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La Importancia de la Simbología de Apocalipsis 20-Parte II

septiembre 19, 2008

En la entrada previa empezamos a analizar los primero versos del capítulo 20 de Apocalipsis, uno de los capítulos más controversiales de la Biblia, principalmente porque muchos cristianos lo utilizan para enseñar acerca del reino milenial de Cristo en la tierra.

Hicimos énfasis en la importancia de reconocer el extenso simbolismo que encontramos en este libro, lo cual nos permite hacer una mejor interpretación de la visión del apóstol Juan. Es también importante que reconozcamos la importancia de saber el tipo de literatura que estamos leyendo. A qué me refiero con esto? Por ejemplo, la manera correcta de leer un libro de ciencia ficción es sabiendo que es una fantasía; la mejor manera de leer un libro de historia es sabiendo que es algo que se basa en un hecho real dentro de un período específico de la historia. De la misma manera, debemos saber como leer un texto “apocalíptico.”

Una obra apocalíptica es una especie de reporte literario en el que se narran, por medio de visiones, verdades que han ocurrido en tiempos pasados, presentes y futuros, utilizando simbolismos y poesía. Fue un estilo literario muy común y popular entre los judíos, y desarrollado en el período post-exílico.  Es por ello que debemos dejar claro que el libro de Apocalipsis, así como cualquier otra literatura apocalíptica, no pueden ser leídos de una manera literal, sino que debemos tratar de interpretarlo conociendo el momento en el que fue escrito, el autor, el público, las condiciones en las que fue escrito, etc.

Por ejemplo, debemos saber que este libro fue escrito por Juan en la isla de Patmos (Ap. 1:9), luego de haber sido exiliado por los romanos por ser un cristiano. Esto demuestra la fuerte persecución a la que estaba siendo sometida la iglesia por parte del emperador romano. Debemos saber que para esa era, el emperador romano reclamaba sumisión, pues decía ser  un dios.  Para algunos de los historiadores y académicos del libro de Apocalipsis, el emperador al que se refiere Juan es Nerón, de quien sabemos fue un gran perseguidor de los cristianos. Sabiendo datos históricos como estos, podemos tener una idea de lo que Juan escribe con simbolismos a las siete iglesias de Asia. Pero no debemos olvidar que las aplicaciones que hace Juan en su libro, tienen implicaciones para la iglesia a través de todos los siglos. Así podemos interpretar de una manera más correcta lo que Juan escribe para nosotros, dos mil años más tarde.

En la entrada previa, vimos cómo un ángel desciende del cielo y ata a Satanás por mil años, representando un largo período de tiempo, con el único propósito de que no pudiera continuar engañando a las naciones. Es importante que veamos eso. Lo único que Satanás no puede hacer es continuar engañando. El verso 3 no nos dice que Satanás no puede hacer guerra, ni matar, ni aumentar el mal en la tierra. Lo que dice es que Satanás fue atado “para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años” (Ap. 1:3).

Vimos que Juan ve tronos. Es claro que el apóstol tiene dos usos para los tronos a través del libro: primero, para describir una escena celestial,  y segundo, para describir el trono de Satanás, el cual está en la tierra. Dado a este uso, sabemos que estos tronos están en el cielo, no en la tierra, ya que en ellos están sentados almas de creyentes.

Además, vimos que esas almas son exactamente eso, “almas.” Se trata de almas de aquellos creyentes que fueron martirizados, y que se encuentran gozando triunfantes en el cielo debido a la primera resurrección de la que fueron parte. Esa primera resurrección representa la regeneración de la que fueron parte estos creyentes, es decir, su nuevo nacimiento. Esto es claro de pasajes como,

“Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados…Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.” Efesios 2:1,4-6

“sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os diio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados” Colosenses 2: 12-13

Es claro de estos pasajes que la regeneración experimentada por los creyentes, es decir, su nuevo nacimiento es una resurrección de muerte espiritual a vida espiritual, y esa resurrección primera, nos da el derecho de estar sentados en tronos en el cielo, y poder gobernar con Cristo. Esa primera resurrección, entonces, es claro, no se refiere a la glorificación de la iglesia luego del rapto para volver a la tierra a reinar con Cristo en la tierra por mil años.

Veamos de nuevo Apocalipsis 20,

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” Apocalipsis 20: 1-10

El día de hoy lo que quiero que analicemos es lo siguiente: A qué se refiere Juan con la atadura de Satanás? Cuándo ocurrió? Bueno, los amilenialistas entendemos de Apocalipsis 20 que dado el simbolismo que utiliza el apostol, la atadura de Satanás ya ocurrió. Esta es una de las preguntas que le hago yo a aquellos que creen en un reino literal de mil años en la tierra por parte de Cristo: Porqué debemos entender esos “mil años” como algo literal, si Juan está utilizando simbolismos a través de toda la epístola? Porqué hago esta pregunta? Porque es claro de la atadura de Satanás, que Juan está siendo alegórico, es decir: Puede Satanás ser encadenado? Puede Satanás ser retenido en un abismo? La respuesta es no. Satanás es un espíritu, por lo tanto no existe una cadena que pueda atarlo, y por la misma razón no existe un lugar que lo pueda retener. Lo que Juan está queriendo decir es que Dios ha restringido la actividad de Satanás para engañar a las naciones por más tiempo. En Su soberanía, Dios le ha impedido a Satanás impedir que los gentiles experimenten el evangelio.

Cómo sabemos que Satanás ya ha sido atado? Sabemos del libro de Hechos que Dios, antes de la venida de Cristo permitió que los gentiles anduvieran por sus propios caminos. Veamos,

“En las edades pasadas Él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones.” Hechos 14: 16-17

Y en el capítulo 17 del libro de Hechos, vemos a Pablo en el aerópago, discutiendo con los atenienses acerca del verdadero Dios, instando a los griegos a dejar su ignorancia y su necedad de adorar a dioses falsos. A ellos les dice,

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” Hechos 17: 30-31

Ahora, que pasó cuando Cristo se encarnó, murió y resucitó? Lo que la Biblia nos dice es que Cristo vino a la tierra a liberar a los cautivos. Cuáles cautivos? Los cautivos de Satanás. Todos los hombres eran esclavos de Satanás hasta que Cristo vino a la tierra y con Él el reino de Dios se acercó a los hombres. En Mateo vemos a Jesús explicando cómo derrotaría a Satanás. En Mateo 12 vemos a Jesús echando fuera demosnios y haciendo milagros, pero los fariseos acusan a Jesús de echar fuera demonios por el poder de Satanás. Jesús les dice lo siguiente,

“Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.” Mateo 12:  25-29

Quién es el hombre fuerte de esta parabola? La respuesta es: Satanás. Cuáles son sus bienes? Toda la humanidad que está bajo su dominio. Qué tiene que hacer que quiere liberar a esos cautivos? Atar a Satanás, y así puede saquear su casa. Quién vino a atar y saquear la casa de Satanás? Cristo, se encarnó, murió y resucitó, triunfando sobre Satanás y sus huestes, liberando a sus cautivos. Esto es lo que escribe Pablo en su epístola a los Colosenses,

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” Colosenses 2: 13-15

Satanás, entonces, está atado, no puede continuar engañando a las naciones, debido a que Cristo ha triunfado sobre él, le ha atado y ahora las naciones gentiles pueden acercarse a Cristo, ya que el vendaje les fue quitado, para ver la gloria de Cristo, que no podían ver a causa de Satanás (2 Corintios 4: 4-6).

Pero vemos que Satanás es atado por mil años. Si sabemos que Satanás ya ha sido atado, y que estamos en el año 2008, sabemos que esos mil años no deben ser entendidos de manera literal, sino de manera alegórica, para un perídod largo de tiempo. Pero, Satanás será desatado por un período corto de tiempo. Qué hará en ese tiempo? Vemos que el verso 3 se repite en el verso 7, es decir, Satanás será suelto por un período de tiempo, en el cual juntará a los enemigos de Dios y de Su iglesia para hacer guerra contra ellos, una guerra espiritual.  Jesús, en su discurso acerca de los tiempos antes del final de los tiempos, justo antes de su segunda venida dijo lo siguiente,

“porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.” Mateo 24: 21-24

La persecución de la iglesia en esos tiempos será tan severa que muchos de los que se llaman cristianos y asisten a la iglesia, apostatarán. Satanás engañará de nuevo, casi “a los elegidos,” pero Dios acortará esos días, por el bien de sus elegidos, para que estos sean salvos.

En los versos 7 al 10, vemos que Satanás rodeará a la “ciudad amada,” a la cual Juan ha identificado con la iglesia, en contraposición con la “gran ramera” la cual representa la comunidad de impíos. Es decir, Juan está describiendo las acenchanzas de Satanás al final de los tiempos para intentra destruír a la iglesia de Dios, pero vemos también en esos pasajes lo que será su final: destrucción. Dios destruirá a Satanás, sus huestes y a los impíos y los lanzará al iniferno donde serán atormentados día y noche por toda la eternidad.

En la próxima entrada continuaremos con el análisis del resto del pasaje de este capítulo.

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2 comentarios leave one →
  1. Viviana Vejar permalink
    septiembre 20, 2008 1:08 pm

    Me parece interesante, esto que dices lo creo porque he estudiado este tema por un periodo de tiempo considerable y Dios a través de su Espíritu Santo lo ha confirmado.

    Además hay otro versículo que confirma esto, se encuenbtra en 2 Pedro 3:8-13

    8 Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. (Sal. 90.4)

    9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

    10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; (Mt. 24.43; Lc. 12.39; 1 Ts. 5.2; Apo. 16.15) en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

    11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

    12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

    13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (Is. 65.17; 66.22; Apo. 21.1)

    Pedro acá estaba enseñando que el Señor vendría y que algunos empezaban a creer que el Señor se estaba tardando, pero les exhorta a pensar que los tiempos de Dios aunque nos parezcan eternos para él no significa nada, y usa este tiempo de la Iglesia hasta la venida del Señor en forma simbólica, citando el Salmo 90:4

    Porque mil años delante de tus ojos
    Son como el día de ayer, que pasó,
    Y como una de las vigilias de la noche.

    Creo que la Biblia no se contradice y generalmente usa los mismos elementos para referirse a lo mismo.

    En este pasaje el salmista y Pedro hablan de mil años como un período extenso de tiempo, ANTES de la venida del Señor, NO DESPUES.

    Viviana

  2. Eduardo permalink
    septiembre 20, 2008 3:52 pm

    Viviana,

    Muchisimas gracias por tan excelente comentario. Tienes razón cuando dices que la Biblia no se contradice. Como dice mi pastor: “Para comprender el apocalipsis debemos entender e resto de la Biblia.” Bendiciones.

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