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Romanos 5: 12-21

September 1, 2007

Versículos 12-21:

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.” Read more…

Romanos 5: 1-11

August 31, 2007
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“Entonces, pues, qué son estas cosas? El primer descubrimiento que el hombre alcanza, por medio de la guianza del Espíritu Santo, antes de ser justificado es, el reconocer que es importante ser justificado ante los ojos de Dios. Muchas personas no saben esto. Usted puede ir a una tienda por la noche, y encontrar a un hombre y le puede preguntar: “Entonces, usted tiene un lugar donde adorar a Dios?” “No”, puede decir el hombre, “pero yo soy tan buena persona como aquellos que si lo tienen.” “Cómo es eso?” “Bueno, yo nunca he fallado en mi negocio; nunca he engañado a otras personas; nunca he mentido; no soy un ladrón; no soy un borracho; soy honesto, y eso es más de lo que usted puede decir de algunas personas religiosas.” Ahora, ese hombre ha acertado en una parte del carácter del hombre. Hay dos partes, pero él solo puede ver una de ellas, es decir, que un hombre debe ser justo con los demás hombres. Él ve solamente eso, pero no logra entender que el hombre debe ser justo ante Dios también. Y aún, si ese hombre se pone a pensar un momento, vería que sus responsabilidades meas importantes como criatura deben ser, no hacia el resto de las criaturas, pero hacia su Creador, y que, no importa que tan justo sea un hombre pueda ser con otro hombre, si del todo es injusto con Dios, no escapará sin un severo castigo. Pero, oh! La mayoría de los hombres piensan que mientras mantengan las leyes de la tierra, como ayudar a su compañero, eso no tiene importancia, a pesar de que el día de Dios es temible, sobre los que tratan la voluntad de Dios como la voluntad de un hombre, y Su ley sea pisoteada bajo sus pies. Ahora, pienso que aquí, que se ponga a pensar un poco, vería que, a p0esar que un hombre vaya ante las autoridades de este país, y diga ante cualquier corte ó juez, “Yo no he injuriado a mi hermano; sou justo ante los hombres,” eso no hace el carácter de ese hombre perfecto. Hasta que pueda decir, “Y también soy justo en la presencia de Dios mi Creador, y de quien soy su siervo,” él solo ha mantenido una mitad, y la menos importante, de la Ley de Dios para él.” C.H Spurgeon. Justification by Faith. 28 de Abril, 1867.

Resumen capítulos 1-4:

Como hemos podido ver, Pablo se ha encargado, durante su exposición, de hacernos llegar palpar la depravación de la raza humana, la cual se basa en la sentencia dada por Dios a toda la humanidad, en base a su relación con el Creador. Esta sentencia está dictada en el capítulo 3, cuando Dios dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios”(Romanos 3:23). Read more…

Al Mohler: Madre Teresa y su “Crisis de Fe”

August 30, 2007

almohler.jpg Albert Mohler, el presidente de The Southern Baptist Theological Seminary, escribió el día de hoy un artículo en su página de internet acerca del artículo publicado en la revista Time, acerca de la Madre Teresa de Calcuta y el artículo del periodista David van Biema llamado “Mother Teresa’s Crisis of Faith“.

 

En este artículo, Mohler describe como todos y cada uno de los cristianos tenemos altibajos con respecto a nuestra fe. Pero, esto, en lugar de deprimirnos o entristecernos, debe acercarnos más a Dios, ya que es Él quien nos sostiene. Es Dios quien nos salva. Además, recalca que la fe que nos salva no es la fe en la fe, ni la fe en lograr mantener la fe, sino la fe en Cristo y no en nosotros. Mohler escribe,

 

“Como un cristiano evangélico, tengo que estar preocupado, que parte de la lucha de la Madre Teresa era que ella no se consideraba ser merecedora de salvación. Ciertamente ella no era merecedora de salvación. Ni yo tampoco. Ni tampoco lo es ningún pecador. La escencia del evangelio es que nadie es merecedor de salvación. Eso es lo que hace que la salvación sea por gracia. Como nos enseñó el apóstol Pablo, la maravilla de la gracia de Dios es que mientras eramos pecadores, Cristo murió por nosotros.“

 

Creo verdaderamente que esta noticia nos debe llevar a cada uno de nosotros a la humildad y a reconocer que dependemos totalmente de Dios para nuestra salvación. Dependemos del Señor para mantener nuestra fe. Debemos pedirle a diario que por Su gracia la continúe fortaleciendo. Si desean leer el artículo del Dr. Mohler, lo pueden hacer aquí…

Libros? Gratis?

August 30, 2007

Nuestra finalidad en la creación de sujetos a la roca es llevar el verdadero mensaje del evangelio que nos ha sido, y continua siendo revelado, por la gracia de Dios. Deseamos compartir con la mayor cantidad de personas la doctrina bíblica. Pero cuál es la doctrina bíblica? Queremos que todos ustedes entiendan la Biblia de la misma manera que la entendía Pablo el apóstol; Pedro, y Juan. De la misma manera que la entendían los discípulos de la iglesia primitiva. Hombres como Justino el Mártir, Policarpo, Athanasius, además de otros hombres como Agustín, etc.

La mayoría de estos hombres dieron su vida por mantener la enseñanza de la verdadera doctrina, es decir: la soberanía absoluta de Dios en la vida de sus criaturas; la depravación del hombre y su responsabilidad por su pecado, Cristo como el Hijo de Dios que bajo del cielo para cargar nuestros pecados y sufrir la ira de Dios por ellos, para que nosotrso pudiéramos obtener lo que no eramos capaces de obtener, eso es, la justificación; y el poder del Espíritu Santo, que nos mueve por los caminos de Dios para nuestra santificación.

A través de toda la historia ellos y muchos otros han encontrado obstáculos en otros hombres que han infiltrado en la iglesia con falsas doctrinas y herejías, las cuales por la gracia de Dios no han tomado fuerza. Pero si estudiamos la historia de la iglesia podemos notar como el diablo ha intentado siempre debilitar la enseñanza del evangelio, que es “la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios” (2 Corintios 4:6), o como dice Pablo en Romanos 1:16, “poder de Dios para salvación”.

Es por eso que queremos compartir algunos de los libros de grandes hombres, no solo de la Reformación del siglo XVI, pero de hombres de la historia reciente, que con temor de Dios han querido derrocar las doctrinas de demonios que han estado de moda en las últimas décadas. Esperamos que descarguen los libros, los lean, aprendan de lo que estos hombres tienen que decir. Pero además queremos que compartan la noticia con otras personas, para que otras vidas puedan ser bendecidas, con las palabras de estos hombres de Dios.

La finalidad es colocar diferentes libros cada semana, pero por supuesto si desean que les envíe algún otro libro, con mucho gusto lo haré. Les deseo lo mejor en su lectura. Amén.

Romanos 4: 13-25

August 29, 2007

Versículos 13-15:

 

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.” Romanos 4: 13-15

 

Estos versos enseñan lo que toda la Biblia enseña, es decir que existen dos posibles futuros enfrente de cada uno de nosotros. Uno, nos lleva a heredar el mundo; otro, heredar la ira de Dios. Vemos que la fe nos lleva a heredar el mundo (verso 13), pero la ley nos trae ira (verso 15).

 

De este pasaje debemos analizar tres cosas:

 

1. Porqué la ley no hará que heredemos el mundo?

 

Cuando Pablo habla de la ley, no se está refiriendo al Antiguo Testamento, debido a que está contrastando el seguir la ley de Dios con el pasaje de Génesis 15:6, donde aún no se había dado la ley. Por lo tanto en la mente de Pablo está la ley Mosaica, y lo digo por lo que dice en Gálatas 3:17:

 

“Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo [con Abraham], la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.”

 

El pacto con Abraham se dio, sin que pudiera ser anulado por la ley que le fue dada a Moisés en el Monte Sinaí 430 años después de Abraham. Pero Dios a Moisés le dio muchas leyes estando en el Sinaí, que según los judíos son aproximadamente 613 leyes. Pero, Pablo, se refiere a los mandamientos dados en Exodo 20. Cómo sé esto? Por lo que dice en Efesios 2: 15:

 

“aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz”

 

Esto es nada más y nada menos que los diez mandamientos. Es decir, Pablo quiere que veamos que la ley ordena tener un cierto comportamiento, y el desobedecer inclusive una sola de estas ordenes, trae la ira de Dios. Comprobamos esto por lo que se nos dice en la epístola de Santiago:

 

“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.” Santiago 2: 10

 

Por ello es que en Romanos 4: 15 dice: “pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.” Cuartrocientos años antes de que se diera la ley, los pecados podían pasar desapercibidos, ya que no había un mandato específico a obedecer, a pesar de que la ley esta escrita en los corazones de todos los hombres. Pero una vez que Dios ordena Su ley, no solo se hace evidente el pecado, sino que es magnificado, ya que toda transgresión de la ley es una transgresión en contra de Dios ( Romanos 3:20; Romanos 7:12-13; Romanos 5:20). La ley se hizo para que vieramos que tan malvados somos. Ese es todo el punto de dar la Ley por escrito, a pesar de que estaba escrita en nuestros corazones.

 

Entonces, si estamos tratando de estar bien con Dios, y heredar el mundo, siguiendo sus mandamientos, lo único que estamos heredando es ira, ya que ninguno de nosotros puede cumplir a la perfección la ley. Y si pensamos lo contrario, los reto a que se hagan un pequeño examen acerca de si han cumplido la totalidad de los 10 mandamientos.

 

2. Porqué la herencia del mundo viene como resultado de haber sido justificados por la fe?

 

Alguien podría preguntar: Pero las obras son necesarias para estar bien con Dios. Abraham no ofreció a Isaac como sacrificio, obedeciendo a Dios? Bueno, la respuesta está en que Abraham fue hallado justo por Dios en Génesis 15:6, es decir, fue en ese momento cuando Abraham recibió el regalo de la fe porque halló gracia ante los ojos de Dios. El sacrificio de Isaac se dio en Génesis 22, en obediencia a la fe que le había sido otorgada por Dios. O sea, la justificación vino por la fe y no por las obras de Abraham. La fe fue lo que le hizo heredar todas las promesas de Dios.

 

La obediencia, entonces, es el fruto de la fe y la justificación dadas por Dios a una persona. La obediencia a los mandatos de Dios ocurre no por nosotros mismos, sino por el Espíritu Santo que está en nosotros cuando hemos sido justificados, para que hagamos las buenas obras que Dios “ha preparado de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10. Como dijimos antes, a esto se le llama “santificación”.

 

3. Qué tan grande es lo que vamos a heredar y porqué debemos desear esa promesa?

 

De acuerdo a Romanos 4:11 y Romanos 9:8, aquellos a los cuales les ha sido dada la fe, son descendientes de Abraham y es a nosotros a los que les es dada esa promesa de heredar el mundo. La meta de esas promesas es saber que vamos a estar con Dios, y esa debería ser nuestra mentalidad. Saber que a pesar de que no lo merecemos, por haber estado en rebelión contra Dios, Él envió a su Hijo para reconciliarnos con Él, y para que Dios fuera el tesoro más grande en nuestro corazón.

 

Versículos 16-21:

 

“Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” Romanos 4: 16-21

 

En este pasaje vemos dos cosas muy importantes acerca de cómo, la gracia, garantiza que recibamos la promesa:

 

1. Remueve nuestros pecados. Dios viene a nosotros mientras somos pecadores, remueve la culpa y nos cuenta como justos por lo que hizo Cristo (Romanos 4:5; Romanos 3:24). Esto es gracia, haber sido justificados gratuitamente, sin que lo hubieramos merecido.

 

2. “Da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4: 17). Pablo está pensando en el nacimiento de Isaac que ocurrió cuando Abraham tenía 100 años y Sara, su esposa, casi 90, y además estéril. El nacimiento de Isaac (“el hijo de la promesa”) es una metáfora de cómo nosotros nos convertimos en cristianos. Nosotros estabamos muertos en nuestros pecados (Efesios 2:1) y no podíamos buscar a Dios. Requirió de un poder sobrenatural de Dios el que obtuvieramos una vida espiritual estando muertos. Ningun muerto puede resucitarse, a no ser por un poder divino. Ese poder es la gracia de Dios, y la forma en que obtenemos una nueva vida espiritual es a través de la fe. Es por eso que la gracia de Dios garantiza todas las promesas.

 

Además vemos en este pasaje de la epístola, que la fe es el medio que fue impuesto por Dios para ser justificados, porque es el único medio por el que Dios recibe toda la gloria. Declara a Dios como honrado, fiel, poderoso y sobre todo amoroso. Veamos el verso 20:

 

“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.”

 

El dar gloria a Dios no significa que estemos aumentando Su gloria. Dios es infinitamente glorioso. Dios no necesita que ningún hombre le dé lo que Él ya tiene. Simplemente significa que se nos abren los ojos a Su gloria y la podemos ver por lo que es: Su Majestuosidad y el destello de todas Sus Perfecciones y Excelencias (Salmos 19:1; Romanos 11:36; Habacuc 2:14; Números 14:21).

 

Pero, porqué la fe sirve para darle gloria a Dios? Una pregunta muy importante ya que cada uno de nosotros está hecho justo para eso. Pero el problema es que la humanidad ha decidido desechar a Dios e intercambiar Su gloria por otras cosas (Romanos 1: 23). Hemos decidido desechar a Dios de nuestras vidas. Hemos olvidad que el propósito de toda la creación, como dijimos en el análisis de los capítulos anteriores, es que la gloria de Dios sea alabada (Efesios 1: 5-6).

 

La fe, entonces, da gloria a Dios, porque aceptamos que Dios es infinitamente poderoso para hacer posible lo imposible. Así como dio vida a partir de dos cuerpos muertos (Abraham viejo y Sara estéril), así mismo da vida a nosotros que estabamos muertos en nuestros pecados. Esa fe que nos fue dada únicamente magnifica la gloria de Dios. Fue por eso que Él planeó que fuera solamente a través de la fe la manera en que podíamos ser justificados.

 

Y no solo está la fe orientada hacia nuestro presente espiritual, sino que también a nuestro futuro. Veamos el pasaje de Génesis 13. Aquí Abraham, quién salió de la tierra de su padre hacia la tierra prometida por Dios, junto a su sobrino Lot, sabiendo que son muchos los animales que tenían, le dice a Lot que es mejor separarse, y le dice a Lot que escoja la parte de la tierra que desea. A un lado estaba el valle del Jordán, con sus planicies y verdura, y donde estaban Sodoma y Gomorra también. Abraham puso su fe en Dios, sabiendo que sería Él quien proveería lo mejor para Abraham. Lot escogió primero, y vemos después que pagó muy caro guiarse por las apariencias. Pero como sabemos que Dios “no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” (1 Samuel 16: 7), y vemos que entonces Dios le dice a Abraham:

 

“Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.” Génesis 13: 14-15

 

El confió en Dios y la dejó ir, pero Dios se la prometió. Es lo mismo que nos dice Jesús:

 

“De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evagelio, que no reciba cien veces meas ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” Marcos 10: 29-30

 

Versículos 22-25:

 

“por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” Romanos 4:22-25

 

Qué quiere decir “les fue contada por justicia”? La podemos ver en los versos 3, 5, 9 y 22. Querrá decir que la justicia es algo que podemos realizar nosotros mismos y entonces Dios la cuenta como parte de nuestra justificación? Será como si yo tuviera una condena de 10 millones de dólares y puedo reunir 1 millón de dólares, entonces Dios me cuenta el millón que pude reunir como mi mérito y cancela el resto de la deuda?

 

Si pensamos eso cuando leemos estos pasajes, estaríamos diciendo que la justificación sería que Dios reconoce en nosotros una justicia y que la toma como meritoria para cancelar nuestros pecados. Y como hemos visto, esto no es cierto, ya que ningún hombre es justo, “todos pecaron y están destituídos de la gloria de Dios” (Romanos 3: 23).

 

Un error que podemos cometer es pensar que la fe es lo que Dios reconoce como nuestra justicia, y eso no es lo que significa. Por ese mismo motivo es que Pablo desarrolla el tema de la justificacion por medio de la fe en un capítulo, ya que considera que es sumamente importante.

 

Cuando decimos que la fe nos es contada por justicia, en realidad lo que debemos entender es que la fe hace que la justicia sea imputada. Imputar es diferente que impartir. Dios imputa justicia, pero imparte dones espirituales. Imputación significa que Dios hace un trabajo fuera de nosotros, pero impartir quiere decir que Dios hace un trabajo dentro de nosotros.

 

La imputación es un término legal, que significa atribuirle un hecho a alguien. Es decir, Pablo nos dice que Dios le atribuye la justicia de Cristo a nosotros, en respuesta a la fe que vino de la gracia de Dios. Entonces, en estos versos no debemos entender que la fe es contada como nuestra justicia, sino que la perfecta obediencia de Cristo, fue atribuida a nosotros en respuesta a la fe. Quiere decir que la fe es lo que nos une a Cristo, y cuando Dios ve que alguien está unido a Cristo, entonces Dios vé la justicia de Cristo en esa persona (Romanos 3: 21-22; 2 Corintios 5: 21; 1 Corintios 1: 30).

 

Para Martín Lutero y John Bunyan el descubrir esta doctrina, les transformó la vida. Lutero dijo que era como entrar en el paraíso de paz con Dios, y Bunyan dijo es su libro Chief of Sinners, que había sido el fin de sus años de tortura espiritual e incertidumbre.

 

Lo maravilloso de la justificación por medio de la fe es gratis. No debemos hacer nada. Es un regalo de Dios. Repito, si alguno de nosotros siente ese llamado en el corazón, probablemente sea la gracia de Dios dándoles la fe. Lo único que debemos hacer es tomar esa oportunidad y veremos como el infinito poder de Dios transforma nuestra vida en algo espectacular.

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