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El Argumento del “Buen Ateo”

mayo 1, 2013

He estado leyendo el libro de Paul Washer, “The Gospel’s Power and Message,” uno de los tres volumenes sobre el Evangelio de Jesucristo que publicará la Editorial Reformation Heritage Books. El libro es uno de los mejores libros que he leído explicando el evangelio bíblico y espero que pronto esté disponible en español.

Todos los creyentes deben leer este libro. Una de sus ventajas es su sencillez a la hora de explicar el evangelio, lo cual lo hace de especial utilidad para estudiar el evangelio en grupos pequeños o como base para un estudio bíblico en los hogares. Además, cada uno puede pensar en algún pastor a quien le pueda obsequiar un libro así, especialmente en la época en la que vivimos la cual se caracteriza, como se ha dicho hasta la saciedad, de una ignorancia no sólo bíblica sino del evangelio también.

Ahora, en el capítulo 13 Washer toca el argumento del ‘Buen ateo.’ Este argumento es el siguiente: “Qué pasa con el ateo que no cree en el Dios de la Biblia, ni en ninguna otra deidad, que no glorifica a Dios, pero que es un hombre moral que busca hacer el bien a su prójimo. No sería injusto condenar a tal persona al infierno simplemente porque él no ve la suficiente evidencia para creer en la existencia de Dios?”

Y el autor responde de una manera perfecta. Él escribe,

Este argumento, a pesar de ser tan popular, no aguanta la prueba de la Escritura. Primero, las Escrituras argumentan que los verdaderos ateos no existen. Todos los hombres tienen un conocimiento del Dios verdadero, porque aquello que es conocido acerca de Dios es evidente dentro de ellos; pues Dios se los hizo evidente por medio de lo que ha sido hecho así que ellos no tienen excusa.

Segundo, las Escrituras argumentan que el problema del ateo no es intelectual sino moral. De acuerdo al salmista, es el necio quien dice en su corazón que no hay Dios, y lo hace no por razones intelectuales, sino por su propia corrupción y su deseo de hacer el mal. Él no desea a Dios ni Su moralidad, así que las niega a ambas. No es el refinamiento intelectual del ateo lo que le prohibe creer en Dios, sino su impiedad e injusticia lo que le mueven a suprimir la verdad.

Tercero, las Escrituras argumentan en contra de la posibilidad de un ateo moral, porque aparte de la gracia de Dios, “No hay justo ni aún uno.” El hecho de que el hombre se gloríe de moralidad no lo hace moral. No son los oidores o los proponentes de la moralidad lo que son verdaderamente justos, sino aquellos que realmente hacen lo que dicen.

Cuarto, el argumento de que es injusto condenar al ateo moral representa una visión de la realidad humanista y antropocéntrica. En un universo centrado en el hombre, el hombre tiene una responsabilidad para con el hombre, pero en un universo centrado en Dios, él es responsable primariamente a Dios y sólo secundariamente al hombre. Aún si la gloría del ateo en su justicia hacia su prójimo fuera cierta, él ha fallado primariamente en su relación y responsabilidad hacia para con Dios quien le da vida y aliento y todas las cosas. Este pecado contra Dios es infinitamente mayor que cualquier inmoralidad que pudiera hacer a su prójimo.

Finalmente, el aparente ateo moral es culpable no sólo de rehusarse en darle la gloria a Dios sino también en buscar robarle la gloria a Él. Todos los hombres nacen moralmente corrompidos y radicalmente depravados. Lo único que restringe la maldad de los hombres y los lleva a tener la más mínima semejanza de bondad es la gracia común de Dios. Si Dios quitara esta gracia, y los hombres fueran dejados para ser gobernados por la depravación de sus propios corazones, la raza humana rápidamente se aniquilaría; sería un infierno literal en la tierra-por lo menos mientras dura. La gracia Divina mantiene a la sociedad en orden para que Dios pueda lograr la obra de la redención en medio de la depravación y desesperanza humana. No es el humanismo del ateo o alguna moralidad altamente evolucionada lo que le previene de ser un asesino en serie y le permite hacer el bien que hace, sino la graciosa providencia de Dios quien obra todas las cosas según el puro placer de Su voluntad. Por lo tanto, el crimen del ateo es que él niega rotundamente al Dios que lo restringe en su maldad y le otorga una semejanza de bien por Su gracia. El ateo afirma trabajar por lo suyo y recibir la gloria que le debería dársele a Dios. Él es un ladrón de la peor clase, un charlatán despreciable. Su condenación es justa.” Página 109-110.

Realmente espero que todos puedan comprar y estudiar este maravilloso libro. Y realmente espero que lo usen para estudiar con aquellos que ustedes saben desconocen el verdadero evangelio, el único que es poder de Dios para salvación.

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4 comentarios leave one →
  1. mayo 1, 2013 8:53 pm

    Que DIOS los continue bendiciendo y muchas gracias por sus escritos que tanto nos edifican,ojala el libro de P Washer lo podamos tener pronto en spanish.Pregunta son 3 libros o 1.
    Bendiciones.

  2. Fernando Leiva permalink
    mayo 2, 2013 2:59 pm

    Demasiado clara la explicación, por favor comuniquenos cuando el libro este en español…gracias

  3. mayo 4, 2013 7:44 am

    Reblogueó esto en anyrodryana.

  4. Fernando cruz permalink
    mayo 21, 2013 11:00 pm

    El ser un siervo de Dios es un gran previlegio y usted Hno. se goza de serlo, Gloria a Dios.
    Yo le felicito y le animo a que persevere en este ministerio tan hermoso.
    Muchas Gracias,Dios le bendiga siempre. Le deceo lo mejor de Dios.

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