Skip to content

Qué Quiere Decir “Nacer de Nuevo”?

julio 21, 2008

El evangelicalismo moderno enseña casi universalmente que para que una persona nazca de nuevo, debe primero ejercer su fe. Uno debe escoger nacer de nuevo. No es eso lo que escuchamos? O quizás, no es eso lo que creen algunos?

Según una encuesta por George Barna, alrededor del 75% de los norteamericanos que dicen ser cristianos, dicen haber nacido de nuevo; y más del 70% de estos cristianos creen que el hombre es básicamente bueno. A que se debe esto? Muchos de los grandes teólogos de este siglo lo han llamado el ‘analfabetismo bíblico’ dentro del evangelicalismo.

Este analfabetismo es quizás la mayor desgracia que le ha ocurrido al cristianismo. Cientos de falsos maestros han venido, casi desde la fundación de la iglesia primitiva, como lobos con piel de oveja, a engañar a esos cristianos ‘analfabetas.’

Charles G. Finney, es uno de estos maestros. Jerry Falwell lo llama “uno de mis heroes y un heroe para muchos evangélicos, incluyendo a Billy Graham.” De hecho, en el Billy Graham Center, existe para Finney un lugar de honor, y es nombrado por Graham como “el más grande evangelista de América.” Qué enseñaba Finney acerca del nuevo nacimiento,

“La regeneración no es un cambio en la sustancia del alma o cuerpo. Si así fuera, los pecadores no deberían ser llamados a hacerlo. Tal cambio no constituiría un cambio del carácter moral. Tal cambio no es necesario, pues el pecador tiene todas las facultades y atributos naturales requeridas para ejercer perfecta obediencia a Dios. Todo lo que necesita es ser inducido a usar estos poderes y atributos como debe. Las palabras conversión y regeneración no implican ningún cambio de sustancia, sino un cambio del estado moral o carácter moral. Los términos no son utilizados para expresar un cambio físico, sino moral. La regeneración no expresa o implica la creación de nuevas facultades o atributos de naturaleza, ni un cambio cualquiera de la constitución del cuerpo o mente.” [1]

Qué pensamos de estas palabras? Cómo podríamos reconciliar esto con las palabras de Pablo, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17). Qué otra doctrina ha sido similarmente enseñada en la historia de la Iglesia? Para los que aman la historia eclesiástica, fácilmente les vendrá a la mente una doctrina que fue proclamada por la Iglesia como una herejía en el Concilio de Cartago: el Pelagianismo.

Finney insistía en contra de la creencia que el nuevo nacimiento es un regalo divino, e insistiendo, como hemos leído, “en el cristiano cambiando su última escogencia, intención, preferencia; o en cambiar del egoísmo al amor y benevolencia, mientras somos movidos por la influencia moral del ejemplo de Cristo.” Es decir, Finney, al igual que Pelagius creía que el hombre era esencialmente bueno, y al negar la doctrina del pecado original, afirmaba que el hombre era capaz de hacer el bien y por lo tanto Cristo vino a proveer a los hombres un ejemplo a seguir, para estar bien con Dios.

Finney, en sus escritos, rechazó la doctrina del pecado original, la expiación sustitucionaria, la justificación por medio de la fe, y el carácter sobrenatural del nuevo nacimiento. Por ejemplo, con respecto a la creencia de que el nuevo nacimiento depende exclusivamente de la actividad divina, Finney dice, “Ninguna doctrina es más peligrosa que esto para la prosperidad de la iglesia, y no hay nada más absurdo.” [2] Es Finney un hombre que deberíamos seguir…o admirar? La respuesta es un rotundo no. De hecho, R. C Sproul escribe,

“Ahora, si Lutero estaba en lo correcto al decir que sola fide es el artículo sobre el cual la iglesia se sostiene o se cae, si lo que los reformadores decían es que la justificación por medio de fe es una verdad esencial del Cristianismo, quienes también argumentaron que la expiación sustitucionaria de Cristo es una verdad esencial del Cristianismo; si estaban en lo correcto la única conclusión a la que podemos llegar es que Charles Finney no era un cristiano. Yo leo estos escritos y digo que no veo como algún cristiano podría escribir esto.” [3]

Muchos creen que fueron los reformadores los que formularon las doctrinas de la gracia, especialmente la que veremos el día de hoy, sola gratia. Pero, cuando estudiamos la historia de la iglesia, nos damos cuenta que la iglesia primitiva creyó y defendió esta doctrina, y su mayor exponente fue Agustín quien dijo, “[Dios] Ordena lo que es tu voluntad, y decreta que [yo] haga lo que tú has ordenado.” Además, cuando estudiamos la Biblia, es claro y obvio que los apóstoles las creyeron también.

Cuando los reformadores utilizaron el término “sólo por gracia,” lo que querían decir es que nuestra salvación de la ira de Dios se da debido a Dios, y no por nada buena que hubiera en nosotros. Lo que la Biblia dice de la naturaleza humana no es nada bueno, y muchos “cristianos” como Finney tienen muchos problemas con esas y otras enseñanzas de la Biblia. En una cultura democrática como la nuestra, creemos que nuestro voto cuenta, y que al ejercer nuesto derecho a escoger, podemos cambiar el mundo a nuestro alrededor. Todos hemos sido enseñados que tenemos la capacidad dentro de nosotros para hacer cualquier cosa, si ponemos nuestro mayor esfuerzo. Este tipo de creencias muchos las aplican a su teología y pensamos que si Dios nos ordena hacer algo, debe ser porque tenemos la capacidad de hacer lo que Él nos ordena. La escogencia se convierte en todo, y es por eso que muchos caen en una de las herejías más terribles de la historia, el Pelagianismo. Esa es la razón por la cual “sólo por gracia” no tiene sentido para muchos evangélicos que no creen que la naturaleza humana sea tan mala, y que no conocen verdaderamente lo que significa su pecado, y por lo tanto, la gracia no es algo que necesitemos para ser salvos.

La doctrina de la sola gratia para el nuevo nacimiento es algo que ofende a muchos, y su rechazo, como dije antes, no es nada nuevo, sino que en el siglo IV fue conocida como Pelagianismo, llamada así porque fue enseñada por un monje inglés llamado Pelagius, y que fue el enemigo de Agustín. El pelagianismo es la enseñanza que enfatiza la libertad humana, ve al pecado original no como corrupción y culpa heredada de nuestro primer padre Adán, sino como un mal ejemplo introducido por Adán en el mundo. El pelagianismo ve la gracia simplemente como una influencia que nos hace actuar sobre la información adecuada. De Pelagius, no de la Biblia, es que algunos evangélicos creen que los niños nacen inocentes, no como pecadores, y de Pelagius viene la idea de que el pecado es algo que hacemos y no algo que somos. Para hombres como Pelagius y Finney, casi 1500 años más tarde, la regeneración es la obra del hombre.

Qué quizo decir Jesús con “nacer de nuevo”?

La primera mención de esta frase en la Biblia ocurre en el evangelio de Juan, cuando el apóstol describe un encuentro entre Jesús y Nicodemo. Este judío era parte del Sanedrín, una persona religiosa y líder de la corte suprema de Israel (Sanedrín), que estaba formada por 70 ancianos de la nación. Además era maestro para todos los judíos, lo cual habla de sus altas calificaciones para este puesto. Juan escribe lo siguiente,

“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.” Juan 3: 1-11

En este pasaje vemos a Nicodemos reconocer a Jesús como un maestro que viene de Dios. Siendo el gran maestro de Israel, llega a Jesús adulándole, y asegurando reconocer el reino de Dios en el ministerio de Jesús. El Señor no le hace caso a las palabras vanas de NIcodemo y le enfrenta de una manera muy particular. Jesús le dice, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Esto es impresionante, ya que Jesús le dice a Nicodemo que él no calificaba para el reino de Dios, algo incredible para él y para Israel, ya que si Nicodemo estaba necesitado de algo, mucho más la nación israelita.

Jesús hace notar que Nicodemo no podia discernir la verdadera naturaleza del reino de Dios en su estado (1 Corintios 2:14), y le recordó a este hombre que era “maestro” en Israel, quizás dándo a entender que tenía amplio conocimiento del Antiguo Testamento como para reconocer las palabras “nacer de nuevo.” Jesús quería hacer notar que se necesitaría un cambio radical para poder ser parte del reino de Dios.

Pero, porqué Jesús utilizó una metáfora del nacimiento para hacer su punto? Debido a que tendría más sentido para los judíos de ese momento que para nosotros en la actualidad. Para los judíos más que la circuncisión, seguir a Ley, y mantener el Pacto que Dios hizo con Moisés, uno debía nacer hijo de Abraham para tener parte en el reino de Dios. Esa es la promesa que Dios le hace a Abraham en Génesis 12.

Pero, Jesús no solo estaba retando el legalismo de los judíos, ni contra el ritual de la circuncisión, ni de la fidelidad del pacto. Jesús estaba rechazando su ciudadanía, su sangre, su heredad. Jesús le estaba diciendo a Nicodemo que él no había nacido de la manera correcta, pues ser un descendiente de Abraham no era suficiente para entrar en el reino de Dios.
Es decir, debemos tener claro que ningún hombre nace un cristiano, pues todos nacemos en carne (Salmo 51:5; 1 Reyes 8: 46; Jeremías 13:23). R.C. Sproul escribe, “nadie ha nacido cristiano excepto Jesús. Él fue el único que nació y murió un verdadero cristiano. Todos los demás deben nacer de Dios sobrenaturalmente.”

Lo que podemos ver del texto es que Nicodemo tomó la frase “nacer de Nuevo” literalmente. Entendió que significaba un renacimiento físico (verso 4). Actuó como si la noción de un nacimiento espiritual le fuera extraña, a pesar de que era enseñada en el Antigu Testamento ampliamente.

Luego de que Nicodemo cuestiona lo que Jesús le dice, Jesús le repite el enunciado pero de una forma distinta, implicando lo mismo, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (verso 5). Lo que Jesús está implicando con ambas respuestas es que uno debe nacer ‘de arriba’ o de Dios. No está dando una formula o pasos que alguien debe hacer para nacer de nuevo.

Gillespie dice que las personas que toman seriamente la doctrina de la inerrancia de las Escrituras son las que deben tomar en serio el estudio bíblico del griego. La Biblia inspirada por Dios fue escrita en griego koine y por lo tanto es esta la que nos debe importar, y la que debemos estudiar. Qué quiero decir? El estudio bíblico debe basarse en:

1. las palabras que el autor utilizó en griego;
2. lo que significaban para la audiencia a la que le escribía;
3. y como están ordenadas en las oraciones.

El lenguaje griego en este pasaje utiliza las palabras gennhqh anwqen (genn anoten) traducida como “naciere de nuevo.” La mejor traducción para esa frase es “naciere de arriba” o “naciere de Dios,” según el Diccionario de Strong. [4] Es importante saber que esto se basa en el uso que le da el apóstol Juan a la palabra anoten en sus escritos, ya que siempre lo utiliza como “arriba” (Juan 3:31; 19:11, 23). Jesús no nombra a Dios, pero si utiliza un eufemismo refiriéndose al lugar donde habita Dios, es decir, “arriba.”

Es extraño que Nicodemo no comprendiera las palabras de Jesús, ya que al tropezar en la enseñanza de Jesús falla al no ver la verdad más importante, es decir, que el renacimiento viene de Dios. No entendió que el renacimiento es causado por Dios que está “arriba.” Ahora, es que podemos esperar que Nicodemo no comprendiera lo que Jesús le estaba diciendo? Veamos. A través de Moisés, Dios le prometió a Israel que Él mismo circuncidaría sus corazones y les daría un nuevo corazón para que le amen. Pero existe dos pasajes claves para los judíos, que les enseñaban acerca de lo que Jesús luego le enseñó a Nicodemo, y que le debieron haber puesto a pensar. Por ejemplo, Ezequiel dice,

“Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones. Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.” Ezequiel 36: 22-31

Este es quizás el pasaje en el Antiguo Testamento que es paralelo al de Juan 3. Cuando Cristo menciona “nacer de Dios” o “nacer de agua y del Espíritu,” Nicodemo debió haber reconocido el pasaje de Ezequiel 36. Es por ello que Jesús le dice, “¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” Es, además, a razón del porque Jesús les dice a los fariseos, “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mateo 15:14). Pero un capítulo más tarde, Dios le da una visión a Ezequiel para que entienda la manera en la que Dios junta a Su pueblo, es decir, la manera en la que Dios llama a los suyos, veamos,

“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.” Ezequiel 37: 1-14

Qué es lo que deja claro este pasaje? La soberanía de Dios en la salvación del hombre. El Antiguo Testamento deja claro que el hombre es por naturaleza, un pecador, es decir, como dice David, “en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5). Y el Nuevo Testamento explica que esa naturaleza humana significa que el hombre está muerto espiritualmente (Romanos 3: 9-12; Efesios 2: 1-3; Juan 5: 25). Cómo, entonces, puede un muerto volver a vivir? Cómo explican aquellos que luchan por el humanismo, su propio nacimiento? A qué quiero llegar con esto? Quiero que veamos que Jesús utiliza la metáfora del nacimiento de una persona, no solo para que este “maestro” de Israel captara del Antiguo Testamento lo que significaba pertenecer al reino de Dios, pero también utilizó esa imágen para que nos dieramos cuenta de que así como ninguno de nosotros tuvo algo que ver en su propio nacimiento, pues quién decidió nacer?, o, quién escogió sus padres? De esa misma manera, dice Jesús, es el Nuevo nacimiento. Es algo que viene de Dios, y que es otorgado a los que Dios quiere. No es eso lo que quiere decir Pablo,

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas (archalos-lo que ha ido desde el principio) pasaron; he aquí todas son hechas (ginomai-vienen a existir) nuevas (kainos-nueva sustancia).” 2 Corintios 5: 17

Es claro que Pablo está diciendo que aquellos que han nacido de Dios, a quienes se les ha otorgado el Espíritu Santo, han sido regenerados. Esta regeneración implica la creación de una nueva sustancia o naturaleza, una nueva ‘criatura,’ la cual es libertada del poder del pecado (Juan 8:34).

Por lo tanto, es nuestra responsabilidad tener una correcta doctrina de nuestra conversión. Debemos creer que nosotros contribuímos con Dios sinergísticamente en nuestra salvación? La verdad de la Biblia es que la regeneración es un acto monergístico, es decir, un acto divino, del cual nadie sabe ni cuando, ni como, ni donde, sólo que ha ocurrido (verso 8). Y eso es un acto de Dios para Su pueblo. Nosotros somos los guardas de la gloria de Dios, y debemos luchar contra cualquier cosa que trate de robarle la gloria a Dios. Es por eso que las enseñanzas de hombres como Finney, y muchos otros autores modernos, deben ser rechazadas, al estar en contradicción con la Biblia, pues en ella se muestra la soberanía de Dios en la salvación del hombre.

Quisiera concluír con unas palabras de Charles H. Spurgeon, llamado el más grande predicador de todos los tiempos, quien en su sermón, “El Corazón Nuevo,” dice,

“Y doy inicio haciendo la observación que es una obra divina de principio a fin. Dar al hombre un corazón nuevo y un nuevo espíritu es obra de Dios, y únicamente de Dios. El arminianismo se desploma cuando llegamos a este punto. Nada funciona aquí, excepto la vieja verdad que los hombres llaman calvinismo. “La salvación es sólo de Jehová;” esta verdad soporta la prueba de las edades y no podrá ser conmovida nunca, porque es la verdad inmutable del Dios vivo. Y a lo largo de todo el camino de la salvación tenemos que aprender esta verdad, pero especialmente cuando nos encontramos aquí, en este punto particular e indispensable de la salvación: la implantación de un nuevo corazón en nosotros. Esa debe ser la obra de Dios; el hombre tal vez pueda reformarse a sí mismo, pero ¿cómo se puede dar a sí mismo un nuevo corazón? No necesito abundar en este pensamiento, pues comprenderán al instante, que la misma naturaleza del cambio, y los términos en que ese cambio es mencionado aquí, lo ponen fuera del alcance del hombre. ¿Cómo puede el hombre ponerse un nuevo corazón, ya que siendo el corazón el poder motor de toda la vida, debe ejercitarse a sí mismo antes de que pueda hacer alguna otra cosa? Pero ¿cómo pueden los esfuerzos de un viejo corazón producir un nuevo corazón? ¿Pueden imaginar por un momento un árbol con un corazón podrido, que por su propia energía vital, se dé un joven corazón nuevo? No se puede suponer tal cosa. Si su corazón estuviera bien originalmente, y los defectos estuvieran localizados en alguna rama del árbol, pueden concebir que el árbol, por medio del poder vital de la savia dentro de su corazón, rectifique el problema. Sabemos de algún tipo de insectos que pierden sus miembros, y por su poder vital son capaces de recuperarlos de nuevo. Pero quiten el asiento del poder vital: el corazón; y, ¿qué poder hay que pueda, con alguna posibilidad, rectificarlo, a menos que sea un poder externo, de hecho, un poder de lo alto?” [5]

_______________________________________________
[1] Charles G. Finney. Systematic Theology. Lecture XLII. Regeneration.

[2] Charles G. Finney. Revivals of Religión. Páginas 4-5.

[3] R. C. Sproul. The Pelagian Captivity of the Church.

[4] Strong’s Greek Lexicon. Número 509.

[5] Charles H. Spurgeon. “El Corazón Nuevo.”

sujetosalaroca.com
Suscribete para recibir actualizaciones de entradas como esta.
Suscribete por email.
Suscribete al podcast por iTunes.
Apoya este sitio visitando los patrocinadores aquí.

Anuncios
16 comentarios leave one →
  1. julio 21, 2008 6:33 pm

    Eduardo, te traigo un comentario sobre lo que dijo Finney.
    Es una soberbia mezcla de verdad y error. La regeneración no alisa la piel ni toca los genes, es cierto; que resulta en un cambio moral es cierto, pero que a los pecadores se les comunique que si no nacen de nuevo no pudiendo ellos hacerlo por sí mismo, es un error, ignoran que se los pedimos como un deber y no una posibilidad, porque deseamos una crisis del Espíritu, a lo puritano, y lo hacemos porque lo que buscamos es su rendición, y si eso es una inconsecuencia, afirmamos que no comprenden la salvación, porque no es otra cosa que una realidad consecuente con la gracia salvadora. Y que lo mismo sucede cuando se dice “arrepentíos y convertíos” sabiendo que es “su benignidad la que los conduce al arrepentimiento”, y pasa igual con aquello de “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa” porque lo afirmamos y sin embargo la fe es un don de Dios. Precisamente, el reconocimiento de esa imposibilidad es lo que le da significado a la palabra Salvador y salvación. ¿Quién y de qué si no hay convicción? Ese es el fin de la ley, el reconocimiento de un estado de perdición. La conciencia de esa imposibilidad hace que uno golpeándose el pecho diga “sé propicio a mí pecador” o “creo, ayuda mi incredulidad”; sin esa imposibilidad no hay confesión, ni clamor, ni invocación del Señor, ni milagro; si se predica que no depende “del que llama” sino del llamado, si el hombre es capaz de regenerarse por sí mismo, lo cual es una soez mentira, entonces se hace vana la cruz de Cristo, y ese es otro evangelio aunque lo predique Billy Graham, el abogado Finney, el metodista Wesley o una ángel del cielo, y el anatema no lo digo yo sino Pablo. Y por ser condescendiente y respetuoso, valga la imprecación para sus teologías y no sus personas.

  2. Ricardo permalink
    julio 21, 2008 7:46 pm

    Eduardo:

    Desde hace un tiempo que estoy sujetado a la roca, y cada vez me sorprendo mas de lo equivocado que yo estaba con respecto a las doctrinas que de pequeño me habían enseñado.

    Se me había formado con el pensamiento arminiarista (aunque no lo conocía por ese nombre) pero muy en el fondo sabía que no estaba de acuerdo a la Palabra y siempre encontraba contradicciones que no lograba entender ni explicar.

    Es increible lo clara que se puede volver la Palabra de Dios cuando El nos la enseña directamente. Nunca había visto con tanta claridad las Escrituras.
    En verdad que somos demasiado afortunados de que el Señor nos haya escogido desde antes de la fundación del mundo. Es como si alguien se ganara la loteria, y por pura gracia decidiera regalarte el boleto ganador.

    Esta entrada del “nuevo nacimiento” en especial me ha fascinado. Desde un principio sabía que el nuevo nacimiento dependía únicamente del Señor, solo que no entendía del todo este pasaje de Juan y no sabía del todo como explicarlo. Aun desde antes de conocer las doctrinas de la gracia, tenía este sentir en mi corazón. (por voluntad del Señor obviamente…)

    Doy gracias a Dios por esta página, y que el Señor le siga bendiciendo por siempre.

  3. Eduardo permalink
    julio 22, 2008 2:34 am

    Humberto,

    Gracias por tu gran comentario. Pues, qué quería Dios al darle Su Ley a Israel? Primero, que supieran que Él era Santo y Justo y Perfecto, y por lo tanto lo que Él le exigía a Israel era eso, la perfección. Pero, segundo, cuando los osraelitas leían la Ley, qué debían hacer? Darse cuenta que era imposible que ellos pudieran cumplir la Ley, y por lo tanto debían caer de rodillas y pedir misericordia a Dios. La Ley era un símbolo de lo que Cristo sería, es decir la perfecta justicia y obediencia de Dios. Gracias de nuevo por tu comentario.

  4. Eduardo permalink
    julio 22, 2008 2:36 am

    Ricardo,

    Gracias por tu comentario. En realidad debemos tener cuidado con lo que creemos. Siempre debemos preguntarnos: Con lo que creemos a quien le damos la gloria? A Dios? o al hombre? Como creyentes somos los protectores de la gloria de Dios, y debemos luchar contra Satanás que desea robarle la gloria a Dios. Nuestro deseo y misión debe ser siempre enseñarle la gloria de Dios a toda la humanidad.

  5. julio 29, 2008 7:45 am

    Un saludo para todos Ustedes mis hermanos en Cristo, primeramente me disculpo, debido a que en una sección anterior no pude responder a los argumentos de Eduardo sobre el calvinismo, esto se debe a las ocupaciones del pastorado; creanme que he buscado dicha sección en la pag. y no la hallo, sin embargo la responderé después.
    Ahora bien, mi comentario, lo dirijo a este artículo, sobre el famoso evangelista C. Finney, pues interesantemente Eduardo lo llama “falso Maestro, lobo con piel de oveja”
    primeramente no estoy de acuerdo con calificativos así, porque si alguien merece estar dentro de la historia de los grandes avivamientos, ese fue Finney, viajero incansable, hombre de oración y temeroso de Dios, la historia y sus biógrafos lo confirman.
    En segundo lugar, si hubo álguien en su época, que predicó intensamente ante las masas y que miles y miles de personas conocieron a Cristo gracias a sus mensajes ese fue Finney, y eso, sus detractores no podrán, aunque quieran, borrar de la historia.
    En tercer lugar quiero dejar en claro que no estoy haciendo una apología sobre Finney, tal vez en su postura teológica se equivocó, no lo niego, pero como dice el teólogo calvinista, prof. James Oliver Buswell:

    “Finney creyó firmemente en la doctrina de la Trinidad y en la salvación por la sangre de la cruz. Predicó a Cristo con fervor, y una multitud de personas renacieron como resultado de su ministerio.” Buswell, J., O., Cristo, su Persona y su Obra. Miami FL: Unilit. 2002, pag. 125.

    En tercer lugar, ¿Acaso hay algo de malo en admirar a un siervo de Dios? El hecho, que sea admirado por grandes líderes mundiales como Billy Graham, no es necesariamente por su postura teológica, sino por lo que hizo en la historia de los grandes avivamientos y por su fervor evangelístico, yo siempre he dicho que para hablar de hombres así, debo yo haber hecho igual o más de lo que hizo Finney.

    Finalmente, considero que el Salvador de las almas es Dios, y él lo hace, no dependiendo de la postura teológica del predicador, sino por la sangre del Señor Jesucristo que murió en la cruz, por eso es que discrepo con Humberto, porque lo que predicó Finney no fue otro evangelio -como él dice- sino que gracias a Dios se anunció a Cristo, como dice Pablo: “Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1Co. 1:21)
    y Luego dice: ¿Qué pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aun.” Filip. 1:18.
    Bendiciones.

  6. Eduardo permalink
    julio 29, 2008 11:20 pm

    Edinson,

    Lastimosamente tu comentario demuestra ingenuidad, y te voy a decir la razon: En tu comentario demuestras lo que muchos “cristianos” creen es el exito y la fidelidad de un “pastor”, es decir, crees que si una iglesia está repleta de asistentes, entonces es exitosa y es equivalente a un pastor fiel a la palabra de Dios. Eso no es cierto. Mira por ejemplo a Joel Osteen, con la iglesia más grande de USA, con mas de 15 mil asistentes cada fin de semana, y Osteen no es más que un engañador, haciendole creer a la gente cosas que la Biblia niega explícitamente. Otros casos como Billy Graham, a quien muchos cristianos admiran, pero que negó públicamente que Cristo fuera el único camino para llegar a Dios (ver video aquí).

    Finney es uno de esos maestros. Si no has leído lo que Finney, te invito a hacerlo aquí. Podrás encontrar muchas de las cosas que Finney enseñaba a sus seguidores, como por ejemplo: la negación de la justificación por medio de la fé, ya que Finney creía que los pecadores debían por ellos mismos reformar sus propios corazones para ser aceptables por Dios (Romanos 3: 9-12; Efesios 2: 1-3). Además, enseñaba que la doctrina de la imputación era ficción.

    Finney negó la doctrina del pecado original y decia que la depravación del hombre era algo totalmente voluntario. Este falso maestro escribió que era injusto de Dios imputarle a Cristo los pecados del hombre e imputarle al hombre la justicia de Cristo (1 Corintios 5:21).

    Si tu admiras a Finney, realmente demuestras que nunca has leído sus escritos. Repito: El hecho de que Finney agrupara a miles de personas en sus “avivamientos” no es prueba alguna de que haya sido un siervo de Dios. La prueba de que una persona es un creyente, y cristiano, es que se someta a la palabra de Dios, y la predique sin contemplaciones, enseñando lo que la Biblia dice. Finney NO lo hizo. Inclusive Billy Graham, quizás nombrado por muchos evangelicos como un gran evangelizador dijo que “si tan sólo el 5% de las personas que asistían a sus jornadas nacía de nuevo, era un éxito,” queriendo decir que el 95% de los asistentes nunca llegaron a ser cristianos.

    Pero, que predicaba Graham? Lee su historia y te darás cuenta que el sermón que Graham predicaba era el del gran puritano Jonathan Edwards llamado “Pecadores En Las Manos de un Dios Airado” (Sinners In the Hands of an Angry God).

    Finney, no era un cristiano, y eso es claro por sus escritos, pues rechazó casi todas las doctrinas que son la base del cristianismo. Te puedo decir que Arius, el hereje que negó la deidad de Cristo, también tuvo muchísimos seguidores, y eso nunca lo hizo un ministro fiel de la palabra de Dios.

    Te insto a leer acerca de Finney, y te darás cuenta de las blasfemias que escribió.

  7. julio 31, 2008 6:28 am

    Eduardo, cuando desees hacer un comentario preciso, lee bien, yo en ninguna parte de mi comentario dije que sea admirador de Finney ni tampoco que simpatice con su teología, por el contrario, dije que se equivocó, eso es para ti ingenuidad?
    Lo que traté de indicar fue que Dios usó su ministerio en los grandes avivamientos de su época, ¿eso te parece mal? Inclusive ese mismo reconocimiento lo hace el prof. Buswell, teólogo calvinista, en el libro que cité. Tal vez no fue tan erudito como Ustedes los calvinistas pero no fue un réprobo o condenado como ustedes tratan de pintarlo.

  8. Eduardo permalink
    julio 31, 2008 12:22 pm

    Edinson,

    Si lees tu comentario, te darás cuenta que estas defendiendo a Finney, e inclusive me preguntas si hay algo de malo en admirarlo. Pero bueno, el punto es este: Tu dices que Finney fue un hombre de Dios, temeroso de Dios, etc. Qué significa ser temeroso de Dios? NO es cierto que un verdadero creyente, que sea verdaderamente temeroso de Dios es aquella persona que se sabe que es una mera criatura y que está bajo el control soberano del Dios Todopoderoso? No significa “temeroso de Dios” sometese a la verdad de Dios revelada en la Biblia, sabiendo que es Dios quien nos dice como son las cosas, y no al revés.

    Por los escritos de Finney, no puedo ver que haya sido temeroso de Dios, pues niega doctrinas esenciales para la salvación de una persona, como or ejemplo, la salvación por medio de la fe unicamente; la expiación sustitucionaria de Cristo, a la cual la llamó algo absurdo; negó enfáticamente la doctrina del pecado original, etc. Te pregunto: Cómo puede ser una persona con esas creencias y enseñanzas temerosa de Dios? Creo que Finney tergiversó totalmente la palabra de Dios, enseñando herejías, lo cual demuestra claramente que NO era un hombre de Dios.

    Por supuesto que Dios lo utilizó, como utiliza a todos los hombres que Él ha creado para Sus proopósitos, así como utilizó a Faraón en Egipto, así como utilizó a Saúl, o como utilizó a Nabucodonosor. Pero, tu crees realmente que el Espíritu Santo utilizó a Finney para un avivamiento? Los hombres pueden escribir acerca de Finney lo que quieran, pero los escritos de Finney revelan un hombre rebelde contra la palabra de Dios. Tu crees que Todd Bentley está realizando avivamientos en los Estados Unidos? Mira este video y preguntate si este hombre puede ser un hombre de Dios.

    No debemos engañarnos por las cosas que otros hombres nos digan, pues los hechos de cada persona hablan por ellos. Finney demostró en sus escritos que no era un cristiano.

  9. agosto 1, 2008 8:17 pm

    Este blog es una maravilla!

    Me encanta lo de las contradicciones, los Días del Señor y el resto pa’qué negarlo!

    Ea, le linkeo señor Eduardo!

    Que Dios le bendiga y le siga dando esa facilidad a la hora de explicar las cosas de Dios.

    Un abrazote!

    Renton

    :]

  10. agosto 5, 2008 2:07 pm

    Ey, Eduardo, acabo de leer algunos buenos blogs en inglés y busqué el tuyo, el único que leo en español y hallé que sigue detenido en la última entrada. Hace unos meses me asombraba que con tus estudios, la práctica de la medicina y el leer para mantenerte al día dentro de esa preciosa ocupación (biblica, porque Lucas era medico) tuvieras tiempo para la teología. Pero fui a buscar “los panes de la proposición” en tu mesa (blog) y hallé que ya estaban viejos como los de los antiguos gabaonitas. Hace un par de semanas que no los cambias. O sea no hay artículos nuevos y buenos como es tu costumbre. Asómate a tu “ventana” electrónica (window) y verás que hay una fila enorme de publicanos y pecadores afuera, que van delante hacia el reino de Dios, esperando por ti, y yo soy de los primeros. (a mi me pasa lo mismo con mi blog). Ah, y no temas a esas pequeñas escaramuzas que tuviste últimamente. De todos modos las ganaste. Anímate con lo que te dijo Renton. Y con saber que aun tu podcast sigue teniendo oídos receptivos.
    So long, Sir. “Hasta la vista amigo”.

  11. Eduardo permalink
    agosto 6, 2008 9:40 pm

    Humberto

    Gracias por tu apoyo. Me mude de casa y en la casa nueva aun o me han instalado internet, lo cual me ha hecho imposible subir algunas entradas en as que h estado trabajando. Espero que para el viernes este instalado y pueda subir algunas cosas. De nuevo gracias. Que Dio te bendiga!

    P.D: Quizas inicie con el podcast d nuevo..

  12. diciembre 20, 2008 6:40 am

    para agregar al nuevo nacimiento solo me viene ala mente la palabra que dice ….y EL ESPIRITU da testimonio a nuestro espiritu que somos hijos de DIOS,esta pagina es una verdadera bendicion llegue a ella atraves de google cansado despues de muchos años de haber estado en desacuerdo con la teoria del pretribulacionismo ha sido como encontrar hermanos de ojos sanos en un mundo de ciegos , les animo a seguir asi una cosa que tambien bendijo mi vida en la wed , fue el articulo de “CONSPIRACION CONTRA LAS SANTAS ESCRITURAS” de Domingo Fernandes y Cesar Vidal Manzanares amo la deidad de CRISTO creo en la trinidad de DIOS y la biblia que me ha guiado siempre en este camino ha sido Reyna Valera 1960 la Reina de las versiones.

  13. Albert permalink
    mayo 4, 2009 6:34 am

    Estaba buscando más información de Finney pues estuve leyendo un texto de James Adam llamado “Regeneración por Decisión” el cual dice que el padre de las actuales campañas evangelistas es C. Finney. La Regeneración por Decisión difiere de la Regeneración por el Bautismo (denunciado por Spurgeon) únicamente en el hecho de atribuir la certeza de la realización del nuevo nacimiento a un acto diferente.

    Además adjunto una muy buena predicación sobre la Idolatria del Desicionismo

    No se ingles pero estuve investigando si encontraba algo de Finney en Español y si encontré un poco y dice así:

    La mayoría de las personas que tienen dificultad para entender este punto, llegan a confundirse porque, como Nicodemo, no comprenden que el nuevo nacimiento es un cambio moral, no físico, ni metafísico. … Tal cambio no exige que se cambie “nada” por dentro de nosotros. No es cambio en la esencia del cuerpo, del alma o del espíritu. Es un cambio de objetivo, y por su misma naturaleza, los objetivos pueden ser cambiados más de una vez.

    No en balde la Biblia le llama a esto nuevo nacimiento, regeneración, nueva vida. ¿La ha experimentado usted? ¿Ha tomado ya su decisión?
    Si no es así, el Salvador está esperando ahora mismo para entrar en su corazón. El dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).Apártese del pecado y vuélvase hacia Dios. Permita que Jesús entre en su corazón. El Espíritu Santo le dará una nueva vida. Acéptela ahora mismo.

    La regeneración, el nuevo nacimiento, es un cambio moral. Es decir, es un cambio en la elección de aquello para lo cual uno vive en primer lugar. Es la decisión de valorar los intereses de Dios en primer lugar y los de los demás a la par de los nuestros. Esto hace de la regeneración un cambio total, ya que al ser un cambio en la meta suprema de nuestra vida, producirá un cambio también en cada detalle de ella: en las acciones, las emociones, los valores, los planes y las preferencias.

    Toda persona que no esté convertida, se halla en “la fila de los condenados a muerte” en este mismo momento, bajo una condenación de la cual no puede librarse.
    Ahora, Dios puede con seguridad y sabiduría perdonar a todo aquel que se lo permita.
    ¿Qué tenemos que hacer?
    Solamente aceptar la obra de Cristo.
    ¿Eso es todo?
    Sí, eso es todo. Pero en esa aceptación van comprendidas todas las cosas. Significa la entrega de todo el corazón, la renuncia a todo pecado y la aceptación de Jesucristo por fe como Salvador y Señor.

    http://www.charlesgfinney.com/Span/elamor/elamorlabasedetodo.htm

    • mayo 4, 2009 11:58 am

      Albert,

      Como dice Paul Washer, la regeneración por decisionismo le ha hecho muchísimo daño al cristianismo. Vivimos en un mndo en donde se promueve la idea que el hombre es capaz de hacer todo lo que quiera. Si desea conocer a Dios, entonces tan sólo debe proponérselo. Eso es antibíblico (Romanos 3: 9-12). Ahora, qué con Charles Finney? Finney fue un hereje. Finney negó la doctrina del pecado original; negó la doctrina de la justificación por medio de la fe; negó la doctrina de la regeneración; negó la doctrina de la depravación del hombre, etc. Pero aún así, es considerado por hombres como Billy Graham, como un héroe.

      Cualquiera que lea los escritos de este hombre podrá verlo con claridad. Inclusive puedes leer su teología sistemática en donde plasma todas estas falsas doctrinas. Finney fue un hereje!

      El arminianismo está lleno de contradicciones y es por ello que debemos exponer sus errores, para que los que siguen esa doctrina puedan ver la verdad y adorar a Dios de todo corazón. Gracias por el comentario.

Trackbacks

  1. Qué Quiere Decir “Nacer de Nuevo”? « Paulo Arieu Theologies Weblog
  2. Respuesta al Arminianismo « Paulo Arieu Theologies Web

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: