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La Importancia de la Simbología de Apocalipsis 20-Parte I

septiembre 17, 2008

Como hemos visto en nuestro estudio de escatología, el libro de Apocalipsis está lleno de simbolismos, lo cual ha hecho que exista cierta “confusión” a la hora de interpretar no sólo el libro, pero aún más, el capítulo 20.

Lo que tenemos que tener claro es que Dios no se contradice. Debemos siempre comparar la Biblia con la Biblia, para permitir que sea la Biblia la que nos diga como son las cosas, y que no seamos nosotros los que forcemos nuestras opiniones a los textos bíblicos, es decir debemos hacer una exégesis de cada pasaje que leamos, contrario a lo que muchos hacen, una eiségesis.

El día de hoy lo que quiero que comprendamos es que todo el simbolismo que encontramos en el capítulo 20 de Apocalipsis deja sin lugar los argumentos de los premilenialistas y pretribulacionistas. Estos dos grupos utilizan este pasaje para demostrar la idea de un reino milenial de Cristo en la tierra, en donde la iglesia reinará con Cristo por mil años luego de que Cristo vuelva “hasta las nubes” para recoger de las cuatro esquinas de la tierra a sus santos en un rapto secreto. Para ellos esta es la primera resurrección de la que habla Juan en su visión. La segunda resurrección representa la resurrección de los impíos para juicio, al final de los mil años, cuando Cristo vuelva, no hasta las nubes, sino hasta la tierra, en su segunda venida (la cual sería su tercera venida según la enseñanza pretribulacional y premilenial).

Pero es esa la visión que Juan tuvo? Cómo podemos saber la verdad? Analicemos lo que escribió el apóstol,

“ 1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.   2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;  3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.   4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.  5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.  6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.  7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. El juicio ante el gran trono bla 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. “

Juan utiliza simbología en los primeros tres versos para describir un evento, el cual describe como el encadenamiento de Satanás. Pero debemos preguntarnos: puede Satanás ser encadenado con una cadena literal? Es más, puede Satanás ser encerrado literalmente en un abismo? Satanás es un espíritu y por lo tanto no puede ser encadenado con una cadena, y mucho menos puede estar encerrado en un lugar, como un niño que se ha portado mal y ha sido encerrado en su cuarto para que no salga.

Es claro por el inicio de esta visión, que Juan está utilizando simbolismos para representar el hecho de que Dios ha restringido el poder de Satanás. Para os pretribulacionistas y premilennialistas, esta atadura de Satanás impide a Satanás hacer cualquier tipo de mal en el reino mmilenial de Cristo en la tierra, pero lo que vemos en el versículo 3 es que Dios restringirá el poder de Satanás para evitar que haga una sola cosa: continuar engañando a las naciones. Veamos el verso 3,

“y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años” Apocalipsis 20: 3a

El texto no dice que Satanás no podrá continuar haciendo el mal, incitando guerras, aumentando la perversión de las naciones, etc. Lo único que escribe Juan, es que Satanás no podrá engañar más. Eso es todo. El decir lo que dicen los premilenialistas y pretribulacionistas exige una eiségesis del pasaje, es decir, implica forzar cosas al texto que sencillamente no están ahí.

Ahora, mi pregunta es la siguiente: porqué si Juan utiliza tantos simbolismos, no sólo en este capítulo, sino también a través de todo el libro de Apocalipsis, debemos considerar “mil años” como algo literal? En los timpos de la antigüedad, los números se utilizaban de manera simbólica para dar a entender diferentes cosas. Los hebreos desarrollaron un sistema de símbolos numéricos luego de su exilio, alrededor del año 539 a.C, lo cual quedó demostrado en inscripciones encontradas, donde utilizaban números hieráticos para 5, 10 y números mayores. [1] El número 10 fue utilizado para representar algo “completo.”

Vuelvo a hacer la pregunta: si Juan está utilizando gran cantidad de simbolismos para representar una visión, porqué debemos asumir que lo único que no es un símbolo en su visión son los mil años? Continuemos analizando la visión para luego hablar un poco más sobre lo que podría representar ese período de tiempo. En el versículo 4, Juan escribe,

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.”

Para los pretribulacionistas y premilenialistas, estos tronos es donde se sientan los santos que han resucitado y han recibido cuerpos glorificados y que juzgarán con Cristo en Su reino milenial aquí en la tierra. Pero, es que Juan escribe que estos tronos están en la tierra? Es importante saber que cuando leemos cualquier libro, es el autor quien nos dice el uso de ciertos términos. Dejemos que sea Juan quien nos diga donde se localizan estos tronos.

El apóstol Juan utiliza la palabra trono en 36 ocasiones en el libro de Apocalipsis (RV): Ap. 1:4; 2: 13; 3: 21; 4: 2,3,4,5,6,9,10; 5: 1,6,7,11,13; 6: 16; 7: 9,10,11,15,17; 8: 3; 11: 16; 12: 5; 13: 2; 14: 3,5; 16: 10,17; 19: 5; 20: 4,11; 21: 5; 22: 1,3.

En cada una de esas ocasiones, Juan describe a los tronos localizándose en el cielo, excepto a cuando se refiere al trono de Satanás (2: 13; 13: 2; 16: 10).  Repito, siempre es importante saber el significado que le da el autor de un libro a ciertas palabras, ya que es el autor quien hace la definición, no el lector.  Veamos,

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en Su trono.” Ap. 3: 21

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas…Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.” Ap. 4:1,4

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.” Ap. 7:9

Entonces, porqué pensar que Juan ahora está introduciendo tronos en un lugar que no sea el cielo? Lo cierto es que lo que demuestra este verso es que la visión de Juan se trata de tronos en el cielo, pues el uso que le da Juan a la palabra “tronos” es para referirse siempre al cielo. Cómo podemos continuar demostrando esto? Continuemos analizando la visión. Veamos que Juan ve “almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios.”

Es cierto que el término “almas” puede ser utilizado para describir “personas,” pero es eso lo que Juan está describiendo? Si sabemos que Juan se está teniendo una visión de una escena celestial, pues menciona “tronos,” entonces esas almas, debe ser justo eso: “almas.” Se trata de almas incorpóreas que habitan en la presencia de Dios, como lo vimos representado en Apocalipsis 6,

“Cuando abrió el quinto sello vi las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz diciendo: Hasta cuando, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” Ap. 6: 9-10

Dónde están esas almas? Claramente Juan escribe que están en el cielo, pues desean justicia de aquellos que habitan en la tierra (Ap. 6: 10b). Quienes son esas almas? Son las almas de aquellos que han muerto dando testimonio del evangelio de Cristo, y que ahora viven triunfantes al estar unidos a Cristo y por la victoria que han adquirido por la sangre de Jesús.

Pero que quiere decir Juan con la frase: “y vivieron y reinaron con Cristo mil años”? No favorece esto al argumento de los premilenialistas de que estas almas son santos en su estado de glorificación que reinarán con Cristo en Su reinado terrenal por mil años literales? La respuesta es no. Juan sólo dice que estas almas “vivieron,” luego de haber sido martirizados por su fe. Pero, entonces, a qué se refiere Juan con “vivieron”?  Veamos que Juan  está apuntando a una especie de “resurrección” (Ap. 20: 5), es decir los mártires vuelven a vivir.

Cómo debemos entender esta “primera resurrección”? Primero analicemos lo que dice la Biblia acerca de la muerte. En la palabra de Dios llemos que existen dos muertes: primera y segunda.

Primera: Es una muerte espiritual que representa la separación del hombre natural de Dios. El cuerpo muere como parte de la maldición a la que lleva esa muerte espiritual. En la Biblia leemos esto,

“mas del árbol de la ciencia del bien y el mal no comerás; porque el día que de él comieres ciertamente morirás.” Génesis 2: 17

Es que Adán y Eva murieron en el instante en que comieron del fruto prohibido? La respuesta es no. Pero, lo que Moisés representó fue la muerte espiritual de ambos cuando violaron el mandamiento de Dios. Y Dios los echó de su presencia, representando esa separación que fue creada por la rebelión de ambos.

“estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” Efesios 2: 1

Segunda: Es la separación eterna de Dios que ocurre en el juicio final descrito en Ap. 20: 14-15.

Ahora, paralelamente a las dos muertes existen dos resurrecciones.

Primera: Ocurre cuando aquellos que están separados de Dios por estar espiritualmente muertos, obtienen una vida espiritual. Dónde vemos esto?

“Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados…Pero Dios, que es rico en misericordia, por su ran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.” Efesios 2:1,4-6

“sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os diio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados” Colosenses 2: 12-13

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilleis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” Juan 5: 24-29

Jesús claramente enseñó que el hombre natural está muerto espiritualmente y que aquellos que creen en Él y en quien le envió, resucitarán, es decir de estar muertos espiritualmente, revivirán espiritualmente.  Una vez que Dios nos otorga el regalo de la fe y somos regenerados, el Espíritu Santo nos imparte vida espiritual y sobre nosotros, la segunda muerte no tiene poder, pues hemos sido resucitados a vida. Un claro ejemplo de lo que le ocurre al hombre natural cuando nace de nuevo o es “regenerado” lo vemos en la historia de la muerte de Lázaro. Si recordamos la historia, Cristo espera a que este hombre esté totalmente muerto (queriendo decir que Cristo deseaba que la gente supiera que Lázaro estaba muerto, al dejar su cuerpo descomponiéndose por cuatro días).

Marta, la hermana de Lázaro llega al encuentro de Jesús y le dice: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Más también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.” Juan 11: 21-25

Veamos que Marta afirma que en el día postrero, que como hemos visto se refiere al final de la historia, ocurrirá la resurrección corporal de la que habla Jesús y sus apóstoles (1 Corintios 15, etc).  Pero Jesús le dice que a pesar de que alguien esté muerto, si cree en Jesús, vivirá, es decir resucitará espiritualmente y aunque muera corporalmente, Cristo lo “sentará en los lugares celestiales” (Ef. 2:6), y la segunda muerte no lo tocará. Pero, por la historia de Lázaro, sabemos que después de esa “primera” resurrección, viene una resurrección en el día postrero en la que Dios dará a sus santos cuerpos glorificados y a los no creyentes, los resucitará para juicio y los condenará a la segunda muerte.

Segunda: Es la que menciona Marta, y que según el pasaje de Juan 11, ocurre en el día postrero, y que es descrito a través del Nuevo Testamento como el día de la segunda venida de Cristo. Esta es la segunda resurrección. A diferencia de la interpretación pretribulacionista y premilenialista, la segunda resurrección es la la glorificación de los santos, no la resurrección de los impíos para el juicio final.

Entonces, lo que vemos en el pasaje de Apocalipsis 20: 4, es una visión de una escena que ocurre en el cielo, lo cual niega la interpretación premilenialista de que se trata de los santos glorificados reinando con Cristo en la tierra. En la próxima entrada continuaremos analizando el capítulo 20, para ver si la idea premilenialista y pretribulacionista es cierta, que hasta donde hemos visto no lo es.
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[1] Holman Bible Dictionary. Number Systems and Number Symbolism.

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