Sermón: Deuteronomio 4: 32-40
El domingo anterior tuve la oportunidad, por la gracia de Dios, de predicar en la iglesia de la cual soy miembro. El pasaje fue Deuteronomio 4: 32-40. Aquí pueden leer la transcripción del mismo. Espero que sea de bendición para ustedes.
http://cdn3.libsyn.com/sujetosalaroca/Podcast_33.mp3?nvb=20091020011817&nva=20091021012817&t=03046f98e92730e615349La Reforma Protestante y el Legado de Juan Calvino
La Fraternidad Teológica Latinoamericana en su Consulta Anual/Nucleo Costa Rica ha programado para este viernes 30 de Octubre un día entero dedicado al tema de, “La Reforma Protestante y el Legado de Juan Calvino.” Se tocarán diversos temas con diferentes expositores. Pueden obtener más información aquí.
Semper Reformanda
Cuando decimos esa frase o la escuchamos de otras personas, sabemos lo que significó en el momento en el que fue dicha? Lastimosamente no muchos lo saben, y la utilizan como un slogan para promover la idea que las iglesias deben siempre estar cambiando, inclusive en sus creencias. Michael Horton del seminario Westminster ha escrito un excelente artículo al respecto. En él dice,
Sin embargo aquellos de nosotros en iglesias confesionales Reformadas debemos tener cuidado de olvidar que nuestros estándares doctrinales están subordinados a la Palabra de DIos. La iglesia de Cristo fue reformada por la Palabra de DIos en la era de la Reforma y post-Reforma. Fue traída de nuevo a la Palabra de Dios y el fruto de esa gran obra del Espíritu continúa guiándonos a través de nuestros catecismos y confesiones. Y sin embargo la iglesia no es sólo Reformada; siempre necesita ser reformada. Como nuestra santificación personal, nuestra fidelidad corporal es siempre defectuosa. No necesitamos movernos más allá de los logros de la Reforma, pero si necesitamos más reforma. Pero aquí es donde pega la última cláusula: “siempre siendo reformada de acuerdo a la Palabra de Dios.”
Les invito a leer este gran artículo aquí.
Doctrinas que Unen y Dividen
Los creyentes creemos que la doctrina es fundamental para el cristianismo, o por lo menos aquellos que defendemos la idea de que el cristianismo es mucho más que sentimientos, y con esto me refiero a conocimientos. La palabra doctrina quiere decir enseñanza. Para el creyente esto, es decir, la doctrina, es fundamental. Sin ella no puede vivir. Sin embargo sabemos que hay doctrinas más importantes que otras.
Tan importante es para el creyente que esto fue lo que Cristo hizo…enseñar! El Señor les enseñó muchas cosas a sus discípulos y les advirtió que el que le amaba era aquel que guardaba Sus palabras (Juan 14: 21-25). Todo lo que Cristo quiso enseñarnos nos fue escrito en la Biblia por los apóstoles siendo llevados por el Espíritu Santo. Esta es la razón por la que la doctrina es de suma importancia para el creyente. No estamos aquí porque sintamos lo mismo, sino porque creemos doctrinas que nos fueron reveladas en la Escritura por medio de la regeneración del Espíritu Santo.
Sin embargo, no todos los creyentes creen lo mismo. Es aquí donde la doctrina cumple un papel importante, pues de acuerdo a como uno interprete las enseñanzas bíblicas, así va a poder convivir o congregarse con otros hermanos. Por ejemplo, en mi país existen escasas iglesias reformadas, entre las cuales la mayor parte son presbiterianas. Los líderes de mi iglesia nos reunimos algunas ocasiones al año para tener comunión unos con otros y evaluar las distintas cosas que podemos hacer para llevar la reforma a otras iglesias. Alguien podría preguntar: “Debería un bautista reformado reunirse con presbiterianos?” Mi respuesta: Por supuesto que sí! Y la razón es la siguiente: Existen, según ha sido definido en teología, tres niveles de doctrina. Estos niveles son los que nos unen o dividen.
Doctrinas de Primer Orden
Estas doctrinas son las bases para que una persona pueda llamarse cristiano o no. Dentro de estas está la deidad y humanidad de Jesucristo, la Trinidad, la inspiración de la Biblia, la salvación por medio de la justificación por la fe, etc. Aquel que niegue alguna de estas doctrinas no es, ni puede llamarse un cristiano.
Es con estas personas con las que no debemos mantener ningún contacto en el ámbito religioso. Por supuesto que podemos mantener conversaciones doctrinales con ellos, pero nunca debemos asociarnos con ellos como si fuesen hermanos, pues no lo son.
Doctrinas de Segundo Orden
Es en estas doctrinas en donde los creyentes pueden estar en desacuerdo y esto traerá división doctrinal entre los hermanos en la fe. Entre estas doctrinas está el Bautismo. Como bautista el bautismo de infantes me parece inconcebible, pero para los presbiterianos, esto es de suma importancia en la forma de entender el pacto divino.
A pesar de que no estoy de acuerdo con el pedobautismo, considero a los presbiterianos reformados como hermanos en la fe y esto me permite poder tener comunión con ellos. Esto no significa que vaya a ser miembro de alguna de sus iglesias, pues no podría someterme a sus confesiones, ni ellos a las mías, sin embargo, por la fe que nos une, y las doctrinas de prima importancia que compartimos, puedo y debo amarles como hermanos y luchar por expandir el evangelio verdadero a través de todo el mundo. Esta es la razón por la cual puedo reunirme con mis hermanos presbiterianos para estudiar la Biblia.

