que nos guía en la oración. Él pone el deseo en nuestro corazón, y nosotros se lo llevamos al Padre en oración. Es claro que el uso dado por los pentecostales/carismáticos de este pasaje para justificar su supuesto don de lenguas es incorrecto. Calvino, el gran reformador escribió,

“El Espíritu se dice aquí que intercede, no porque realmente se humilla para orar o gemir, sino porque el mueve en nuestros corazones aquellos deseos que debemos contemplar; y también afecta nuestros corazones de tal manera que estos deseos por su fervor penetran el mismo cielo.” [2]

Qué beneficio obtenemos de orar cosas que no comprendemos?

Vimos en las entradas previas que el don de lenguas no fue dado para uso devocional, sino que Pablo corrige en su primera epístola a los corintios el mal uso que le estaban dando al don de lenguas (idiomas) pues en lugar de utilizarlo para edificación de la iglesia (1 Corintios 14), lo estaban usando para sobresalir y ser vistos como más espirituales de lo que eran. Otros estaban haciendo lo mismo que hacían los paganos, balbuceando palabras ininteligibles, ya que querían sobresalir igual que los demás, y hablaban cosas que no podían comprender y que ni siquiera tenían sentido, pues no eran lenguas reales (1 Corintios 14: 7-11).

Pablo, en esta epístola, nunca menciona que las lenguas deban ser utilizadas para uso devocional. El único caso en el que pueden ser usadas en privado es si tenemos el don de interpretación. Porqué? Qué sentido tiene orar cosas que no podemos entender? Como dije al inicio, el propósito de la oración es nuestro beneficio espiritual. Cómo vamos a beneficiarnos al orar cosas que no comprendemos? La respuesta es ninguno. Pablo le enseña a los corintios que el hablar en lenguas durante sus oraciones sólo debe practicarse si tienen el don para poder interpretarlas. Pablo escribe,

“13 Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. 14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. 15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.” 1 Corintios 14: 13-15

Es decir, Pablo dice que el que habla en lenguas foráneas debe pedir el don para interprar ese idioma, ya que debemos orar con el entendimiento. Esto es algo obvio y directo. La Biblia enseña que debemos entender lo que estamos orando, porqué? Porque la oración es un mensaje que llevamos intencionalmente a Dios para nuestra edificación y beneficio. Si no comprendemos lo que oramos, no podemos obteer ningún beneficio.

A diferencia de lo que muchos carismáticos y pentecostales, el cristianismo bíblico no es irracional, sino que es racional, basado en cosas reales. Dios es un Dios racional y no hace cosas que no tienen sentido. Muchos responden, “Los cesacionistas no creen en lo sobrenatural.” Eso es una mentira. Los cesacionistas creemos firmemente en el poder de Dios y lo que continua haciendo en medio del pueblo. Pero, lo que negamos es que ciertos dones como el de lenguas, continuen en medio de la iglesia porque ya no hay necesidad de que hablemos en otros idiomas deconocidos para nostotros para llevar el evangelio a otras personas. Además, nunca en la Biblia se nos enseña que debamos orar cosas que no entendemos en lenguas extrañas para nosotros.

Dios nos entiende perfectamente en el idioma que Él nos dio. Dios no necesita que le oremos en una lengua extraña para nosotros y que no podemos comprender. Dios quiere que recibamos beneficio cuando oramos porque es un Dios racional. El argumento Pentecostal no tiene bases bíblicas que lo respalden. La oración bíblica descrata la posibilidad de hablar en lenguas como algo devocional.

________________________________________________

[1] Charles H. Spurgeon. The Holy Spirit’s Intercesión. 11 de Abril 1880.

[2] John Calvin. Romans 8: 26.

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9 comentarios leave one →
  1. Ricardobeta permalink
    diciembre 2, 2008 7:09 pm

    Buena exposición.

    La interpretación de Romanos 8.26 cuadra perfectamente en lo expuesto por Pablo en los versos previos:

    Romanos 8:20-23 RVA
    (20) Porque la creación ha sido sujetada a la vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sujetó, en esperanza
    (21) de que aun la creación misma será librada de la esclavitud de la corrupción, para entrar a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
    (22) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una sufre dolores de parto hasta ahora.
    (23) Y no sólo la creación, sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.

    Es claro que estos pasajes hablan del sufrimiento que nosotros los creyentes tenemos por nuestras debilidades. No se si esto me pasa solo a mí, o también al resto del cuerpo de Cristo, pero muchas veces sufro por mis codicias, y mis debilidades, casi hasta el punto de querer suplicar por la glorificación inmediata.

    Al respecto, me gusta lo que los versos siguientes exponen:

    Romanos 8:24-25 RVA
    (24) Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve?
    (25) Pero si esperamos lo que no vemos, con perseverancia lo aguardamos.

    Como podemos apreciar, aún nuestra paciencia es formada por el Señor a través de la espera.

    Pienso que esta interpretación es correcta, gracias a esta palabra conectora:

    Romanos 8:26 RVA
    (26) Y asimismo también el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; porque cómo debiéramos orar, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles.

    Dando a entender que así como la creación y nosotros sufrímos por causa de la corrupción, deseando nuestra glorificación, así el Espíritu gime intercediendo por nosotros, ya que si no fuera por su intervención, ¿cómo podríamos saber que pedir en oración?

    Cuando recién estaba entrando en la onda pentecostal (aunque siendo nuevo, no tenía idea de que se trataba), recuerdo en el encuentro, en la charla de los dones espirituales y la llenura del Espíritu, se usaba este pasaje para justificar el don de lenguas, como pretexto para creer que era el Espíritu Santo quien intercedía por nosotros a través del don, razón por la cual se usa mucho las lenguas (o lo que sea que usen) en la ministración.

    Durante mucho tiempo no entendí este pasaje, hasta ahora.

    Gracias Señor Jesús por tu revelación.

    Bendiciones Eduardo, y gracias por tus esfuerzos.

  2. pauloarieu permalink
    diciembre 4, 2008 10:48 am

    Pablo oraba en lenguas
    “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.”

  3. pauloarieu permalink
    diciembre 4, 2008 10:52 am

    Pero, lo que negamos es que ciertos dones como el de lenguas, continuen en medio de la iglesia porque ya no hay necesidad de que hablemos en otros idiomas deconocidos para nostotros para llevar el evangelio a otras personas. Además, nunca en la Biblia se nos enseña que debamos orar cosas que no entendemos en lenguas extrañas para nosotros.

    NO TENES PRUBAS BIBLICAS DE QUE ESTO SEA CORRECTO. TE LO HAN DICHO, INCLUSO LUIS A JOVEL Y NADA. NO HAS CAMBIADO TU MALA INTERPRETACION.
    SOS OBSTINADO Y TRADICIONALISTA, ALGO MUY FEO PARA SER TEOLOGUILLO.

  4. pauloarieu permalink
    diciembre 4, 2008 10:56 am

    1 HABLAR
    Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.

    2. ORAR
    14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
    3.ORAR EN EL ESPIRITU Y TAMBIEN CON EL ENTENDIMIENTO
    ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento;
    4.CANTAR EN EL ESPIRITU Y TAMBIEN CON EL ENTENDIMIENTO
    cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.”

  5. diciembre 4, 2008 12:17 pm

    Paulo,

    Yo no estoy diciendo ni he dicho que PAblo no tenia el don de lenguas. Pablo mismo dice que él hablaba más cantidad de lenguas que cualquiera. Lo que Pablo dice en ese pasaje es que el orar en lenguas no sirve de nada si no se pueden interpretar. Porque? Porque nadie es edificado si no se entiende lo que estan diciendo. Y no me estoy refiriendo a los balbuceos que hacian los paganos, sino a idiomas. Si Pablo tenía el don de lenguas y podía hablar cretense, pero no podía entender ese idioma porque no tenía el don de interpretación, entonces mejor era no hablar esa lengua en privado porque la persona no sería edificada, pues debemos orar con el espíritu y con el entendimiento, es decir, comprendiendo lo que oramos. Ese es todo el punto de Pablo.

  6. pauloarieu permalink
    diciembre 4, 2008 12:23 pm

    Yo no dije que decias qeu Pablo no tenia el don.Yo se que sos biblico.jaamas diria que dijiste algo que no etsa en la biblia

    Peter Wagner, en su libro “El Avance del Pentecostalismo en Latinoamérica”; nos comenta sobre las lenguas, en lo que el llama una “corta apología sobre las lenguas en la liturgia pentecostal”:

    «El hablar en lenguas es algo tan común en los cultos pentecostales de América Latina que algunos quizá se pregunten por qué lo tratamos aquí como un asunto por separado. La mayor parte del hablar en lenguas se produce durante la oración; de manera que hubiera sido más natural incluirlo bajo la oración; pero, puesto que este libro se escribe tanto para los pentecostales como para los que no lo son, es necesario que digamos un par de cosas al respecto.

    Para muchos miembros de la clase obrera latinoamericana, la vida puede convertirse con facilidad en una rutina tediosa y monótona. Puesto que carecen de dinero suficiente para gastarlo en muebles y otros artículos para el hogar, automóviles, vacaciones o diversiones, son pocos los momentos de esparcimiento que sacan a una persona de la rutina monótona de la vida cotidiana. Con frecuencia, la gente del mundo se enfrenta al aburrimiento y la monotonía con las bebidas embriagantes, las peleas y una vida liviana. Sin embargo, muchos han descubierto que el cristianismo les ofrece una liberación similar, y que el adorar a Dios puede convertirse en un éxtasis El don de lenguas produce muchas satisfacciones espirituales para numerosas personas, y los creyentes no pentecostales debieran proceder con cautela, como lo recomienda el apóstol Pablo mismo, al tratar de prohibirles a otros que hablen en lenguas (I Cor. 14:39).

  7. pauloarieu permalink
    diciembre 4, 2008 12:33 pm

    Yo estoyd e acuerdo que si no hay interprete, en amor, debe callar,u orar en forma personal, sin interferir para nada la reunion,ni molestar,ni influenciar a nadie. Mejor callar,obviamente, es lo mas sabio. Pero sigo investigando y esta lleno de evidencias. de que el don continúa.

    Repscto a la experiencia, un cristiano maduro tiene discernimeitno, porque el Señor esta en uno.
    Yo me doy cuenta cuando es diabolico algo, lo siento, cuando alguien esta mal, tengo sensibilidad espiritual. Cuando mi esposa me llama por telef. yo se cuando esta estresada, cuaqndo coneveros con alguien, yo me doy cuenta enseguida su estado espiritual, en muy poco rato de estar al lado.
    yo me doy cuenta cuando el predicador ya esta alargando la predicacion, cuando un orador es sicnero y cuando no, cuando tiene autoridad del Señor y cuando no.
    Todo eso es subjetivo.Es espiritual, EDuardo. No voy a ponerme a bsucar en la biblia algun pasaje que me diga si la persona esta mal, pero em doy cuenta pro discernimiento espiritual. Soy resensible a todo eso. Y hay muchisimos cristianos que lo son mas aun.
    No hay que tener miedo de discernir espirituamente algo, lo que si no hay que ser fanatico.Hay que ser prudente, y evaluar con el resto de los sentidos.

  8. diciembre 5, 2008 12:07 pm

    Eduardo:
    entonces mejor era no hablar esa lengua en privado porque la persona no sería edificada

    Exacto, esto queda bien claro en 1 Cor 14:26-28:

    Hágase todo para edificación.
    Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.

    Touché…

  9. pauloarieu permalink
    diciembre 16, 2008 4:14 am

    Renton, yo no estoy de acuerdo.
    ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento;
    Ambas cosas son posibles.
    Saludos

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