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El Premilenialismo-Parte III

junio 27, 2008

Como hemos visto, uno de los principales argumentos del Premilenialismo es la estricta separación entre el pueblo terrenal de Dios, es decir, Israel, y su pueblo celestial, la Iglesia. De esta separación nace otra característica del Dispensacionalismo, esto es, su insistencia en la lectura literal de la Biblia. A pesar de que existen, según esta visión, siete dispensaciones diferentes, el día de hoy nos vamos a enfocar en quizás la más importante, la separación entre Israel y la Iglesia.

Según los dispensacionalistas, el cristiano es parte de la semilla celestial de Abraham, y es parte de las bendiciones que vienen del pacto Abrahámico, pero Israel como nación siempre ha tenido un lugar privilegiado, y tendrá más exaltación como el pueblo terrenal de Dios.

Para los dispensacionalistas clásicos, los propósitos de Dios en la historia humana son dos, correspondientes a cada uno de estos pueblos, el terrenal y el celestial. La manera dispensacional en la que Dios trata a cada uno es diferente: la salvación del pueblo terrenal que es consumada en un reino eterno en la tierra; y la salvación del pueblo celestial que es consumado en el reino eterno en el cielo. Por lo tanto, como vemos, Dios tiene dos destinos distintos en mente.

La separación de Israel y la Iglesia se da debido a una lectura literal de la Biblia, en especial de las profecías del Antiguo Testamento, y el contraste entre la presente era de la iglesia y la era próxima en el milenio. Las profecías del Antiguo Testamento deben ser comprendidas en su sentido literal, para los dispensacionalistas. Por ejemplo, la toma de posesión de la tierra debe significar la tierra terrenal de Canaan; o la promesa del templo restaurado debe referirse al templo en Jerusalén.

La presente era de la iglesia debe verse también, para los dispensacionalistas, como un paréntesis en la historia, un período de transición entre las relaciones pasadas de Dios con Su pueblo y las futuras en el milenio. Durante esta era de la iglesia, esas relaciones han sido suspendidas, pero cuando llegue el día (precedido del rapto), las promesas de los profetas se cumplirán.

Pero, debemos preguntarnos: Quien es Israel? Es que acaso la Biblia separa dos pueblos de Dios? El estudio bíblico revela que la iglesia no es ningún paréntesis en el propósito de Dios. En el Nuevo Testamento, la igesia es vista como la continuación del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, ya que las imágenes utilizadas para describir a Israel en el Antiguo Testamento, son las mismas utilizadas para la iglesia.
La palabra en el Nuevo Testamento para iglesia, ekklesia, es el equivalente a la del Antiguo Testamento, qahal, que significa “asamblea” o “compañía” del pueblo de Dios. Esto es lo que demuestra el estudio de la Septuaginta (LXX) en pasajes como Exodo 12:6, Números 14:5, Deuteronomio 5:22 y Josué 8:35. La iglesia es llamada, en el Nuevo Testamento, el ‘templo de Dios’ (1 Corintios 3:16-17; Efesios 2: 21-22), evocando el simbolismo del Antiguo Testamento, en donde el templo era visto como el lugar especial en donde el Señor habitaba en medio de Su pueblo. La iglesia es donde habita el Señor por medio del Espíritu Santo. Además, la iglesia es vista en el Nuevo Testamento como Jerusalén, la ciudad de Dios, que está formada por los creyentes de toda tribu, lengua y nación. Esto es lo que vemos en Hebreos 12: 22-23,

“sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”

En lugar de ser vista com una interrupción, la iglesia del nuevo pacto es vista como el cumplimiento de las promesas de Dios para el pueblo del Antiguo pacto. El pacto hecho a Abraham fue que en su simiente serían bendecidas las familias y pueblos (Génesis 12:3, 22:18). Las promesas de redención de Dios para Su pueblo nunca están separadas de Su propósito de bendecir a todas las naciones de la tierra. Esto es lo que vemos en los salmos (Salmo 22:27; Salmo 67); los profetas (Isaías 45:22 y Malaquías 1:1), etc.

El correcto entendimiento reconoce a la iglesia como el pueblo del Dios del nuevo pacto, en directa comunión con Israel. A pesar de que hisóricamente la salvación es primero del judío, y luego también del gentil (Romanos 1: 16), el Señor está reuniendo para sí solamente un pueblo, formado por judíos y gentiles.

Pero, para los dispensacionalistas, los intercambios entre Israel y Dios han sido suspendidos en el tiempo presente. Han enseñado que debido a que los judíos no recibieron al Mesías, Cristo les quitó por un tiempo la posibilidad de fundar el reino de Dios, hasta que la dispensación de los gentiles estuviera completa. Esto por supuesto tiene varios problemas. Primero, sugiere que la iglesia fue algo que Dios no planeó. Esta enseñanza parece mostrar que el plan de Cristo fue frustrado por los judíos. Esto por supuesto no está de acuerdo con la presentación bíblica de la soberanía de Dios sobre la historia.

La gran comisión de Cristo a sus discípulos (Mateo 28: 16-20), cumple su anterior declaración con respecto a la iglesia que Él construiría, contra las puertas del Hades. Más que ser un plan posterior en la mente de Cristo, la iglesia es descrita en estos pasajes como el logro central y ell principal interés del Señor Jesucristo en la historia. De hecho, esta iglesia que está siendo juntada de todas las naciones puede vese como el cumplimiento de las promesas de Dios hechas a Su Hijo, a quien serán entregadas las naciones como su herencia (Salmo 2:8).

Cuando el apóstol Pablo describe a la iglesia de Jesucristo, la llama la sabiduría de Dios quien hizo todo “conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor “(Efesios 3: 8-11). Ninguna de estas descripciones de la iglesia sugiere que es menos que el enfoque central y el instrumento por medio del cual Dios obtiene el propósito final en la redención de Su pueblo.

Segundo, la idea dispensacionalista de que Dios pospuso el establecimiento de Su reino se basa en una lectura incorrecta de la predicación de Cristo. A pesar de que es cierto de que muchos judíos rechazaron a Jesús como el Mesías y Rey de Israel, no debemos olvidar que Él nació de entre los judíos y muchos otros judíos sí respondieron con fe a Su llamado. No debemos olvidar a los discípulos, el núcleo de la iglesia del Nuevo Testamento eran todos judíos. El trabajo de Cristo por medio de los apóstoles era dirigido hacia la salvación de judíos y gentiles. La idea de que Cristo ofreció el reino a los judíos solo para que estos lo rechazaran, contradice la realidad bíblica de que los judíos habían malentendido el reino de Dios (Juan 18: 36).

Tercero, esta idea de que Dios pospuso el reino implica que el sufrimiento de Cristo y Su crucifixión pudieron haber sido atrasadas, y hasta innecesarias, si los judíos le hubieran recibido como su rey. Esto significa que la propia enseñanza de Cristo, que primero debía morir y luego entrar en Su gloria, debieran ser invalidadas. Además niega las verdades expuestas en las epístolas y evangelios con respecto a que Cristo vino a la tierra para ser obediente al Padre, y obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

La mera sugerencia de que la muerte de Cristo fue el resultado de la incredulidad de los judíos contradice la Biblia. Los evangelistas escribieron que el sufrimiento de Cristo y Su muerte cumplían lo que se decía en las escrituras (Mateo 16:23; 26:24,45,56). El evangelio de Juan testifica que Jesús, el Verbo hecho carne, vino al mundo para hacer el propósito del Padre.

Lo mismo vemos en el libro de Hechos. En su sermón el día de Pentecostés, Pedro nota quue Jesús “fue entregado por el determinado propósito y presciencia de Dios (Hechos 2:23). Cuando Pablo resume el evangelio habla de cómo Cristo murió para cumplir las Escrituras (1 Corintios 15:1-3).

Cuarto, esta idea de los dispensacionalistas, no corresponde a la idea dada en el Nuevo Testamento de que Cristo es ahora Rey sobre toda la creación. En las narraciones del Nuevo Testamento de la muerte y resurrección y ascensión de Cristo, es evidente que Cristo se ha sentado a la diestra del Padre como Rey.

Por estos pasajes, es claro que es un error diferenciar la presente era de la iglesia y el futuro reino de Dios. A pesar de que en la presente era la administración de Cristo de Su reino no es física ni terrenal, no escapamos a la realidad de que Cristo reina ahora.

La razón básica por la cual el Dispensacionalismo habla erróneamente de la iglesia como un paréntesis en la historia, es que falla en notar que Dios tiene un propósito de salvación para Su pueblo tanto en el Antiguo como en el Nuevo pacto. Contrario a la visión dispensacionalista, el Israel de Dios del antiguo pacto es un pueblo en continuidad con la iglesia de Cristo del nuevo pacto. Israel y la Iglesia son diferentes maneras de referirse al pueblo de Dios. Israel es la iglesia y la iglesia es Israel.

En 1 Pedro 2: 9-10, el apóstol hace un resumen con respecto a la iglesia del Nuevo Testamento,

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

Lo que es increíble de esta descripción de la iglesia es que la identifica exactamente con la misma terminología con la que describe el Antiguo Testamento a Israel, con quien Dios entró en pacto eterno. Por eso es un error ver a dos pueblo diferentes de Dios. La iglesia es uno con Israel. Igualmente Pablo nos enseña en Romanos 9 al 11 el propósito de Dios para la redención de Su pueblo tanto de gentiles como de judíos (Romanos 11:25). Los Dispensacionalistas leen este verso y hablan de la futura conversión que experimentarán los judíos y su restauración en la tierra de Palestina. Lo que Pablo quiere decir en estos capítulos es que la incredulidad de muchos de los israelitas ha sido el propósito de Dios para la conversión de los gentiles, esto provocará celos en el pueblo judío y llevará a la salvación de ‘todo’ Israel. No hay ninguna mención de la redención de la nación de Israel como una entidad racial. De hecho, la salvación del pueblo de Dios, gentiles y judíos, es descrita como perteneciendo a un solo árbol de olivo, la igesia de Jesucristo. Todos los que son salvos, son salvos por medio de la fe en Cristo y son incorporados a Su iglesia. No vemos entonces, a dos árboles de olivo separados uno de otro.

Pero, ahora, quién pertenece a Israel? Aparte de todos los pasajes bíblicos que están en contra de la visión dispensacionalista, un texto refuta con suficiencia su posición. Veamos,

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.” Galatas 6:15-16

Estos versos están al final de la epístola a los Gálatas, y el apóstol Pablo hace esa declaración. Pablo está rechazando el falso evangelio de los judaizantes que para ser aceptado por Dios, una persona debía someterse a los requerimientos de la ley. El apóstol expone, entonces, el evangelio de la salvación por gracia por medio de la fe en Cristo.

Pablo continúa dando una bendición a aquellos que siguen su mandato. Veamos que Pablo identifica al gentil y al judío como la iglesia, el pueblo de Dios, el Israel de Dios. Para Pablo no existe separación en el pueblo de Dios. Israel está compuesto de gentiles y judíos, todos salvos por gracia por medio de la fe en Cristo. Calvino escribe de este pasaje,

“Y al Israel de Dios. Esto es ridiculizando indirectamente a la vana gloria de los falsos apóstoles, quienes se gloriaban en ser los descendientes de Abraham de acuerdo a la carne. Hay dos clases que llevan este nombre, una supuesta Israel, que lo aparece ser a la vista de los hombres, y la Israel de Dios. La circuncisión era un difraz ante los hombres, pero la regeneración es una verdad ante Dios. En una palabra, él llama la Israel de Dios a aquellos a quienes ha denominado los hijos de Abraham por fe (Gálatas 3:29) y por tanto incluye a todos los creyentes, tanto judíos como gentiles, que estaban unidos en una iglesia. Por el contrario, el nombre y linaje son la única gloria de Israel de acuerdo con la carne; y esto llevó al apóstol a argumentar en la epístola a los romanos, “porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos” (Romanos 9: 6-7)”

En el sentido de este texto, Pablo extiende paz y misericordia a todos los que siguen su mandato en la iglesia de Cristo, y responde a la pregunta: Quién es Israel? Dice el apóstol que Israel está compuesta por gentiles y judíos, ya que no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino que el único principio es ser una nueva criatura. Por las enseñanzas apostólicas, el dispensacionalismo erra en la separación de Israel y la Iglesia. Pueden leer el resto de la serie,

  1. Parte I
  2. Parte II

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5 comentarios leave one →
  1. Eduardo E. permalink
    junio 27, 2008 7:03 pm

    Bueno! aqui estaba el quid de la cuestion de todo este asunto. En cuanto a la distinción de Israel y la Iglesia, creo igual. Sin embargo, también creo q no son excluyentes una de otra las ideas de continuidad entre israel y la iglesia, y las del reino literal y terrenal. Hermano, ud hablo al comienzo de este artículo sobre el método de interpretación q utilizan los dispensacionalistas, literal histórico gramatical. ¿Ud cree q ese es el método correcto para interpretar las Escrituras? ¿Cree ud q

  2. Eduardo E. permalink
    junio 27, 2008 7:04 pm

    Bueno! aqui estaba el quid de la cuestion de todo este asunto. En cuanto a la distinción de Israel y la Iglesia, creo igual. Sin embargo, también creo q no son excluyentes una de otra las ideas de continuidad entre israel y la iglesia, y las del reino literal y terrenal. Hermano, ud hablo al comienzo de este artículo sobre el método de interpretación q utilizan los dispensacionalistas, literal histórico gramatical. ¿Ud cree q ese es el método correcto para interpretar las Escrituras? ¿Cree ud q no va a haber un reino literal? Muchas bendiciones hermano! y sigamos estudiando!

  3. junio 28, 2008 2:09 pm

    Eduarrdo, ayer nos reunimos un grupo de pastores y laicos para escuchar una excposicion sobre el postribucionalismo sobre la base de premilenialismo y en particular sobre el dispensacionalismo. Hoy les envie sus tres estudios, los de ud., por correo electronico. Les adverti que fueran pacientes en la lectura porque no seria algo que ellos comparten. Este comentario se lo hago para animarle a seguir estudiando y escribiendo.

  4. Eduardo permalink
    junio 28, 2008 8:51 pm

    Humberto,

    Gracias por tu apoyo. Esta es una serie de aproximadamente unas 8 entradas. Aún no he terminado. Espero continuar leyendo tus comentarios y discutir con otras personas acerca del tema.

  5. julio 2, 2008 5:09 am

    Me parece interesante su comentario hermano Eduardo, pero permítame decirle que Ud. cometió un desliz donde enseña lo siguiente:
    Primero: sobre la interpretación literal ¿Ud cree que cuando las profecías mesiánicas anunciaban la venida del Mesías, no era literal? Obviamente si lo eran porque se cumplieron literalmente, entonces ¿Cómo debemos interpretar las otras profecías sobre el reino y su gloria futura sino es de la misma manera?
    Segundo: recuerde que los tratos de Dios con Israel no son los mismos que tiene con la Iglesia, la ley fue un ayo para llevarnos a Cristo, nótese bien p. ej. En el antiguo pacto el Espíritu Santo operaba sobre sacerdotes, profetas, reyes, pero en la Iglesia cada creyente es contenedor del Espíritu, no obstante Israel está esperando su restauración según Romanos 11:25, esto refleja claramente que hay un plan de parte de Dios para su pueblo donde se cumplirá la profecía de Isaías citada por el mismo Pablo donde declara que “vendrá el Libertador y apartará de Jacob la impiedad” v. 26; en este tiempo las cosas serán nuevas y gloriosas para Israel.

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