Skip to content

Descrifrando Pasajes Difíciles: 1 Juan 2:2

octubre 4, 2008

Hace un par de días recibí un correo de un lector que deseaba una exégesis de uno de los pasajes de la primera epístola del apóstol Juan. Esto debido a que estaba manteniendo una discusión con un arminianista, quien le salió con el versículo en 1 Juan 2:2, para demostrar, según él, que Cristo murió por toda la humanidad.

Como calvinista no creo en esa proposición, no porque no sea posible, sino porque ni es lógico, ni es verdadero, pues la Biblia dice algo diferente. Siempre he creído que los arminianistas erran en muchas cosas, pero uno de sus principales errores es no mantener una adecuada visión teológica del carácter de Dios y del pecado. Los arminianistas no tienen una correcta visión de la justicia de Dios, de Su santidad, y de la infalibilidad de Su palabra, pero sobre todo, tienen una visión inadecuada del pecado. Veamos primero lo que Juan nos dice en este versículo,

“Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” 1 Juan 2: 2

Antes de poder intentar interpretar este pasaje, lo primero de lo que debemos hablar es acerca de Dios y el hombre. La Biblia es muy clara con respecto a la santidad de Dios. En ella encontramos las siguientes descripciones de la santidad de Dios,

“No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti” 1 Samuel 2:2

“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.” Isaías 12:6

El único ser que es Santo es Dios. La santidad es parte del carácter de Dios. Es decir, si Dios no fuera santo, no sería Dios. Es uno de sus atributos. Así como Dios es amor, así mismo Dios es Santo. Dios no es más amor que Santo. Dios es todo amor y todo santo. Pero debo aclarar algo antes de que algún arminianista traiga a discusión: que el pueblo de Dios también es santo. Esto es cierto, pero esa santidad  de la que gozan los redimidos de Dios, proviene de Dios. O sea, Dios es la fuente de la santidad de los creyentes. Esa santidad no fluye de ellos mismos, sino de Dios. Pero, qué significa que Dios sea santo? Esto quiere decir que Dios no puede tener comunión o alguna relación con el pecado.

Pero además de santo, Dios es Justo. Esto lo vemos también en algunos pasajes bíblicos, “Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos” (Exodo 9: 27); “Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.” (Isaías 45: 21); “porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho” (Daniel 9:14), entre otros. Qué significa que Dios sea justo? Esto quiere decir que Dios no puede pasar por alto el pecado; quiere decir que Dios debe castigar el pecado.

Por otro lado, antes de analizar el pasaje, debemos conocer que dice la Biblia acerca del hombre y del pecado. Como hemos visto en otras entradas, la Biblia habla claramente acerca de la depravación espiritual del hombre; acerca de la separación total del hombre de Dios. Es decir, toda la naturaleza del hombre está corrompida por el pecado. Isaías nos dice que el hombre es tan perverso que no puede hacer nada bueno para agradar a Dios (Isaías 64:6). La Biblia enseña que el hombre es tan perverso que decidió cambiar la gloria de Dios por la gloria de las cosas creadas (Romanos 1: 23). El hombre es tan perverso espiritualmente que no desea buscar a Dios, ni le teme (Romanos 3: 9-18). Esa es la condición del hombre según las Escrituras.

Aquí es donde muchos arminianistas disienten, pues a pesar de creer que el hombre es un pecador, creen que el hombre puede aún hacer el bien (ver Romanos 3:12). Para muchos arminianistas, el hombre, por su libre albedrío, tiene la potestad de buscar a Dios, creer en Él, etc. En otras palabras, el hombre puede convertirse en un co-salvador junto con Dios. Pero, afirmando estas cosas, niegan la verdad explícitamente enseñada en la Biblia con respecto a la condición humana, como ya hemos visto. El hombre, dice Pablo, está bajo el dominio de Satanás (2 Corintios 4:3-4). El hombre según Jesús no es libre, pues es esclavo del pecado (Juan 8:34). El hombre no es libre. Todas las decisiones que hace el hombre las hace de acuerdo a su naturaleza, y si su naturaleza es depravada, no puede hacer más que pecar. De ahí las palabras del profeta Isaías, “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapos de inmundicia” (Isaías 64:6).

Ahora, sabemos que Dios no puede tener relación con el pecado (1 Juan 1:5). Entonces cómo puede un hombre tener una relación con Dios? Es ahí donde cabe la palabra propiciación. Qué quiere decir? Propiciación es la obra de Cristo por medio de la cual aplaca o apacigua la ira de Dios y le concilia, pues de otra manera estaría ofendido infinitamente por nuestro pecado y demandaría que pagaramos la justa pena por él.

Propiciación se traduce del griego hilasterion, que significa “aquello que expía o propicia” o “el regalo que procura propiciación.” Esa palabra es también utilizada en el Nuevo Testamento para el lugar de propiciación o propiciatorio (Hebreos 9:5). En la Septuaginta es usado igualmente en Exodo 25:18 ff. El propiciatorio era rociado con la sangre expiatoria en el Día de la Expiación (Levítico 16:14), representando que la sentencia justa de la Ley había sido ejecutada, cambiando un lugar de juicio en un lugar de misericordia (Hebreos 9: 11-15 comparado con Hebreos 4: 14-16).

La otra palabra griega es hilasmos, utilizada para Cristo como nuestra propiciación en el pasaje que estamos analizando. La creencia en los sacrificios del Antiguo Testamento y en el cumplimiento del Nuevo Testamento es que Cristo satisfizo completamente las demandas justas de un Dios Santo con respecto al juicio del pecado por medio de Su muerte en la cruz.

Lo que nos enseña la Biblia es que toda la humanidad está bajo pecado, en rebelión constante contra Dios, y Él ha establecido que los pecadores sean castigados por esa rebelión, ya que conociendo a Dios, decidieron cambiar Su gloria por cosas creadas (Romanos 1: 20-23). Volvemos entonces a la pregunta que nos hicimos antes: Cómo puede un rebelde ser reconciliado con Dios? Ahí es donde encontramos a Juan utilizando la palabra hilasterion (propiciación/expiación). Según el Nuevo Testamento, Cristo fue enviado por el Padre para que mediante Su muerte apaciguara la ira de Dios que estaba puesta sobre los pecadores, para reconciliarlos con Dios, siéndole imputado el pecado de esos pecadores y sufriendo el castigo que esos hombres debían sufrir. Dónde vemos esto?

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” Romanos 3:23-25

“Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.” Hebreos 2: 17

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 1 Juan 4: 10

Pero en el Antiguo Testamento vemos esa muerte substitucionaria de Cristo para reconciliación de pecadores con Dios. Vemos una profecía de Isaías que dice,

“3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.  8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.” Isaías 53: 3-10

La profecía de Isaías tiene que ver con la venida del Mesías quien cargaría el pecado de pecadores para reconciliarlos con Dios. Ahora, quienes son estos pecadores? Es ahí, como el arminianista con el que está debatiendo el lector que me escribió, que los arminianistas dicen: “esos pecadores son toda la humanidad.” Pero, si los cuestionamos a profundidad intentando que mediten en las implicaciones de su argumento, vemos que caen con facilidad.

Juan dice, “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Para los arminianistas es claro que la palabra “mundo” representa a toda la humanidad. Levantan la mano y exclaman: Cristo murió por toda la humanidad! Pero, como siempre digo, la Biblia interpreta la Biblia. Debemos, para hacer una correcta interpretación de un determinado pasaje, ver el contexto y el significado de las palabras en el idioma original. Por ejemplo, en el evangelio de Juan, el apostol escribe acerca de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, como los fariseos estaban molestos de la multitud que seguía a Cristo y dijeron siguiente: “Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.” (Juan 12: 19). Ahora, hagamosle la pregunta a nuestro amigo arminianista: Es que los chinos se fueron detrás de Jesús? O los rusos? O los indios en América? El mismo Juan que utiliza la palabra kosmos en su primera epístola, la utiliza en este pasaje en su evangelio. Pero la verdad es que ni los mismos fariseos se fueron detrás de Jesús, lo cual implica que el uso de la palabra kosmos por parte de Juan es algo distinto.

Es más, cómo utilizamos nosotros en nuestro lenguaje corriente la palabra “mundo”? Cuando nos preguntan: Quienes fueron al concierto? No respondemos, “todo el mundo”? Bueno, de esa misma forma es utilizada en la Biblia. Pero, para los arminianistas “mundo” implica “toda la humanidad.” Cómo hemos visto esta conclusión es totalmente errada. Pero además de errada es peligrosa. Porqué? Veamos dos razones,

1.    Haría de la salvación algo universal. Ningún arminianista diría que todos los hombres son salvos. Porqué? Porque la misma Biblia dice que hay hombres en el infierno. Ejemplos: Judas (Juan 17:12) y el hombre rico (Lucas 16: 19-31). Pero con su teología, y en especial la interpretación de este verso, dejan claro que son universalistas, o que no entienden lo que implica la propiciación de Cristo por los pecadores.

Como vimos del pasaje de Isaías 53, Cristo cargó el pecado de ciertos hombres. Porqué de ciertos hombres y no de toda la humanidad? Porque si Cristo hubiera muerto o propiciado a toda la humanidad, entonces toda la humanidad sería salva, ya que los pecados de esa humanidad ya hubieran sido pagados por Cristo. Isaías escribe, “mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6), y “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). El castigo por nuestra reconciliación fue ejecutado sobre Cristo por el Padre, para que pudieran los pecadores tener una relación con Él. Pero esos pecadores no pueden ser toda la humanidad, ya que si Cristo hubiera cargado los pecados de toda la humanidad, esos pecados hubieran sido castigados y por lo tanto el Padre no tendría más pecados que castigar, lo que haría que toda la humanidad sea salva. Eso es universalismo. Eso es una herejía.

2.    Haría de las promesas de Jesús algo inútil. Jesús dijo, “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por sus ovejas, Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10: 11, 27-29). Además, comentando acerca de las personas que el Padre le ha entregado en Sus manos, Cristo dice, “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero” (Juan 6: 39). Jesús promete que aquellas personas que el Padre le ha entregado en Sus manos, no se perderán jamás, es más, Él las resucitará a vida eterna. Esas personas son sus ovejas, las cuales Él conoce y protege, y promete que nadie las podrá arrebatar de Su mano. Si seguimos el pensamiento arminianista, esas bellas promesas de Cristo no valen de nada, ya que hay hombres que se pierden habiendo Cristo muerto por ellos. Eso es una blasfemia, pues hacen de Cristo un mentiroso. Eso es algo de mucho cuidado.

Pero, entonces, a qué se refiere Juan cuando dice, “y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Lo que debemos tener en cuenta es: quienes son los receptores de esta epístola? Como dejan claro muchos académicos bíblicos, los escritos de Juan están dirigidos a un público judío en su mayoría. Juan siendo un judío, y combatiendo a los judaizantes que atormentan a las iglesias de Asia Menor, le dice a esta iglesia que Cristo es la propiciación por los pecados suyos (los judíos) y no sólo de los judíos sino también de todo el mundo, dando a entender los gentiles. Porqué? Veamos otra de las epístolas de Juan donde podemos ver la visión que tiene este apostol por el mundo. En Apocalipsis Juan tiene una visión de la iglesia glorificada, y dice: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos” (Apocalipsis 7:9).

Juan le deja claro a las iglesias de Asia Menor que la propiciación que hizo Cristo no es solo para los judíos, sino tambien para el mundo, que corresponden a personas de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. La palabra mundo en griego se utiliza para identificar al universo, o cuando es utilizado para un conjunto de personas, quiere decir “un agregado o colección de particulares de un tipo,” en este caso creyentes de toda tribu, lengua, raza, etc.  Veamos que dicen algunos de los mejores comentaristas reformados al respecto,

“pues el diseño de Juan no era otro que hacer de este beneficio algo común a toda la iglesia. Entonces bajo la palabra todo o mundo, él no incluye a los reprobados, sino designa aquellos que deben creer así como aquellos que están regados por otras partes del mundo. Pues entonces, es más evidente, la gracia de Cristo, cuando es declarado ser la única salvación del mundo.” Juan Calvino. Comentario de 1 Juan 2:2

Charles H. Spurgeon escribió,

“Cualquiera que venga a Él recibirá libertad del pecado. Ni judío ni gentil es exclusivamente considerado en la ofrenda de la expiación de Cristo; aquellos por los que murió son de toda raza, y color, y clase, y parentesco.” Sermón de 1 Juan 2:2

Queda claro entonces, que Cristo murió por sus ovejas para hacer expiación o propiciación por ellos, cargando su pecado, siendo castigado por ese pecado, para que esas ovejas pudieran ser reconciliados con un Dios que estaba airado con ellas por su rebelión. Dios cumple su voluntad, y no falla en la salvación de ninguna de sus ovejas.

Anuncios
2 comentarios leave one →
  1. octubre 8, 2008 3:23 pm

    amen!

  2. mayo 3, 2011 11:17 am

    Spurgeon:
    Cualquiera que venga a Él recibirá libertad del pecado. Ni judío ni gentil es exclusivamente considerado en la ofrenda de la expiación de Cristo; aquellos por los que murió son de toda raza, y color, y clase, y parentesco.

    Cierto.

    9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
    Apocalipsis 5

    En efecto, Dios redime a hombres de entre todos los pueblos, no a todos los hombres de todos los pueblos.

    La multitud incontable de la que nos da cuenta Apocalipsis, estará formada por hombres de entre todos los pueblos de la tierra.

    Y fíjate en un curioso paralelismo entre un pasaje del Evangelio de Juan y el versículo que nos ocupa,

    51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

    52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.
    Juan 11

    Te has dado cuenta?

    Y él = Jesús

    Es la propiciación = Había de morir

    Por nuestros pecados = Por la nación

    Y no solamente por los nuestros = Y no solamente por la nación

    Sino también […] a los hijos de Dios que estaban dispersos = Sino también por los de todo el mundo.

    Bendiciones!

    :]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: