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Cómo Dios Hace a un Calvinista?

febrero 19, 2010

En el libro de Boice y Ryken, “Las Doctrinas de la Gracia: Redescubriendo el Evangelio Protestante,” los autores contestan esta gran pregunta. Y lo hacen llevándonos al pasaje en Isaías 6. En la página 183 escriben,

La manera en la que Dios “hace a un calvinista” es trayéndo a una persona dentro de Su trono, ahí para inclinarse ante Su suprema majestad. Como fue dicho del típico Puritano, “Su Dios en su centro.” Dios es el centro, gobernando en poder soberano. El verdadero Calvinista ha visto esto, y por lo tanto mantiene a Dios en el centro de todo lo que hace. Dios es el centro de su adoración, pues en la verdadera adoración la atención se aleja de las cosas terrenales y se fija reverentemente sobre Dios y Su gloria. Dios es también el centro del pensamiento del verdadero Calvinista. Su meta es “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo” (2 Corintios 10: 5b), y para ese fin su razonamiento inicia y termina con Dios. Su visión de la majestad soberana moldea su pensamiento entero, llenando su mente con pensamientos de Dios y Su gloria, y de esta manera el Dios de gracia se convierte en el centro de toda su vida.”

Es esto lo que ocurre en nosotros? Es Dios el centro de nuestras vidas y pensamientos? Si no es así, entonces no somos verdaderos calvinsitas, pues el Calvinismo no es un grupo de doctrinas sino toda una manera de vivir. En las palabras de los autores, “Dios ha revelado las doctrinas de la gracia no simplemente para la instrucción de nuestras mentes sino ultimadamente para la transformación de nuestras vidas.” Qué nosotros vivamos así!

sujetosalaroca.org
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5 comentarios leave one →
  1. febrero 20, 2010 11:12 am

    Amen, Sir.

  2. Gerson Orellana Porras permalink
    marzo 7, 2010 5:41 pm

    Dios me hizo a mi un calvinista, El mismo fue quien así lo hizo en el momento de mi salvación, porque cuando “yo creí que lo había recibido”, a los años El me mostró que estaba engañado, y fue cuando EL ME TOMO A MI.

    Si usted me pregunta porque yo ya no digo que yo lo recibí, es sencillo, porque YO NUNCA LO BUSQUE…EL FUE QUIEN ME TOMO.

    Cuando comprendí esto, mi vida cambió, su gracia se ha echo preciosa en mí, su soberanía sobrepasa todos mis límites y su Señorío sobre mí es lo que me ha echo vivir todos los días hasta hoy.

    Gracias a Dios por tener misericordia de mí, ¿como no he de servir a un Dios Soberano que ha derramado su gracia en mi persona sin merecerlo?, cuando una persona comprende realmente esto, inmediatamente tiene que caer de rodillas ante el Señor y convertirse en su siervo DE POR VIDA!!!!

  3. Esteban Toloza permalink
    marzo 7, 2010 10:36 pm

    Les cuento como Dios me acercó a las doctrinas de la Gracia.
    Desde chico estuve en una iglesia con enseñanzas fuertemente arminianas. De manera que, aunque nunca había escuchado nada acerca de calvino, arminio, las doctrinas de la Gracia, etc, mis convicciones tenían muchos énfasis arminianos.
    Frecuentemente luchaba con la idea de lo difícil que era guardar mi salvación. Aunque estaba convencido que Dios me había salvado, siempre sentía un peso enorme sobre mis espaldas, y mucho temor, mucha inseguridad…
    Sin embargo, Dios en su misericordia, tenía otro propósito para mí.
    Una mañana estaba en un discipulado con un chico al que estaba discipulando. Sentí en mi corazón de leer Romanos 8, desde el versículo 28 al 39. De manera que comencé a leer, y Dios comenzó a hablar a mi corazón mientras leía. Aunque había escuchado esas palabras muchas veces, nunca habían tenido tanto sentido, tanto peso sobre mi corazón. Terminé de leer, ¡y volví a leerlas! La verdad de Dios estaba tocando mi corazón… ¿Escogidos de Dios?… ¿Nada nos podrá separar del amor de Dios?… Luego de leerlo varias veces, el Señor comenzó a grabar estas palabras en mi corazón. ¡Nadie podía separarme del amor de Dios en Cristo Jesús! ¡Nada ni nadie! ¡Él me había conocido, predesntinado, llamado, justificado, glorificado, y nada podía separarme de Él!
    Si bien no había leído nunca a Calvino, ni a un autor calvinista, dos grandes verdades estaban afirmadas en mi corazón, verdades que por ese entonces no conocía por el nombre que se les había dado, pero si las conocía porque Dios en su misericordia me las había mostrado: la elección incodicional, y la perseverancia de los santos. Toda mi salvación tomó un giro rotundo, si hasta ese entonces había algo fundado en mi, ahora todo se trataba de Dios y de su hijo Jesucristo. ¡Verdaderamente eran buenas nuevas!
    Desde ese entonces, empecé a buscar más en las Escrituras acerca de eso, y me sorprendió ver como esas verdades estaban a lo largo de toda la Biblia. Recién unos meses después de todo esto, fue que escuché hablar del “calvinismo” y conocí los escritos de Calvino, y a otros grandes hombres de Dios como Owen, Kuyper, Spurgeon, Edwards, y otros.
    ¡Bendito sea el Señor que abrió mis ojos para que pudiera ver las riquezas de su Gracia!

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