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Introducción a la Teología: La Doctrina de la Trinidad-Parte II

February 22, 2008

Errores que han Surgido con Respecto a la Doctrina de la Trinidad

Tertuliano (195 d.C), también llamado el padre de la teología occidental, fue el primer teólogo que escribió en latín, y fue el primero en llamar a Dios una Trinidad (trinitas-latín), y el primero en decir que Dios es tres personas (tres personae) en una substancia (una substantia) [1]. El problema es que no todos aceptaron esta innovación. Durante el tercer siglo de esta era, surgieron un grupo de hombres que contrariaron la idea de la Trinidad. A estos se les llamó, monarquianos, quienes lucharon por la unidad de Dios.

Monarquianismo Dinámico

Esta enseñanza defendía la unidad de Dios, aduciendo que Jesús no era Dios en el completo sentido de la palabra. Jesús, decían, era un humano que, de alguna manera, obtuvo su divinidad por la unción del Espíritu de Dios. Se llama dinámico, por la idea de que la naturaleza de Cristo cambiaba a través del tiempo. El líder de este pensamiento era Pablo de Samosata, el obispo de Antioquía.

Samosata enseñaba que Dios, el logos, y el Espíritu Santo no son diferentes personas, y que Jesús era un hombreque fue hecho divino por la presencia del logos (la sabiduría divina).

Monarquianismo Modalístico

Otro grupo que se opuso a la Trinidad, fue llamado por los historiadores como el modalismo, que fue mucho más importante que el monarquianismo dinámico. Los modalistas enfatizaban que Dios es uno, sin distinción de personas. El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo no son tres personas, sino tres maneras, o “modos,” en los que Dios se ha manifestado al mundo. Jesús, es la manifestación del Dios único, el Padre.

Ahora, es que antes de Tertuliano no se creía que Cristo era Dios? La respuesta es no. El registro histórico demuestra que cerca del año 150 d.C, Justino escribió del logos (Cristo) como la segunda persona divina. Justino escribió, “el Logos es indivisible e inseparable del Padre.” [2]. El modalista más prominente fue quizás Sabellius, que enseñó en Roma en el tercer siglo de esta era, y por ello se le conoce a este pensamiento, “sabellianismo.”

Tertuliano, luego de escribir Against Praxeas (Contra Praxeas), cerca del año 210 d.C, se le unió Origen, que luchó por el trinitarismo en el este. Origen fue el primero que enseñó que el Hijo es eterno. A diferencia de Sabellius, quien utilizaba la palabra prosopon, para describir las manifestaciones de Dios, Origen utilizó, al igual que otros teólogos, la palabra persona (latín) o hypostasis (griego), con lo cual hacían la diferencia de personalidades e identidades. Novatiano (240-250 d.C), fue un hombre que enseñó abundantemente en la persona del Espíritu Santo.

Otra controversia que ocurrió en la iglesia, fue a mediados del siglo cuarto, cuando Arius y el obispo de Alejandría, Egipto, llamado Alejandro se enfrentaron sobre la deidad de Cristo. Debido a que el emperador Constantino se convirtió al cristianismo, quizás como una manera para unificar su reino, la controversia resultaba en una amenaza y por lo tanto convocó al primero concilio ecuménico del Cristianismo, en Nicea, 325 d.C. Este concilio se enfocó en la deidad de Cristo en relación con el Padre.

Arius decía que sólo hay un Dios, no una trinidad, y que Jesús no es Dios, sino un semi-dios. Cristo, para Arius, era un ser creado, de mayor rango que los humanos, pero no igual que el Padre. Esta posición es equivalente a la de los Testigos de Jehová en la actualidad. En ese concilio, el principal rival de Arius era Atanasio, que luego sucedió a Alejandro como obispo de Alejandría. Atanasio enseñaba que hay tres personas en un Dios, y que estas tres personas son co-iguales, co-eternos, y co-esenciales. En ese concilio, después de agitados debates, solamente tres de los participantes votaron a favor de la visión de Arius, entre los cuales estaba Arius. La posición arianista fue declarada como una herejía por la iglesia, y nació el credo de Nicea, que establece la deidad de Cristo. Atanasio se basó en esto: (1) La Biblia lo enseña; (2) la iglesia siempre ha adorado a Cristo; (3) para ser nuestro salvador, Cristo tenía que ser Dios; (4) Él es el logos, y basado en consideraciones filosóficas, el logos tenía que ser Dios. Atanasio sostuvo el concepto de homoousios (misma esencia-griego) para describir al Padre y al Hijo.

Para Atanasio y para otros hombres como los Capadocianos, el misterio era como Dios era tres personas, pero al mismo tiempo uno. Para ese momento, la deidad de Cristo había sido formulada, pero aún habían muchos errores en la formulación de la doctrina del Espíritu Santo. En el año 381 d.C, Teodosio, el emperador convocó el concilio de Constantinopla, que fue el momento decisivo para la doctrina ortodoxa de la trinidad, ratificando y expandiendo lo que se había formulado en Nicea. Este concilio formuló que el Padre y el hijo eran co-iguales, así como el Espíritu Santo era co-igual con ellos.

La Importancia de la Doctrina de la Trinidad

La primera cosa que debemos decir es que el adecuado conocimiento de Dios es esencial para nuestra salvación. Qué ocurre si alguien no acepta la deidad de Cristo y del Espíritu Santo? Primero, la expiación se vé compometida. Si Jesús es tan solo un hombre, una creación de Dios, sin ser divino, es difícil entender como una criatura podría soportar la ira de Dios y cargar con los pecados de los hombres. El Salmo 49 dice,

“Ninguno de ellos [hablando de los hombres] podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás)” Salmo 49: 7-8

De qué está hablando este Salmo? Habla de la posibilidad de que un hombre pueda redimir la vida de otro hombre cuando muera. El salmista dice, “NO…eso no es posible, ningún hombre puede redimir la vida de otro hombre.” Pero luego nos dice,

“Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah” Salmo 49: 15

Sólo Dios puede redimir la vida de un hombre del poder de la muerte. Sólo Cristo, pudo redimir a los hombres al ser Dios. Además, segundo, la justificación por medio de la fe es amenazada si negamos la deidad de Cristo. Si Dios fuera una mera criatura, no importa lo grande que sea, adorarle sería idolatría, sin embrago todo el Nuevo Testamento nos comanda adorarle (Filipenses 2: 9-11; Apocalipsis 5: 12-14). En la doctrina de la Trinidad descansa toda la fe cristiana.

De nuevo, a pesar de que nunca podremos comprender el misterio de la Trinidad, la Biblia claramente enseña que hay solamente un Dios, pero que existen tres personas distintas que comparten esa misma esencia. John Owen escribió,

“La Escritura nos revela que Padre, Hijo, y el Espíritu Santo son un Dios, siendo necesario e inevitable que sean una sola esencia, y tres en sus distintas subsistencias. Esto no es menos que divina revelación que el primer principio de donde nacen estas cosas.” [3]

Juan Calvino escribió,

“Si alguno no tolera estos término, no podrán negar que cuando se habla de uno, se entiende una unidad de sustancia, y cuando se dice tres en una esencia, se denotan las personas de la trinidad.” [4]

y Charles Hodge nos enseña que,

“Las doctrinas de la Biblia están intimamente conectadas conla religión, o la vida de Dios en el alma. Ellas determinan la experiencia religiosa de los creyentes. Esto es especialmente cierto de la doctrina de la Trinidad. Es un gran error tratar esta doctrina como algo meramente especulativo o abstracto, concerniendo a la constitución de la Deidad, con la cual no tenemos una relación práctica, o la cual debemos creer simplemente porque ha sido revelada. Por el contrario, denota todo el plan de la salvación y determina el carácter de la religión de todos los cristianos…este juicio es solo una expresión de la convicción que los antitrinitarios deben adoptar radical y prácticamente un sistema diferente de religión, de la cual la iglesia construye sus esperanzas.” [5]

Ver, “Introducción a la Teología: La Doctrina de la Trinidad-Parte I.

____________________________________

[1] Tertuliano. Against Praxeas. Página 3.

[2] Justin. Dialogue with Trypho. Página 128.

[3] John Owen. A Brief Declaration and Vindication of The Doctrine of the Trinity. Página 17.

[4] John Calvin. Institutes of the Christian Religion. Libro 1. xiv.5

[5] Charles Hodge. Systematic Theology.

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